jueves, 24 de junio de 2010

Bajó la mayoría de edad y se casó el doble de chicos de 18 a 21 años

Laura Rocha
LA NACION
En la ciudad de Buenos Aires se duplicó la cantidad de casamientos de jóvenes de entre 18 y 21 años durante el primer trimestre del año respecto de igual período de los dos últimos años.
No es el único dato que deja entrever cuánto ha cambiado desde el 31 de diciembre pasado, cuando comenzó a regir la reforma del Código Civil que establece la nueva mayoría de edad a los 18 años.
Desde entonces, cada vez son más los jóvenes de entre 18 y 21 años que tramitan cuentas bancarias propias, que viajan al exterior sin necesidad de una autorización de los padres, que gestionan licencias de conducir por su cuenta o que firman documentos o contratos a su nombre, entre otras atribuciones.
Según datos del Registro Civil porteño, en el primer trimestre del año se celebraron 3313 casamientos y 112 tuvieron como protagonistas a una persona de entre 18 y 21 años. "El año pasado durante el primer trimestre se registraron 49 enlaces con protagonistas menores que tuvieron que llevar un permiso. Aunque es apresurado decirlo, la tendencia muestra un alza importante, es más del doble", indicó Alejandro Lanús, director del Registro Civil de la ciudad. Otro dato que muestra la tendencia: en el mismo período en 2008, 41 menores dieron el sí.
Emanuel Alberto Ojeda, de 19 años y Natividad María Zelaya Moreno, de 18, son un ejemplo de la tendencia. Los jóvenes llegaron desde la Villa 31 con su bebe, Esteban Emanuel, de cuatro meses, y acompañados de una decena de familiares y amigos.
"Decidimos casarnos hace tres meses. Cuando vinimos a preguntar no sabíamos que no necesitábamos el permiso de nuestros padres", afirmó a La Nacion Ojeda, que esperaba ansioso la llegada de uno de los testigos para poder comenzar con la ceremonia. "Nos casamos por nosotros, porque nos queremos y queremos estar juntos", contó Zelaya Moreno, que es ama de casa. Su esposo trabaja como lavaplatos.
Una tendencia creciente también puede observarse en la Dirección de Licencias del gobierno porteño, donde el 34 por ciento de los permisos para conducir fueron obtenidos por los nuevos mayores de edad. Hasta el mes pasado hubo 1964 jóvenes de entre 18 y 21 años que obtuvieron su licencia de conducir. En promedio se entregan 5700 carnets de conductor al mes.
"Esperé hasta cumplir 18 porque no quería molestar a mis viejos para que vinieran a firmar el permiso. Cumplí años en noviembre y ahora ya puedo tener mi carnet de conductor", contó Facundo Robino a La Nacion al iniciar el trámite.
Leandro Avalos tomó la misma decisión: "Ahora estoy esperando que me entreguen el comprobante. Me faltan los cursos teórico y práctico y obtengo el carnet".
Otra situación que cambió fue la posibilidad de los jóvenes para abrir una cuenta de ahorro en un banco. Aunque las entidades que agrupan a los entes crediticios no cuentan aún con datos estadísticos sobre este grupo etáreo, afirman que están trabajando en el tema.
En el Banco Ciudad, por ejemplo, adelantaron que está en estudio un nuevo producto para los jóvenes. "Como banco estamos preparados para recibir la demanda. Aunque hoy es baja la cantidad de pedidos que recibimos, se trabaja en un producto para ese segmento. Funciona muy bien la tarjeta prepaga que los padres sacan para los chicos", explicó Jorge Velázquez, vocero de la entidad.
Macarena Suárez Hernando cumplió 18 hace tres meses. Llegó a la Capital a estudiar y necesitaba una tarjeta de débito. "Hice todos los trámites en Trelew en el Banco Credicoop y apenas cumplí años me emitieron la tarjeta", contó.
En su gran mayoría, los bancos piden como requisitos para abrir una caja de ahorros una fotocopia del DNI y un recibo de algún servicio para acreditar el domicilio. En este caso no es hay problemas para obtener el producto. Sin embargo, en cuentas corrientes o en algún tipo de crédito es necesaria la presentación de un recibo de sueldo o de constancia de monotributo, que no siempre los chicos entre 18 y 21 años tienen.
Un estudio realizado por D'Alessio Irol sobre los jóvenes de entre 18 y 24 años y el sistema financiero concluye que "los clientes más jóvenes sienten que pueden utilizar servicios que brinda el sistema pero, en general, se circunscriben a los productos y servicios que le brinda el Plan Sueldo", por lo que necesitan ser empleados y estar en blanco. Según el censo de 2001, esta franja etárea estaba compuesta por 3.408.410 individuos.
Los datos más relevantes del estudio dan cuenta de que la tarjeta de crédito y la de débito son utilizadas y valoradas por este segmento y que operan positivamente con los sistemas de e-banking, pero que los préstamos no son percibidos como una posibilidad. La sensación que tienen los jóvenes es que no son tenidos en cuenta por los bancos como clientes.
También entre los nuevos derechos está la posibilidad de alquilar, comprar o vender inmuebles, sin embargo, también en este caso la exigencia de un recibo de sueldo como respaldo, sumado a la garantía que se exige, hacen difícil el acceso de un joven a un alquiler.
"Todavía no se percibe en el mercado este segmento etáreo. Aunque haya cambiado la mayoría de edad, se hace difícil concretar una operación con una persona que no trabaja", indicó Néstor Wallenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.
Los jóvenes también pueden ahora viajar al exterior sin permiso. Francisco Ceballos tiene 20 años y el verano pasado decidió viajar al exterior de vacaciones con sus amigos. Sus padres habían hecho el permiso de salida, pero no fue necesario usarlo. "Ya regía ley y no me pidieron nada para salir de la Argentina". El permiso viajó con él en el sobre.

