miércoles, 30 de junio de 2010

Se diagnostican cada vez más casos de bipolaridad

Por Verónica Dema
De la Redacción de lanacion.com
En el lapso de dos días, una persona puede oscilar entre la depresión y la euforia. El trastorno bipolar , una condición caracterizada por alteraciones del estado de ánimo entre estos dos polos, se ve cada vez con más frecuencia entre profesionales de la psicología y la psiquiatría.
Según se estima, aproximadamente entre el 4 y el 6% de la población podría llegar a padecer alguna de las variantes del trastorno bipolar, que puede adquirir diferentes formas o niveles de severidad clínica. Estas cifras son internacionales surgidas de estudios en diferentes países.
Si bien el origen de esta enfermedad es genético -"la bipolaridad corre en familias", señalan los médicos- el estrés es un factor decisivo para la estabilidad o no de los pacientes con este trastorno.
El jefe del departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), Marcelo Cetkovich, explica que la cantidad de pacientes diagnosticados con este mal crece porque, por un lado, se mejoraron los métodos para detectar los casos y, por otro, los mayores niveles de tensión activan personas que estaban controladas.
"La mayor dificultad de diagnosticar está en que las fases depresivas son más frecuentes y duraderas que las eufóricas, por tanto, estas últimas a veces pasan inadvertidas y al paciente se lo trata como depresivo. Ese error tiene sus consecuencias porque modifica el tratamiento", explica el especialista, jefe del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Agrega que, para reducir los niveles de error en los diagnósticos, el testimonio de la familia es central. "Típicamente, cuando una persona está eufórica no se da cuenta y es el familia r el que le dice al psiquiatra que está acelerado, que anoche no se acostó, que a las 3 de la mañana estaba en la computadora, que sale con amigos y no vuelve, que no saben dónde está, que consume tóxicos, que maneja y se pelea con todo el mundo, que está irritable", enumera Cetkovich.
Acerca del estrés, enfatiza: "Es un trastorno muy sensible al estrés. Si bien está causada por factores biológicos genéticos es muy vulnerable al estrés y las personas con trastorno bipolar ante eventos ambientales ya sean positivos o negativos se descompensan".
Los pacientes con este trastorno se abordan desde dos ramas: el farmacológico y el psicológico. El psicoterapeuta Fernando Torrente, director de la carrera de Psicología de la Universidad Favaloro, explica que, como es una enfermedad crónica, los pacientes en general necesitan tomar medicación toda la vida. Este es uno de los motivos por los cuales considera muy importante que quien la padece entienda la enfermedad y sepa cómo manejar los aspectos a tener en cuenta para mantenerse estables por más tiempo.
"Dentro del tratamiento psicológico la psicoeducación del paciente bipolar es central", señala Torrente. "Esto es, el entrenamiento del paciente para conocer mejor su enfermedad y saber manejarla".
Una de las alternativas que crece para encarar estos tratamientos es la terapia grupal: "Lo grupal es una forma muy potente para que los pacientes entiendan bien la enfermedad, para que la puedan aceptar mejor, comprender de la necesidad de medicación y compartir la experiencia que significa vivir con un problema que produce cambios en la conducta, en el estado de ánimo y que es difícil de asimilar", concluyó el psicólogo.
El mal de las estrellas
En Internet circulan cientos de listas de supuestos bipolares famosos . Una de las explicaciones que se dan es que el trastorno bipolar se encuentra en una cantidad desproporcionada de personas con talento creativo, tales como artistas, músicos, escritores, poetas y científicos, y algunos acreditan a su condición de bipolar el tener tal creatividad.
Muchas famosas figuras históricas que tienen este don se cree que fueron afectadas por el trastorno bipolar y se diagnosticaron póstumamente basándose en cartas, escritos, hechos contemporáneos o en otros materiales. Mientras que el desorden comúnmente incrementa la energía creativa, el síntoma de depresión, prontamente hace que la persona se sienta frustrada, un ciclo con el que muchas personas famosas convivieron siempre.
¿Qué son los trastornos bipolares?
Los Trastornos Bipolares (también llamado Maníaco - Depresivos) son un conjunto de enfermedades del sistema nervioso central en donde se afectan los sistemas que regulan el normal fluir de los estados del ánimo. Nuestros cerebros han evolucionado de manera tal de responder con un amplio abanico de respuestas anímicas a los desafíos que nos presenta la vida. En algunos momentos necesitamos aumentar nuestra actividad, tener más contacto social e incluso hacernos más audaces en la forma en que tomamos nuestras decisiones. En otras ocasiones, por el contrario, debemos responder a nuestro entorno bajando nuestra actividad y tomando decisiones más conservadoras. En las personas afectadas por trastornos bipolares estos mecanismos están afectados de manera tal que presentan estados anímicos que son patológicos por su amplitud y/ó duración ó se presentan en un contexto inadecuado afectando su capacidad de adaptación y generando conductas que resultan inconvenientes.
