sábado, 29 de octubre de 2011

¿De dónde te conozco?


El anuncio, la semana última, de que la nueva versión de Android para móviles y tablets será capaz de reconocer al dueño de un dispositivo para desbloquear su equipo pone al alcance de la mano, literalmente, una tecnología que para muchos era de ciencia ficción, o estaba relegada a grandes centros de cómputos y organismos gubernamentales.
En rigor, hace rato que están disponibles herramientas que permiten esto y otras funciones similares, pero que recién en los últimos años se han popularizado. Quizá lo más notorio haya sido la detección de rostros y sonrisas en las cámaras digitales (para mantener el foco en ellas y tomar una imagen sólo cuando el retratado sonríe).
Y muchos usuarios se sorprendieron en los últimos tiempos al encontrarse con que Facebook es capaz, al subir fotografías a un álbum, de identificar que se trata de personas y hacer sugerencias sobre quiénes son o permitir etiquetar a cada una de ellas.
La herramienta, disponible desde 2010, le ha traído no pocos dolores de cabeza a la compañía por poner en peligro la privacidad propia y ajena, por lo que desde junio último es posible definir si la página usará su software de reconocimiento facial, si etiquetará nuestras fotos y si permitirá que terceros nos etiqueten.
A propósito, el permiso para el reconocimiento facial se configura, en Facebook, desde Cuenta >Configuración de la privacidad ; allí hay que elegir Cómo funcionan las etiquetas para el público, los amigos o una configuración personalizada. Pero las aplicaciones gratis Picasa ( http://www.picasa.google.com/ ) y la Galería Fotográfica de Windows ( http://www.explore.live.com/windows-live-essentials ) también permiten la identificación de rostros en las fotos que tenemos en la PC, tanto para organizarlas en la computadora como para hacer que estas etiquetas estén disponibles cuando se suben a sus álbumes en línea ( http://www.picasaweb.google.com/ y http://www.skydrive.live.com/ , respectivamente).
Los que ansíen tener algo al estilo de Android 4 pueden probar ahora con aplicaciones gratis como Visidon para Android, Facelock para Symbian^3 (está en beta) o CredentialMe para iPhone. Los dos primeros son freeware; todos se descargan de su tienda oficial respectiva.
Esto también funciona en una computadora convencional: para Windows existe Blink ( www.luxland.com/blink ) y para OS X y Windows está KeyLemon ( http://www.keylemon.com/ ). Son productos de pago. Varias portátiles de Toshiba incorporan también esta función.
Estas aplicaciones no siempre logran su cometido, sobre todo si hay un cambio de iluminación, si se modificó el peinado o creció la barba, así que conviene verificar primero que ofrezcan una alternativa para desbloquear el equipo; por ejemplo, una contraseña convencional.
La compañía Viewdle ( http://www.viewdle.com/ ), por su parte, tiene una aplicación para Android que permite etiquetar fotos en el teléfono y subirlas a Facebook, y un programa para hacer lo propio en la PC (ambos gratis).
En todos los casos una mayor cantidad de imágenes permitirá que aumente la habilidad de la herramienta para distinguir entre una u otra persona, porque tiene más ejemplos de donde tomarse para encontrar el patrón particular de cada persona.
Los rasgos propios
"Hay muchas maneras de reconocer un rostro, pero en general lo que miden los algoritmos es la distancia entre los ojos y la nariz, los pómulos y otras facciones para triangular los puntos y construir una estructura, y compararla con la base de datos. Y se trata de evitar los rasgos que pueden cambiar o taparse, como las comisuras de los labios o la barbilla", dice Marcelo Semería, del Centro de Investigaciones de la Facultad de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana.
El software no hace magia. Si la iluminación es mala o si la persona está en una ubicación inusual tendrá problemas para identificar el rostro; si pone una foto frente a la cámara puede burlar al algoritmo. "Trabajamos en un sistema de identificación para edificios u oficinas que registra gente que pasa caminando, y además de la cámara usual usamos otra, térmica, para detectar la estructura ósea de la cara", explica.
En nuestro país hay varios equipos trabajando en estos temas. Por ejemplo, en el Grupo de Visión por Computadora del Departamento de Computación de la Universidad de Buenos Aires están trabajando "en un software para poder reconocer las señas del truco en forma automática. El objetivo es tener un programa amigable que se pueda agregar como compañero a una partida cuando somos 3 y no queremos jugar un truco gallo -explica Norberto Goussies, uno de los investigadores del grupo-. Además investigamos diferentes técnicas para reconocer la identidad de una persona basándonos en la cara entera o en huellas biométricas más estables como el iris del ojo. Es mucho mejor que basarnos en la cara pues es más estable y, por ende, uno comete menos errores". En el centro de desarrollo de software que Intel tiene en Córdoba también se investiga el tema. Según Guillermo Colsani, gerente de Innovación del centro, allí están trabajando para que la computadora detecte cuándo el usuario está frente a ella y actúe en consecuencia apagando partes para consumir menos energía, y en otro que tiene que ver con la protección de imágenes en las redes sociales.
Durante su último Foro de Desarrolladores, por ejemplo, Intel mostró una aplicación que según quién estaba frente al equipo ocultaba determinadas imágenes de un mismo álbum; por supuesto, podría usarse para cualquier otro contenido.
El reconocimiento facial se puede usar también en aplicaciones de realidad aumentada: vestir digitalmente a una persona en tiempo real, mostrando cómo le quedan anteojos o diferentes prendas, usando tamaños y volúmenes reales.
En 2008, además, el ingeniero Héctor Sosa publicó el Sistema Biométrico Facial B-HS, desarrollado en el país y dado a conocer en el marco del Programa de Incubación de Empresas de Base Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, y propuesto para el uso en organismos estatales, donde esta tecnología juega un rol importante en la prevención del delito.
En Estados Unidos, varios organismos lo están usando en iPhones para tomar fotos de sospechosos y compararlas con la base de datos de criminales conocidos, según publicó el Wall Street Journal en julio último.
Y en Inglaterra Scotland Yard está probando un sistema que espera tener listo para los Juegos Olímpicos, el año próximo, para buscar sospechosos en la muchedumbre.
En la Argentina se usan herramientas de biometría facial para cuestiones de seguridad pública, para identificar sospechosos, comparar su rostro con el de criminales conocidos, etcétera. Como explica Pedro Janices, director nacional de la Oficina Nacional de Tecnologías de la Información, que auspiciará el 6° Congreso Internacional de Biometría en noviembre próximo ( http://www.biometria.gov.ar/ ), un punto clave en cualquier aplicación de biometría estatal es "que la decisión final de identificación siempre la toma un perito, nunca una máquina, como sí puede suceder en una aplicación comercial. Además, en la Argentina la base de datos usa estándares abiertos y está protegida en manos del Estado, y no de una empresa privada".
Varios fabricantes de autos estudian sistemas que reconozcan, además de si el chofer es el autorizado para este vehículo, si está por quedarse dormido para que no pierda el control del auto. La consola Microsoft Xbox 360, con su accesorio Kinect, permite validar un usuario en forma biométrica usando su cámara para reconocer la cara, algo que también hace la Sony PlayStation 3 con su cámara Eye: algunos juegos la usan para detectar el movimiento de la cara y cambiar la vista del juego en forma acorde.
También puede servir para seguimiento de personas en lugares semipúblicos, como un supermercado o un casino, o leer labios.
Así, mientras arrecia la polémica sobre qué se hace con esa herramienta, las computadoras se vuelven cada vez más hábiles en identificar un rostro. Falta que aprendan a leerlo.
lanacion.com