sábado, 26 de junio de 2010

NUEVOS FORMATOS ON LINE

Por Federico Lisica
Cuando Weezer lanzó el video de Porks & Beans, perteneciente a su EP epónimo, pareció hacerse cargo del título de “la banda geek definitiva”. Su look nerd y fans surgidos de claustros universitarios se fundían con la web. ¿Qué había allí? Casi una treintena de “famosos por 15 minutos” surgidos de virales –el chico Numa Numa, el gordito Star Wars y el que lloraba por Britney Spears–, rodeando a la banda de Rivers Cuomo mientras tocaban su hit empapados por chorros de gaseosa. Si bien el clip no le ganó en originalidad a la coreografía en cintas para correr de Ok Go, se sumó un poroto digital. Hace unos pocos meses lanzaron un remix del clip con otros iconos made in YouTube. Entonces desde el site 2.0 NewTeeVee les dijeron basta, que eso ya había pasado. “Weezer, ¿qué más tenés para ofrecer?”, les achacaron.
Al menos hoy, y por varias latitudes, lo nuevo en formatos audiovisuales de la web pasaría menos por la estética retropop y el afán de fama con una simple camarita, y más por comprimir todo aquello en una buena historia. Una sitcom. Una ficción confeccionada especialmente para la web. Hasta tienen sus premios: el reciente web series festival lanzado por Nikodemo.tv. “Para nosotras es un delirio que nos divierte, nos permitimos crear personajes, desarrollar historias que salen de una realidad y se transforman en una gran fantasía. Nos gustó pensarla, nos entretuvo rodarla, y ahora nos sigue entreteniendo verla”, cuenta Anahí García Cascabelo, quien junto a Paula Kohan desarrolló Buscando a no sé quién. La comedia romántica es una de las últimas de la camada de series on line, planeadas en grupo y con toda la gama de redes sociales a su favor. Y si se tiene suerte (o sea, circular de click en click) aparecerá alguna productora y/o marca que querrá participar del embrollo.
Vagos, indecisos, enamorados y multitask
Diego “Pichi” Villanueva lo sabe. De unas juntadas con amigos surgió El Vagoneta e instantáneamente el concepto de “real fiction”. Para el publicitario, se trata de “contar historias con las que la gente se sienta realmente identificada en el mundo real a través de una ficción. ¿Quién no soñó alguna vez con salvarse con una idea y no trabajar más? Ese sueño persigue la serie. Y a través de ese eje que no se cumple, la amistad está por sobre todas las cosas”. Este seguidor de ficciones on line como Chad Vader (muy parecida al Batman de Alfredo Casero, pero con el padre de Luke Skywalker yendo al dentista o al bowling) y el Seinfeld ibérico Que vida más triste, cree que El Vagoneta fue quien traccionó al resto (y varios de los consultados le dan la razón). “De acá creo que no se podría comparar con ninguna. Porque las propuestas son muy distintas y todo es muy nuevo. El Vagoneta tiene que ver con todo lo que nos está pasando”, apunta sobre la serie que comenzó a delinear hace tres años y según, se dice, es la más vista de América latina.
Martín Granados y Juan Gorelik, por su parte, querían contar las citas de “una persona cualquiera, ni un looser, ni un winner”, en clave cómica. Por cada emisión habría una anécdota narrada a un brasileño que capta todo en cámara. “Se iba a llamar Las citas de Juanjo. Nos preguntamos cómo se dice cita en portugués, y así nació Encontros”, explican. La serie respeta las claves del género: humor “disparatado”, “delirante”, que nace de la observación cotidiana; un personaje fluyendo por días y trabajos inestables; grupo de conocidos que colorean la situación; y –lo más elemental– la estructura de problema a resolver con un timing máximo de 10 minutos y una cantidad de capítulos que anda por ese número. ¿O no es así? “Todo es un experimento y una prueba y error. En el caso de Embarcados, hubo capítulos largos que gustaron más o fueron más vistos que los cortos... parece haber una frase instalada que tiene que durar 5 minutos. Nosotros creemos que tienen que durar lo que dura una buena historia”, se plantan los productores Leo Zanutto y Santiago de Bianchetti, aunque dan otra punta: la idea simple y pegadiza hace la diferencia.
