sábado, 22 de octubre de 2011

Limpieza y sorteos para retornar a La Angostura

VILLA LA ANGOSTURA.- Con esfuerzo trabajan en esta aldea de montaña para limpiar las cenizas que dejó el volcán pero, cada vez que sopla el viento con fuerza se vuelven a cubrir los colores de los bosques y en la costa de los lagos reaparecen las capas de material volcánico arrojado por el cordón Caulle en junio pasado.
El lago Espejo aún muestra su costa con 300 metros de cenizas que no decantaron y que parecen extenderse de la orilla. Se ve gris, como todo lo que lo rodea, incluso, las cabañas hoy en estado de abandono.
El uso de barbijos y de antiparras es casi indumentaria excluyente para salir a la calle que, desde hace varios meses, está copada por máquinas cargadoras que forman parte del plan de remediación para quitar de la zona urbana 1,2 millones de m3 de cenizas antes del verano.
La Unidad Ejecutora para la Remediación formó 80 equipos de trabajo compuestos por maquinaria y personal, y dividió la ciudad por sectores para limpiarla. Ya se lograron sacar 230.000 m3 de cenizas que se amontonan en grandes paredones de material volcánico a la vera de la ruta. Desde allí son depositados en una cantera municipal.
Los vecinos también aportan su colaboración sacando de sus veredas y patios el material acumulado que, durante la primera semana de la erupción volcánica, alcanzó los 30 centímetros de altura.

A la espera de la lluvia

Patricia de Tierno es una de estas vecinas que, con una notable amargura por la situación de su pueblo natal, cada día limpia las cenizas del interior de su vivienda: "La sacamos para que después la naturaleza te la devuelva en el patio, te ingrese por la ventana, por las puertas...", relató a LA NACION y señaló que sólo la lluvia puede aplacar esto, pero escasea.
Una imagen repetida, además, son los carteles de venta de propiedades. Muchos estiman que esta situación se acrecentará a fines de año porque "están esperando que terminen las clases para irse", cuentan aquí.
Otros, en cambio, ponen empeño en salir adelante. La Asociación Civil Espacio de Encuentro decidió sostener la tercera edición de "Navidad en Villa la Angostura, una fiesta mágica", un evento que promueve la decoración de la ciudad con motivos navideños, organiza conciertos y talleres que este año se realizarán a partir del 8 de diciembre.
"Somos conscientes de las condiciones. Planificamos un programa que pretende ser un mimo al alma de los residentes y turistas", dijo a LA NACION Marcela Rojas, referente de la organización.
También los operadores turísticos readaptaron su propuesta con un "ceniza-tour" que muestra los cambios en el paisaje y aspectos técnicos de la erupción volcánica. El gobierno neuquino lanzó un plan promocional para "incentivar y premiar" con el sorteo de un auto entre quienes lleguen a la Villa antes del 15 de diciembre, y sorteos de 100 fines de semana de alojamiento gratis bajo el slogan "Volvé a La Angostura".

