miércoles, 28 de julio de 2010

Tres de cada diez mujeres no tienen orgasmos y se resignan

Lo primero que me bloquea es la inseguridad con mi cuerpo: que no estoy depilada, que con la luz prendida ni se te ocurra, que se me notan los rollos. El problema es que cuando todo pasa por la mente y no por los sentidos es muy difícil excitarse lo suficiente y después se hace una bola de nieve: para no tener que dar explicaciones una termina acostumbrándose a fingir el orgasmo, y cuando te acostumbrás a que las relaciones sexuales acaban cuando termina él, hasta terminás renunciando a la posibilidad de intentar llegar a un orgasmo”, cuenta Paula. Su historia podría parecer la de una señora mayor resignada al disimulo. Pero Paula tiene 26 años, y no es la única.
Un estudio del área de Disfunciones Sexuales de la División Urología y Ginecología del hospital Durand, entre casi 400 casos, demostró que 3 de cada 10 mujeres tienen trastornos del orgasmo. Sin embargo, 6 de cada 10 encuestadas manifestaron que su vida sexual es satisfactoria. ¿Verdad o conformismo? “La alteración en esta fase de la respuesta sexual puede deberse a causas orgánicas: depresión, medicación antidepresiva, trastornos hormonales (hipotiroidismo), dolor en el coito o causas fisiológicas como la menopausia. Pero cuando no aparecen causas orgánicas debemos considerar factores inherentes a la educación sexual, tabúes o causas emocionales como las fobias sexuales. Es cierto que muchas mujeres se resignan porque perduran resabios de la mujer que sólo debe conformar al varón, donde la masturbación es mala palabra y en donde les cuesta indicarles a sus parejas qué es lo que les gusta”, explica a Clarín Amado Bechara, profesor de urología de la UBA y jefe del sector disfunciones sexuales del Durand. “Si cuando esa mujer se masturba tiene orgasmos, el problema no es del orgasmo sino de sus vínculos. Es muy frecuente ver mujeres que pierden todo el erotismo cuando tienen que practicar sexo oral o cuando tienen que mostrarse desnudas con la luz prendida”, describe Adolfo Casabe, urólogo y miembro del equipo.
Paula sabe que su respuesta sexual “a mitad del camino” conspira contra la posibilidad de tener una pareja estable. Beatriz Literat, jefa del departamento de disfunciones sexuales de Halitus, habla de eso: “Muchas mujeres creen que, al no tener orgasmos, son defectuosas, entonces no se quieren exponer: tener sexo ocasional con un desconocido las libera de tener que rendir cuentas. Pero quienes tienen pareja suelen tener otro problema: ellos quieren saber si terminaron o no y ellas sienten eso como un acoso o una exigencia”.
Y es ahí donde suele naturalizarse la idea de fingir: “Fingir la excitación o el orgasmo tiene que ver con conformar al otro, evitar el conflicto, pero lo que se esconde es una enorme falta de comunicación y de confianza”, dice Bechara. Lo dice Paula: “Lo que pasa es que una no se pone en primer lugar, ni en la cama ni en la vida. Siempre como un “service” del otro. Al no pedir, no recibís. Te quedás calladita, le hacés de todo y si vos no pudiste, nadie se entera”.
Así, las fobias aparecen como fantasmas a los que se van acostumbrando a domar. “Existen fobias sexuales como el miedo a ser penetradas o al dolor en la relación sexual que limitan la posibilidad de relacionarse sexualmente. Afectan la excitación y el orgasmo y pueden afectar el deseo”, dice el sexólogo y psiquiatra, Adrián Helien.
En muchos casos, esas fobias tienen su raíz en situaciones de abuso: se calcula que 3 de cada 10 mujeres que consultan vivieron alguna situación de abuso sexual.
Claro que si hay algo que sobra en este terreno son las falsas creencias: “Muchas creen que tienen un problema porque no tienen orgasmos con penetración vaginal. Otras creen que tienen que tener orgasmos múltiples cuando se sabe que un 70% de las mujeres no lo consigue. Y hay muchos casos de disfunciones sexuales encubiertas: ¿Sabés la cantidad de varones cuyas mujeres les prohíben tomar Viagra con la excusa de que tienen miedo de que se mueran del corazón? ¡Es mentira! Cuando le niegan el tratamiento al varón, en verdad están blanqueando su propia falta de deseo”, revela Casabe.
“El gran cambio para que una mujer logre el orgasmo consiste en dejar de esperar que el varón se lo dé y sólo con penetración, y entender que debe hacer algo activamente para lograrlo. Muchas no tienen en cuenta que la mayoría necesita estimulación clitoridea adicional para llegar al clímax. En la cama, Copperfield no existe y los príncipes que te despiertan con un orgasmo tampoco”, dice Helien.
La buena noticia es que los trastornos de las distintas fases de la respuesta sexual (deseo, excitación u orgasmo, dolor sexual) tienen solución. Habrá que dejar de hacer lo que el avestruz y entender que su ausencia o su retraso no tiene por qué ser una cadena perpetua.

