jueves, 21 de julio de 2011

MAS DE UN TERCIO DE LAS PERSONAS ESPIA EL MAIL O EL CELULAR DE SU PAREJA

Vida cotidiana
¿Celos? ¿Infidelidad? ¿Sospechas? Algo que no cierra o simple curiosidad. No importa el motivo, tampoco si las causas de la desconfianza entre hombres y mujeres son reales o imaginarias. Lo cierto es que la gente se espía y controla lo que hace el otro, a sus espaldas. Más de un tercio de las personas se inmiscuye en los asuntos de su pareja sin que la otra parte esté enterada. Al menos, eso es lo que se desprende de una encuesta realizada por un sitio de e-commerce que estudió el comportamiento de hombres, mujeres y sus dispositivos electrónicos.

Según los datos de Retrevo, el sitio de e-commerce, el 35 por ciento de las mujeres en pareja y el 41 por ciento de las casadas espían a su media naranja. Mientras que en el caso de los hombres "ennoviados" son tres de cada 10 los que se ponen a escudriñar en las cosas de sus amadas. Si ya han dado el gran paso, la cifra sube un poco más y muestra que el 32% de los casados chusmea lo que hacen sus esposas en el mundo digital.

En cuanto a las edades de los novios, aquellos menores de 25 años demostraron ser mucho más curiosos -¿y hábiles?- a la hora de entrometerse. El 47 por ciento de los jóvenes con menos de un cuarto de siglo dijeron espiar correos y sms de sus parejas. Mientras que el 33 por ciento de las personas de otras edades admitió meterse en computadoras y celulares para saber qué hace el otro.
Lo más espiado es el celular y el mail. Basta con que uno se olvide el teléfono móvil para que el desconfiado se avalanche sobre él para pispear sms o mirar el registro de las llamadas. El 33 por ciento de los curiosos admitió haber chequeado los correos electrónicos de su novi@ o el listado de llamadas de su celular sin que el otro esté al tanto. En el caso de los casados, lo hizo el 37 por ciento.
Otro objeto del deseo de los celosos son los chats y las cuentas de las redes sociales. Los más osados son capaces de hacerse pasar por otra persona para ver cómo reacciona su pareja ante un coqueteo inesperado. Si son más "techis" se animan a instalar keyloggers para descifrar passwords o webcams para filmar a su otra mitad.
Aunque la mayoría aseguró que jamás caería tan bajo como para rastrear el paradero de su amor vía GPS u otro dispositivo similar, un 31 por ciento de los hombres dijo estar dispuesto a hacerlo si la duda lo carcome. En el caso de las mujeres, el 33 aseguró que lo haría llegado el caso.
Pero no todo son celos enfermizos. También hay casos en los que la preocupación y el bienestar del otro son los que impulsan el espionaje. Se trata de los padres y sus hijos. El 36 por ciento de los papás aseguró chequear los mails y el teléfono de su hijo sin que éste lo sepa. En el caso de las mamás fueron casi 4 de cada 10 (39%) las que husmearon en los mensajes de sus pequeños y no tanto. La mayoría de los padres preocupados son aquellos que tienen hijos adolescentes (el 60 por ciento les vigila los dispositivos electrónicos sin que sepan). Y el 14 por ciento asegura haber descubierto cosas preocupantes mientras espiaba.
Gracias a la última tecnología, la mayoría de los padres no tiene reparos a la hora de seguir satelitalmente a sus retoños. El 53 por ciento de los papás le pondría un GPS en la mochila a su hijo, mientras que el 64 por ciento de las mamis también acudiría a un dispositivo para saber el lugar exacto donde están sus chicos.
Mil hombres y mujeres de diferentes edades y condición social respondieron a la encuesta, realizada por segunda vez. Los resultados sorprendieron a Retrevo al descubrir que de un año a otro, los porcentajes de "chusmas" aumentaron significativamente.

