miércoles, 27 de julio de 2011

¿Qué es el Síndrome de Guillain-Barré?

Aún se desconoce la causa de este trastorno y por qué el Síndrome de Guillain-Barré ataca a algunas personas y a otras no. No obstante se sabe que se trata de una enfermedad autoinmune en la cual el sistema inmunológico comienza a atacar al propio cuerpo, en este caso al sistema nervioso periférico. Esta agresión inmunológica comienza a destruir la cobertura de mielina que rodea a los axones de muchos nervios periféricos, o incluso a los propios axones (extensiones delgadas y largas de las células nerviosas que transmiten las señales nerviosas).
Los primeros síntomas de esta enfermedad incluyen distintos grados de debilidad muscular o sensaciones de cosquilleo en las piernas. Los nervios no pueden transmitir las señales con eficiencia y  los músculos comienzan a perder su capacidad de responder a las órdenes del cerebro. El cerebro también recibe menos señales sensoriales del cuerpo y esto, a su vez, reduce o suprime la capacidad de sentir las texturas, el calor, el dolor y otras sensaciones. También el cerebro recibe señales alteradas que resultan en sensaciones de cosquilleo o de dolor. En muchos casos, la debilidad y las sensaciones anormales se propagan a los brazos y al torso. Estos síntomas pueden aumentar en intensidad hasta que el paciente queda casi totalmente paralizado poniendo en peligro su vida (puede interferir con la respiración y, a veces, con la presión sanguínea y el ritmo cardíaco).
No obstante, la mayoría de los pacientes se recuperan, incluyendo a los casos más severos del Síndrome de Guillain-Barré, aunque algunos pueden quedar con un cierto grado de debilidad.
En dos tercios de los casos, este síndrome ocurre después de una infección viral respiratoria o gastrointestinal, se asocia más frecuentemente a infecciones por Campylobacter yeyuni.  Ocasionalmente, una cirugía, un trauma o la administración de una vacuna pueden desencadenar el síndrome. El trastorno puede aparecer en el curso de varias horas o varios días hasta 3 ó 4 semanas. La mayoría de las personas llegan a la etapa de mayor debilidad dentro de las 2 primeras semanas de la aparición de los síntomas y, para la tercera semana de la enfermedad, un 90 % de los pacientes están en su punto de mayor debilidad.

Este trastorno puede afectar a cualquier persona, tanto a hombres como mujeres, y en cualquier edad. El síndrome es raro y afecta 1 a 2  de cada 100,000 personas.

El diagnostic
o
Los signos y síntomas del síndrome pueden ser bastante variados, por lo cual el diagnóstico del Síndrome de Guillain-Barré en sus primeras etapas puede resultar difícil. Varios desórdenes tienen síntomas similares. Colectivamente, los signos y síntomas forman un cierto patrón que ayuda a los médicos a diferenciar el Síndrome de Guillain-Barré de otros desórdenes. Por ejemplo, los médicos observarán si los síntomas aparecen en ambos lados del cuerpo (lo más común en quienes lo padecen) y la velocidad con la que aparecen los síntomas (en otros desórdenes, la debilidad muscular puede progresar más lentamente a través de meses en vez de días o semanas). En Guillain-Barré los reflejos tendinosos, tales como la reacción de la rodilla al golpearla, usualmente desaparecen. Debido a que las señales que viajan a través del nervio son más lentas, una prueba de velocidad de la conducción nerviosa (NCV) puede ayudar al médico en el diagnóstico. En los pacientes con del Síndrome de Guillain-Barré, el líquido cefalorraquídeo contiene más proteína de lo normal, por lo tanto, una punción lumbar puede ayudar en el diagnóstico diferencial.

Tratamiento

No hay una cura conocida para el Síndrome de Guillain-Barré. Sin embargo, hay terapias que reducen la gravedad de la enfermedad y aceleran la recuperación en la mayoría de los pacientes.

Por lo general, la plasmaféresis y la terapia de inmunoglobulina de alta dosis son las terapias recomendadas. Ambas son igualmente eficaces, pero la inmunoglobulina es más fácil de administrar. La plasmaféresis es un método mediante el cual se extrae sangre entera del cuerpo y se procesa de forma que los glóbulos blancos y rojos se separen del plasma o la porción líquida de la sangre. Las células de la sangre se devuelven luego al paciente sin el plasma. Los científicos no conocen todavía exactamente por qué funciona la plasmaféresis pero la técnica parece reducir la gravedad y duración del episodio de Guillain-Barré. Esto se estima que se deba a que la porción del plasma de la sangre contiene elementos del sistema inmunológico y puede ser tóxico para la mielina.

Los investigadores han descubierto que la administración de altas dosis de inmunoglobulinas puede reducir el ataque inmunológico sobre el sistema nervioso.

Pronóstico a largo plazo

El Síndrome de Guillain-Barré puede ser una condición médica devastadora debido a la rapidez y a la inesperada aparición. Además, la recuperación no es rápida. Tal como se advirtió anteriormente, los pacientes usualmente llegan al punto de mayor debilidad o parálisis días o semanas después de ocurrir los primeros síntomas. Los síntomas se estabilizan luego a este nivel por un periodo de días, semanas o, a veces, meses. El periodo de recuperación puede ser de unas semanas o tan largo como unos cuantos años. Cerca de un 30% de quienes tienen Guillain-Barré aún sufren una debilidad residual después de 3 años de la enfermedad y un 3 % puede sufrir una recaída de la debilidad muscular o sensaciones de cosquilleo muchos años después del ataque inicial.

Los pacientes que desarrollan el Síndrome de Guillain-Barré afrontan no sólo dificultades físicas sino también períodos emocionalmente dolorosos ya que además de adaptarse a una parálisis repentina, dependen de terceros para ayuda con actividades diarias rutinarias. Por este motivo, a veces necesitan asesoramiento psicológico para adaptarse a las limitaciones que les presenta esta condición. 
Fuente: Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH)
docsalud.com

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