domingo, 2 de enero de 2011

Todo por seducirte

Actitud. Esa parece ser la palabra clave, la llave para que hombres y mujeres se animen a sacar lo mejor de sí a la hora de seducir. "De eso se trata -asegura Celine Stajcer, directora de Tentarte-, porque cuando uno está seguro de sí mismo no hay quien te detenga, y eso se logra con actitud."
¿Pero de qué hablamos cuándo decimos actitud? No hay libro de autoayuda que no incluya la palabra, y entre fotógrafos y diseñadores de moda es una muletilla fashion a la hora de pedir a los modelos que no sólo se muestren como una cara bonita. "El saber transmitir quién sos es por sobre todo seguridad -reconoce Celine, experta en relaciones públicas, ceremonial e imagen-; está más allá de la ropa y del peinado. La actitud lo es todo, es la manera de pararte frente a la vida."
Es sábado bien tarde. Caro (prefiere mantener su apellido en el anonimato) se pasea junto a sus amigas por la terraza de uno de los bares de Palermo. Tiene un mojito en la mano y sonríe sin titubear al chico que desde hace unos minutos la mira de lejos. El juego de miradas se sostiene por un tiempo. Caro no sabe bien qué hacer para demostrar interés y, según parece, él tampoco.
"Las señales no suelen ser del todo claras a pesar de que para muchas mujeres resulten obvias -aclara Martín Albamonte-. Por eso nosotros, desde Seducción Secreta, recomendamos a nuestros alumnos que encaren sin importar las señales. Si existen, mejor aún, pero si no, hay que animarse igual." Tanto Martín como Iván Rodríguez Duch, socios de Seducción Secreta, coinciden en que lo más importante es conocerse a uno mismo, explorar todos los elementos que puedan ayudar en el juego; luego vendrán los cambios, la asesoría en ropa, en peinados, en comunicación corporal. "Pero es necesario contar con un fuerte, con un caballito de batalla -destaca Iván-. Para vencer los miedos hay que generar confianza."
Otra noche en Palermo. Caro se acerca a la barra. Indecisa, revisa la lista de tragos y opta por un daiquiri de maracuyá. Charla entre amigas, buena música y un nuevo cruce de miradas. Se anima y vuelve a mirar. Ante la insistencia de las amigas, se acerca al chico en cuestión: "¿Qué estás tomando?", pregunta. La respuesta es simple y concisa: "Vodka con cola".
Frente a la anécdota, Martín sonríe. "No todos los hombres creen que se trata de una señal. Para ustedes puede resultar muy obvia, pero quizás el varón se siente intimidado o simplemente cree que la pregunta no tiene otro fin más que el de saber del trago."

Cómo enseñar a seducir

Martín e Iván se conocieron en un foro de seducción: allí contaban experiencias e intercambiaban opiniones, hasta que en 2006 se animaron a abrir las puertas de Seducción Secreta. "Siempre fui muy tímido en el terreno de las mujeres; sigo siéndolo, pero aprendí a lidiar con eso -confiesa Iván-. Lo que hago acá es una especie de devolución de todo lo que aprendí. Mi búsqueda ahora es muy diferente de la del comienzo. Antes sólo quería sacarme de encima la timidez, derribar murallas y conectarme con el sexo femenino."
Las escuelas de seducción funcionan en buena parte del planisferio, y en nuestro país pisan cada vez más fuerte. "Aún hay muchos prejuicios -arremete Celine-. No aprendemos a levantarnos un hombre en un boliche, ni el arte del chamuyo. Está claro que tanto para hombres como para mujeres, la fase final es el encuentro sexual, pero la seducción es mucho más que eso. Las mujeres que se animan a venir trabajan sobre el comportamiento social, el lenguaje corporal, la confianza en sí mismas para aumentar la autoestima."
Pero, ¿qué pasa con las escuelas de seducción destinadas a los hombres? Por lo general, desde sus páginas prometen éxito seguro con el sexo femenino, y lo hacen a través de frases como "Domina el arte de la seducción y consigue a las mujeres más bellas y candentes que siempre has deseado" o "Champagne, sexo y mujeres. Es nuestro estilo de vida."
Frases que traen a la memoria al gurú que personificaba Tom Cruise en Magnolia, la genial película de Paul Thomas Anderson en la que el muchacho de Top Gun con melenita exclamaba ante una multitud de hombres sedientos de sabiduría reflexiones del estilo "Yo soy el que manda, el que dice sí, ahora y aquí" y mandamientos: "No me controlarás, no me robarás el alma".
Como la historia del patito feo, el escritor y periodista Neil Strauss, un hombre gris de poco éxito con las mujeres, se transformó en el maestro de la seducción, y su libro El método, en la biblia de quienes se inician en este camino. Un libro que devela trucos catedráticos para el que pretende despertar con una chica diferente cada mañana. Strauss es un conocido crítico de música de The New York Times y la revista Rolling Stone, un hombre que en varias ocasiones recordó ante multitudes cargadas de testosterona su pasado: "Cuando era adolescente, a menudo rezaba en la cama: Dios Mío, no dejes que muera virgen." Según parece, Dios lo escuchó: aprendió a bailar salsa, tomó clases de canto, de retórica, nociones de tarot, caligrafía y, por si fuera poco, repasó hasta el hartazgo escenas de cine clásico protagonizadas por James Dean y Marlon Brando. El espíritu de Strauss es el de un cazador, y recomendaciones de este estilo lo demuestran: "A las mujeres les encanta que hablen sobre ellas. Funcionan bien unos trucos de magia o una lectura de manos, conversaciones sobre el tarot". O bien: "No intercambiar miradas durante mucho tiempo. Eso puede estropear el interés."
En los tiempos que corren, las exigencias hacia los hombres a la hora de de conquistar una mujer parecen ser mayores. "No se permiten los fracasos -destaca Iván-, aun menos en lo relacionado con las mujeres y el sexo. Las chicas tienen esa falsa idea de que para el hombre es más fácil, que todo está pensado para que gane. Pero lo cierto es que hay mucho miedo." De los fracasos se aprende, y Martín está convencido de eso. "Son ensayos de éxitos; si no te animás y no te das la cabeza contra la pared, nunca vas a salir y las posibilidades del éxito disminuyen. Por eso nosotros apostamos por las salidas en grupo. Los que se acercan al taller tienen estas prácticas, en las que se les propone encarar mujeres: por lo menos tienen que acercarse, más allá de los resultados, a cien mujeres por mes; una buena manera de perder el miedo."
El verano es la temporada ideal para quienes buscan animarse. Es el momento en que hombres y mujeres están dispuestos a conocerse en ámbitos mucho más relajados. "Es como si estuvieras 24 horas al servicio de la seducción, de la conquista -propone Martín-. La playa es el lugar ideal para el intercambio, para liberarse, para poner en práctica lo aprendido".
"Mis grandes cambios los hice en vacaciones -interrumpe Iván-. Esos días los destiné a terminar de una vez por todas con mi timidez y a trabajar sobre elementos que me ayudaban a la hora de seducir. Lo más importante es que no hay necesidad de mentir; uno puede seducir siendo uno mismo." Y el propio Strauss trabajó sobre sí mismo sin necesidad de pasar por quirófano alguno. "Porque la belleza no se ve; se transmite, se percibe, y por sobre todo trasciende la edad -dice convencida Celine Stajcer-. Hay que conocerse, y así uno consigue liberarse de esa mirada tan estrecha que tiene nuestra sociedad. Todos tenemos las herramientas para seducir; la honestidad y la naturalidad funcionan mejor." Y en eso estuvo Carolina. Más segura de sí misma y sin la necesidad de ponerse a prueba, disfruta de las noches de Buenos Aires. Relajada, se mueve en uno de los bares de Palermo. Espontánea y risueña, ya no teme al qué dirán porque tiene bien en claro lo que quiere y lo que no. La charla con el otro se da en un marco sereno, en un claro juego de seducción donde gana la espontaneidad. "Una de las claves es la seguridad, la actitud, porque la autoestima en alta abre puertas -subraya Celine-. Se trata de trabajar nuestras fortalezas y abandonar de una vez por todas las comparaciones, ese querer ser alguien que no somos."
Todo está permitido si uno sabe lo que quiere y, cuando la conexión resulta, los tips quedan en el olvido. Le ocurrió al mismísimo Strauss, quien incluyó en El método una dedicatoria a su mujer: "En tu caso no usé ninguna técnica. Contigo fue sincero. Lo nuestro fue diferente". El patito feo había perdido el miedo y ganó.
Por Fabiana Scherer
En internet www.tentarte.com.ar ; 15-5-626-2194; www.seduccionsecreta.com.ar/home.php ; 4784-0913

