lunes, 26 de abril de 2010

Acuerdo para luchar contra las parasitosis

El Strongyloides stercoralis es un gusano diminuto y que tiene una particularidad única: puede moverse a través de la piel, ingresar en el torrente sanguíneo, llegar a los pulmones y las vías respiratorias y, a diferencia de todos los otros nematodos capaces de colonizar el organismo humano, reproducirse en las paredes del intestino de las personas.
Se trata de un cuadro familiar para el doctor Alejandro Krolewiecki, investigador del Instituto de Enfermedades Tropicales y director de investigaciones clínicas de la Fundación Huésped, que desde hace nueve años trabaja intensamente en Orán desarrollando métodos de diagnóstico y modelos de intervención para derrotar a este patógeno insidioso que produce malnutrición, anemia y, como consecuencia, bajo coeficiente intelectual. Según los cálculos, un 25% de los chicos de la zona padecerían este tipo de patología.
"Se trata de parasitosis intestinales que tienen una prevalencia muy alta y dominan el cuadro clínico de las personas que viven en la zona, afirma. Son perfectamente curables, pero la terapéutica no es suficiente, porque también se necesita mejorar la calidad del agua, el manejo de la basura, las cloacas y la educación para la salud de la comunidad, sin los cuales el tratamiento sólo crea las condiciones para la reinfección".
Precisamente, para desarrollar estas estrategias efectivas acaba de firmarse un acuerdo entre el Instituto de Enfermedades Tropicales, la Fundación Mundo Sano y el Instituto Sabin, de los Estados Unidos. Las tres instituciones unirán fuerzas para poner a punto y validar métodos de diagnóstico, combinaciones de drogas y otras estrategias que permitan liberar a esta y otras poblaciones de este grave problema de salud pública.
"Nosotros buscamos modos de intervención eficaces para situaciones de muy difícil manejo, cuenta la doctora Silvia Gold, presidenta de la Fundación. Y para eso reunimos a todos, incluidas las autoridades sanitarias, sin cuya participación no podríamos avanzar. En nuestra experiencia, en el sector público está todo: el conocimiento y una gente maravillosa que es la que garantiza que los programas se lleven a cabo."
Un mosaico de problemas
El cambio climático, la degradación ambiental, la urbanización y los problemas sociales son todos factores que contribuyen a difundir estas enfermedades cuyos efectos sutiles en la salud hacen que muchas veces los pacientes no se presenten en el hospital o la posta sanitaria a pedir tratamiento. Esto hace que médicos, investigadores y funcionarios se encuentren con una fuente de infección crónica en la comunidad que mantiene oportunidades de transmisión a lo largo del tiempo.
"Sólo en los últimos diez o quince años nos dimos cuenta de que para muchas de estas enfermedades tenemos posibilidades de intervención, dice Patrick Lammie, funcionario del Centro de Control de Enfermedades y miembro del Instituto Sabin, donde actualmente dirige el área técnica de la Red Global de Enfermedades Tropicales Desatendidas. Creo que hay muchas aquí y en el resto de América latina, porque hay una gran capacidad humana para desarrollar soluciones."
El proyecto que dirige Lammie, uno de los más destacados parasitólogos del mundo, cuenta con un subsidio de la Fundación Bill y Melinda Gates para ayudar a desarrollar iniciativas locales para combatir estas enfermedades.
"Trabajé muchos años en filariasis en Haití y cuanto más veía estas patologías olvidadas, más comprendía que tenemos tanto una oportunidad como una obligación de obtener recursos para resolver estos problemas, cuenta. Por eso, en la última década mi objetivo fue no sólo desarrollar tratamientos, sino también hacerlos llegar a las personas que los necesitan.
El desafío, hoy, es validar estas estrategias, y ésa es una de las razones por las que estoy en la Argentina."
Según el especialista, pocos países tienen estimaciones precisas sobre la cantidad de pacientes afectados, pero se calcula que alrededor de 200 millones de personas de la región padecen enfermedades tropicales olvidadas. Ahora, en virtud del acuerdo entre Mundo Sano, el Instituto de Enfermedades Tropicales y la Red Global de Enfermedades Tropicales Desatendidas, se hará diagnóstico de estrongiloidiasis, se validará la metodología, se tratará a la población afectada, se ensayarán distintos enfoques terapéuticos y se medirán los costos de toda la intervención.
"Vamos a desarrollar un modelo para la toma de decisiones en políticas sanitarias", dice Gold.
"Es la intersección perfecta entre ciencia de avanzada y salud pública, agrega Lammie. Mi trabajo es traducir los éxitos en recomendaciones que podamos utilizar con la Organización Mundial de la Salud. Una solución completa seguramente requerirá componentes de educación, potabilización del agua y mejoras habitacionales. Apenas estamos dando el primer paso, pero espero que también estemos iniciando una colaboración de muy largo plazo."

lanacion.com