viernes, 30 de abril de 2010

El príncipe que vive para ser el más rico del mundo

El príncipe Alwaleed Bin Talal se encuentra sentado bajo una luna casi llena cerca de una fogata en su retiro rústico en Riad, Arabia Saudita. Está rodeado de un zoológico que incluye cebras y jirafas, un lago artificial y un alojamiento que tiene piscina interior, saunas y salas de vapor. Hay tres halcones con capucha parados en postes frente a él.
Cinco jóvenes mujeres, vestidas con minifaldas, chaquetas negras y botas hasta la rodilla anaranjadas que concuerdan con su esmalte de uñas, sirven té con clavo y cardamomo a Alwaleed y sus acompañantes, entre ellos, su médico personal.
Esta tarde de finales de marzo, el príncipe se acomoda en su sillón mientras las noticias en una pantalla detrás de la fogata informan de un alza en las acciones mundiales de hoteles, señal de esperanza para el inversor multimillonario que está intentando revivir su menguante fortuna, informa la revista Bloomberg Markets en su edición de junio.
“Los hoteles están subiendo, están despegando”, dice Alwaleed antes de levantarse para acompañar a unas 15 personas colina abajo para un festín de comida saudita, libanesa e italiana. La fortuna de Alwaleed, de 55 años, uno de los hombres más ricos del mundo, subió a u$s 21.100 millones en mayo de 2000, según un recuento de sus inversiones y riqueza personal. Lo logró invirtiendo principalmente en empresas renombradas como Apple Inc. y News Corp.
Desde entonces, muchas acciones se han volteado en su contra, especialmente las de Citigroup Inc. y Time Warner Inc. La fortuna de la familia real saudita ha bajado a u$s 16.600 millones, según el valor de su participación en Kingdom Holding Co. el 31 de marzo y sus activos personales hasta el 10 de febrero.
Alwaleed suele referirse a sí mismo como el “Buffett de Arabia”, aunque en realidad no puede compararse con Warren Buffett, presidente de Berkshire Hathaway Inc. Las acciones tipo A de Berkshire subieron a más del doble en el mismo periodo de casi diez años, lo que aumentó el valor de la participación de Buffett a u$s 48.700 millones.
Alwaleed, sobrino del rey Abdullah de Arabia Saudita, está elaborando un plan de recuperación. Kingdom Holding, firma propiedad del príncipe y con sede en Riad que invierte la mayoría de su riqueza, ha estado retirándose de las acciones de Estados Unidos e invirtiendo miles de millones en hoteles de lujo y proyectos residenciales y comerciales de gran escala en Arabia Saudita y alrededor del mundo.
Kingdom Holding, de la cual Alwaleed es presidente, ha aumentado sus activos relacionados con propiedades, como Four Seasons Hotels Inc., a 75 por ciento de sus participaciones, según el informe anual de 2009 de su compañía. Las acciones que cotizan en bolsa, que constituían hasta el 79 por ciento de los activos de Alwaleed en 2000, ahora sólo representan alrededor del 23 por ciento de su riqueza. El proyecto más ambicioso de Alwaleed es Kingdom Tower en Jeddah, un rascacielos de un kilómetro de alto. Cuando sea completado, el edificio será el más alto del mundo, superando por 21 por ciento al Burj Khalifa de Dubai, que actualmente tiene el récord. El príncipe dice que su cambio de estrategia en Kingdom Holding, que controla con una participación del 95 por ciento, quizá lo coloque camino a superar la riqueza de Buffett, de 79 años. “Cuando él tenía mi edad, no era tan grande como yo”, dijo Alwaleed. “Todavía tengo 20 años”.
El príncipe mantiene un registro meticuloso de los cambios en su fortuna, dice el director financiero de Kingdom Holding, Shadi Sanbar. Alwaleed contrata a tasadores para que valoren sus activos privados, como una colección de joyería valorada en más de u$s 700 millones, y proporciona esos datos a las firmas que publican las listas de los más ricos, dice Sanbar. Tras la publicación de una lista, algunas veces el príncipe emite un comunicado anunciando su posición.
La preocupación del príncipe por su estatus y la evolución de su riqueza, que incluye cuatro jets, un yacht de 86 metros y un palacio de 371 cuartos, también queda al descubierto en la sede de Kingdom Holdging. La torre de vidrio que hizo construir posee un agujero de forma ovalada en la parte superior que se asemeja al ojo de una aguja. En su oficina del piso 66, varios modelos de aeroplanos decoran la mesa de su escritorio. Y los estantes de las paredes despliegan las revistas en las que se menciona la posición del príncipe en la lista de billonarios.
Alwaleed guarda especial aprecio por la correspondencia que ha mantenido con Buffett, tanto por correo electrónico como por fax, a lo largo de los últimos nueve años. El intercambio lo inició Buffett, quien escribió a Alwaleed luego de una estadía de 12 días en el Hotel Plaza de Nueva York. En su carta, de mayo de 1999, Buffett llama al Plaza su hogar en la ciudad y alaba al príncipe, dueño del 42% de la empresa, por el extraordinario servicio que ofrece el hotel. “Realmente le ha devuelto al Plaza su antiguo brillo, sus gerentes han logrado que superara los antiguos estándares, lo felicito”, le escribió. Un mes después llegó la respuesta del príncipe. “Huelga decir que estaría complacido de participar en cualquier inversión futura que usted juzgue pertinente”, aseguró el saudí, pronto a pasar a los negocios.

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