PASTILLAS PARA EL AMOR
Ellas
Traten de ser naturales, espontáneas; no generen falsas expectativas. Una sonrisa sincera abre muchas puertas. Jueguen con la mirada. Todo está permitido; cada una elige y sabe lo que quiere.
La seguridad en una misma es fundamental. Trabajemos nuestras fortalezas y no nos comparemos con las demás. Nunca permanecer cruzadas de brazos o con la cartera como escudo.
Permitirnos jugar con las texturas, los sabores, los aromas. Usar un buen perfume que nos identifique y colocarlo en zonas estratégicas (muñecas, busto, cuello). La aceptación de nuestro cuerpo nos muestra seguras, y a los hombres los cautiva una mujer segura de sí misma, más allá de los encuadres culturales y la frivolidad de los cuerpos esculpidos a fuerza de quirófano.
Cuando se encuentra con una mujer que le resulta atractiva, el hombre aumenta su tono muscular, tonifica su rostro, asume una postura erguida, proyectando su torso hacia adelante.
Las mujeres tenemos la capacidad de erotizarnos con nuestra propia imagen. Al vernos y transformarnos en objeto sujeto de deseo, trasmitimos esto al otro.
Ellos
No taparse la boca. Desconcentra a la persona en cuestión y despierta fantasías sobre problemas dentales, mal aliento, etc.
Acercarse a las chicas en cualquier lugar. El humor siempre es una buena puerta de entrada.
Es importante generar una conexión; el solo hecho de obtener un teléfono no asegura un nuevo encuentro.
Seducir es cautivar al otro; muchas veces, el término se confunde con manipulación. No hay necesidad de mentir; por eso es importante tener en claro la intención a la hora de seducir. La aceptación de nuestro cuerpo, logrando la mejor versión de nosotros mismos nos muestra seguros, y a las mujeres las seduce un hombre seguro de sí mismo.
Cuando se encuentran con un hombre que le resulta atractivo las mujeres sonríen, cruzan y descruzan las piernas. Si bien los hombres son menos sutiles al emitir señales corporales, ambos sexos manifiestan señales bastante similares.
Las mujeres anhelan tanto el sexo como nosotros. Lo que no desean es que las presionen. Sé sincero.
lanacion.com

2 comentarios:

belen dijo...

Estoy leyendo el libro y me está encantando!!!!!
Si queréis ver mas de él...
https://www.facebook.com/ediciones.nowtilus

Anónimo dijo...

chicas fui a los talleres de seduccion de celine stajcer, además de una profesional altamente capacitada, es una persona encantadora que nos acompaña permanentemente para que logremos desplegar nuestro erotismo y disfrutemos de la sexualidad sin tabues impuestos socialmente o heredados una grosa!!!! karina v