sábado, 3 de marzo de 2012

Especialistas en bioética critican la defensa del infanticidio

El artículo ha generado gran controversia en Internet.| El Mundo
La defensa del infanticidio que han realizado dos bioéticos en una revista médica ha prendido la mecha de la polémica. Varios expertos consultados por ELMUNDO.es ponen en contexto sus ideas y valoran la cuestión.
Como explica a ELMUNDO.es María Lacalle, directora de la cátedra de Bioética y Biojurídica de la Universidad Francisco de Vitoria, este artículo forma parte de "una corriente de opinión minoritaria, pero creciente, que defiende que no todo ser humano es persona".
"Según esto, no seríamos personas como tales hasta que no adquirimos autonomía, autoconsciencia, autodeterminación... y eso, llevado al extremo, es peligrosísimo, porque supone que dejaríamos de ser humanos en ciertos periodos de nuestra vida", explica Lacalle.
¿En qué momento se convertiría en persona un niño, por ejemplo? ¿Un ser humano con daño cerebral, dejaría de ser persona? ¿Quién pone el umbral y determina qué o quién es persona? Los planteamientos que se abren son enormes.
En la misma línea se pronuncia José Jara, presidente de la Asociación de Bioética de Madrid. La opinión que plantean los bioéticos en el polémico artículo "parte de un error de principiante en cuestiones éticas. Argumentan que el neonato puede ser eliminado porque no puede pensar y el hecho de ser humano no depende de eso. Los niños están en fase de maduración cerebral y los ancianos de degeneración cerebral y no por eso son más o menos personas".

Vida, infanticidio y aborto

A pesar de la polémica, Koldo Martínez Urionobarrenetxea, presidente de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica, aclara que las ideas, aunque polémicas y provocadoras, no son del todo novedosas. "Ya Peter Singer y Michael Tooley defendieron el infanticidio en casos de malformaciones; pero estos autores añaden ahora que sea lícito por razones sociales, económicas, familiares o psicológicas".
Como señala Jara, "no consideran al recién nacido como poseedor de dignidad por el hecho de ser humano sino que su derecho a ser respetado depende de si es o no deseado".
A juicio de Martínez Urionobarrenetxea, probablemente se trate de "uno de los artículos más controvertidos en la historia de la bioética", aunque sostiene que los argumentos de Minerva y Giubilini ("que no son dos popes de la bioética") son "un mero ejercicio de reflexión teórico de dos académicos desde las trincheras de su despacho, porque el debate de la sociedad no está en el infanticidio".
De hecho, las decenas de reacciones que ha suscitado el tema en ELMUNDO.es ponen de manifiesto que la defensa del infanticidio da argumentos precisamente a quienes se oponen al aborto. "No encuentro un sólo argumento biológico que diferencie a un feto una semana antes del nacimiento de un recién nacido. Por lo tanto, si moralmente reprobable es el infanticidio, igual debe serlo el aborto. Chapeau por estos señores que han conseguido lo contrario de lo que buscaban", indica uno de ellos como muestra.
El editor de la revista 'Journal of Medical Ethics' defiende la publicación del artículo de Minerva y Giubilini. "Le parece una opinión lógica y de coherencia interna, lo que demuestra que su cabecera no tiene referentes éticos de partida. Todas las revistas científicas, al menos en el mundo occidental, tienen estos referentes. No publican trabajos que concluyan a favor de xenofobia, por ejemplo. Sin embargo, este artículo promueve el infanticio y se ha publicado. Han pasado por alto los referentes éticos".
Desde el punto de vista jurídico, no existe duda en el Código Penal español que el infanticidio es un delito; sin embargo, existen otras aristas que no están tan claras. Por ejemplo, añade Lacalle, deben haber transcurrido 24 horas de vida para que un recién nacido pueda ser inscrito en el registro civil y para que puedan adquirirse derechos patrimoniales. Este punto se ha convertido en un caballo de batalla de las familias que pierden a un recién nacido durante el parto, nace muerto o lo hace a las pocas horas de nacer, y para quienes este umbral legal deshumaniza a sus bebés fallecidos.
elmundo.es