La chica se enfrenta a sus futuros amores en Buscando...; los amigos que buscan zafarla en El Vagoneta; un viaje inesperado en Embarcados; las vacaciones problemáticas en Carilost. “Es más fácil atrapar al espectador de la computadora con algo que lo divierta, ya que Internet puede ser más peligroso que el zapping mismo”, señala García Cascabelo. “No sé si te vas a ver una serie de terror mientras te tomás un cortado en el box de la oficina y tu jefe está por pasar por el pasillo con una presentación que tenés que terminar en 10 minutos porque llega tarde a una reunión”, suma Villanueva. El ombliguismo generacional no pasa sólo por trasladar los tics del entorno (publicistas, cineastas, diseñadores, actores del teatro under pican en punta) sino por armar un team en el que, como la Holanda del ‘74, la polifuncionalidad sea total. Vale pegarle una vista a Freaklance, webserie animada que bromea sobre el mundo de los freelo. En aras de “efectividad”, “punch multidisciplinario”, “aportes distintos”, “libertad del formato”, producen, escriben, comercializan, actúan y consiguen que alguna “celebridad” se prenda en la serie. La variopinta selección de Guillermo Francella, Ernestina Pais, Matías Alé, el Negro Ibarra, María Fernanda Callejón, el Puma Goity, al lado de ese que se muestra como uno. “Los famosos van en función del contenido y no al revés. Y eso fue muy bien recibido por los artistas que participaron”, alegan desde El Vagoneta, quienes lograron que Ricardo Darín haga del rey de los sponsors en una de sus entregas.
Cuestión de género
Aunque se apunte a un público determinado (un mix de “nativos digitales” y “adoptados”), las respuestas pueden ser insospechadas. “Cuando pensábamos que era una serie más enfocada hacia lo masculino, vimos que las entradas y comentarios al blog son en un 90 por ciento de mujeres”, dicen los creadores de Encontros (el mismo comentario pero invertido hacen desde Buscando...). El caso de la comedia romántica Plan V tiene sus bemoles. Lorena Romanin, Sofía Wilhelmi y Maruja Bustamante la concibieron para el “nicho gay” porque “estábamos convencidas de que hay mucho público para eso”, aunque “la onda no era hablar de las lesbianas sino la de contar una historia, dar un sacudón a la idea de que es diferente uno y otro amor, porque se trata de eso, se trata de a quién uno siente que tiene que amar”, dicen. Plan V tiene sus antecedentes en Chica busca a chica de España (tremendo polo creador de series web), 3way, Time Travelling Lesbian, B.J. Fletcher Private Eye, Gimme Sugar! En este caso, Ana quiere a Laura, pero Laura parece querer a Martín, quien, a su vez, es el hermano de Ana. El “coming out”, la parodia al propio estereotipo y a las ficciones que desbordan de feromonas inquietas por su equivalente aparecen en Plan V. También un espíritu “guerrillero”, según Maruja. “Así como se hizo sólo se puede si arengamos, porque hay que tener un poco de aguante y deseo pasional que te dan los 20”, cuenta. ¿Y qué fue lo que hicieron? Desde fiestas hasta pedir donaciones al público. Mal no les fue: su segunda temporada la estrenan un día antes de que el Senado vote por la aprobación o negativa del casamiento homosexual.
¿Y qué más?
No todo es episodio, famoso, gag, remate, palo y a la bolsa. Más cerca de Ser urbano que de Todos contra Juan habita Ya estaba registrado, espacio que comenzó como un blog y ahora es 2.0 full full. Christian Nobile, uno de los cerebros del site, apura: “¿Para que querés tele cuando tenés Internet? Pregunto de nuevo: ¿todavía siguen pensando en mirar tele?”. En Ya estaba... pueden encontrarse distintos contenidos –audiovisuales, gráficos, sonoros y textuales– en base a una “ilación” que comienza con un título encriptado: Panic attachment, BA NY, Dot CBC. “La idea es que cada miembro del grupo vaya subiendo los contenidos que quiere compartir de manera espontánea. Cuando las distintas secciones se ponen de acuerdo y hablan a la vez de un mismo tema, se produce algo. No queremos funcionar como un medio de comunicación tradicional sino como una plataforma donde podamos conversar con otras personas”, dice Nobile, quién aún no llegó a la barrera de los 30 y comparte su trabajo con una decena de entrepreuners que nunca salen de su casa sin un dispositivo para captar imágenes en movimiento. Según Nobile es la ciudad, “sus temas y personajes”, lo que cambia es la pesquisa. “En Ya estaba... buscamos diferentes miradas sobre un tema. La idea es partir de una hipótesis, una premisa a contrastar. Creemos que las identidades están cambiando; hoy alguien es, o empieza a ser, a través de las nuevas tecnologías. Si el sexo hoy está por todos lados, y siempre se pasa el límite, ¿qué límite vamos a pasar en un futuro?, ¿vamos hacia lo gore? La idea es salir a responder esas hipótesis.”
