viernes, 16 de julio de 2010

Prevalecen los mitos sobre diabetes

Fabiola Czubaj
LA NACION
Una encuesta para averiguar cuánto conoce la población sobre la diabetes dio un resultado inesperado: "Una ignorancia preocupante", según las conclusiones del Comité Científico de la Federación Argentina de Diabetes (FAD) sobre las respuestas de más de 1400 personas en seis provincias.
"Lo que rescato de los resultados es la necesidad que existe de una buena educación diabetológica como la mejor forma de que cada persona que tiene esta enfermedad aprenda a cuidarse de tal manera que le permita vivir una vida plena. Simplemente, porque hoy es posible", dijo la doctora Marcela de la Plaza, vicepresidenta de la FAD.
La diabetes aparece cuando la insulina es producida por el páncreas en cantidad insuficiente o cuando el organismo se vuelve resistente a sus efectos, lo que impide controlar los niveles de azúcar en la sangre. Afecta al 8-10% de nuestra población, pero sólo una de cada dos personas sabe que es diabética. Y, peor aún, apenas el 30% con diagnóstico está en tratamiento, según la FAD.
La encuesta incluyó a 1464 porteños, bonaerenses, entrerrianos, rionegrinos, santafecinos y correntinos. El 10% era diabético, lo que hace que la muestra sea representativa del país. Pero el 74% respondió que no y el 16% no supo qué contestar.
Las 14 preguntas sobre cómo se diagnostica la enfermedad, quién la puede padecer, cuáles son las causas y si el tratamiento ayuda a prevenir las complicaciones, entre otras, tenían tres opciones de respuesta: verdadero, falso o no lo sé.
Los resultados revelan que aún prevalecen algunos mitos sobre la prevención y el tratamiento de la diabetes, principalmente por desinformación. "Se desprenden datos francamente alarmantes, que evidencian que un alto porcentaje de la población, más allá de desconocer cuándo se tiene diabetes, es escéptico en cuanto a los beneficios de tratarse, con prejuicios hacia la aplicación de insulina y recibir medicamentos específicos", comentó el doctor Gabriel Lijteroff, director del Comité Científico de la FAD.
Es que mientras que el 62% dijo que la diabetes producirá complicaciones en la vista, las piernas, el corazón y los riñones se haga lo que se haga, una cantidad similar (61%) aseguró que aplicarse insulina puede dañar la vista, los riñones o el corazón. "Este concepto erróneo puede llevar a una persona a no cumplir con el tratamiento que, justamente, busca evitar las complicaciones de la enfermedad en otros órganos vitales", explicó Lijteroff.
Por otro lado, un 53% respondió que la persona con diabetes no puede comer pan, pastas ni azúcares, afirmación que no coincide con la idea de una alimentación equilibrada. "Promueve que, en lugar de que la persona con diabetes aprenda a comer mejor y a tener medida con las porciones, abandone una dieta impracticable para terminar comiendo mal y con excesos", agregó el especialista.
Dijo De la Plaza sobre estos tres mitos: "Conspiran contra un correcto tratamiento. Son creencias muy arraigadas [en la sociedad], que es necesario combatir para que quien se enferma confíe en el tratamiento".
Otros resultados que sorprendieron a los médicos fue que un 22% de los encuestado estaban convencidos de que existe la diabetes nerviosa y de que con sólo evitar el estrés y tomar sedantes se puede abandonar el tratamiento médico sin consecuencias. El 42% no supo qué responder y el 60% no sabía cuándo una persona tiene diabetes (126 mg/dl o más de la glucosa en sangre medida en ayunas). "La diabetes es hoy una enfermedad controlable y muchos aún no lo saben -indicó Lijteroff-. La ignorancia va de la mano de la discriminación."
Estos resultados se presentarán en el XVIII Encuentro Nacional de Personas con Diabetes, en Villa Giardino, Córdoba ( www.fad.org.ar ).

Un trasplante capaz de curar
(Télam). Fabián Ricchetti, diabético insulinodependiente desde los 12 años, que desde el 2008 figuraba en la lista de espera del Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (Cucaiba) para recibir un trasplante simultáneo de riñón y páncreas, fue operado, finalmente, el pasado 11 de mayo.
La intervención se realizó en Pilar, provincia de Buenos Aires, donde un equipo de especialistas del Hospital Universitario Austral, el primer centro provincial habilitado para realizar este tipo de operaciones, lo "liberó" de la diabetes, hecho que constituyó el primer caso en territorio bonaerense de trasplante renopancreático.
"La cirugía para implantar un páncreas y un riñón sanos, provenientes de un donante cadavérico, en un paciente con diabetes insulinodependiente, es el único tratamiento que permite una potencial cura de la enfermedad y sus complicaciones", explicó el doctor Mario Acosta Pimentel, codirector, junto al doctor Martín Fauda, de la Unidad de Trasplante Renopancreático del Hospital Universitario Austral.
Ese especialista indicó que la cirugía que se le realizó a Fabián combina páncreas y riñón, porque la mayoría de los pacientes llegan al trasplante con insuficiencia renal crónica y terminal. La ventaja es que, tras la operación, la persona se independiza de la diálisis.
Calidad de vida
"El nuevo páncreas produce insulina de manera normal, con lo cual frena los efectos de la diabetes y protege el riñón trasplantado. El control de la diabetes mejorará la calidad de vida del paciente, ya que no requerirá chequeos tan constantes de su glucemia ni las inyecciones de insulina, y en el largo plazo evitamos el desarrollo de nuevas complicaciones relacionadas con la diabetes y detenemos la progresión de las ya existentes", añadió el doctor Pimentel.
Hoy, a semanas de la operación, Fabián, de 32 años, oriundo de Santa Fe pero que actualmente vive en Mar del Palta, presenta niveles de glucosa en sangre normales, y tanto el páncreas como el riñón funcionan bien, sin ningún signo de rechazo.
"Las claves, después del trasplante, son estas: no aumentar de peso, no contraer infecciones, evitar la trombosis vascular y consumir la medicación de inmunosupresión", aclararon los médicos que realizaron la intervención.
Dentro del año del trasplante, ningún paciente suele requerir insulina. A los 3 años, entre el 20 y el 30% pueden llegar a necesitarla, pero, a grandes rasgos, en el 60% de los trasplantados el páncreas funciona perfectamente bien.
"No es que el paciente se hubiera muerto si no se trasplantaba, pero a partir de ahora puede llevar una vida normal, sin insulina ni diálisis, y disminuimos el riesgo de enfermedad cardiovascular", concluyó Fauda.

lanacion.com

No hay comentarios: