lunes, 26 de julio de 2010

A partir de fotos antiguas, analizan la cultura de pueblos fueguinos

De los Shelk´nam, los Yamana y los Alakaluf, las tres sociedades nativas que vivieron en la región más austral del mundo, queda, además de los restos arqueológicos, de las crónicas de europeos y de los testimonios de algunos descendientes, un valioso material constituido por fotos tomadas desde el siglo XIX.
Teniendo en cuenta todo el conocimiento que podía generar ese material visual, la doctora en arqueología Dánae Fiore, investigadora del Conicet y docente de la UBA, y la licenciada en arqueología María Lydia Varela, también de la UBA, tuvieron una idea original: estudiar desde un punto de vista científico un total de 1131 fotos de los tres pueblos fueguinos -obtenidas principalmente entre 1882 y 1930- como si se tratase de artefactos arqueológicos.
Partiendo de la idea de que esas imágenes -en las que aparecen cuatro mil Shelk´nam, Yamana y Alakaluf- podían arrojar conocimiento sobre representaciones y prejuicios de los fotógrafos, como también datos sobre las pautas culturales de esos pueblos originarios, Fiore y Varela hicieron un análisis estadístico de una gran cantidad de datos que incluían características de los individuos (género y edad, entre otros), objetos manipulados, ornamentos y vestimentas usados. Los resultados de la investigación se publican en el libro Memorias de papel (Editorial Dunken).
"Al sistematizar la información en una base de datos pudimos establecer con claridad diferencias entre los tres pueblos fueguinos, como también descifrar los prejuicios de los fotógrafos", señala Fiore. Y agrega: "Los fotógrafos incluían a viajeros que fueron por motivos científicos, por ejemplo una expedición científica francesa que de 1882 a 1883 fue a Tierra del Fuego para realizar análisis meteorológicos, de geología y de etnografía. Hubo también fotógrafos que fueron con un objetivo antropológico, como el caso del sacerdote Martín Gusinde (1886-1969), que realizó la etnografía más completa que se conoce hasta hoy sobre los pueblos fueguinos".
Asimismo, la investigadora relata que los salesianos les sacaban fotos para mostrar el modo en que "supuestamente los civilizaban, sacándolos de lo que ellos consideraban miseria. En algunos casos los salvaban de la muerte, pero al costo de someterlos a un nuevo conjunto de pautas culturales".
El espíritu de una comunidad
Durante el análisis arqueológico de las fotos, las investigadoras observaron un gran número de pautas culturales indígenas.
"Por ejemplo el uso del arco y las flechas estaba reservado a los hombres Shelk´nam. Por otra parte, las imágenes confirman que las mujeres Shelk´nam aparecen desempeñando otra tarea esencial para la vida, que era la de transportar las chozas constituidas de postes y de cueros. Una vez enrolladas, las llevaban en sus espaldas", relata Fiore.
Otro dato revelador que marca una diferencia entre algunos de los pueblos fueguinos surgió a raíz de lo sucedido a Martín Gusinde cuando intentó sacarles una foto a los hombres Shelk´nam mientras se pintaban y ponían máscaras para convertirse en espíritus en la ceremonia de Hain. Este rito marcaba el pasaje de los niños a la adultez. "Antes de que Gusinde pudiera usar su cámara, fue atacado porque los hombres Shelk´nam no querían que su secreto, su tradición, fuera develado. Las mujeres y los niños pensaban que los espíritus eran de verdad y les temían, y los hombres querían mantener ese control social. En cambio, coincidiendo con su estructura social más igualitaria entre géneros, los Yamana eran más flexibles, ya que permitieron que Gusinde les sacara una foto mientras se pintaban y ponían las máscaras."
Además de conocer detalles de la vida de los pueblos fueguinos, la investigación muestra cómo en las imágenes se reflejan una multiplicidad de intenciones y representaciones de los fotógrafos.
Estudiar foto por foto e interpretar sus imágenes empleando diversas fuentes de información les llevó a Fiore y a Varela siete años de trabajo. "Fue un esfuerzo enorme que terminó generando una gran cantidad de conocimiento, pero también surgieron nuevos interrogantes que serán el punto de partida de futuras investigaciones", concluyó Fiore.
Instituto Leloir y Agencia CyTA

Los prejuicios frente al choque de culturas
"Para identificar un prejuicio, es necesario encontrar un patrón a partir del análisis de muchas fotos. Los salesianos fotografiaban a los individuos fueguinos llevando ropa, ya que la desnudez era algo inaceptable por razones religiosas. En cambio, algunos etnógrafos pedían a los indígenas que se sacaran la ropa para graficar la «realidad tradicional» de su vida antes de que llegaran los europeos. Sin embargo, esto es un prejuicio porque negaban la transculturación a la que estaban siendo sometidos", explica Dánae Fiore, de la UBA. Y continúa: "Incluso retocaban las fotos. En una de tres hombres selk´nam, uno de ellos aparece con un gorro occidental. Como en esa época no existía el Photoshop, reemplazaban esa parte con otra porción de la imagen."
En los años 60, la antropóloga franco-estadounidense Anne Chapman -que falleció el 12 de junio pasado, a los 88 años- viajó a Tierra del Fuego y conoció a una mujer selk´nam cuyo nombre occidental era Angela Loig.
"Loig le pidió a Chapman que retocara una vieja foto suya para no aparecer usando pintura facial. En 1923, Martin Gusinde le había tomado una foto en la que aparecía pintada a pedido del fotógrafo. El epígrafe de la imagen -publicada en un libro de Gusinde- decía «pintura cotidiana» -señala Fiore-. Pero Loig le contó a Chapman que la pintura había sido a pedido, que no era un acto espontáneo. Por eso, cuando Chapman publicó su propio libro, lo que hizo fue retocar la foto de Angela, para darle a Loig derecho a decidir sobre su propia imagen. La posición de Chapman en este caso es ética e igualitaria. De hecho, hay otra foto en la que Chapman aparece abrazada con Loig de igual a igual. Su intención era estudiar su historia, no desde un prejuicio sobre lo que Angela debía ser, sino desde el deseo de aprender sobre su sociedad."
lanacion.com