jueves, 12 de enero de 2012

La edad del cirujano influye en las complicaciones tras la operación

La experiencia no siempre es sinónimo de hacer mejor las cosas. En el quirófano, o se mantienen la motivación, la destreza y las ganas de aprender o, a partir de los 50, los resultados que obtiene un cirujano son peores que los de sus compañeros más jóvenes. Y el perjuicio va para el paciente, que tiene más problemas posoperatorios. Así lo pone de manifiesto un estudio que ha analizado durante un año más de 3.500 tiroidectomías (extracción parcial o total de la glándula tiroides) en cinco hospitales franceses de referencia.
El quirófano es siempre un ambiente de alto riesgo. Las complicaciones que se registran durante una hospitalización tienen que ver muchas veces con los cuidados quirúrgicos y posquirúrgicos. Un equipo coordinado por el doctor Antoine Duclos, profesor de Salud Pública de la Universida de Lyon (Francia) ha analizado, tras una intervención de tiroides, como la que han practicado a la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, cuántas complicaciones se produjeron, cuántas se debían al factor humano y, por rango de edad, qué cirujanos tenían más problemas.
Participaron en el estudio 28 cirujanos con una edad media de 41 años y que trabajaban unas 66 horas a la semana. En un año, seis de ellos (21%) hicieron menos de 30 tiroidectomías, siete (25%) practicaron entre 30 y 99, nueve (32%) hicieron entre 100 y 199 y seis (21%) realizaron al menos 200 operaciones.
Las conclusiones del análisis, publicadas en 'British Medical Journal', muestran que los pacientes que sufrieron hipoparatiroidismo tras la intervención -un trastorno causado por la mala función de la glándula paratiroides y que se caracteriza por una concentración de calcio muy baja, entre otras cosas-, habían sido operados en su mayoría por cirujanos con más de 20 años de experiencia o por casi recién llegados. Mientras que la otra complicación analizada -la lesión del nervio laríngeo recurrente (NLR) y la parálisis de cuerdas vocales que conlleva- se relacionó exclusivamente con los cirujanos más mayores.
Asimismo, otros trabajos citados por los investigadores también han mostrado que los cirujanos de más edad, los que llevan operando más tiempo, tienen más tasas de mortalidad después de poner un bypass coronario o de hacer una endacterectomía carotídea (intervención en una de las arterias que riega el cerebro).
¿A qué se debe este mayor riesgo? Según los autores, "la carga de trabajo y el tiempo dedicado a tareas burocráticas, más que clínicas, puede afectar a la atención del cirujano en el quirófano y pasar factura al paciente". Por lo general, son los cirujanos de más edad los jefes de sección y los que se dedican más al papeleo.
Según las estadísticas, un cirujano alcanza su mayor destreza en quirófano a mitad de su carrera. Pasado este periodo "sin un entrenamiento apropiado, las habilidades a la hora de operar descienden, también por fatiga mental debido a repetir siempre el mismo procedimiento durante tanto tiempo", señala el doctor Duclos.
"El talento y la experiencia no son suficientes para garantizar la seguridad del paciente en el quirófano. Si un cirujano no tiene motivación, no podrá progresar", admiten los autores. Dadas las implicaciones que tienen estos resultados para la práctica clínica, los investigadores concluyen que "a partir de los 50 años los cirujanos deberían entrenar su mente y ser conscientes de sus propias habilidades dentro de la sala de operación. Uno no puede creer que sólo acumulando experiencia va a mantener intacta su destreza. Es necesario seguir aprendiendo y motivándose, por el bien del enfermo".
elmundo.es