sábado, 24 de abril de 2010

Señalan que aumentó el tiempo que se comparte en familia

Por Tara Parker-Pope
The New York Times
Los padres que trabajan sufren perpetuamente porque no ven lo suficiente a sus hijos. Pero un nuevo y sorprendente estudio descubrió que madres y padres por igual están haciendo un mejor trabajo del que pensaban, ya que pasan mucho más tiempo con su familia del que pasaban los padres de generaciones pasadas.
El estudio, llevado a cabo por dos economistas de la Universidad de California , en San Diego, analiza una docena de encuestas (tomadas en períodos diferentes, desde 1965 hasta 2007) sobre cómo los estadounidenses dicen que usan su tiempo. Allí se informa que la cantidad de tiempo que dedican los padres al cuidado de los chicos, independientemente del nivel de ingresos (y, especialmente, los padres que tienen educación universitaria), ha aumentado "drásticamente" desde mediados de la década de 1990. Los hallazgos del equipo de economistas, compuesto por el matrimonio de Garey Ramey y Valerie A. Ramey, figuran en un artículo de opinión presentado en el mes de marzo en una conferencia de la Brookings Institution, llevada a cabo en Washington. Antes de 1995, las madres pasaban un promedio de 12 horas semanales atendiendo las necesidades de sus hijos. Para 2007, esa cifra había aumentado a 21,2 horas por semana, en el caso de las mujeres con educación universitaria, y a 15,9 horas, en el caso de las mujeres que recibieron menos educación.
Aunque las madres todavía se ocupan de la mayor parte de la crianza de sus hijos, los padres también hicieron un notable progreso: 9,6 horas por semana, en el caso de los hombres con educación universitaria, más del doble de la cifra registrada antes del año 1995 (que era: 4,5 horas) y 6,8 horas en el caso de hombres con otra educación (una cifra superior a las 3,7 horas), según un análisis adicional llevado a cabo por Betsey Stevenson y Dan Sacks, economistas de la Facultad Wharton, de la Universidad de Pensilvania.
Quienes realizan investigaciones sobre la familia dicen que la noticia debería ofrecer alivio a aquellos padres que trabajan y que están golpeados por la culpa.
"Los padres sienten que no pasan tiempo suficiente con sus hijos", dijo Ellen Galinsky, presidente del Families and Work Institute , en Nueva York. Dicha entidad lleva a cabo investigaciones sobre la clase trabajadora. "Es una función de la gente que trabaja tanto, y están preocupados porque están dedicando a los niños menos tiempo del que debieran. Nunca encontré un grupo de padres que considere que pasa tiempo suficiente con sus hijos".
A pesar de que estudios anteriores demostraron que a partir de 1990 hubo un incremento en el tiempo que los padres dedican a sus hijos, el estudio realizado por los Ramey es importante porque vincula muchas encuestas relacionadas con el uso del tiempo y también divide los datos por edad de los hijos y por nivel educativo.
El aumento en las horas que se dedica a los hijos es sólo una de las maneras en las cuales están cambiando las familias estadounidenses. Las parejas, por lo general, esperan más para casarse y comenzar a tener hijos. Asimismo, las tasas de divorcio están disminuyendo con cada generación.
Y cabe destacar que ya no se considera tanto que los hijos sean esenciales para lograr un matrimonio feliz. En 1990, el 65 por ciento de los estadounidenses dijo que los hijos eran "muy importantes" para un matrimonio exitoso pero, en el año 2007, la cantidad de adultos que estaban de acuerdo con esa afirmación se había reducido al 41 por ciento, según una encuesta llevada a cabo por el Centro de Investigaciones Pew.
En verdad, el incremento en el tiempo que los padres dedican a la crianza de sus hijos puede decir más sobre el matrimonio moderno que sobre las prácticas modernas relacionadas con la crianza de los hijos, dijo la doctora Stevenson, quien destaca que, entre los padres que poseen formación universitaria, de dos a dos horas y medias de dicho tiempo transcurre cuando ambos padres están juntos.
Eso puede reflejar un incremento en lo que la doctora Stevenson llama el "matrimonio hedónico", donde las parejas comparten las responsabilidades del hogar y del trabajo de manera que puedan pasar más tiempo juntas.
En contraste, las parejas de generaciones anteriores generalmente tenían roles especializados que tendían a mantenerlos separados (el esposo trabajaba para mantener a la familia y la esposa se quedaba en la casa para criar a los hijos).
Entonces, ¿de dónde sale el tiempo extra? Las mujeres, en particular, pasan menos tiempo cocinando y limpiando el hogar, mientras que los hombres se quedan menos horas en la oficina. Un informe, llevado a cabo en 2007, en la Revista Trimestral de Economía, demostró que el tiempo de ocio entre hombres y mujeres aumentó de cuatro a ocho horas por semana desde 1965 a 2003.

Notablemente, los datos del estudio realizado por Ramey no tienen en cuenta las horas que las madres y los padres pasan alrededor de sus hijos (durante la cena, por ejemplo, o en el caso del juego solitario). En cambio, sí consideran las actividades específicas en las cuales los padres están directamente involucrados en el cuidado de sus hijos.
"Llevarlos a la escuela, ayudarlos con la tarea, bañarlos, jugar a tirarse la pelota con ellos en el patio", dijo uno de los coautores del informe sobre el tiempo libre, Erik Hurst, un economista de la Escuela de Negocios Booth, de la Universidad de Chicago. "Esas son las actividades que se han incrementado durante los últimos 15 a 20 años".
La doctora Galinsky destaca que, aunque los padres que trabajan por lo general sienten culpa por no pasar más tiempo en casa, los chicos con frecuencia tienen una reacción diferente. En un estudio que es tomado como referencia, y que fue publicado con el nombre "Ask the Children" ("Pregunten a los niños"), ella preguntó a más de mil chicos cuál sería "su deseo" para sus padres. A pesar de que los padres esperaban que sus hijos desearan tener más tiempo en familia, los chicos quisieron algo diferente.
"Los chicos lo que más deseaban era que sus padres estuvieran menos cansados y menos estresados", dijo la doctora Galinsky.
Traducción de Angela Atadía de Borghetti

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