Las huellas de la ceniza, por tres años más

n unos tres años, que representan 1095 días y poco más de 26.280 horas, las zonas afectadas por las cenizas volcánicas en Río Negro, Neuquén y en Chubut podrían recobrar su paisaje habitual. Los modelos de ecosistemas y de experiencias volcánicas en otras partes del mundo que manejan los expertos indican que la absorción total de los residuos del volcán Puyehue por parte del suelo no ocurriría antes de 2013 o, incluso, de 2014.
En el Observatorio Vulcanológico de los Andes del Sur (Ovdas), que depende del Servicio de Geología y Minería de Chile, dijeron que la recuperación del área afectada demorará varios años. "Siempre depende del ecosistema, pero, de acuerdo con la experiencia en el Nevado Ruiz, en Colombia, las cenizas serán absorbidas en dos o tres años, con un ambiente que resurge con mayor vigor. Eso es lo positivo", dijo a LA NACION el coordinador técnico del Ovdas, Fernando Gil Cruz.
"Las emisiones del volcán pueden sostenerse por mucho tiempo más, porque posee un sistema aerotermal muy grande... Las emisiones hoy son mayormente vapor con una mínima proporción de cenizas muy finas y es esperable que se mantenga así", agregó el experto.
Después de casi cinco meses desde la gran erupción del volcán chileno, la situación de quienes viven en San Carlos de Bariloche y en Villa La Angostura, las ciudades más afectadas, continúa siendo muy delicada y de enorme incertidumbre. El resto del país, no afectado directamente por este fenómeno, recordó por la fuerza que el volcán sigue en actividad, cuando el martes pasado una gran nube de polvo cubrió la Capital y se extendió hasta el Norte del territorio nacional.
Un centenar de vuelos fueron cancelados y los dos aeroparques más importantes, Ezeiza y Jorge Newbery, fueron cerrados por varias horas. La peor parte, sin embargo, la llevan los habitantes, la fauna y la flora de una de las regiones turísticas más bellas del país, que debe convivir con este problema durante las 24 horas.
"Produce angustia y temor al futuro, no sólo por la salud, sino también por lo laboral. Hay tal sensación de desprotección que no sabemos si el agua que tomamos sigue siendo potable. Desde un principio, no se nos dijo que esto iba a pasar. Es sabido que contaban con los datos de que algo así iba a ocurrir y no se nos informó. Se vivieron horas de pánico al principio y aún hoy no sabemos si estamos exentos de un temblor fuerte", explicó Mariana Blaya, que vive en Bariloche, la ciudad más grande de Río Negro, con 120.000 habitantes, situada a 1600 km de Buenos Aires.
"Si bien en lo económico se tomaron algunas medidas paliativas, fueron insuficientes. La crisis económica se acentúa con el paso de los meses", agregó Blaya.
Detrás del telón turístico, la realidad de Villa La Angostura, donde unos 4000 habitantes sobre un total de 12.000 decidieron migrar, es casi catastrófica. Esta ciudad, situada a sólo 40 km del volcán Puyehue, resultó la más afectada por la rotación de los vientos de Oeste-Este.
"Entiendo que se quiera preservar la llegada de turistas, pero acá necesitamos algo más que eso; por ahí, un turista viene una semana, la pasa bárbaro y ni se da cuenta de lo que es vivir todo este tiempo con las cenizas", expresó Jorge López, de Villa La Angostura, a LA NACION.
Hoy hay dos dimensiones en pugna. Están quienes argumentan que es necesario cuidar lo que se informa para no espantar a los turistas y otros que empezaron a expresar su indignación contenida durante meses. Ahora se juega la temporada de verano. El invierno fue magro. La prudencia, claro, también tiene lógica en una zona donde el turismo es la principal fuente de ingresos.
Lo cierto es que el volcán sigue en actividad con una columna de vapor y material piroclástico de entre 1,5 y 2 km.
Los precios de los productos básicos en las zonas afectadas aumentaron hasta un 20% por la suba de los fletes terrestres. Desde hace casi cinco meses, el aeropuerto de Bariloche no opera regularmente. Estas son sólo algunas de las cosas que provocan inquietud y sosiego.
"Hemos tenido un leve aumento de las consultas médicas, sobre todo, en los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. También, por la mayor irritabilidad en las vías oculares porque la ceniza ahora es muy fina, como harina, a diferencia de la que cayó apenas se produjo la erupción", dijo el director del Hospital Zonal de Bariloche, Guillermo Dilisio.
"Las consecuencias a futuro podrían ser similares a las de la enfermedad de los mineros [silicosis] que, de tanto inhalar partículas con sílice [vidrio], deriva en enfermedades crónicas en los pulmones. Hasta ahora, los residuos microscópicos no llegan a penetrar en las vías respiratorias superiores como los bronquios o los alvéolos", añadió Dilisio.
"Hay que imaginar algo tan elemental como que la tierra desapareció. Nosotros sembramos césped y quedó tapado de un asfalto de cenizas y ahora volvimos a echar tierra encima de la ceniza. Todo es muy costoso: cambiar los filtros del auto cada 20 días, limpiar... es duro", dijo Romina Mos, que vive en Dina Huapi, cerca de Bariloche.
Las cenizas cubrieron una superficie estimada de 7,5 millones de ha en Neuquén, Río Negro y Chubut. O sea que es imposible recogerla, empaquetarla y enviarla hacia algún lugar fuera del planeta, por decir un absurdo. Sólo el ecosistema, como ocurrió en Los Antiguos en 1991, hizo que hoy sea un vergel de plantaciones de cerezos.
LAS TRUCHAS, A SALVO DE LAS ERUPCIONES
La pesca con mosca se transformó en los últimos 15 años en un gran imán turístico. El doctor en ciencias naturales Pablo Vigliano aseguró que la población ictícola de los lagos y ríos andinos está intacta. "Los peces están bien", dijo respecto de las cenizas volcánicas que cayeron en toda esa zona..
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