domingo, 31 de julio de 2011

Cuando los padres piden ayuda en la Web

Cuando los padres piden ayuda en la Web
Josefina Pagani
Preguntar si los castigos son la mejor opción cuando un hijo dice malas palabras, qué hacer con un chico que roba cosas de la casa o cómo acompañar a una hija adolescente que tiene novio son sólo algunas de las consultas que hacen los padres en sitios de Internet de la Argentina y del mundo, espacios donde los adultos dejan asentados comentarios que parecieran plantear finalmente un pedido desesperado: "No sé qué hacer; ayúdenme, por favor".
La respuesta a estas consultas, dependiendo del foro, la página o el blog, puede provenir de profesionales, médicos o psicólogos, que asesoran en forma online , o de los mismos padres que aconsejan a sus pares según experiencias personales.
Profesionales consultados por LA NACION concuerdan en que es primordial que las fuentes consultadas sean confiables.
Cándido Roldán, presidente de la Sociedad Argentina de Salud Integral del Adolescente, explicó: "Hay muchos portales de ciencias de la salud donde la información que brindan está evaluada y acordada dentro del mundo científico profesional.
"Otras fuentes son opiniones de autor, lo que lleva a las personas que consultan a tener múltiples posiciones y terminan, tal vez, mucho más confundidas. Cuanto más consultamos, más nos paralizamos y menos actuamos".
"Es importante volver al sentido común. Ser padres significa tener una historia personal dentro de una familia, con sus cosas buenas y malas. Lo más importante es el testimonio que damos como padres porque los chicos, más que escuchar, miran. Dentro del contexto social, hay mucha gente que actúa como referente y que, sin ser profesional, puede contener y orientar, como un vecino, un padre o un maestro", destacó Roldán.
Páginas oficiales de productos para niños, foros exclusivos para mujeres o blogs de los que se desconoce el autor conforman la amplia oferta de opciones que hoy los padres pueden consultar en la Web.
Ana María Mendes Diz, doctora en sociología e investigadora del instituto Germani, destacó: "Generalmente, quienes allí consultan son padres jóvenes que ya manejan Internet y no tienen temor en acceder a fuentes no autorizadas que les pueden dar una información errónea".
"En el mundo real, hay personas y, en el virtual, hay personajes. Por eso hay que tener cuidado y tomar recaudos. Yo aconsejo ir al pediatra, que, hoy por hoy, es el único médico de familia que existe. Creo que es la persona indicada para hablar de los problemas que no pueden afrontar los padres", opinó la investigadora.
Orientar la búsqueda
Marcia Braier, psiquiatra infanto-juvenil y jefa a cargo del Departamento de Docencia e Investigación del hospital Tobar García, afirmó: "Los padres buscan lo que les preocupa en Google. Yo recomendaría que busquen en foros donde haya orientaciones médicas o psicológicas que pertenezcan a lugares calificados. También que consulten libros que estén escritos por profesionales reconocidos".
Hace más de una década, cuando Internet no había llegado masivamente a todas las casas, muchos padres consultaban libros de profesionales o de autoayuda. Hoy las opciones son incontables y con sólo un clic pueden recibir consejos de todas partes del mundo.
"Cuando se trata de padres que consultan, nunca recomiendo leer sobre determinado tema ni tampoco les digo que no lo hagan. Prefiero invitarlos a contarme qué leyeron y los acompaño en el procesamiento de esa información, para que, luego, ellos tomen la posición que consideren adecuada", afirmó la licenciada Elsa Coriat, presidenta de la Fundación para el Estudio de los Problemas de la Infancia (FEPI).
"Puede ocurrir que un padre describa en Internet lo que le sirvió para resolver un problema y que otro papá lo lea y piense que esa solución también le va a servir a su hijo cuando, en realidad, podría pasarle algo totalmente diferente. Cada chico es una combinatoria singular, mientras que un niño puede hacer determinada cosa por torpeza, otro lo puede hacer por comodidad o por rebeldía", puntualizó Coriat.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), que el 20 de octubre cumplirá 100 años, recomienda su página web, que cuenta con un sector para la comunidad en la que se brinda información para el niño, como la prevención de accidentes y las enfermedades más comunes, y también consejos para el adolescente.
En general, los médicos desaconsejan consultar en la Web temas vinculados con la salud, pues las respuestas pueden llegar a atemorizar a quienes quieren saber, pero no tienen las herramientas necesarias para procesar informaciones tan sensibles.

