domingo, 22 de enero de 2012

Cuando los chicos son los que educan a los padres

lanacion.com
"Desde que en salita de 3 estudiaron las señales de tránsito, Franco sube al auto y toma lista de que todos tengamos puesto el cinturón de seguridad, que es algo que nunca hacíamos valer en los asientos de atrás", cuenta María Eugenia De la Fuente, mamá de Franco Pini, de 5 años. "Cuando va en el auto, también nos dice «cuidado con el semáforo» y nos indica dónde se puede estacionar y dónde no."
Ya sea en materia de seguridad vial como de cuidado del medio ambiente, e incluso en temas de salud, los especialistas coinciden en que enseñar a los chicos buenos hábitos no sólo contribuye a sentar las bases de sus conductas a futuro. También es un excelente motor de cambio -a veces el más efectivo- para lograr que los adultos de la familia dejen de fumar, coman más sano, conduzcan con responsabilidad o separen la basura.
"Cuando se dan charlas sobre reciclado de papel en la escuela, por ejemplo, los chicos después van a su casa y meten presión a los padres. Es una presión moralizante, que muchas veces jaquea las conductas de la familia", aseguró el especialista en medio ambiente Claudio Bertonatti, ex director de la Fundación Vida Silvestre y docente de la Unesco.
"Si lo que uno quiere es que en una casa se deje de fumar, se coma en familia y se alimenten mejor, no hay dudas de que el niño tiene más impacto en la conducta de los padres, que los padres en la conducta de los hijos", comentó por su parte el doctor Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York.
Este célebre cardiólogo, que recientemente fue distinguido como Huésped de Honor por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, citó un claro ejemplo del poder de los chicos como vehículo de transmisión de hábitos saludables dentro de sus familias. Se trata del programa Plaza Sésamo, desarrollado en Colombia y en España por la Federación Mundial del Corazón, que Fuster coordina.
"Es un proyecto de investigación fantástico, que hemos realizado en 1200 niños de 3 a 6 años, de los cuales 600 tuvieron 40 sesiones relacionadas con la salud, como conocer el propio cuerpo, la importancia del ejercicio físico y la de la buena nutrición -relató-. Los resultados son muy espectaculares: en los que recibieron la intervención ha mejorado el conocimiento, lo que se traduce en actitud y en hábitos."
Y no sólo eso, agregó Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de España: "En los padres se observan las mismas curvas" de aprendizaje en relación con hábitos saludables de alimentación y ejercicio.
En muchos casos, lo aprendido por los chicos en la escuela -y las demandas hacia los padres que ese aprendizaje genera-, funciona como el empujón final para tomar decisiones previamente meditadas. "Dejar de fumar era algo que venía masticando por dentro, pero cuando tu hija te lo plantea se te prenden las luces de otros colores", aseguró Pablo Turco, comerciante de 40 años, que lleva ya 2 años lejos del cigarrillo.
Pablo dejó de fumar por una promesa. "Julieta, mi hija mayor, que entonces tenía 9 años, estaba viendo en el colegio temas de salud, entre ellos el de que fumar hace mal, y me venía insistiendo con que deje, hasta que un día le dije: «Bueno, para mi próximo cumpleaños te prometo que dejo de fumar». Y la promesa que uno le hace a un hijo hay que cumplirla. Yo la cumplí y espero poder cumplirla por el resto de mi vida."

UN CÍRCULO VIRTUOSO

Sin embargo, el poder de los chicos de revertir conductas dañinas e instalar otras más sanas tiene sus límites. "Cuando el chico le dice a sus padres que usen el cinturón de seguridad pueden ocurrir dos cosas: que los padres, receptivos, se lo pongan, porque «si al nene se lo enseñaron, tengo que hacer lo correcto»; o puede ocurrir que no se lo pongan, y a la tercera vez que el chico se los pida le digan «no molestes, yo sé lo que hago»", advirtió el doctor Alberto Silveira, presidente de la ONG Luchemos por la Vida.
Si ocurre lo segundo, completó la licenciada María Cristina Isoba, directora de Investigación y Educación de esa ONG, "el resultado es que los chicos terminan copiando las acciones de los padres, ya que el aprendizaje por imitación es un fuerte modelador de conductas, que se impone por sobre la educación".
Un factor que influye positivamente en las posibilidades de que los conocimientos incorporados en la escuela tengan eco dentro del hogar es la novedad que éstos puedan suponer para los adultos. En materia ambiental, por ejemplo, "los chicos son la brújula que nos marca lo que está bien o está mal", opinó Bertonatti.
"La educación ambiental hoy se encuentra dentro de la currícula, pero para los que tenemos más de 30 años y que no pasamos por este sistema educativo, los chicos nos educan en una materia que es relativamente novedosa para nosotros, y nos meten presión para que nos comportemos como ciudadanos con una mayor responsabilidad ambiental."
En el caso de la educación vial, las cosas suelen ser diferentes. "Los adultos ya tienen la información sobre educación vial, pero tienen hábitos contrarios muy asentados, que no surgen del desconocimiento sino de un aprendizaje por experiencia -dijo Isoba-. Por eso, cuando la educación vial de los chicos viene acompañada por un compromiso de las autoridades políticas, de llevar adelante políticas de cumplimiento de las leyes de tránsito, ahí tenemos un círculo virtuoso que sí contribuye a consolidar un cambio en el comportamiento y las actitudes."
Los chicos, primero, pero no en soledad. "Muchas veces escucho decir que la solución de los problemas ambientales la van a tener los jóvenes -concluyó Bertonatti-. Pero es injusto cargarles la mochila y pretender que el dar el ejemplo recaiga sólo en los chicos. En todo caso, ese ejemplo debe ser un cachetazo que nos despabile a los adultos, que somos los que tenemos la responsabilidad."

TEMAS SENSIBLES

  • Ecología El cuidado del ambiente, la separación de residuos y el reciclado hoy se estudian en la escuela.
  • Educación vial Velocidades máximas, uso de cinturones de seguridad y hasta lugares de estacionamiento prohibido son puntos que los hijos señalan.
  • Salud El reclamo de los chicos puede incidir sobre hábitos alimenticios y de tabaquismo