lunes, 17 de enero de 2011

Bingueros en el hospital

Un cartón entre pastilla y pastilla. Una partida en lo que tarda en vaciarse un bote de suero. ¡Línea!, grita el paciente de la cama 306 A. "Vaya, me quedaba sólo un número", se queja el de la 306 C. Y así, entre bolas, números y tachones, en una habitación donde bombos y bolígrafos comparten por un rato espacio con fármacos y aparatos médicos, los enfermos se olvidarían por un momento de sus males. Por ahora, ésta es una situación imaginaria, pero si prospera la recomendación de la Asociación Médica Británica (BMA), puede que muy pronto sea real en los hospitales del Reino Unido.
Según señala un informe de este organismo, jugar al bingo evita la depresión, la ansiedad y puede reducir el tiempo de ingreso hospitalario. Y, quien dice bingo, dice 'scrabble', Trivial o hundir la flota, cualquier juego que distraiga y sirva para interaccionar con los demás. "Con sencillas medidas, como introducir el bingo en las habitaciones o hacer las estancias más luminosas, podemos contribuir mucho a la mejoría del paciente y hacer que se sienta mejor mientras está ingresado. Incluso podemos lograr que necesite menos medicación", reconoce la doctora Vivienne Nathason, encargada de los aspectos científicos y éticos de la Asociación.
Al doctor Javier Marco, internista del Hospital Clínico de Madrid, la idea le parece "muy buena", aunque, como reconoce a ELMUNDO.es, "es más viable en Reino Unido, donde quedan hospitales con habitaciones de seis pacientes. En España, ya no quedan casi habitaciones para tanta gente. Los enfermos sólo comparten estancia con otra persona, así que montar una partida de bingo en el cuarto es más difícil. Habría que hacerlas en las salitas de espera. Pero cualquier cosa que les mantenga entretenidos es útil".
En su hospital, explica que hay un servicio de "peluqueros, una biblioteca ambulante y un grupo de voluntarios que hacen compañía a los enfermos. Todas ellas son iniciativas que funcionan muy bien, tienen muy buena acogida y mejoran el estado de ánimo de los pacientes".
Además del bingo, el informe británico propone otras medidas que contribuyen a hacer algo más llevaderas las estancias hospitalarias. Así, recoge que "ver películas de risa alivia el estrés, la ansiedad y el dolor", dedicarse a la escritura o leer poesía "es muy útil para las enfermedades mentales, porque ayuda a los pacientes a expresar sus sentimientos", la música "porporciona tranquilidad, reduce el ritmo de la frecuencia cardiaca y respiratoria y, en el caso de los bebés prematuros, está demostrado que les ayuda a ganar peso"; las artes visuales "tienen un efecto muy positivo en los enfermos que han sufrido un infarto o que están en quimioterapia y mejoran las habilidades motoras y la coordinación"; el teatro "ayuda a las personas con demencia a entender mejor su mundo", y las sesiones de baile "mejoran el descanso, la mente y reducen el número de caídas en los pacientes mayores".

Luz natural

Para los miembros de la BMA, "los hospitales pueden hacer mucho más por aquellos que están en sus instalaciones recibiendo tratamiento y no limitarse a dejarles tumbados en sus camas con pijama la mayor parte del día". Así, además de cantar bingo, una de las estrategias que más beneficios ofrece es que las habitaciones sean muy luminosas y, a ser posible, con luz natural. De hecho, un estudio ha demostrado que los pacientes hospitalizados por depresión reducían hasta cuatro días su estancia si estaban en habitaciones luminosas. Un efecto que también se ha visto en pacientes cardiacos o con cáncer.
Otras medidas, "que son poco costosas", según la asociación británica, pasan por reducir el ruido -que eleva la presión sanguínea y las pulsaciones-, proporcionar vistas a la naturaleza o jardínes, siempre que sea posible e interactuar con la gente y no aislarse.
Compartir habitación con otro paciente del mismo sexo también tiene impacto sobre la salud. "Parece un aspecto baladí, pero influye mucho en cómo los enfermos se sienten sobre su cuidado. Por cuestiones personales o culturales, muchas personas pueden sentirse incómodas si comparten habitación con alguien del sexo opuesto. Pueden pensar que atenta contra su dignidad, así que son cosas que hay que tener en cuenta", reconoce la doctora Nathanson.
Con este informe, la BMA pretende recordar que la enfermedad física afecta mucho a la mente y al estado de ánimo y anima a los médicos a dejar de ver "a los pacientes como meras estadísticas para ver la persona que hay detrás".
elmundo.es