jueves, 20 de enero de 2011

¿Es la 9 de Julio la avenida más ancha del mundo?


Por Matías Di Santi. Foto: Google Maps   
Martes 18 de Enero de 2011


El libro Guinness le quitó esa distinción en 2006, por una de las avenidas icónicas de Brasilia, abierta en 1960. Sin embargo, el debate continúa y parece no tener fin.



La Avenida 9 de Julio es uno de los íconos de Buenos Aires. Y es una “verdad” conocida por todos los porteños, que se trata de “la avenida más ancha del mundo”. Pero, ¿lo es?

No pocas personas han cuestionado la distinción que ostenta la 9 de Julio en los últimos años. Incluso, el célebre libro Guinness de los récords, que durante años convalidó el galardón para la avenida porteña, en 2006 decidió quitárselo sin más explicaciones, y se lo otorgó al Eje Monumental de Brasilia, que conecta la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de los Tres Poderes.

Los números parecen categóricos: el Eje Monumental de la capital brasileña tiene 250 metros de ancho. Nuestra 9 de Julio queda empequeñecida, con sus 140 metros.

Pero, una vez más, los números podrían no decirlo todo.

Basta observar una fotografía para darse cuenta de que el Eje Monumental es una “avenida” muy especial. Está compuesta, en realidad, por dos autopistas de seis carriles cada una (la N-1 y la S-1) divididas por un enorme parque central. Es decir que, a priori, no cumple con las condiciones para ser considerada una avenida, según el glosario estadístico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (link en inglés)


El Eje Monumental de Brasilia

La 9 de Julio, en cambio, se encuentra contextuada por una situación plenamente urbana, rodeada por edificios. En su recorrido se pueden encontrar dos de los principales puntos turísticos de la Ciudad: el Teatro Colón y el Obelisco, otro ícono porteño.

La avenida tiene 110 metros de ancho en su calzada central, divididos en 16 carriles. Si a eso se le suman las dos calles que en la práctica funcionan como “carriles extra” (Carlos Pellegrini y Cerrito), la avenida cuenta con un ancho de aproximadamente 140 metros y 22 carriles en total.

El portal web Buzzle.com publicó en noviembre de 2010 un artículo sobre el tema (link en inglés), en el que se subraya que “el Eje Monumental se jacta de ser la avenida más ancha del mundo cuando, en realidad, se trata de autopistas divididas”. Agrega, además, que la principal diferencia radica en las definiciones urbanísticas de autopista y avenida: “Una avenida es una vía que incluye aceras, con edificios a ambos lados. [Mientras que] una autopista es un camino principal público que conecta dos o más destinos. A pesar de que los dos términos se utilizan para referirse a lo mismo, en general el término ‘avenida’ se usa con mayor frecuencia en el contexto de las zonas urbanas. Eso explica las características tales como pavimentos y edificios alineados a ambos lados. Dicho esto, la Avenida 9 de Julio es sin duda la avenida más ancha del mundo”.

Otro tema de debate entre los arquitectos y urbanistas porteños es si la 9 de Julio es una avenida o se ha convertido en una autopista.

Desde su inauguración, en 1937, la Avenida 9 de Julio vivió transformaciones: se extendió, ensanchó y perdió áreas de estacionamiento, para angostarse definitivamente en 2005 y albergar un bulevar central de ocho metros de ancho entre Belgrano y Córdoba.

Consultado por Chequeado.com, el director de Proyectos en América latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento, Andrés Borthagaray, explicó: “La Avenida 9 de Julio comenzó a transformarse con la llegada de la [Autopista] Illia, a mediados de los años 90. Se incrementó exponencialmente el número de autos que pasa por hora, por sentido, y obligó a acomodar su infraestructura sobre la marcha. Un poco antes había llegado la 9 de Julio Sur [Autopista Arturo Frondizi]”. Esto generó, según el urbanista, que “la 9 de Julio esté al borde de ser considerada como una autopista, debido a sus cambios en el diseño urbanístico”.

Varios son los especialistas internacionales que disertaron sobre esta tendencia en las diferentes avenidas del mundo, como el español Jordi Borja, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, con un master en urbanismo y geografía, quién estableció que el ancho de la calzada de una avenida no debe ser más que dos veces el ancho de la vereda, condición urbanística que, por cierto, no se cumple en la 9 de Julio.

Como aporte a este debate, Borthagaray se encargó de remarcar las características con las que debe contar un camino urbano para ser considerado una avenida propiamente dicha, como la “gran actividad peatonal”. Destacó que “la diferencia entre una avenida y una autopista es que por la primera no sólo circulan los autos, sino también los peatones. Y en el entorno existen comercios, residencias y actividades urbanas diversas”. Agregó, finalmente, que “las fachadas y una dimensión vertical, además de que su techo debe ser el cielo, también deben ser características básicas y fundamentales de una avenida”.

