viernes, 28 de enero de 2011

Llegó la productividad sin límites: se puede trabajar pasados los 80


Las edades jubilatorias a nivel global se ubican en torno a los 60 o 65 años. Sin embargo, las expectativas de vida se extienden y muchos descubren una infinidad de oportunidades traspasados ese umbral.

Hay casos sobresalientes en el mundo de los negocios y, en el arte, donde muchos se han destacado a pesar de haber pasado los ochenta años.

Pero esto ya está dejando de ser una excepcionalidad de "famosos" para convertirse en una realidad cada vez más cotidiana para muchas sociedades. Un cambio de paradigma se impone.
Tiempo de revancha
El guru del management internacional Peter Drucker tuvo una vida prolífica en enseñanzas corporativas pasados sus 90 años. El actor Clint Eastwood no deja de sorprender al mundo con su nuevo rol de director y estrena películas con un renovado entusiasmo, muy dignificante, a pesar de sus ochenta años.

También es frecuente ver noticias de lo activo que está Franco Macri (quien sopló sus ochenta velitas en 2010), abriendo incluso nuevos espacios de negocios en China y dispuesto también a marcar territorio en cuanto a sus convicciones políticas, por cierto aparentemente disímiles de las que profesa su hijo, actual intendente de la ciudad de Buenos Aires.
Discursos en transiciónTreinta años atrás todos los mencionados hubieran sido caratulados como ancianos, octogenarios o cualquier otro apelativo que simbolizara vejez. Se los hubiera considerado como "rarezas". Pero algo está cambiando.
Si bien, en términos masivos se siguen usando frases del tipo "abuelo" o "anciana" para referirse a la gente mayor (sobre todo cuando se produce algún hecho de tipo policial), en el mundo de los negocios, la edad no parece ser un atributo limitante. Algunos hombres y mujeres maduros trascienden claramente por su poder de gestión y logran que su condición de integrantes del rango etario mayor quede sin mayor trascendencia.
Revertir el proceso
Park Sang-Chul, director de la Seoul National University on Aging (Universidad del Envejecimiento), fue claro en el último simposio sobre la materia (Aging Crisis Symposium): "El envejecimiento no es un proceso irreversible e inevitable, ya se transformó en algo reversible y en un proceso activo".

Y agregó: "decir que una persona de 60 o 70 años es vieja ya no tiene sentido. En Corea la expectativa de vida llegó a los 77 años para los hombres y a 84 para las mujeres. Es decir, casi 20 años más que lo que se medía en 1970". Esto implica que una persona adulta puede tener una clara expectativa de vida de 90 años.
En Argentina, la media general es de casi 77 años. En EE.UU. llega a los 78 y crece aún más en Inglaterra donde trepa a 79 y supera los ochenta en Francia (80,98). En tanto, en Japón alcanzó los 82.
La desproporción aumenta
No por nada hoy hay un tema candente en el mundo: la edad jubilatoria está en el epicentro de las discusiones de la gestión política sobre todo en Europa. En Inglaterra tienen previsto
lanzar una ley indicando que no hay una edad tope para dejar de trabajar, se puede optar por salir del mercado a voluntad.
Algunos estiman que los 65 años del siglo XIX serían equivalentes a los actuales 90. Mientras crece la expectativa de vida y la gente está cada vez más saludable, las leyes y regulaciones no parecen estar acompañando el proceso.

En promedio hoy en el mundo se habla de edades jubilatorias que oscilan entre los 60 y los 65 años. Esto implica que va quedando un "remanente" de vida cercano a los treinta años de vida después del trabajo.
La tension hoy está desatada: por un lado, un grupo cada vez más numeroso de gente ingresa a la "edad pasiva", al tiempo que los recursos para mantenerlos resultan cada vez más exiguos.
Nuevos criterios
Los últimos avances en la materia indican que debería regir un nuevo criterio de jubilación que no considere la edad sino el estado físico, mental y socioeconómico de la persona. En este sentido también se apoya el criterio de fijar una jubilación volitiva y no obligatoria de modo unilateral. Simplemente aquellos de mayor edad deberían considerarse como sujetos activos de la vida social.
Cada sociedad tiene una terminología específica para referirse a la gente de determinado rango de edad y hay varias connotaciones al respecto. Decir "seniors", como es costumbre en el contexto anglosajón, impone una mirada de cierto respeto, se les asigna cierta "señoría", cierto conocimiento y supone honrarlos.

