miércoles, 20 de julio de 2011

La amistad sigue siendo más fuerte que los “contactos”

Animales amigos
En Facebook –el gran fenómeno de Internet que ya alcanza a más de 750 millones de personas en el mundo– los individuos de un círculo de relaciones cercanas con quienes se está en permanente contacto y se comparten fotos, videos y textos, son denominados “amigos”. No todos lo son, ¿Cuántos sí? ¿Son un nuevo tipo de amigos? ¿Son simplemente contactos? Un relevamiento realizado por la consultora D’Alessio Irol para Clarín muestra que, en general, pocos de los “amigos” de las redes sociales son considerados realmente amigos. Aunque por lo general el número de contactos es alto (la mitad de la muestra de la encuesta tiene entres 100 y 500), 9 de cada 10 considera amigos a unos pocos de ellos.
Es más: el 75 % dice que no tiene más de diez amigos reales . Y el 64 % afirma que no hay posibilidad de que las relaciones generadas en las redes sociales duren tanto como las que se originan fuera de ellas. De hecho, ante la pregunta “¿Dónde conoció a la mayoría de sus amigos?”, la escuela secundaria (elegida por la mitad de la muestra) resultó el lugar más señalado, seguida por el trabajo (39 %), el barrio (31%), la escuela primaria (31%) y la Universidad (28 %). ¿Y las redes sociales? ¿Y el chat? Ambas opciones suman sólo el 7 %.
Sin embargo, aunque Internet esté dando origen a pocas nuevas amistades, sí parece perfectamente capaz de generarlas, y muy fuertes. Es el caso de Gabriela Martínez Schnaider, que anoche se reunió para festejar el Día del Amigo por adelantado con su grupo de “contactos cercanos” de Internet, unos quince. El grupo nació en el foro PsicoFXP, tiene ya diez años y parece inseparable.
El intenso uso de las redes sociales y su formidable capacidad de comunicar parecen estar redefiniendo la amistad. Los expertos consultados por Clarín señalan que las barreras entre amigos virtuales y reales se desvanecen .
Clara Ciuffoli y Guadalupe López, docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y coautoras del libro El Proyecto Facebook y la posuniversidad , señalan que oponer las amistades “reales” a las “virtuales” impide hacer un análisis más profundo de las relaciones que se dan en espacios como las redes sociales. “Medir la amistad en términos de grados, como si el vínculo analógico fuera ‘mejor’ que el digital arrastra tres errores: pensar que son relaciones comparables, idealizar los vínculos ‘analógicos’ y, en consecuencia, subestimar la riqueza y el alcance que pueden tener los ‘digitales”, dicen.
Y agregan que plantear un análisis en esos términos implica partir de una pregunta equivocada. “En cambio, podemos ensayar nuevos modos de pensar las relaciones que se establecen en las redes sociales –dicen las expertas–. Así como los compañeros de colegio o los socios de un club construyen un vínculo a través de la actividad que realizan, es posible pensar los lazos que se establecen en las redes sociales en función de inquietudes, intereses y gustos compartidos. El gran diferencial de los nuevos espacios es que en ellos las posibilidades de entablar relaciones con otros nodos de la red están expandidas más allá de las fronteras geográficas”.
En la visión de Carlos Neri, titular de la cátedra Informática, Educación y Sociedad de la Facultad de Psicología de la UBA, históricamente la amistad fue considerada como una construcción de lazos afectivos a lo largo del tiempo , pero con la llegada de Internet y fundamentalmente de las redes sociales aparece una nueva categoría que es el contacto, una suerte de amigo más “liviano”, que va compartiendo los espacios virtuales y generando interacciones, incluso afectivas. Para Neri, “preguntarse si ese contacto es de la misma categoría que los históricos amigos implica necesariamente reconocer que las relaciones son cada vez más mediadas por la tecnología y que el amigo del barrio, el colegio, el de los espacios públicos, va quedando también implicado en el continuo que forman lo real y los espacios sociales con la tecnología”.
Una de las novedades que traen las relaciones a través de las redes sociales es que ya no es tan fácil perder amistades . Hasta que aparecieron las redes sociales, un cambio de trabajo, una mudanza o un cambio de gustos y afinidades hacía que algunas amistades naturalmente se perdieran. Ahora, cuando las situaciones espaciales o geográficas no son barreras y se puede estar en contacto permanente con los amigos de diferentes etapas de la vida, surgen nuevas situaciones. Andrea Bonior, psicóloga y autora de La solución para la amistad: Una guía completa para elegir, perder y mantener amigos , lo explica: “Las rupturas de las amistades ahora son más desagradables que antes”. Hay que ser más directo para decirle al supuesto amigo que ya no es más ni amigo ni contacto.

Pocas veces un contacto virtual deriva en un encuentro real

Ese seguidor –“ese follower”– que acompaña y responde a la dinámica de los comentarios dentro de la red social Twitter, probablemente, nunca sea de carne y hueso. La conclusión de una encuesta realizada en exclusiva para Clarín es que el contacto en la vida real con las relaciones generadas en el mundo virtual resulta prácticamente nulo. Es decir, que la gran mayoría de los vínculos que surgen por lo menos en Twitter no trasciende las fronteras de ese universo inquieto en el que se desarrolla.
Entre el 10 y el 18 de Julio, la consultora especializada Socialmetrix estudió el comportamiento de casi 1,5 millón de usuarios de Twitter en español. Sólo el 0,08 % de ellos usó frases como “nos encontramos”, “nos vemos”, “nos juntamos”, “nos reunimos”, “vienen a comer”, “vamos a bailar” o “vamos a mi casa” para derivar la relación virtual hacia el mundo de la vida real.
Durante la misma semana, la cantidad de tweets –mensajes– en los que se utilizó la palabra amigo fue de 588.932 y amistad 3.315 veces. Además, la cantidad de usuarios que mencionó las palabras amigo fue de 402.449 y amistad fue escrita solo por 3.043 personas. Frente a los resultados, Twitter aparece antes que como una red promotora de encuentros –del estilo Facebook–, como un foro de intercambio en tiempo real.
clarin.com