El libro Guinness le quitó esa distinción en 2006, por una de las avenidas icónicas de Brasilia, abierta en 1960. Sin embargo, el debate continúa y parece no tener fin.
La Avenida 9 de Julio es uno de los íconos de Buenos Aires. Y es una “verdad” conocida por todos los porteños, que se trata de “la avenida más ancha del mundo”. Pero, ¿lo es?

No pocas personas han cuestionado la distinción que ostenta la 9 de Julio en los últimos años. Incluso, el célebre libro Guinness de los récords, que durante años convalidó el galardón para la avenida porteña, en 2006 decidió quitárselo sin más explicaciones, y se lo otorgó al Eje Monumental de Brasilia, que conecta la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de los Tres Poderes.

Los números parecen categóricos: el Eje Monumental de la capital brasileña tiene 250 metros de ancho. Nuestra 9 de Julio queda empequeñecida, con sus 140 metros.

Pero, una vez más, los números podrían no decirlo todo.

Basta observar una fotografía para darse cuenta de que el Eje Monumental es una “avenida” muy especial. Está compuesta, en realidad, por dos autopistas de seis carriles cada una (la N-1 y la S-1) divididas por un enorme parque central. Es decir que, a priori, no cumple con las condiciones para ser considerada una avenida, según el
glosario estadístico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (link en inglés)

La 9 de Julio, en cambio, se encuentra contextuada por una situación plenamente urbana, rodeada por edificios. En su recorrido se pueden encontrar dos de los principales puntos turísticos de la Ciudad: el Teatro Colón y el Obelisco, otro ícono porteño.

La avenida tiene 110 metros de ancho en su calzada central, divididos en 16 carriles. Si a eso se le suman las dos calles que en la práctica funcionan como “carriles extra” (Carlos Pellegrini y Cerrito), la avenida cuenta con un ancho de aproximadamente 140 metros y 22 carriles en total.

El portal web Buzzle.com publicó en noviembre de 2010 un
artículo sobre el tema (link en inglés), en el que se subraya que “el Eje Monumental se jacta de ser la avenida más ancha del mundo cuando, en realidad, se trata de autopistas divididas”. Agrega, además, que la principal diferencia radica en las definiciones urbanísticas de autopista y avenida: “Una avenida es una vía que incluye aceras, con edificios a ambos lados. [Mientras que] una autopista es un camino principal público que conecta dos o más destinos. A pesar de que los dos términos se utilizan para referirse a lo mismo, en general el término ‘avenida’ se usa con mayor frecuencia en el contexto de las zonas urbanas. Eso explica las características tales como pavimentos y edificios alineados a ambos lados. Dicho esto, la Avenida 9 de Julio es sin duda la avenida más ancha del mundo”.

Otro tema de debate entre los arquitectos y urbanistas porteños es si la 9 de Julio es una avenida o se ha convertido en una autopista.

Desde su inauguración, en 1937, la Avenida 9 de Julio vivió
transformaciones: se extendió, ensanchó y perdió áreas de estacionamiento, para angostarse definitivamente en 2005 y albergar un bulevar central de ocho metros de ancho entre Belgrano y Córdoba.

Consultado por Chequeado.com, el director de Proyectos en América latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento, Andrés Borthagaray, explicó: “La Avenida 9 de Julio comenzó a transformarse con la llegada de la [Autopista] Illia, a mediados de los años 90. Se incrementó exponencialmente el número de autos que pasa por hora, por sentido, y obligó a acomodar su infraestructura sobre la marcha. Un poco antes había llegado la 9 de Julio Sur [Autopista Arturo Frondizi]”. Esto generó, según el urbanista, que “la 9 de Julio esté al borde de ser considerada como una autopista, debido a sus cambios en el diseño urbanístico”.

Varios son los especialistas internacionales que disertaron sobre esta tendencia en las diferentes avenidas del mundo, como el español Jordi Borja, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, con un master en urbanismo y geografía, quién estableció que el ancho de la calzada de una avenida no debe ser más que dos veces el ancho de la vereda, condición urbanística que, por cierto, no se cumple en la 9 de Julio.

Como aporte a este debate, Borthagaray se encargó de remarcar las características con las que debe contar un camino urbano para ser considerado una avenida propiamente dicha, como la “gran actividad peatonal”. Destacó que “la diferencia entre una avenida y una autopista es que por la primera no sólo circulan los autos, sino también los peatones. Y en el entorno existen comercios, residencias y actividades urbanas diversas”. Agregó, finalmente, que “las fachadas y una dimensión vertical, además de que su techo debe ser el cielo, también deben ser características básicas y fundamentales de una avenida”.
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