Médicos, pares y amigos, otra fuente de saber

Paula Nieto es madre de Andrés, un adolescente de 17 años y, siempre que puede, navega en Internet. "Consulto por temáticas distintas: pongo directamente la problemática que me interesa en el buscador y miro la información que hay. En general veo varias páginas que me parecen serias por la información que brindan, por las fuentes o los especialistas que hablan.
"Una vez busqué cuando Andrés se comía las uñas y había consejos que me parecían buenos para los padres. También, información sobre la neurosis o la sexualidad en los adolescentes. Al pediatra sólo lo llevo para controles básicos", agregó Nieto.
Eduardo Yedlin es productor de cine y tiene dos hijas: Clara, de 14 años, y María, de 12. Como está separado de su esposa, es él quien decide a la hora de buscar consejos y compartirlo con sus hijas. "Consulto información relacionada con la educación, sobre todo, cosas de la escuela que ya me olvidé. Internet es buenísima, pero es un arma de doble filo: podés despejarte dudas, pero también llevarte sorpresas desagradables", opinó.
Patricia Cristodero es empleada administrativa y tiene dos hijos, Sofía, de 12 años y Tiago, de seis. "En dos oportunidades tuve dudas y lo primero que hice fue hablarlo con el pediatra para ver si necesitaba o no otro tipo de apoyo. Creo que lo importante es elegir bien al médico de los chicos, tiene que ser alguien que te sepa escuchar."
Mónica Blajean es empleada en una farmacia y madre de cuatro hijos: Enzo, de 20; Ignacio, de 18; Lina, de 15, y Carla, de 11. "La verdad es que no manejo Internet. Tampoco se me ha presentado nada tan grave como para consultarlo con el médico. Cuando tengo un problema o dudas con mis hijos consulto a mis familiares, amigas u a otras mamás. Me parece que ellos me van a aconsejar bien y van a ser más sinceros", opinó.

No existen recetas rígidas ni mágicas

¿Es posible que alguna vez podamos concretar un modelo razonable, que incluya el aumento de la resiliencia [la capacidad para sobreponerse a adversidades] y reduzca factores de riesgo, a través de la educación y otras ciencias, en el crecimiento y desarrollo de niños y jóvenes?
El tema de la crianza es un punto de inflexión y de abordaje y, quizás, el más relevante de las conceptualizaciones de la pediatría, la atención primaria de la salud, la sociología, la psicología, la educación, las ciencias de la conducta, la neuropsiquiatría, y tantas otras relacionadas con el aprendizaje de aquel grupo etario.
Ya sea por su rigidez, muchas veces violenta y represiva, otras por su permisividad, que borra los límites mínimos del "deber ser", adaptado a las exigencias del momento histórico, no existe aún un modelo definitivo que explique o proponga actividades, conductas, tácticas.
Tampoco para que guíe con certeza, seguridad, simplicidad y con evidencias sustentables, un conjunto de propuestas aceptables para el posicionamiento de nuevas técnicas y conductas, en el acompañamiento del crecimiento y desarrollo del niño, y a la comprensión de éstos, en los nuevos y cambiantes entornos psicosociales, políticos, económicos, ambientales, individuales, éticos y filosóficos.
En la reciente publicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), titulada "Manual para la Supervisión de la Salud de Niños, Niñas y Adolescentes", se seleccionan y proponen respuestas (¿Cómo debe ser la puesta de límites? ¿Cómo ponemos límites? Métodos disciplinarios aconsejados en la bibliografía, rol del pediatra), y las respuestas sugeridas agrupadas por grupos etarios, hasta los 18 años. Esta sintética y atrayente construcción es expresión de la búsqueda de esos nuevos modelos operativos.
No existen recetas rígidas aplicables "manu militari", que produzcan niños sanos, libres, razonables y comprensivos, que aceptarán sin análisis ni reflexión, las pautas que le transmita el adulto, perdiendo, por lo tanto, la oportunidad de ser ciudadanos.
Todo apoyo a la crianza del niño no es más que parte del reforzamiento requerido y previsto en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
Toda acción destinada, entre otras, a la producción de conductas sociales en el niño está amparada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Además, la Convención de los Derechos del Niño asegura la educación, incluyendo la cooperación internacional.
Como se ve, no hay normas únicas para la crianza. La búsqueda permanente de alternativas razonables es objetivo básico de la SAP, fiel a su lema "Por un niño sano en un mundo mejor".
Margarita Ramonet-La autora es presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría
lanacion.com