Curioso y mandado, consiguió que Publi-quest, una reconocida agencia de marketing tecnológico, le diera el apoyo necesario como para que su intuición no quede boyando. No es el único. Para hacer Buscando... sus autoras diseñaron AP! Producciones. Villanueva asegura que El Vagoneta “es el primer eslabón de toda nuestra cadena de proyectos y pensamientos”. Montado a su productora PPCC, confeccionaron La pareja del Mundial, están en pleno proceso creativo de dos series más (una vinculada con el mundo de la música y otra sobre las relaciones de pareja) y en la preproducción de la película de El Vagoneta: “Sería el primer film sobre una ficción de Internet”, se entusiasma.
Por ese camino también andan los dueños de Mancha, productora con poco más de un año de vida dedicada a contenidos para Internet y celulares. “Teníamos bien en claro que necesitábamos un formato que nos represente. Quería algo grande que muestre una calidad diferente en Internet y así surgió la idea de Embarcados, una ficción grabada en un crucero real a Brasil en medio de 2300 pasajeros.” Luis Ziembrowsky, Damián Dreizik e Ignacio Rogers fueron algunos de los actores convocados en una saga que ya concentró 450 mil usuarios y más de 800 mil streams (transmisiones) de videos en su primera temporada. Para la segunda, a estrenarse en septiembre, proyectan 2 millones de streams a base de argentinismos en aguas turbulentas y publicidades metidas entre los gags.
Acá YouTube manda; VXV y MSN andan a la caza de creatividad y productoras televisivas como Dori Media (LaLola, Los exitosos Pell$) no le pierden pisada. Los últimos, obligados a entender esa rara avis donde el rating no es Dios, aunque mute de piel y de términos (surgirán “masivo”, “democrático”, “interactivo”). “Si cuantificás los videos vistos y los usuarios únicos, les competiría de igual a igual a muchos de los programas de TV. Lo más importante es que las mediciones son exactas, nosotros sabemos quién miró el video, desde dónde lo hizo, qué hizo antes y después, si dejó de ver el video; también nos escriben directamente con su opinión. ¡Internet también tiene su minuto a minuto!”, se enroscan desde Mancha. Teniendo en cuenta que han salido manuales para escribir en Twitter no es para sorprenderse. ¿Alguno se anima con un guión de 140 caracteres?
Doble click en el botón de info
Plan V: Una chica a la que le gustan las chicas se cruza en el subte con una que le quitará el sueño. Corazones, conejitos, personajes del color del arco iris y partidos de fútbol 5 con sudor distinto. Sus protagonistas son pareja en la vida real. “La historia no tiene nada que ver con la nuestra. Por suerte ella no era la novia de mi hermano”, aclara Romanin. (planvlaserie.com.ar)
Encontros: El levante explicado a un estudiante de cine brasileño llamado Rorro. Juanjo, “de unos veintipico, un busca”, le mostrará su manual del encarador de a una chica por semana. (encontros.com.ar)
Buscando a no sé quién: Emilia es una diseñadora a quien se le presenta su yo del futuro para solucionar algunos conflictos amorosos. La ayudan el amigo a punto de salir del closet, el que tiene “más contactos en el mundo” y la “amiga putona”. A cada personaje lo podés seguir en Facebook. (buscandoanosequien.com)
El Vagoneta: Cuatro huevones de barrio que desean dedicarse al puro ocio; para ello es necesario que una marca auspicie el cartel publicitario de la casa de uno de ellos. Como diría un spot, miles de seguidores no pueden estar equivocados. (vxv.com/canal/ElVagoneta)
Carilost: Gran frase como leitmotiv: “¡Yo quería ir a Pinamar!”. Una marca de cigarrillos y los creadores de Nah (quienes además concibieron el show de Ramiro Agujis) lo hicieron posible. Se ve en YouTube.
