viernes, 28 de octubre de 2011

Los hematólogos no aconsejan el uso de los bancos privados de cordón umbilical


España ha sido pionera en el mundo en la creación y desarrollo de bancos públicos de sangre de cordón umbilical, en donde las muestras almacenadas pueden reclamarse para cualquier paciente. Pero también existen en nuestro país bancos privados que conservan los cordones de los bebés por si ellos mismos, y no otros, los necesitan en un futuro. Sin embargo, el uso de estos últimos no es aconsejable, según han asegurado los hematólogos durante el Congreso de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH).
La polémica en torno a los bancos privados de sangre de cordón umbilical existe desde que estos centros se empezaron a crear en nuestro país. En ellos, por un precio que oscila los 2.000-3.000 euros, se conserva una muestra del cordón umbilical exclusivamente para el uso del donante.
Esta sangre puede servir, a la larga, para tratar enfermedades de la médula ósea, como las leucemias agudas o crónicas, la aplasia (cese de la regeneración medular) y algunas enfermedades metabólicas y genéticas, como las inmunodeficiencias primarias. El problema es que, como ha subrayado en numerosas ocasiones la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), sólo en casos contados la sangre del cordón es útil para el propio paciente.
"Es muy probable que la alteración genética causante de una enfermedad maligna también esté presente en la sangre de cordón umbilical del afectado", asegura Guillermo Sanz, jefe de Sección de Hematología Clínica del Hospital Universitario La Fe, de Valencia. Por eso, la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) desaconseja su uso.

La buena salud de los bancos públicos

En España hay nueve bancos de sangre de cordón umbilical repartidos por toda la geografía española, entre ellos, el Centro de Cordón de Barcelona, el más importante de Europa. Además, somos el segundo país en número de unidades almacenadas, solamente por detrás de Estado Unidos, y el tercero en unidades por millón de habitantes. Cada año, se incorporan unas 6.000 muestras a estos bancos.
"En el mundo se han practicado unas 14.000 o 15.000 intervenciones con cordones ajenos, procedentes de bancos públicos, frente a las poquísimas que se han hecho con cordones propios, guardados en centros privados", subrayaba hace unos meses Rafael Matesanz, coordinador de la ONT.
Un estudio publicado en 'Pediatrics' en 2009 reveló que entre los miles de procedimientos realizados por 93 pediatras especialistas en trasplantes de progenitores hematopoyéticos, sólo 50 se hicieron con muestras privadas: nueve del propio bebé y 41 para un donante compatible.
El rápido crecimiento de las terapias basadas en sangre de cordón umbilical se debe a su mayor disponibilidad y a que requiere menor compatibilidad con el receptor. De hecho, "es posible encontrar una unidad adecuada para más del 90% de los pacientes que la precisan", asegura Sanz, que es Coordinador del Grupo Español de Síndromes Mielodisplásicos de la SEHH.

Igualar la gestión

Desde el XXVII Congreso de la SETH, que se celebra estos días en Zaragoza, Sanz ha recalcado que los bancos privados deben cumplir unos requisitos mínimos para poder funcionar. Entre ellos, "tienen que ofrecer una información veraz a las madres sobre la utilidad real y demostrada de este tipo de sangre, y han de exigir que su transporte, congelación y almacenamiento se haga con los mismos criterios de calidad que se emplean en los bancos de la red pública".
El experto de La Fe ha ido un pasó más allá y ha solicitado que el Gobierno modifique la legislación vigente en este sentido. Hoy en día, hay tres bancos privados autorizados en España, aunque sólo dos en funcionamiento. Estos trabajan con los mismos estándares de calidad que los públicos, ya que deben seguir la misma normativa.
Sin embargo, muchas compañías extranjeras operan en nuestro país y, como el almacenamiento físico de las muestras se realiza fuera nuestras fronteras, las condiciones en las que se realiza todo el proceso se desconocen, según fuentes de la ONT.
elmundo.es