El estudio fue realizado en Estados Unidos, donde hace poco se descubrió que Apple guardaba los datos de geolocalización de los usuarios de iPad 3G y iPhone y se armó todo un escándalo ante la posibilidad de que esa información pudiera estar disponible para las empresas. Pues bien parece ser que Gran Hermano está mucho más cerca y en casa.
Las mujeres mandan más fotos y mensajes de texto sexuales

El mes pasado, el congresista demócrata estadounidense Anthony Weiner tuvo que renunciar a su banca luego de un escándalo por enviar a través de Twitter mensajes sexuales y fotos a varias mujeres invitándolas a salir. Pero las repercusiones de éstas y otras formas de escarceos online van mucho más allá del Distrito Noveno del Congreso en Nueva York, y las mujeres no son las únicas destinatarias.
De acuerdo con un estudio realizado por Diane Kholos Wysocki, profesora de sociología y estudios sobre la mujer en la Universidad de Nebraska en Kearney, y Cheryl Childers, profesora de sociología en la Universidad de Washburn, ambas en Estados Unidos, las mujeres mandan más fotos de desnudos o mensajes de texto sexualmente explícitos que los hombres. Alrededor de dos tercios de las mujeres encuestadas enviaron misivas de esa índole en comparación con aproximadamente la mitad de los hombres (aunque por razones que se explicarán más adelante, estos resultados no son los más científicos).
“El engaño está vivito y coleando y los mensajes sexuales, en pleno avance”, dijo la doctora Kholos Wysocki, cuyo primer estudio sobre el sexo en la Web data de 1992, en los tiempos de Internet por teléfono. “De todos modos no creo que sea Internet lo que lleva a la gente a engañar. Parece estar pasando algo con el matrimonio que es el tema social más amplio. Antes, las parejas sencillamente se divorciaban. Por alguna razón, ahora siguen en el matrimonio y engañan”.
El estudio actual de Kholos Wysocki utilizó como base para su análisis un conjunto de datos bastante inusual: una encuesta online que abarcó a 5.187 visitantes adultos al sitio AshleyMadison.com, un servicio de “infidelidad” destinado a hombres y mujeres casados. La encuesta consistía en 68 preguntas sobre la forma en que los usuarios utilizaban Internet, sus conductas sexuales y las características demográficas.
Las mujeres también presentaron una probabilidad mayor de encontrarse con las personas en la vida real después de conocerlas online (83% de las mujeres en comparación con 67% de los hombres). Pero que las pescaran mirando material sexualmente explícito les generaba menos ansiedad y eran menos cautas que los hombres a la hora de barrer sus “cíber-rastros”. Esto no sorprendió a Kholos Wysocki. “Conozco a muchachos jóvenes que reciben constantemente en sus teléfonos fotos de mujeres desnudas que conocen –dijo–. ¡Son constantes!”
No obstante, el estudio presenta un inconveniente importante: sondear a usuarios de un sitio en Internet para “swingers” no es lo mismo que realizar una encuesta representativa a nivel nacional o llevar a cabo un estudio en una comunidad. Las personas que respondieron el cuestionario difieren de la población general en muchos aspectos; en primer lugar, ya engañan o intentan engañar. También son personas que visitan un sitio web particular de trampa, que puede diferir en clientela de otros sitios de trampa. De todas maneras, el estudio brinda una percepción del mundo de la infidelidad online. Según la investigación, los encuestados estaban más interesados en encontrar parejas en la vida real que en la infidelidad virtual. Parecería que la tecnología puede modificar algunas conductas sociales, pero en lo que se refiere a la traición sexual, los sinvergüenzas y las pícaras todavía prefieren las anticuadas citas vespertinas.
Traducción: Cristina Sardoy

En Argentina, ser infiel no es cosa sólo de hombres

La investigación de las sociólogas estadounidenses se realizó a partir de los datos de un sitio de citas online para personas casadas. En Argentina, hace dos meses se lanzó un servicio similar. Según sus responsables, es un éxito, con 75.000 usuarios inscriptos.
“Hemos tenido una gran aceptación, sobre todo en la población femenina, que en todo momento supera el 30% de los usuarios. Esto apoya el dato de que, en Estados Unidos, el 68% de las mujeres respondieron que sí serían infieles si tuvieran la certeza de que no serían descubiertas.
La infidelidad no sólo es cosa de hombres, las mujeres también quieren sentirse satisfechas sexualmente”, analiza Marga Bosanac, vicepresidenta de operaciones para América Latina de Ohhtel.com.
Las mujeres que se están uniendo a la red de Ohhtel.com, cuenta, son mucho más jóvenes que los hombres: 33 años ellas contra 40 ellos. El 81% de los usuarios tiene hijos y el 87% nunca se divorció.
“La infidelidad lleva existiendo miles de años. Los nuevos medios sociales no hacen más que ayudar a la gente a contactarse con otros. No incitan a la infidelidad sino que la facilitan. Hoy en día la gente está valorando más los aspectos positivos de su matrimonio como pueden ser los hijos y la vida en común, y simplemente aprovecha las nuevas tecnologías para ser infiel y conseguir esa satisfacción sexual que le falta con su pareja”, concluye Bosanac.
CLARIN.COM