martes, 26 de julio de 2011

Registran cambios en los lagos antárticos

Susana GallardoLas regiones polares se encuentran entre las más sensibles del planeta al aumento de temperatura como consecuencia del cambio climático. El ascenso de las marcas térmicas, junto con el incremento en las precipitaciones contribuyen a que los lagos y lagunas antárticas sufran modificaciones en sus poblaciones microscópicas. Por eso, estos cuerpos de agua dulce funcionan como centinelas del cambio climático y constituyen un excelente objeto de estudio.
Las doctoras Irina Izaguirre y Haydée Pizarro, investigadoras del Conicet y profesoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en un estudio desarrollado durante 16 años, registraron los cambios producidos en un lago de la Antártida y, con esos resultados, estiman que "el aumento de temperatura en esa región puede acelerar el proceso de eutrofización de los lagos; es decir, generar un aumento excesivo de materia orgánica". Los resultados acaban de publicarse en Polar Biology .
"A lo largo de los últimos cincuenta años, la Península Antártica experimentó uno de los aumentos más rápidos de temperatura de la Tierra, con un incremento promedio de dos grados", confirma Pizarro.
Un efecto importante del incremento de la temperatura es el descongelamiento del permafrost, o suelo permanentemente congelado que cubre la superficie, que tiene consecuencias en la composición del agua. En efecto, los hielos permanentes pueden contener gran cantidad de materia orgánica e inorgánica que es liberada durante la fusión.
"Diferentes estudios mostraron que los lagos son buenos centinelas del cambio climático global. Además, sus sedimentos constituyen archivos de las respuestas del ecosistema a los cambios de temperatura del pasado", explica Izaguirre.
En particular, la investigación se centró en las modificaciones en el fitoplancton y las variaciones históricas del lago Boeckella, ubicado en la zona de Bahía Esperanza, en la Península Antártica, cuyos lagos vienen siendo monitoreados por este equipo de investigadores desde 1991.
Hasta el momento, los científicos no registraron especies nuevas, aunque estiman que éstas podrían revelarse a partir de estudios moleculares que se están realizando actualmente. Sin embargo, lo que sí constataron es que algunas especies de algas incrementaron su presencia, mientras otras disminuyeron.
Las modificaciones en el fitoplancton coinciden con otras que se vienen detectando en la región. Por ejemplo, otros grupos de investigadores advirtieron que algunas especies de gramíneas, que en algún momento fueron introducidas en la Antártida, ahora se están dispersando hacia latitudes más altas.
"Los sistemas polares son muy vulnerables a modificaciones como las debidas al cambio climático", afirma Izaguirre. Como los organismos que habitan la región están muy adaptados a esas condiciones extremas, si sube la temperatura, el cambio no permite la adaptación. En los ambientes que tienen cambios más fluctuantes, los organismos presentan mayor adaptabilidad.
Cuanto más restringido sea el rango ecológico de una especie, ésta será mucho más proclive a verse afectada por un cambio climático. Por eso los ecosistemas polares son estudiados con sumo detalle por numerosos equipos de investigación.
"Las evidencias obtenidas en el lago Boeckella indican que el cambio climático podría acelerar el proceso de eutrofización de los lagos en la región Antártica Marítima, en forma coincidente con el cambio en el predominio de las comunidades algales", asegura Izaguirre.
Centro de Divulgación Científica Facultad de Ciencias Exactas, UBA
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