sábado, 26 de junio de 2010

Volvió a crecer el consumo de drogas entre estudiantes

Daniel Gallo
LA NACION
La facilidad de acceso a los estupefacientes es una de las razones principales para que el consumo de drogas siga creciendo entre los estudiantes secundarios, según quedó en evidencia en la encuesta nacional que realizó la Sedronar. La oficina antidrogas presentó ayer un trabajo que mostró que el 8,4 por ciento de los alumnos de escuelas públicas y privadas admitió que consumió marihuana durante el último año. El sondeo que se había realizado en 2007 había establecido esa marca en 7,6 por ciento.
Además, el 9,6 por ciento de los estudiantes secundarios aceptó haber consumido alguna droga ilegal durante el último año. Otro dato que llamó la atención de los investigadores del Observatorio Argentino de Drogas es que el 16,9 por ciento de los jóvenes que nunca probaron drogas ilegales dijo estar dispuesto a "experimentar" con esas sustancias ilícitas.
La muestra, que cada dos años desarrolla la Sedronar, abarcó en este caso las respuestas de 80.000 estudiantes de nivel medio, de escuelas públicas y privadas en todo el país. El sondeo se realizó en los últimos meses del año pasado.
"Con estos resultados nos queda claro la importancia de la escuela en su papel de contención o de reinserción social, porque los niveles más problemáticos consumo se dan entre quienes tienen mayores problemas en los estudios", comentó a LA NACION el responsable de la Sedronar, José Granero.
Precisamente, el estudio revela que "una baja o negativa expectativa hacia el futuro para desarrollar proyectos personales o bien para terminar los estudios secundarios están fuertemente asociados al consumo de drogas".
Además, en opinión de Granero: "La alta tolerancia social al consumo de marihuana hace que los chicos lo vean como algo natural".
El funcionario también se mostró preocupado por la tendencia por parte de los estudiantes a tomar alcohol en forma abusiva, consumido de manera regular, esto es al menos una vez en el mes previo a la consulta, por el 46 por ciento de los adolescentes. Además, el 60% de los consumidores de alcohol aceptó que, cuando lo hace, toma cinco o más tragos.
Las cifras reafirman la inclinación cada vez mayor por un elevado nivel de consumo de alcohol entre los jóvenes, tal como se puede comprobar en los lugares de esparcimiento nocturno.
Pero el problema más importante expuesto por el informe de la Sedronar es que se trata de menores de edad. Y que parecen tener un acceso muy fácil al alcohol, si bien es cierto que algunas medidas de restricción adoptadas por gobiernos provinciales y municipales contribuyeron a disminuir la cantidad de consumidores, no lo hicieron respecto del nivel de ingestión de quienes lo tomaron.
En 2007, la prevalencia de consumo de alcohol en el mes previo a la compulsa alcanzaba el 59,8% de los adolescentes, mientras que en la encuesta difundida ayer bajó al consignado 46 por ciento.
Un descenso importante se vio entre los fumadores de tabaco, cuya prevalencia en el mes alcanza al 19,7 por ciento. En 2007 en ese rubro se anotó el 29 por ciento.
Según Granero, estos números grafican la eficacia de las medidas de control para disminuir el consumo de las drogas legales. Paradójicamente, las sustancias ilícitas parecen tener por estas horas una mayor permisividad social.
Falta de controles
"Entre los factores que se encontraron asociados al consumo de drogas ilegales aparecen la falta de control familiar y un fácil acceso a las sustancias", dijo Graciela Ahumada, del Observatorio de Drogas de la Sedronar.
Los resultados del estudio nacional entre estudiantes secundarios determinó que para el 37,6% es fácil conseguir marihuana, mientras que el 20,9% considera lo mismo sobre el mercado de la cocaína.
En tanto, para el 17,5% de los adolescentes no representa un riesgo consumir marihuana y el 22,6% de los estudiantes reconoció haber recibido ofertas para fumar esa droga ilegal. Al 9,4% le ofrecieron cocaína y a un poco más de 6 por ciento lo tentaron con paco y con éxtasis.
El paco, una de las drogas más temidas en los últimos años, aparece como de baja penetración en los colegios, ya que la encuesta nacional arroja que un 0,9 por ciento de los estudiantes afirmó haberla usado.
Consultado por LA NACION sobre qué se hace desde el ámbito oficial para revertir esta preocupante realidad, la Sedronar explicó que realiza un trabajo preventivo en 2676 escuelas de 17 provincias con las que firmó un acuerdo de cooperación y que 270.000 alumnos participaron del programa "Quiero ser", con acciones para disminuir el uso de las drogas entre los adolescentes. Los funcionarios nacionales aseguran que ese trabajo pudo conseguir el amesetamiento de los indicadores de consumo en Jujuy y Santa Cruz, donde se desarrollaron experiencias pilotos.
Por su parte, el Ministerio de Salud, a cargo de Alberto Sileoni, aseguró que distribuyó entre docentes unos 90.000 cuadernillos sobre tratamiento de adicciones, mientras que en el ministro de Salud, que conduce Juan Manzur, afirmaron que se creó una dirección para el tratamiento del consumo de drogas.
Lo cierto es que en 2001 sólo el 4% de los alumnos había afirmado que ingirió marihuana. Nueve años después, ese consumo se duplicó.