Básicamente las personas afectadas por trastornos bipolares presentan tres tipos de crisis anímicas: a) Episodios maníacos y/ó Hipomaníacos; b) Episodios depresivos; c) Episodios mixtos (ver abajo una descripción de estos episodios). Estas crisis se pueden dar en sucesión y separadas por años, meses, semanas, días, e incluso horas. La evolución de los trastornos bipolares es muy diferente en cada persona y depende, en buena medida, del tratamiento recibido.

Cuál es la mejor terapia para el trastorno bipolar
NUEVA YORK.- Una psicoterapia que se lleva a cabo durante nueve meses es significativamente más efectiva que el tratamiento a corto plazo para aliviar la depresión asociada con el trastorno bipolar, revela un reciente estudio que comparó ambos tratamientos.
Además, las drogas utilizadas para tratar la depresión son de uso limitado en el tratamiento de los episodios depresivos repetidos en el trastorno bipolar, según información brindada en el artículo publicado la semana pasada en la revista especializada The Archives of General Psychiatry .
En el trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maniacodepresiva, se alternan períodos de depresión con períodos de manía o de algún grado de excitación.
Para llegar a sus conclusiones, los investigadores estudiaron a 293 pacientes con enfermedad bipolar en quince centros médicos de los Estados Unidos. Asignaron al azar un grupo de 163 personas a uno de los tres diferentes tipos de psicoterapia (cognitiva-conductista, personal y de tipo social o familiar), que consisten en sesiones de entre 30 a 50 minutos durante nueve meses.
Un segundo grupo de 130 pacientes fue asignado al llamado "Cuidado colaborativo", tres sesiones durante seis semanas, diseñado para ofrecer una versión resumida de las estrategias psicológicas y conductistas más comunes que demostraron ser efectivas en la enfermedad bipolar.
Los participantes, cuya edad promedio fue de 40 años, fueron seguidos durante un año y todos fueron al mismo tiempo tratados condrogas estabilizadoras del estado de ánimo.
La terapia conductista se centraliza en el desafío y control de los pensamientos negativos. En la interpersonal y de ritmo social, los pacientes se concentran en estabilizar las rutinas diarias y resolver los problemas interpersonales.
Por su parte, la terapia de familia involucra a los miembros de la familia para que ayuden a resolver problemas relacionados con la enfermedad, como el que se tome la medicación adecuadamente y para ayudar a reducir el número de interacciones familiares negativas.
Los terapeutas de los 15 centros médicos recibieron una capacitación breve en las terapias que aplicaban.
Estadios tempranos
"El estudio incluye pacientes reales que experimentan las fases tempranas de un episodio depresivo" afirmó el doctor Miklowitz, autor y director del estudio y profesor de psicología y psiquiatría de la Universidad de Colorado, Estados Unidos.
"Y los terapeutas que realizaron el tratamiento fueron capacitados por expertos en ese campo con un entrenamiento de baja intensidad que es de lo que habitualmente se dispone en la práctica, en la vida real".
Las tasas de recuperación luego de un año dieron un promedio combinado de 64% para los grupos de terapia intensiva, pero sólo 52% para aquellos que tuvieron una terapia breve. En cualquier mes, calcularon los investigadores, un paciente sometido a la terapia a largo plazo tenía la posibilidad de estar una vez y medio mejor que otro sometido a tratamiento a corto plazo.
En cuanto a los distintos tipos de psicoterapia, la terapia familiar resultó levemente más efectiva que la interpersonal o que la cognitiva conductista, pero las diferencias entre los distintos tipos de tratamiento intensivo no fueron estadísticamente significativas.
"Este es un estudio monumental -aseguró Myrna M. Weissman, profesora de psiquiatría en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, que no estuvo involucrada en el trabajo-. No hay compañías farmacéuticas que deseen pagar por investigaciones en psicoterapia, de manera que no tenemos muchas pruebas clínicas."
Pero, agregó: "El tratamiento psicosocial para la enfermedad bipolar, no es una alternativa a la medicación, es un complemento".
Los autores, uno de los cuales recibió apoyo económico y honorarios por parte de compañías farmacéuticas, encontraron que el tiempo promedio de recuperación de pacientes en terapias a largo plazo era de 169 días, mientras que fue de 279 días para los que recibieron el tratamiento breve.
El costo de la terapia a largo plazo es alto y las prepagas se resisten a pagarla. Pero según la doctora Weissman, el costo por no cubrirla, podría ser más alto.