QUE PUEDEN HACER
El año pasado se modificaron los artículos 126, 127, 128, 129, 131 y 132 del Código Civil, lo que permite a los mayores de 18 años lo siguiente:
Contraer matrimonio.
Administrar los bienes producto de su trabajo y disponer de ellos. Asimismo, podrán estar en juicio civil o penal por acciones vinculadas con dichos bienes.
Viajar al exterior solos.
Adquirir inmuebles.
Firmar documentos.
Firmar contratos.
Encarar emprendimientos comerciales.
Abrir cuentas bancarias.
Disponer de una herencia.

La adolescencia, una "ventana" en el desarrollo
Susana Clarisa Voloschin
La adolescencia es un período de la vida humana donde la edad de inicio y finalización aparece como un período "ventana" en el crecimiento y el desarrollo humano. Con respecto al comienzo de la adolescencia, hay indicadores compartidos por la mayoría de las culturas, que la ligada con la posibilidad del sujeto de comenzar su propia vida familiar. En cambio, la etapa de finalización es la que ha sufrido importantes cambios.
En las culturas rurales se ubica en la entrada al trabajo rural, independientemente de la mayor o menor capacitación. En nuestro país oscila alrededor de los 16 años. En cambio, en las grandes ciudades, donde la diversidad de ofertas laborales obliga a especializarse, se retrasa el período de entrada en el mercado laboral y, por consiguiente, se extiende el período adolescente, que se ubica alrededor de los 18 años, para los grupos más desfavorecidos, y de los 25, para los estudiantes universitarios.
En este contexto, las expectativas sobre la mayoría de edad a los 18 no es igual para toda la sociedad. Lo que está poniendo de relieve la nueva mayoría de edad es que la vida comprende una multiplicidad de estímulos que ponen en duda que la entrada al mercado laboral sea el único indicador para marcar el fin de la adolescencia.
La incorporación de las nuevas tecnologías genera una población con múltiples habilidades tanto motoras como intelectuales. El otro aspecto que se desarrolla dentro de las percepciones es todo aquello que tiene que ver con los derechos humanos. Y son justamente aquellos que estimulan la independencia y la autonomía propia de ser adultos: economía, poder fundar una familia y responsabilidad sobre todos los actos.
La autora es profesora de Sociología de la Infancia y la Adolescencia de la UBA.

Sin una preparación para el cambio
Eduardo Sirkin
Por ley se reformó el Código Civil con reducción de la mayoría de edad. Sin embargo, este cambio no impide la vigencia el derecho alimentario hasta cumplir los 21 años. No obstante su obviedad, la mayoría de edad que se alcanza a los 18 años tiene su correlato con lo dispuesto en la Convención sobre los Derechos del Niño, al considerarlo como tal a todo ser humano menor de esa edad.
La modificación generó diversas facetas en el nivel familiar en relación con los conflictos judiciales en lo relativo a la aptitud para estar en juicio, generalmente de la madre, en representación de su hijo menor, atento a que al arribar a la mayoría cesa la legitimación que implica dicha aptitud.
En los procesos por alimentos, pactados, homologados, con sentencia de condena a partir de los 18 años de edad, es el hijo el que está habilitado para formular o continuar el reclamo en lo que a él respecta.
El cese de la legitimación del progenitor que tiene a su cargo la guarda, como la intervención del asesor de menores que impone el Código Civil como representante promiscuo de los mismos, es automática.
En cuanto a los derechos, por ejemplo el de poder salir del país sin autorización de los padres, ha puesto fin a muchos litigios antojadizos que a la postre perjudicaban a los niños.
Sin embargo, no ha habido una preparación educativa de la ciudadanía para asumir las implicancias de este cambio, tanto en lo que respecta a los derechos como a las obligaciones que emanan de la mayoría de edad.
Sólo con el correr del tiempo se irán apreciando los beneficios de esta reforma y la asunción de responsabilidades por los actos de quienes arribaron o ya tenían 18 años.
El autor es docente de la Facultad de Derecho de la UBA
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