martes, 19 de julio de 2011

Cuestión de género: cómo viven la amistad hombres y mujeres

Desde los primeros días del jardín de infantes, las personas comienzan a experimentar los juegos y afectos de la amistad. Pueden distinguir este vínculo como una elección propia y fuera del ámbito de la familia. Es, también a esa temprana edad, cuando se van delineando las diferencias que existen entre hombres y mujeres a la hora de vivir este vínculo. Desde el contacto físico hasta los temas de conversación, la relación de uno y otro sexo con sus pares, es distinta.
Según los especialistas, mientras los hombres generan grupos de amigos en los que se relajan y olvidan la competencia del mundo exterior, las mujeres viven este lazo de forma más competitiva pero también más íntima. El psiquiatra Juan Manuel Bulacio explica cómo ellos están “unidos por algo en común ajeno a sus intereses centrales” y ellas abren su vida personal, hasta en lo más privado, frente a sus amigas. Así es como una de las grandes diferencias de uno y otro sexo está relacionada con los temas de conversación. Para los hombres las temáticas pasan básicamente por el fútbol, las féminas en general pero casi nunca su propia pareja en particular, los autos, la política, el trabajo… “Los hombres tienen que estar en una situación muy delicada para hablar íntimamente con un amigo; hay grupos que se reúnen durante más de 20 años alrededor de una mesa de café, sienten un afecto genuino, pero pueden no saber ni el nombre de las esposas de los otros”, explica la licenciada Lila Isacovich, coordinadora de la Fundación Buenos Aires. Por su parte, para una mujer resultaría extraño que algo más o menos trascendental le sucediera en la vida sin que su mejor amiga lo supiera casi de inmediato.
“Hay una diferencia que se ve muy claramente y que marca la conducta hacia los amigos. Las mujeres buscan en la otra una profunda identificación, un espejo tanto para verse parecidas como para complementarse. En los hombres no existe esta identificación con el amigo, pero sí hay fuertes códigos compartidos”, agrega Isacovich. Allí también ponen ellas una dependencia y susceptibilidad mucho mayor que la que los hombres manifiestan. Las mujeres son celosas de sus amigas y la ausencia de la otra les pesa; para un hombre no es importante que un amigo lo llame todo el tiempo, sin embargo el día que se necesitan, están sin condiciones y en forma inmediata. La psiconalista Mónica Cruppi señala otras particularidades del vínculo: “Para las mujeres son terapéuticas las charlas con las buenas amigas porque les ayudan a procesar y metabolizar lo emocional: son escuchadas, comprendidas y amparadas. En cambio los hombres establecen relaciones a partir del hacer, es decir, de las actividades compartidas”.
A la hora de demostrar los afectos, es visible la postura de unos y otras. Ellos siempre sabrán que su amigo está presente, pero la cultura o sus propias personalidades hacen que no lo expresen corporalmente, mientras que las mujeres se animan mucho más al abrazo, a sostener la mano de otra mujer o a secar una lágrima.
Claves para cultivarla
En las buenas y en las malas: es divertido estar en una boda o cumpleaños, pero también hay que decir presente en la enfermedad y los problemas.

Practicar la empatía: ponerse en el lugar del amigo es la mejor forma de comprenderlo.

Darle tiempo al otro: si las obligaciones no permiten ver a los amigos, hoy existen muchas vías para mantenerse comunicados.

Ser sincero: en el vínculo con un par, la mentira nunca es “piadosa” ni ayuda.

EL FESTEJO PUEDE AYUDAR A REFORZAR EL VINCULO

Mañana, como cada 20 de julio, las tardes se llenarán de grupos de adolescentes; por la noche los restaurantes agotarán sus reservas; durante todo el día los celulares colapsarán y la expresión más usada en las redes sociales será “feliz día”. “Este festejo moviliza muchas cosas en el ser humano. Los amigos son aquello que nadie impone, lo que uno atesora en la vida, lo que ha sabido conseguir”, dice Lila Isacovich y agrega que especialmente para los argentinos éste es un lazo muy importante. Para el que no tiene amigos, el día genera una fuerte sensación de soledad y de “estar al margen”, explica la psicóloga.
Encontrarse o no depende mucho del tiempo y las obligaciones de cada uno, pero también del nivel de intimidad que se tenga con los amigos. “Hay lazos que son tan primarios y constitutivos como la propia familia y en estos casos a veces ni es necesario el festejo. El otro está siempre ahí para nosotros, quizás no precisamos llamarlo ese día porque el contacto es permanente y presencial”, cuenta la psicóloga. En otros casos, cuando la relación es real pero no diaria, el festejo ayuda al vínculo porque es una buena ocasión para reafirmar el cariño y decirle a la otra persona que cuenta con nosotros. Incluso y, más allá de la movida comercial que esto produce, comprar algún regalo, por más mínimo que sea, representa pensar especialmente en el amigo y sus gustos o lo que puede disfrutar. Por otro lado, la especialista señala que en estos tiempos en los que Facebook puede generar mil contactos a los que llama “amigos”, los mensajes, los saludos y las reuniones pueden llegar a desvalorizar todo lo que implica y significa la verdadera amistad.
clarin.com

1 comentario:

Toquicecilopez dijo...

Me gustó el artículo!!!
El viernes escucharé la radio!!! Recién hoy los conozco.
Cecilia