martes, 22 de diciembre de 2009

Padres separados: ¿con quién pasan los chicos las fiestas?

Por Paula Halperín
De la redacción de lanacion.com
Por primera vez
la familia no estará unida para pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Los ánimos están muy sensibles, hay tristeza, sensaciones de rabia y pérdida por parte de los padres. La mayoría de las veces los chicos quedan en el medio de esa situación y suelen ser utilizados (a veces sin intención) para concretar una venganza en contra del otro adulto, olvidándose de la parte que les toca por haber padecido tantos cambios en poco tiempo. Uno de los padres se va de la casa y junto con esa mudanza, una hilera de otras alteraciones más se desencadenan. ¿Cómo podemos hacer para que nuestros hijos pasen bien las fiestas sin que nadie de la familia resulte lastimado?
"En principio, los niños deben pasar una fiesta con cada uno",explica el doctor
Osvaldo Ortemberg , abogado de familia. "La ley 26061 dice que los hijos tienen que tener vinculación con ambos progenitores. Y como son fiestas de alto contenido emocional para todos, no sólo para los cristianos, si tenemos sentido común nos daremos cuenta de que es razonable que el niño esté con uno y el otro padre."
Asimismo, Ortemberg agrega que cuando están con uno de ellos, corresponde que el responsable facilite una llamada al otro, en especial después de las doce que es cuando suelen hacerse las comunicaciones.
Lo legal está claro pero... y lo afectivo. ¿Qué es lo mejor para los chicos? ¿Cómo podemos programarlas? Para la psicóloga Carmen Iriondo es importante organizarse con tiempo para evitar decisiones apresuradas y confusión en los niños. "Por lo general es aconsejable que ellos pasen la Nochebuena con uno de los padres y la Navidad con el otro. Hay parejas que deciden turnarse cada año: dependerá también de las vacaciones y de cada caso".
Pero muchas veces, ocurre que son los mismos chicos quienes piden con quién quieren pasar las fiestas. Los especialistas coinciden en que, si bien siempre es bueno escuchar su opinión, la decisión final tiene que ser tomada por los adultos.
No obstante, en ciertos casos, si un chico se niega rotundamente ver a su padre, para la Justicia no sólo es razonable que no se lo obligue a ir sino que, además, es indicado que realicen un tratamiento de revinculación, en el que intervienen psicólogos. Porque quizás el niño se niega, ya sea porque el padre es violento, porque uno de los adultos le llena la cabeza en contra del otro o, simplemente, por cuestiones de identificación de los menores con alguno de ellos. Si da resultado el tratamiento, recién allí se aprueba un sistema de visitas.
Llegar a un acuerdo
Resulta que en algunas familias las cosas no son tan sencillas y los padres realmente se llevan mal. "En las primeras etapas de una separación, es frecuente que así sea. De lo contrario, no se hubieran separado -afirma la psicóloga-. Será necesario un trabajo personal de cada uno de ellos que los conduzca a reconocer un punto importante y común: el bienestar de los hijos".
La escritora
Laura Gutman , quien entre otros libros como La maternidad y el encuentro con la propia sombra , publicó recientemente: Mujeres visibles, madres invisibles , está de acuerdo con este punto. "Si no logran acuerdos, si no hay diálogo, si no encuentran mediación, si dan prioridad a su propia guerra en lugar de poner todos los recursos a favor del bienestar de los niños, no hay forma de resolverlo positivamente para ellos".
En esos casos, a veces es bueno contar con algún pariente o amigo de la familia que haga de intermediario. Otra opción es que los padres hablen con algún profesional o que arreglen directamente sus propios abogados, porque entre ellos siempre tratan de llegar a un acuerdo. Si esto también falla, la mediación es útil y en última instancia se llega a la justicia.
"Los abogados estamos indicando que las fiestas se acuerden en el momento de la mediación, al igual que con los cumpleaños de los niños, de los padres, de los abuelos, las vacaciones de invierno y de verano", explica el doctor Ortemberg.
De todas maneras, muchas veces hay un inconveniente con la edad de los chicos. Por ejemplo, si estamos hablando de un bebe de meses y su padre quiere llevárselo igual. "Por lo general, el juez escucha con mayor dedicación a la madre, aclara el abogado. "Pero la Justicia siempre prefiere llegar a un acuerdo regular entre las partes que a la mejor de las resoluciones".
Una vez tomada la decisión de cómo se pasarán la fiestas, es el momento de comunicárselo a los niños. ¿Cuál es la mejor forma? Dependerá de cada familia. La licenciada Iriondo dice: "De la manera más simple. Con pocas palabras y seguridad, ´Mamá y papá decidimos tal cosa para tal fecha y tal otra para después...´ La naturalidad es siempre buena compañera porque dice la verdad.
Sin embargo, siempre existe el miedo de los adultos de que los chicos sientan mucha tristeza por la pérdida. "Si nos sentimos culpables, es problema de los grandes",aclara la psicóloga. "Hay que resolverlo en otro ámbito y no junto al arbolito". Y agrega que no hay que olvidar que los padres separados están juntos para siempre en los hijos que tuvieron.
"Si los niños son amparados, cobijados, amados, tenidos en cuenta y cuidados, no hay pérdida", asegura Gutman. "Al contrario, pueden multiplicar festejos, celebraciones y encuentros llenos de cariños."