sábado, 31 de julio de 2010

Las 'siete plagas' de España

La cucaracha americana, la chinche de cama o el mosquito tigre son algunas de las plagas que han reaparecido o llegado por primera vez a España de la mano de la globalización y el cambio climático.
Las temperaturas más cálidas durante el invierno, aunque este último no ha sido el mejor ejemplo, contribuyen a la proliferación y asentamiento de determinadas especies, especialmente de los insectos, según declara Milagros Fernández de Lezeta, directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla).
El cambio climático sumado a la globalización y el correspondiente aumento del tránsito de pasajeros y mercancías de todo el mundo, nos han devuelto especies prácticamente desaparecidas en España como la chinche de cama ('Cimex Lectulariux').
Una amenaza para la salud
Este insecto cuyas picaduras provocan incomodidad o insomnio, desapareció prácticamente de Europa tras la II Guerra Mundial, pero ha vuelto para intentar quedarse. Han llegado en las maletas de los viajeros o por la compraventa de muebles antiguos procedentes de países donde las condiciones higiénico-sanitarias son precarias.
Completamente implantada desde hace años en la península, la cucaracha americana ('Periplaneta americana') es un claro ejemplo de adaptación por el cambio climático. Este insecto, procedente de los trópicos, es más resistente y grande que la de color negro a la que estamos acostumbrados en España.
Desde el punto de vista sanitario, la plaga de estos insectos junto con el de las ratas, son los que mayor problema pueden representar. "Las cucarachas contaminan los alimentos que tocan, pueden llevar salmonela, y ahora se ha descubierto que hay personas que desarrollan alergias debido a su presencia", afirma la directora de Anecpla.
Combate de plagas
Procedente de Asia, el mosquito tigre ('Aedes albopictus'), que tantos problemas ha originado en Cataluña, es otro ejemplo de como el transporte de mercancías favorece la llegada de plagas y el cambio climático su asentamiento. A diferencia de su primo, el mosquito común (Culex pipiens), pica siempre de día y sus picaduras provocan fuertes dolores e inflamaciones así como reacciones alérgicas. En Italia hay una verdadera invasión de este insecto de menos de 5 milímetros, negro con rayas blancas.
Los especialistas en el combate de plagas, añade Fernández de Lezeta, se encuentran ahora con menos herramientas ante la política de la Unión Europea de prohibir ciertos productos químicos, debido a su peligrosidad.

elmundo.es