Dónde conseguir ayuda gratuita
Servicio de Disfunciones Sexuales del Hospital Durand: 4982-5555.
Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas (de lunes a viernes de 11 a 13): 5950-8381.
Servicio de Disfunciones Sexuales del Hospital Tornú: 4521 3600 (int 202).
Antes de la consulta, puede hacer su propio test de autodiagnóstico. Para eso, existe el índice internacional (FSFI) al que se puede acceder en Internet en español como “Indice de la función sexual femenina”. Se hacen preguntas sobre deseo sexual, lubricación o excitación y el resultado depende de los puntos que se sumen.


LA FALTA DE DESEO, UN PROBLEMA QUE NO HACE DISTINCIÓN DE EDAD
Virginia tiene 22 años y un hijo a punto de cumplir 3. “A mi pareja le agarran ganas de tener relaciones de noche, mientras duermo, entonces me despierta. No hay juego previo, ni una bombachita linda ni una palabra en el oído. No me interesa tener un orgasmo pero tampoco tengo ganas de discutir, entonces hago como que me gusta. Todo se reduce a la penetración, como los animalitos”, se confiesa ante Clarín .
La psicóloga y sexóloga Adriana Arias asegura que “la tendencia a escasear la sexualidad no se reduce a las mujeres mayores. Entre las madres jóvenes aparece una disociación tremenda entre sexualidad y maternidad. La sexualidad se relega y toda esa energía se despliega en la función materna. Es cotidiano: chicas con hijos que cuentan que se ponen de espaldas y ‘se dejan’, mientras siguen dormitando. Lo que consiguen es evitar el problema, decir ‘por hoy cumplí, por unos días zafo’, o evitar que su pareja se termine yendo con otra. La sexualidad se reduce a una descarga...pero ni siquiera de ellas, solamente del varón”.
Esa creencia de que cuanto más joven, menos dificultades, no parece del todo acertada: “Las adolescentes de ahora son más libres, se permiten hablar de sexo, mostrar su cuerpo con más desenfreno, pero cuando llega el momento de concretar despliegan toda su parafernalia erótica para satisfacer al macho, pero ellas, nada. Cuando uno les pregunta cómo se sintieron, hablan de las maravillas que le hicieron sentir al otro. La mayoría acepta el formato cultural de la penetración e ignoran el protagonismo del clítoris para buscar su orgasmo”, describe.
El sexólogo y psiquiatra Adrián Helien, coincide: “Hay un falso concepto acerca de que las chicas jóvenes no tienen problemas sexuales. Sin duda los tienen, la diferencia con otros grupos etarios es que la causa no es predominantemente orgánica o física.
La sexualidad se aprende, en general como podemos, en la familia, en la escuela, con las amistades y en los medios. En la adolescencia es donde esta falta de conocimiento o mala información causan la mayoría de los problemas sexuales. Por eso, una de las tareas más importantes de los terapeutas sexuales es proveer información para que aprendan a conocer su propio placer”.

Tratamientos
Detección precoz. La consulta por disfunciones sexuales es una excelente oportunidad para detectar otras enfermedades que suelen provocarlas. Los especialistas arman una historia clínica con enfoque multidisciplinario y orientado a la evaluación de aspectos psicológicos y físicos.
Cómo es. Se piden exámenes de sangre (incluyen una evaluación hormonal) y se administran cuestionarios de autoevaluación de la respuesta sexual. ¿Qué tan difícil es lubricarse? ¿Y excitarse? Con estimulación ¿cuán difícil le es llegar al orgasmo?
Método. Será enfocado de acuerdo al diagnóstico, que podrá ser biológico (el tratamiento es fundamentalmente farmacológico), psicológico (terapia sexual) o mixto, como en más del 30 % de los casos, en cuyo caso la combinación es la medida más objetiva.
Educación. También se enseña a mejorar los estímulos y a eliminar la rutina, a proporcionar técnicas que disminuyan el nivel de ansiedad y permitan el disfrute de la actividad sexual, a incentivar el estímulo sexual no coital y a minimizar el dolor en caso de que exista.
clarin.com

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