jueves, 5 de enero de 2012

La nueva era espacial: viajes para todos y en clase turista


NUEVA YORK.- Para ir al espacio exterior, Catherine Culver recurrió a un agente de viajes.
El despegue de los primeros vuelos de las nuevas aerolíneas que llevarán turistas más allá del umbral del espacio está previsto para este año, y sacar pasaje en uno de ellos no es demasiado diferente a reservar un viaje a algún lugar de la Tierra. Hay que registrarse en el sitio, por ejemplo, de Virgin Galactic, o consultar a un agente de viajes y dejar un abultado depósito. Y muy pronto será posible sacar un seguro de viajero, tal como en las vacaciones usuales.
Hasta ahora, el turismo espacial estaba limitado a los megamillonarios: sólo siete personas pagaron, cada una, decenas de millones de dólares por viajar en un cohete ruso hasta la Estación Espacial Internacional.
Todo podría cambiar en 2012, pues Virgin Galactic se propone empezar a ofrecer vuelos al espacio en una nave que la empresa construyó, un viaje que incluye experimentar 5 minutos de ingravidez como momento culminante de una excursión de dos horas y media. Por 200.000 dólares el asiento, la frontera final será accesible para muchas más personas.
"Si Dios quiere, la próxima Navidad, mi hija, mi hijo y yo estaremos entre los primeros en salir al espacio" en una nave comercial", dijo Richard Branson, dueño de Virgin Galactic.
Al menos otras dos aerolíneas espaciales salieron también al ruedo, y ya toman reservas para futuros viajes. Allianz, gigante de las aseguradoras, lanzará en 2012 un seguro que dotará al turismo espacial de todas las características de la industria.
"Poder ofrecer viajes al espacio como parte de nuestros negocios habituales, ¿no es impresionante?", dijo Lynda Turkey Garrett, presidenta de Alpine Travel, de Saratoga, California, una de las 58 agencias de viaje acreditadas por Virgin Galactic en Estados Unidos. En cinco años, Garrett vendió tres pasajes, entre ellos el de Culver. Pero espera que la situación cambie cuando los primeros pasajeros vuelvan y les cuenten la experiencia a sus amigos. Para 2017, "será lo mismo que reservar un vuelo a Los Angeles", predice Garrett.
Culver, que trabajó como controladora de misiones de la NASA, siempre quiso ir al espacio: se postuló cuatro veces para ser astronauta, pero no tuvo suerte. Para reservar su vuelo, prefería un diálogo cara a cara. Culver y Garrett conversaron durante un rato, almorzaron juntas y siguieron charlando.
Poco tiempo después, Culver depositó 20.000 dólares y se convirtió en una de las 475 personas que ya se aseguraron un lugar en los vuelos de Virgin Galactic que la llevará más allá de los 100 kilómetros de altura, el umbral del espacio exterior.

Excursiones

Estos vuelos no orbitarán la Tierra, sino que serán excursiones "suborbitales" de ascenso y descenso, parecidas a una vuelta en una gigantesca montaña rusa. Para los clientes de Virgin, el paseo espacial será el clímax de un viaje de tres días al flamante Spaceport America, en Las Cruces, Nuevo México. Parte de la estadía será dedicada al entrenamiento y los preparativos, y el resto del tiempo será de diversión en tierra firme.
El tercer día, un avión de carga con la nave-cohete SpaceShipTwo adosada al fuselaje inferior despegará de la pista hasta los 15.000 metros, donde será lanzada la nave-cohete. En ese punto, la fuerza de la aceleración aplastará a los pasajeros contra sus asientos: alguien que pesa 80 kilos se sentirá de media tonelada.
Los motores se irán apagando hasta el silencio, el cielo azul se fundirá en negro y el peso alcanzará la ingravidez. "Los pasajeros podrán desabrocharse el cinturón, moverse por la cabina, dar vueltas carnero en el aire, sacarse una foto con la curvatura de la Tierra de fondo", dijo Garrett.
Después, los pasajeros volverán a asegurarse a sus asientos, antes de que la SpaceShipTwo reingrese en la atmósfera, que ejercerá nuevamente sobre ellos una presión aplastante durante algunos minutos. Cuando haya perdido velocidad, la nave planeará de nuevo hasta la pista.
Además de Branson, los otros empresarios que se lanzaron a emprendimientos espaciales son Elon Musk, de SpaceX, y Jeffrey Bezos, fundador de Amazon, así como Paul Allen, cofundador de Microsoft.
Virgin Galactic no es la única que tiene clientes que pagan. XCOR Aerospace, California, tiene más de 100 reservas para una plaza de 95.000 dólares en su pequeño avión espacial, que tendrá tan sólo dos asientos: uno para el piloto y otro para el pasajero. XCOR podría empezar a volar a partir de 2013. Y Space Adventures, de Virginia, que toma reservas desde hace tiempo, a 110.000 dólares la plaza, ya registró a más de 200 personas.
Actualmente, Virgin Galactic, XCOR y Space Adventures reembolsan la totalidad del depósito a quienes decidan cancelar, pero Morazin supone que en el futuro la política de esas empresas será menos permisiva. "Nos estamos preparando para este hito histórico", aseguró.
Traducción de Jaime Arrambide
lanacion.com