domingo, 31 de julio de 2011

El poder detrás del poder

Por Norberto Frigerio
Antes de que, como hoy, hombres y mujeres de diversos puntos del mundo árabe protagonizaran masivas manifestaciones en busca de la democratización de sus sociedades, hubo mujeres próximas al poder que supieron brillar por algo más que su belleza natural. Aunque en la actualidad varias de ellas están en el ojo de la tormenta desatada por la crítica a los regímenes monárquicos que indudablemente representan, también es cierto que en su momento se destacaron por sus acciones y prédica a favor de los derechos femeninos en esa región del globo. Aquí, sus perfiles.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Sobria. Bella y elegante, Rania cumplirá 41 años en un mes
Foto: AFP
 
REINA RANIA DE JORDANIA
Pocas historias más atractivas que la de la reina Rania de Jordania.
La bellísima esposa del rey Abdalá II siempre se mostró interesada por los temas de la juventud, la educación y el desarrollo económico.
De origen palestino, llegó al trono con una licenciatura en ciencias empresariales y con variada experiencia por haber acompañado a empresas multinacionales en distintos proyectos.
Conoce más que bien la cultura occidental y los efectos de la globalización, y advierte la trascendencia del papel femenino.
Se manifiesta con firmeza y seguridad en casi todos los temas.
Acompañó con entusiasmo la elevación de la edad mínima de la mujer para contraer matrimonio, así como su derecho al divorcio. También apoyó las iniciativas para que se reconozca el derecho de las mujeres a transmitir su nacionalidad a sus hijos.
Las manifestaciones que desde principios de año vienen sacudiendo al mundo árabe no fueron excepción en el país del rey Abdalá II. Como sucedía en otros países, allí también las críticas se concentraron en la monarquía. Incluso se ha dicho que la tensión habría afectado la armonía conyugal entre el monarca y su joven y moderna consorte. En todo caso, cabe estar atentos, porque todo pende de un sutil hilo.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Pionera. A los 33 años, Lalla Salma fue la primera mujer marroquí en obtener un título real. Y va por má
Foto: Reuters
 
LALLA SALMA
En 2002, cuando la princesa Lalla Salma (nacida Salma Bennani) se casó con el rey Mohamed VI de Marruecos, aires frescos parecieron llegar al legendario universo marroquí.
Nacida en el seno de una familia de profesionales y políticos de la refinada ciudad de Fez, huérfana de madre desde los 3 años y criada por su abuela, esta elegante y alta pelirroja se recibió de ingeniera y es recordada como una estudiante muy activa. Tras su casamiento, muchos creyeron ver en ella a una libertadora, a corto plazo, de los derechos femeninos en la región.
Por más de doce siglos, la monarquía marroquí jamás reconoció el carácter de reina a ninguna esposa. Sólo se las reivindica con el título de princesas, por el hecho de ser madres de herederos. Se dice que entre las prioridades de Salma estaría alcanzar el título de reina.
Además de haber aportado herederos al trono, la princesa Salma ha trabajado por un mayor acceso de las mujeres marroquíes a la cultura y por el mejoramiento de sus condiciones políticas y laborales. De su suegra, la madre del rey, lo único que evocan memoriosos concurrentes al legendario hotel La Mamounia, eran sus llegadas en un Rolls Royce blanco, con un séquito de mujeres y guardaespaldas, para pasear serenamente por las ocho hectáreas de olivares centenarios que rodean el celebérrimo alojamiento.
El 1° de julio una mayoría de marroquíes registrados como votantes aprobó, mediante referéndum, la nueva Constitución propuesta por el rey Mohamed VI. "El rey se ha movido rápido para desactivar en Marruecos los efectos más devastadores del tsunami que la "primavera árabe" representa para algunos de los regímenes más despóticos y fosilizados del planeta", publicó en su editorial del 3 de julio el diario El País, de Madrid. El periódico español considera que, si bien el monarca ha cedido algunos de sus ilimitados poderes, la reforma "dista mucho de ser el andamiaje de una verdadera monarquía parlamentaria."
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Apertura. Diba, con un look occidental; a los 72 años, vive en los EE.UU.
Foto: EFE
 
FARAH DIBA
La última representante de los Pahlavi en Irán tal vez haya sido la mujer más poderosa de ese país hasta la caída de su marido, el Sha, y el consecuente arribo de los ayatollahs.
Desde 1959 fue, junto con su esposo, una verdadera embajadora de la occidentalización de la mujer iraní, sosteniendo la necesidad de una apertura de las costumbres y estilos de vida, reclamando un mejor acceso a la cultura y a la política. Con la caída del régimen, lógicamente, también cayeron sus proyectos.
Con 30 años de destierro y el suicidio de dos hijos, en 2003 dio a conocer sus memorias, en las que reivindica ciertos criterios de moderada libertad religiosa e instala a la mujer en un rol más protagónico, en el marco de un sistema político más representativo.
Exiliada en los Estados Unidos, Farah Diba sigue siendo invitada por las casas reales europeas, que la reciben socialmente.
Solía vérsela con frecuencia por El Cairo, mientras visitaba la tumba de su esposo, en el corazón de una mezquita, con un ramo de rosas blancas y, tal vez, soñando con la repatriación de los restos de su marido a su Teherán natal.
La mujer iraní actual se ve integrada activamente a la vida profesional, comercial y pública.
Como contracara, no puede no recordarse a una silenciosa minoría femenina que en sus luchas ha sido sometida a juicios, arrestos y lapidaciones por crímenes que carecen de castigo en el mundo occidental, y que gana las calles reclamando incansablemente por libertades conculcadas o exigiendo cambios sustanciales en la estructura del poder.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
A la espera. Mubarak aguarda la suerte que correrá su esposo, el ex mandatario de Egipto, que será sometido a juicio
Foto: AFP
 
SUSAN MUBARAK
La esposa del "faraón", tal como llamaban al ex mandatario de Egipto Hosni Mubarak, nació en 1941. Hija de un médico y una enfermera, vio la luz en una zona rural llamada Minya.
Cursó los estudios secundarios en el colegio St. Claire, de Heliopolis, El Cairo. Posteriormente estudió Ciencias Políticas y una maestría en Sociología en la American University, de El Cairo.
Defendió activamente el patrimonio arqueológico de su país, trabajó activamente para impulsar la construcción de la Biblioteca de Alejandría, que hoy otea el Mediterráneo desde una construcción singularmente contemporánea. Asimismo, trabajó intensamente para desterrar la práctica de las ablaciones de clítoris, que sigue siendo una tradición entre las mujeres egipcias de las regiones rurales.
Acompañaba a su esposo en el proyecto de reconocer como sucesor político a su hijo, iniciativa abruptamente interrumpida tras las masivas manifestaciones que en febrero último impulsaron el derrocamiento del régimen. Actualmente, el movimiento prodemocrático exige la realización de comicios y el aceleramiento de numerosos juicios iniciados contra ex funcionarios. Uno de ellos, Hosni Mubarak, permanece bajo arresto en un hospital y será juzgado en los próximos días.
lanacion.com