"No se trata sólo del costo de la terapia. Es el costo a largo plazo. La enfermedad bipolar tiene efectos devastadores tanto en las familias como en los mismos pacientes", concluyó Weissman.
Por Nicholas Bakalar
De The New York Times
Traducción: María Elena Rey

Trastorno bipolar: el 38% no desarrolla problemas cognitivos
Hasta ahora, la psiquiatría asumía que los episodios de gran exaltación seguidos de profunda depresión propios del trastorno bipolar iban dejando marcas en la capacidad cognitiva de quienes lo padecen. Es más, para la Organización Mundial de la Salud, este trastorno sigue siendo la sexta causa de incapacidad en el mundo.
Sin embargo, psiquiatras argentinos han demostrado que esas fases de crisis no afectan a todos por igual. Existe un subgrupo de bipolares que no sufre secuela alguna en la atención, la memoria o el lenguaje.
"El 38% de los pacientes no tenía ningún dominio cognitivo afectado, mientras que el 40% tenía entre uno y dos, y el 22% tenía entre tres y cinco dominios afectados -precisa el estudio realizado por especialistas del Programa de Trastornos Bipolares de la Fundación Favaloro-. Los pacientes con un funcionamiento cognitivo normal tenían un mayor rendimiento psicosocial y un cociente intelectual anterior a la enfermedad más alto que el resto, además de menos antecedentes de complicaciones obstétricas."
En otro estudio, el mismo equipo de investigadores comprobó que el "despertar" de este trastorno, que es hereditario, estaría determinado en sí por experiencias tan tempranas como el parto y factores del medio ambiente aún por identificar.
"Cuesta mucho que ginecólogos y obstetras comprendan que deben considerar a las embarazadas con trastorno bipolar como de alto riesgo -dijo a LA NACION el doctor Sergio Strejilevich, jefe del programa que funciona en el Instituto de Neurociencias de la fundación-. Hay que mimarlas más, porque todo lo que les pasa en la etapa perinatal afecta mucho al niño. Por eso es tan importante en ellas si tienen un parto de ocho horas en lugar de 24, o si se evita todo sufrimiento fetal."
Otro hallazgo del mismo estudio fue que cuanto más tiempo pasa entre el primer diagnóstico errado del trastorno y el correcto, peor será después la enfermedad. "Y hacer el diagnóstico es bastante económico, porque sólo se necesita entrenar adecuadamente a los psicólogos para detectar a los pacientes bipolares", agregó. Se estima que en nuestro país el 70% de los pacientes tardan, por lo menos, ocho años en obtener el diagnóstico.
En el nuevo estudio, que publicará la revista Journal of Affective Disorders , el equipo dirigido por el doctor Diego Martino seleccionó a 50 pacientes con trastorno bipolar y a 30 personas sanas, de entre 18 y 55 años, y les hizo pruebas para evaluar seis capacidades: la atención, la memoria verbal, el lenguaje, la velocidad psicomotriz, las funciones ejecutivas y el reconocimiento de las emociones faciales.
Luego, un psiquiatra examinó a cada participante. Al comparar el rendimiento de las personas con y sin el trastorno, los investigadores observaron que en el grupo bipolar no todos habían sufrido las mismas consecuencias después de las crisis de manía y depresión. Mientras que el 22% había disminuido en tres o más capacidades cognitivas y el 40% en una o dos, el 38% restante convivía con la enfermedad sin que ésta modificara sus funciones más allá de los límites normales.
"Apenas tenían fallas muy sutiles de memoria comparados con los participantes sanos, precisó Martino -integrante del Programa de Trastornos Bipolares de la fundación-. Pero comprobamos también que ese 38% funcionaba mucho mejor en la vida diaria que los que más fallas cognitivas tenían. Esto ayudaría a explicar por qué a un grupo de pacientes les va bien o muy bien fuera de las crisis de manía, hipomanía y depresión."
A la vez, estos datos permitirán mejorar la calidad de vida y ajustar las metas posibles de quienes más limitaciones cognitivas acumulan. "Quizás, a un paciente que se propuso estudiar ingeniería se le pueda recomendar a tiempo otra carrera con una demanda funcional menor y evitarle frustración", opinó Strejilevich.
Pero independientemente de tener o no fallas cognitivas, no se registraron diferencias clínicas que identificaran a los integrantes de cada uno de los tres subgrupos.
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Detección precoz
La Asociación Argentina de Trastornos del Humor y el Programa de Trastornos Bipolares de la Fundación Favaloro dictarán el Taller de detección y manejo psicoterapéutico de los trastornos bipolares, que coordinará el doctor Francesc Colom, de la Universidad de Barcelona. El taller se dictará en Carlos Pellegrini 551, Capital, el próximo 4 de junio, de 14 a 17. Informes: infobipolares@ffavaloro.org .
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