Embarcados: De factura técnica envidiable, guión consistente y actuaciones ídem, la tira parece una Isla de Gilligan alucinógena, mechada con unos Benvenuto del siglo XXI y el contexto de El crucero del amor. Hasta Alf aparece dando consejos. (embarcadoslaserie.com)

La tele social
Los más de 3 mil artículos subidos por los usuarios de Lostpedia siguen en aumento. Las sesudas teorías sobre personajes ignotos, los finales alternativos e hipótesis conspirativas, renacen más allá de la culminación de la serie que alteró la forma de ver tele. ¿Quién sabe? En el futuro cercano tal vez quede inhabitada y misteriosa, como esa extensión geográfica que despertó fascinación por seis temporadas, o peor, como la página web de Los Brujos. Un dato casi marginal: el término 2.0 fue acuñado con unas pocas semanas de diferencia a la emisión del primer capítulo de Jack y el resto de los muertos. La viveza de sus creadores fue percibir que allí afuera, en la web, pasaba algo, y así sumaron, alentaron, bromearon con lo generado desde “¿la fuente de la vida?”. Ahora surgió Late, una webserie parodia a Lost protagonizada por Jimmy Fallon (icantbelieveweregonnabelateforthefirstshow.com).
A esta altura a nadie sorprende el “seguinos en Facebook y Twitter” televisivo; la sección obligatoriamente decontracté de noticieros con columnistas en remera fosforescente mostrando el celu que dispara purpurina; la biopic neurótica de La loca de mierda en el site de MTV (mencionada en el NO tiempo atrás) o el ensayo on line y en aire de Amanda O. La cuestión habilita una doble pregunta: si el modo en que la tele se hace eco de los mecanismos digitales es efectivo, un plus, moda u obligación, y si, por otra parte, puede considerarse a estos formatos autónomos de su hermana mayor.
Como deshojando una margarita, algunos dirán mucho, otros poquito y algunos que nada. “Es una tendencia mundial. En España es muy común ver microformatos de ficción en el aire. Es como un Súper Hijitus de hoy. Lo que hacen los programas de TV con el Facebook no es ni más ni menos que decir ‘si todos están ahí, también estamos nosotros’. Yo a veces no le veo mucho sentido, pero tiene que ver una vez más con el fenómeno de Internet, no de los programas”, analiza Villanueva.
Aparecerán, entonces, “el hombre Facebook” de Un mundo perfecto como un nuevo canal para dejar mensajes, e historias de los propios televidentes vía Ciega a citas (serie, recordemos, nacida de un blog). La cosa se embarra aún más cuando una ficción on line como Buscando... tiene sus paralelos con la comedia de la gordita que no quería llegar soltera al casamiento de su hermana (sus responsables dirán que se pensó en “la posibilidad del acceso a la TV”).
Marina Mariasch, conductora de Blogósfera por Canal á, opina que los formatos web fueron independientes “desde el vamos”. “Creo que la TV o la radio se apoyan en Internet hoy porque ahí está lo nuevo, la información más fresca, lo más inmediato”, alega Mariasch, quien tuvo que aceptar códigos de uno y otro lado en su programa. Hubo que trocar nombres de bloggeros como Capitán Intriga, y hasta darles la opción de que aparezcan “sin cabeza”, aunque después aflojasen, como fue en el caso del Comando Norma Aleandro. “La idea es explorar un poco más allá de la superficie de la pantalla, llegar a las personas que hay atrás de un blog, ver qué hacen, qué otras cosas producen. Ahí vino también otra dificultad. Porque creo que justamente lo que te permite un blog es crear un personaje, un artefacto, que no te obliga a poner la cara.”
¿Se difuminan las personalidades? ¿Aparecen otros yoes? ¿Cuán distinto es ser reconocido en un blog a ser catalogado como “famoso” desde la pantalla chica? Christian Nobile es directo: “Los famosos tienen Twitter y Facebook, pero la diferencia sigue siendo que ellos no son de Internet sino que llegan ‘validados’ por otro medio. La tele entonces se mete, busca la forma de ‘estar’, quiere incorporarse, pero desde la mirada de la tele es imposible entender cómo funciona Internet. Para empezar... ¡¡¡la gente en Internet no quiere una garcha!!! Es más, la gente no existe y menos en Internet.”

pagina12.com.ar