miércoles, 12 de enero de 2011

Los hábitos de salud para toda la vida se definen a los 16 años

Según la última encuesta sobre salud escolar del Ministerio de Salud de la Nación, la mayoría de los adolescentes argentinos tiene hábitos muy poco saludables. El 19% de los chicos de entre 13 y 15 años padece sobrepeso, el 25% fuma, el 57% toma alcohol por lo menos una vez a la semana, y sólo el 19% hace el mínimo de actividad física que recomienda la Organización Mundial de la Salud para su edad. Y este panorama puede ser muy sombrío en vistas a cómo incidirá en su futuro: un nuevo estudio realizado en España afirma que los hábitos –saludables o no– se fijan a los 16 años. Después de esa edad, aseguran, muy poco es lo que se puede hacer para modificar conductas que impliquen una vida más sana.
Marta Arrue, investigadora y docente de la Universidad del País Vasco, analizó las costumbres de más de 2.000 jóvenes de dos grupos de edades: de 13 a 17 años y entre 18 y 26. “Los datos relevados apuntan a que la juventud tiene más conductas de riesgo de las esperadas , e incluso de las que ellos mismos perciben, ya que creen estar más sanos de lo que realmente están. El hábito menos saludable resulta ser el de la alimentación, seguido de la ingesta de alcohol, el sedentarismo, el riesgo en las relaciones sexuales y el consumo de tabaco y drogas”, sostiene Arrue en su trabajo.
Pero lo más significativo del estudio es que, afirma la investigadora, el punto de inflexión se da de manera temprana a una edad que no parecía hasta ahora representar ni riesgos ni cambios significativos: los 16 años.
A esa edad los adolescentes se decantan, para el resto de su vida hacia las actividades saludables o hacia las conductas de riesgo .
En cuanto al género, las mujeres suelen seguir conductas mucho más peligrosas y las principales son sedentarismo, tabaquismo, poca precaución en las relaciones sexuales y malos hábitos de sueño. Los varones, en cambio, suelen consumir más alcohol y drogas, y por lo general comen peor.
Pero, ¿por qué la clave son los 16 años? Mónica Katz, médica nutricionista, explica que hay razones neuronales y también ambientales. “En la adolescencia, las conexiones cerebrales cambian selectivamente para adaptarse al medio. Estos cambios cerebrales implican que el control de situaciones de riesgo está en plena maduración en estos años. Si bien un chico de 16 está creciendo, su cerebro pierde quizás un 1% de sustancia gris y este proceso se relaciona con el remodelado de conexiones importantes. Por eso, las conductas habituales que se convierten en hábitos quedarán fijadas en ese remodelado que se está generando en esta edad”, explica la especialista. Y apunta que el mundo que los adultos les muestran a los chicos –sus conductas alimentarias, el tiempo que pasan en la TV y la PC– “se convertirá, mediante ese remodelado, en su propio patrón de conductas futuras”.
Daniel Schmukler, médico psicoanalista, dice que es discutible la idea de trazar una edad “definitoria”, pero admite que “la adolescencia es una etapa que se caracteriza tanto por el afán exploratorio, como por un cierto sentimiento de omnipotencia que hace que efectivamente los adolescentes se expongan a situaciones de riesgo sin darse cuenta de su peligro”, pero que esto ocurre como parte de la adquisición de experiencias necesarias para la maduración emocional y psicológica.
Y es muy frecuente, señala, que luego de un período de ciertos excesos muchos jóvenes se autolimiten: “Es como si las campañas de prevención, o los consejos de los educadores y/o los padres, tuvieran un efecto a posteriori, por lo cual las mismas son muy importantes a pesar de que puedan parecer frustrantes y de poco resultado en lo inmediato”. Las campañas de prevención son otro punto que aborda la investigación de Arrue: la española dice que son fundamentales y que deben estar dirigidas incluso a los menores de 13 años.
clarin.com