martes, 3 de enero de 2012

Claves para evitar los conflictos y disfrutar de las vacaciones


No hay lugar para estacionar en la playa. Las carpas están todas ocupadas. Los vecinos tienen hijos y amigos ruidosos y los restaurantes están repletos y hay que hacer cola para cenar. Sí, todo esto junto puede ocurrir en las tan deseadas vacaciones. Todas estas situaciones, sumadas a los problemas que se vienen arrastrando de la vida diaria sin resolución y que se lo lleva a la playa o a las sierras, pueden potenciar y agudizar los conflictos en la pareja y en la familia, que muchas veces estallan en los días de descanso.
Algunos temas que salen a la superficie suelen ser la disciplina con los hijos, problemas en la sexualidad de la pareja, disputas de poder en el matrimonio, roces con algún familiar, suegra o cuñado. Una de las claves antes de empezar a planear las vacaciones consiste en elegir bien con quién se emprenderá el paseo y ubicar de antemano roles y límites de cada uno. Lo primero y principal es no tener expectativas irrealistas y relajarse con respecto a la idea de que todo va a ser perfecto. Es importante tener en claro que algo puede andar mal o que alguien se puede frustrar o enojar.
“No deberíamos intentar insistir demasiado en querer destrabar conflictos muy resistentes, como querer resolver los problemas sexuales o corregir el carácter de la pareja. Tal vez esto suceda naturalmente porque hay mayor distensión en general, pero no obsesionarse con nada en particular. Es momento de ser flexibles y pacientes”, explica Patricia Feldman, psicóloga clínica de adultos y niños y directora de “Vida Viva-Espacio de Psicoterapia Dinámica”.
En muchas parejas que sólo se ven pocas horas durante el año, la posibilidad de estar tanto tiempo juntos en las vacaciones los hace verse como desconocidos. A veces el descubrirse puede resultar maravilloso. Sin embargo, para otros el encuentro diario a toda hora se hace insoportable.
“Es importante poder considerar al otro racionalmente y establecer la comunicación suficiente para crear un programa con condiciones que permitan el disfrute de ambos. Los audaces pueden aprovechar la ocasión para iniciar nuevos juegos y descubrirse sexualmente”, propone la licenciada en psicología Beatriz Bergman.
Uno de los principales focos de conflicto generalmente tiene como protagonistas a las reacciones no deseadas de los chicos, tanto de los más pequeños como de los adolescentes. Para ambos casos, el diálogo entre padres e hijos es la herramienta principal para solucionar los berrinches o los ataques de rebeldía que puedan suscitarse.
“Es necesario establecer bases firmes y claras con los hijos: la disciplina no debe tomarse vacaciones. Los límites y las consecuencias deben mantenerse igual que en casa. Una merecida ‘puesta en su lugar’ de entrada, de arranque, puede ayudar a marcar la continuidad de una experiencia sin desbordes para el resto del viaje. Con los adolescentes es importante dejar por escrito cómo, adónde y en qué circunstancias podrán salir de noche, hora de regreso, etc”, recomienda Feldman. “Es importante no tratar los grandes temas, sino solucionar el problema puntual y resolver el conflicto actual que se presenta. No es bueno recargar al otro con culpas y generalizaciones, no juntar rencor o quedar resentidos”, agrega la especialista.
Antes de iniciar las ansiadas vacaciones es conveniente tomar conciencia de los problemas que podrían llegar a surgir para evitar que esas situaciones terminen tomando por sorpresa al núcleo familiar y para prepararse para afrontarlas de la mejor manera. Es importante no aferrarse a la idea de que durante las vacaciones se van solucionar todos los conflictos que no se remediaron durante el año, sino tomar nota y postergar esa tarea para el regreso.
clarin.com