sábado, 8 de enero de 2011

El descanso, tiempo de gestación

Laura Reina
Las vacaciones son fundamentales para la supervivencia de la especie. No sólo porque distienden y descomprimen los humores, sino porque marcan el ritmo reproductivo de los seres humanos.
En vacaciones, sean de invierno o de verano, se produce el mayor número de embarazos. Si abril, junto con la dupla septiembre-octubre son los meses en que nacen más bebes -por lo que intentar reservar cama en alguna maternidad para esas fechas es casi una misión imposible-, julio, diciembre y enero son los meses de concepción de esos niños. Es decir, los períodos en que las personas hacen los mayores esfuerzos por lograr un embarazo, ya sea de manera natural o con ayuda de la ciencia.
La doctora Stella Lancuba, médica especialista en reproducción y directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva (Cimer), respecto de diciembre, confirmó a La Nacion: "Hay una demanda intensiva para realizar tratamientos. En el año, atiendo 40 tratamientos mensuales, pero en diciembre puede haber hasta ochenta. Casi se duplica el número de procedimientos".
Factores climáticos y laborales, y hasta causas de tipo astrológico, como querer que sea de un signo zodiacal determinado, son los que muchas parejas -en realidad, muchas mujeres- refieren cuando deciden buscar el embarazo en estos meses.
"Hay un alto porcentaje de partos en septiembre y octubre, en primer lugar, porque la mujer evita los partos en enero y en febrero, básicamente porque caerían en su descanso vacacional. Y, además, septiembre y octubre son ideales desde el punto de vista climático porque no hace ni mucho frío ni mucho calor", comentó Lancuba.
Santiago llegó con la primavera. Y Andrea Díaz, su madre, asegura que fue concebido con total "alevosía" el día de Navidad. "Siempre quise que naciera en septiembre, no sólo porque me encanta ese mes, sino porque podía sumar a la licencia por maternidad otros tres meses más y aprovechar el verano con mi bebe", contó.
Enero, método natural
En enero, en cambio, bajan los tratamientos de fertilización asistida, que repuntan en marzo. Pero con la llegada de las vacaciones, aumentan los embarazos logrados en forma natural. El deseo y la frecuencia de las relaciones sexuales son un cóctel ideal y muchas parejas deciden que es el momento justo para concretar el sueño de convertirse en padres.
El doctor Claudio Chilik, presidente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva y director científico del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), confirmó que diciembre es la época en que más se trabaja en su centro porque las parejas hacen el último intento antes de que termine el año.
"En diciembre, hacemos 130 tratamientos cuando lo habitual son 100. Pero a nivel poblacional el impacto de fertilizaciones no es representativo. De todas maneras, históricamente hay más sexo en verano. Irse de vacaciones aumenta la frecuencia de las relaciones y eso aumenta las posibilidades de lograr un embarazo", explicó Chilik.
De hecho, muchas mujeres se encuentran al volver de su descanso con un embarazo no del todo planeado. "Creo que en vacaciones una se relaja en todo sentido; también, en el cuidado anticonceptivo. Yo ya venía madurando la idea de ser madre; no la había tomado, pero, si quedaba, estaba todo bien. Y así fue", dijo Analía Robledo, madre de Luján, que nació a principios de octubre de 2007.
Chilik aclaró que, desde el punto de vista biológico, el calor no influye en el logro del embarazo. "Se han hecho estudios de fertilidad según la época del año y no hay variación entre verano e invierno", sostuvo el especialista.
Por su parte, el sexólogo León Gindín, profesor titular de Sexualidad y Salud de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), dijo a La Nacion que la temperatura influye en el ciclo menstrual de la mujer.
"Se han hecho estudios que demuestran que la edad de la menarca, es decir, de la primera menstruación, en el Trópico es de 11 años y en los países nórdicos, con menor luz solar, se ubica cerca de los 14 años". Además, agregó Gindín, el calor genera un despertar de lo visual, que estimula la actividad sexual.
Pero para el semen, el excesivo calor está contraindicado. "Las altas temperaturas, las realmente extremas, que superan los 50 grados, matan los espermatozoides. El frío, en cambio, acerca el testículo a la zona de descarga y ayuda a la fecundación", aseguró el sexólogo. Los datos lo avalan: si abril marca otro mes de nacimientos récord, julio y su frío polar parece un buen momento para encargar un heredero.
DIXIT
"En diciembre, hacemos 130 tratamientos, cuando lo habitual son 100"
Claudio Chilik
Asoc. Lat. de Medicina Reproductiva
"El calor produce un despertar de lo visual, que estimula la actividad sexual"León Gindín
Profesor de sexualidad y salud (UAI)
lanacion.com