En el contexto local, los términos ya referidos de abuelos, jubilados, mayores, viejos o ancianos, quedan obviamente ubicados en un lugar poco feliz y más bien del lado de la inactividad o del descrédito.
Mayoría mayor
David Reher, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, detalló claramente la situación en un artículo de Angeles Gómez para Expansión. "A partir de 2040, el grupo de edad más numeroso en Europa será el de 70 años".

El proceso de envejecimiento poblacional crece de un modo irreversible y es necesario recategorizar las pautas que están en vigencia.

"El problema para los políticos es enorme, y abordarlo supone un suicidio. Obviamente, lo que vamos a ver son aumentos de la edad de jubilación, que no se van a quedar en dos años, sino que pueden llegar hasta cinco" destacó Reher.
"Los necesito pero los rechazo"El debate en torno a estos temas afecta más que nada a los países desarrollados. Para paliar el envejecimiento poblacional, debido en parte a las bajas tasas de natalidad propias de las sociedades más avanzadas, los mercados están incorporando mano de obra extranjera que luego, a su vez, rechazan.

Se da un proceso paradójico: necesitan de esa mano de obra para aumentar el número de activos en relación a la cuota parte pasiva, pero a su vez no ven con buenos ojos a quienes están más predispuestos para sumarse, que son, justamente, los que "vienen de afuera", de los países menos privilegiados en términos de bienestar económico.
Productividad en acciónA veces es la propia gente que transita por una edad avanzada la que se autogestiona alternativas. En ese sentido, Japón resulta uno de los países pioneros, no solo en longevidad sino en ofrecer opciones. Es conocido el caso de "la cooperativa Sasae-ai Seikatsu Kyodo Kumiai Niigata que realiza servicios sociales y encontró un modo de trabajar con las personas mayores, ayudándolas a encontrar un propósito en la vida.

Se creó en 2006 con los trabajadores retirados y comenzaron a realizar un trabajo de "reciclaje". Lo interesante es que resulta un caso de integración, porque no solo tiene miembros de 90 años sino que también cuenta con el aporte de jóvenes y no faltan los activos de 20.


Trabajar a los 80 para seguir activo

Miembros de una residencia gestionan un centro social

No es exactamente trabajar para vivir, porque no hace falta estar sí o sí trabajando. Pero sí es trabajar para seguir viviendo. Es algo que recomiendan los médicos, estar en activo, ¿y por qué no a través de una cooperativa? Unos jóvenes japoneses de 80 años lo están haciendo.
La cooperativa Sasae-ai Seikatsu Kyodo Kumiai Niigata realiza servicios sociales y encontró un modo de trabajar con las personas mayores, ayudándoles a encontrar un propósito en la vida.
Niigata: apoyo comunitario
La historia apareció en el periódico japonés Yomiuri Shimbun. La cooperativa, ubicada en la ciudad costera japonesa Niigata y cuyo nombre evoca el apoyo comunitario, comenzó en febrero de 2006 un nuevo emprendimiento de reciclaje, tomando a los trabajadores retirados. La iniciativa comenzó con las donaciones de unas 300 personas, entre las que había doctores y trabajadores sociales. Actualmente la cooperativa tiene 450 miembros que tienen entre 20 y 90 años. Reciclan papel y latas que colectan de las grandes corporaciones. La cooperativa también lanzó el centro social para personas mayores y jóvenes Machi-no-Eki Omi in Chuo Ward. Allí se sirve café y hay una tienda de vegetales orgánicos. Además, organizan regularmente conciertos de jazz y sahmisen (un instrumento musical de cuerdas típico de Japón). Ganó popularidad entre la gente mayor que vive sola, como un lugar donde pueden ir en el momento en que lo deseen.
Yu Takayama es el director ejecutivo de la cooperativa y tiene 60 años. Invita a todos los que quieran vivir una vida mejor para ellos y la comunidad a que se hagan socios.
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