martes, 3 de enero de 2012

Las virtudes del sexo sin orgasmo


Por Marta Rajtman
¿El orgasmo en la mujer es imprescindible? Definitivamente no. Tan poco imprescindible es que la mujer puede lograr un embarazo sin necesitar esa experiencia de culminación sexual.
Sin embargo, hay un gran mito al respecto, un poco cultivado por el cine, que se ha encargado de fijar en nuestras mentes que para gozar hay que gritar, gemir y moverse frenéticamente (como el clímax fingido en "Cuando Harry conoció a Sally"). Por eso, muchas creen que si no hay una sensación espectacular, no tuvieron un orgasmo y, por ende, se sienten disminuidas, e incluso exigidas por sus parejas, que entienden que para ser buenos amantes deben hacernos "culminar". Pero un orgasmo está lejos de ser una explosión de sentidos, es sólo un reflejo, que produce algunas contracciones en las paredes vaginales que duran muy pocos segundos.
Por eso, está bueno saber que un encuentro sexual puede ser muy placentero y disfrutarse mucho usando toda la superficie de nuestra piel sin reducirlo a una mera y breve sensación genital. Sería subestimar mucho nuestro encuentro sexual.
Eso sí, para pasarla muy bien, debemos tener un "partenaire", colaborador, trabajador y entendido, a quien podamos solicitarle las caricias que cada una necesita y enseñarle ubicación e intensidad de presión, entre otros detalles, ya que nuestra pareja no tiene por qué ser clarividente. Entonces, no todo depende del clímax, sino que es importante conocer el propio cuerpo, animándose a recorrerlo, mirarlo y acariciarlo, y aprender las señales placenteras que él nos devuelve. Pero a veces transcurren años hasta que nos animamos a pedir lo que nos gusta.
¿Qué ayuda a concretar un buen sexo? Siempre es muy útil compartir fantasías, juegos, caricias y, fundamentalmente, divertirse y confiar. En cambio, es muy aburrido hacer siempre lo mismo, elegir las mismas posturas, lugares y momentos.
El menú sexual es muy amplio y -como el de lo restaurantes- muy variado, porque no siempre nos apetece el mismo plato.
Entonces, siguiendo con la comparación gastronómica, todo tiene mejor sabor si está bien sazonado: es súper importante pedir, pero también saber dar, así este "ida y vuelta" se enriquece y la posibilidad de disfrutar se acrecienta enormemente.
Hay que recordar también que no siempre estamos listas para enfrentar un encuentro sexual. Muchas veces, estamos tan agotadas que se convierte en una exigencia en la que "rendir" es una tarea más. Por eso, seguramente la pasaremos mejor si estamos descansadas.
Cómo encarar el encuentro erótico cuando estamos cansadas
Luego de una larga jornada de trabajo y las tareas domésticas interminables (crianza incluida), lo mejor es darse primero una buena ducha y descansar al menos media hora. Este tiempo para bajar decibeles (que puede incluir una charla con él, por ejemplo) es fundamental para luego llegar al encuentro romántico.
¿Y si la pareja es nueva? Darse un tiempo. No sirve pretender todo el placer posible desde el inicio, porque aún hay que adquirir confianza y conocerse.
Finalmente, nunca te olvides de que el objetivo final del sexo no es el orgasmo, sino un camino hacia el placer, sin necesariamente lograrlo en simultáneo (¡está bueno que sepas que eso pasa pocas veces!). Se trata, entonces, de una experiencia íntima con el otro, te diría la más íntima, que merece ser tratada con cuidado y respeto: esto es lo importante, no tanto llegar a una meta, sino disfrutar del viaje.
Minibio de la autora: Se recibió de médica en la UBA, se especialiazó como sexóloga y profundizó sus conocimientos estudiando sexología clínica. Además, es vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana y participa activamente en congresos y conferencias alrededor del mundo. Romper mitos y dar permiso, asegura, son las principales funciones de un sexólogo.
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