martes, 25 de enero de 2011

El boom del "porno casero"

Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com
En los últimos años fueron reiteradas las noticias sobre escándalos de famosos y no tanto que incluían fotos o videos, algunos mucho más que "triple X", que aparecieron subidos en la web o circularon por e-mail, chat o mensaje de texto. Lo cierto es que el viejo uso de estas prácticas para la extorsión o la venganza es tan sólo una parte muy pequeña de esta historia.
Si bien creció el número de sitios web con fotos y videos eróticos amateur, no hace falta ir a buscar en páginas de contenido porno. Algunos "
Facebooks " y otras redes similares sorprenden con fotos que de "sociales" hace tiempo perdieron el temor al pudor y al ridículo. Es propio de la humanidad el morbo que despierta conocer y tener poder sobre la vida privada de los otros.
¿Qué lleva a tanta gente a sacarse fotos casi al desnudo o teniendo sexo explícito?, ¿Por qué hay un mismo número de personas que encuentran placer en este tipo de prácticas y contenidos?
Todos, en principio, estaríamos capacitados para responder a la pregunta ¿por qué solemos sacarnos fotos o grabarnos en video en la vida cotidiana? Diríamos, seguramente, que "para registrar momentos únicos e inolvidables, para poder compartir esos recuerdos con otros y para perpetuar aquellas experiencias en el tiempo". Pero del bautismo, el cumpleaños, el casamiento, etc. al "porno casero" hay un largo tramo y más de un motivo.
Por lo pronto, de una u otra forma, estamos frente a "eventos". Unos "sociales" y otros que pertenecen o, al menos, suelen reservarse para al ámbito "privado". Pero por lo visto hay gente que necesita "registrar aquellos momentos inolvidables", exponerlos, compartirlos y demás. ¿Para qué?
Más allá de que quien se exhibe a menudo lo hace motivado por cierto narcisismo exacerbado y, en algunos casos, permítase la ironía, algún que otro sueño frustrado por calzarse las plumas, bajar las escaleras o treparse al caño; en esto del "sexo, cámara.acción" muchos logran concentrar al menos tres de las fantasías más recurrentes:
voyeurismo , exhibicionismo y novedad.
Tanto en hombres como mujeres, figuran en el ranking: probar cosas nuevas,
mirar a otras personas o parejas (voyeurismo) o espiarse a sí mismos (exhibicionismo). A esto se suma que los tiempos modernos proveen cada día de nuevas herramientas tecnológicas para que todo esto resulte más sencillo o accesible. Está en cada uno regular el límite y alcance de la práctica. Como siempre, en los excesos suele dar testimonio el trastorno.
El desborde, la patología y, en ciertas situaciones, el delito surgen cuando alguna de las partes de la escena no están al tanto de lo que está ocurriendo. Romper los códigos de la libertad y el respeto por el consentimiento cambian el "tono" de lo que hoy estamos comentando como una moda en la estimulación sexual.
Por esto, así como se promueve la práctica sana y adulta de las fantasías, se invita, sobre todo a los más jóvenes, a que también aprendan a proteger su privacidad. Y, de paso, tratar de tener control sobre el destino de las fotos o videos que hayas podido protagonizar.
Excepto que hayas montado un reality show en torno a este "formato" (estaría bueno que en estos casos consultes con un profesional), nada tiene de malo este furor del "porno casero". Suele ser un estimulante muy creativo que aconsejan muchas parejas; algunas de las cuales ya han filmado sus propias películas de consumo doméstico.