UNA SITUACION PREOCUPANTE
JOSE GRANERO
Secretario de la Sedronar
El titular de la secretaría antidrogas considera que la alta tolerancia social a la marihuana influye en el aumento del consumo observado entre los estudiantes.
ALBERTO SILEONI
Ministro de Educacion
El encargado de la cartera educativa asegura que puso este año en marcha un plan de prevención basado en el reparto de 90.000 cartillas sobre el tema adicciones.
JUAN MANZUR
Ministro de Salud
En el Ministerio de Salud afirman que se creó este año una dirección especial para el tratamiento de temas relacionados con las adicciones a las drogas ilegales.
8,4%
Consumo de marihuana
Aumentó la cantidad de adolescentes que fumaron marihuana. En 2007, ese índice había sido del 7,6 por ciento.
2,3%
Consumo de cocaína
Casi no hubo variantes en ese índice respecto de relevamientos anteriores realizado a estudiantes.

De la tolerancia al vacío legal
Los números son evidentes. La tendencia de consumo de drogas, en especial de marihuana, mantiene una curva ascendente. Los porcentajes exhibidos en la encuesta de estudiantes secundarios se replican cuando se analizan diferentes grupos etarios. Y si se incrementa la compra de drogas -no son sustancias que se regalen-, se expanden las ganancias de los narcotraficantes. El consumidor es lo único que da razón de existir a las organizaciones dedicadas a obtener ganancias millonarias con el tráfico de drogas.
Consumidores parece que habrá cada vez más. Esta imagen lograda por la Sedronar entre los adolescentes es previa a la decisión de la Corte Suprema de despenalizar la tenencia personal de drogas. En el sondeo que se hará en 2011 quedará reflejado, entonces, el alcance práctico de esa decisión judicial. Está claro, por fallos de tribunales inferiores, que la tolerancia social a las drogas es cada vez más grande. En consecuencia, aumentará el consumo. Y también el negocio de los narcotraficantes. Nada lleva a pensar lo contrario. Los números son una evidencia fuerte.
Una pregunta habrá que hacerse: ¿le importa a alguien? Diez meses después del fallo de la Corte Suprema sólo quedó un vacío legal detrás de la tenencia de drogas. El Gobierno prometió un proyecto de ley para evitar que las drogas quedaran liberadas por la ausencia de una normativa clara. Esa promesa fue hecha antes de la decisión de la Corte. Aún no ingresó en el Congreso una iniciativa en ese sentido.
La oposición tampoco impulsó proyectos para evitar la discrecionalidad de los jueces. Por falta de orientación legislativa, algunos magistrados consideran tenencia para consumo personal a más de 300 gramos de marihuana. En los países más permisivos del mundo se castiga con prisión la tenencia de más de cinco gramos de marihuana.
El Congreso aparece ahora entretenido con el debate sobre el matrimonio gay. Tema de fuerte interés sólo para una minoría. Tampoco se trató algún proyecto sobre seguridad. Drogas y delito parecen ser temas tabúes para los legisladores. Legislar sobre orientaciones sexuales parece contar con más urgencia que poner un orden al consumo de drogas.
En medio del desinterés general sobre las adicciones a drogas ilegales aumenta el mercado local de estupefacientes. Las investigaciones policiales determinan que las bandas no se dedican en exclusividad a una droga. Ponen diferentes capacidades al servicio de una red sin centro duro al que atacar. Unos se encargan del traslado, otros del almacenamiento, otros de la venta. Marihuana o cocaína, no importa. Lo importante es que haya consumidores para sostener el mercado. Las ganancias están aseguradas.

lanacion.com