miércoles, 26 de enero de 2011

Electroshocks: evalúan recategorizar su riesgo

Duff Wilson
The New York Times
NUEVA YORK.- Las autoridades regulatorias federales de los Estados Unidos están evaluando bajar la clasificación de riesgo de los dispositivos que se emplean para administrar electroshocks, lo que refuerza lo que muchos psiquiatras consideran una aceptación cada vez más profunda del electroshock en la psicoterapia moderna.
El procedimiento ha experimentado un resurgimiento en los últimos años. Se estima que 100.000 norteamericanos -dos tercios de ellos son mujeres- se someten cada año a este tratamiento para la depresión y otras afecciones. Anestesiados, los pacientes reciben una descarga de electricidad a partir de electrodos durante varios segundos, lo que induce un shock cerebral y convulsiones que duran hasta un minuto.
La Asociación Americana de Psiquiatría y otros especialistas líderes en el campo han recomendado a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) de los Estados Unidos que baje de grado a estos dispositivos a la categoría de riesgo medio, una propuesta que será evaluada por un panel asesor de la agencia esta semana.
En cierta medida, la revisión ha renovado el debate en torno al electroshock. En 1990, personal del FDA propuso declarar los dispositivos seguros para el tratamiento de la depresión mayor, pero nunca tomaron finalmente la decisión, ante las quejas de quienes estaban en contra.
Si la FDA baja los dispositivos a un riesgo medio, estos equipamientos podrían promocionarse y venderse sin necesidad de nuevos estudios. Ese cambio colocaría a los dispositivos de electroshock en la misma categoría que las jeringas o los tornos quirúrgicos.
Pero si los mantiene en la categoría de riesgo alto, sus fabricantes deberían, si lo solicita la FDA, retirarlos del mercado. La FDA podría también requerir que se realicen estudios de efectividad y seguridad con los que no se cuenta.
Quienes están a favor del electroshock, entre ellos muchos psiquiatras reconocidos, dicen que el tratamiento es mucho más seguro que antes y que podría pasar una rigurosa revisión de la FDA. Pero afirman que sus fabricantes no podrán afrontar los costos de estos estudios.
Los opositores, entre los que se cuentan algunos grupos de ex pacientes, sostienen que los electroshocks pueden causar pérdida de memoria y daño cerebral, lo que no compensa sus beneficios a corto plazo.
El doctor Richard Abrams, que fundó Somatics, una de las dos compañías que fabrican los dispositivos para electroshock en los Estados Unidos, dijo que ninguno de sus pacientes en más de 10.000 sesiones durante tres décadas ha reportado haber sufrido pérdidas de memoria prolongadas.
"Es un tratamiento para la forma más severa de depresión -dijo el doctor Charles Kellner, profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina Mount Sinai, Estados Unidos-. Realmente salva vidas."
lanacion.com