martes, 18 de enero de 2011

Los secretos del exhibicionista

¿Por qué hay gente que goza mostrando sus genitales en público?. Hay muchos personas, deprimidas y ansiosas, que reprimen el impulso por temor a la condena social. Por Juan Yesnik



Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com

El imaginario social relaciona la figura del exhibicionista con la del sátiro, perverso o psicópata sexual que abre su piloto para mostrar los genitales, pero el sexo va más allá de lo que muestra el cine o las series de televisión.

Hay muchas formas de entender y comprender el exhibicionismo. Vamos a descartar la figura, cada día más recurrente, de quienes exhiben, cultivan y ostentan sus "dotes" de poder, dinero y curvas peligrosas para limitarnos al "exhibicionista sexual" propiamente dicho.

Seguramente sorprenderá saber sobre la cantidad de personas que reprimen este impulso y no se animan a manifestar este deseo frenético que, a menudo, llega a gobernarlos. El no poder expresar lo que sienten y les pasa los envuelve en una sucesión de, entre otros, severos trastornos de ansiedad y depresión.

Estos mismos impulsos exhibicionistas dan cuenta, en parte, de la cantidad de publicaciones con fotos y videos "amateur" donde muchos hombres y mujeres de todas las edades exponen sus cuerpos desnudos, incluso, teniendo sexo.

No vamos a negar que no es bien vista o aceptable la inclinación de quien goza exponiéndose en público de forma espontánea y excesiva. De por sí, el exhibicionista es alguien que trasgrede las normas sociales establecidas. Pero, en torno a lo que algunos especialistas consideran "una preferencia sexual", se insiste con que hay que discriminar las causas y alcances de este impulso por exponerse desnudo en forma sorpresiva y gratuita.

Según el
manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV) tanto el voyeurismo como el exhibicionismo se encuentran dentro de la categoría de parafilias, ubicada dentro de la categorización mayor de trastornos sexuales y de la identidad sexual.

Los criterios para el diagnóstico de exhibicionismo, dan cuenta de dos indicadores:

- Fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican la exposición de los propios genitales a un extraño que no lo espera durante un periodo de por lo menos seis meses

- Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto.

Si bien no hay muchos estudios sobre el tema, se cree que el exhibicionista no ha podido superar ciertas instancias del desarrollo sexual infantil. Podría decirse que padecen de cierta "inmadurez sexual". Según las fases o etapas del desarrollo psicosexual que propone el psicoanálisis, el individuo se detuvo en el momento de la organización genital y en la consiguiente elección del objeto de deseo.

Si bien puede resultar paradójico, se estima que el exhibicionista padece de ciertos rasgos de inferioridad, autoaceptación y trastornos de relación. Suelen ser sujetos impulsivos y antisociales. Aunque no buscan agredir, los excita el miedo y la sorpresa que pueden despertar en los otros; al punto tal de creer, por un lado, que así podrán llamar la atención y ser considerados y, por el otro, que lograrán apagar o menguar el "sentimiento de rechazo social por creer que lo consideran un perverso".

En muchos países, el exhibicionismo es considerado un delito y hay muchos grupos de autoayuda destinados a la psico-educación y la defensa de quienes padecen este trastorno.

La terapia psicológica es la única forma de ayudar a quien padece de este "trastorno". Si bien es imposible de quitar el deseo de la exhibición lo que se busca en la terapia es tratar de hacer funcional ese deseo. Se trabaja sobre el acto "compulsivo e irruptivo", así como sobre la culpa que suele despertar este impulso sexual.