miércoles, 21 de abril de 2010

Paso a paso, cómo armar una bodega en su casa y tener sus vinos en óptimas condiciones

La bodega en casa, el sueño de todos los amantes del vino, un lugar para aquellos vinos que reservamos para ocasiones especiales o simplemente para darnos un gusto en algún momento.
¿Dónde armar la bodega? Si tomamos en cuenta que el vino esta en permanente evolución debe darle un lugar para que esa evolución sea favorable y no todo lo contrario.
Es muy común ver en los diseños de muebles de cocina un lugar reservado en general arriba de una alacena o arriba de la heladera, una serie de espacios con aspecto de rombos o molduras de madera con la forma perfecta para acostar las botellas. Bueno, en ese lugar no lo guarde.
Esos espacios están casi a altura del techo y, como bien sabemos el calor sube, con mas razón en una cocina el calor es mayor y como si esto fuera poco la exposición a la luz es casi permanente.
El vino requiere un lugar fresco, con la mínima luz posible, sin vibraciones y con una humedad entre el 60% y el 70 %, esto mantiene al vino en condiciones adecuadas para su correcta evolución, en el caso de los blancos las recomendaciones son las mismas pero hay algunas botellas que son totalmente transparentes para que se pueda apreciar su color, lo cual los hace más vulnerables por la falta de protección UV (protección contra los rayos ultravioletas) que tienen las botellas de color.
Guarde siempre las botellas en posición horizontal, de esta manera el corcho esta en contacto con el liquido y éste lo mantiene con la humedad necesaria.
De no disponer de una bodega con estas características el ideal seria un lugar alejado de fuentes de calor lo más cerca del piso posible y en ausencia de luz, pero cuidado porque si tiene losa radiante sería como ponerlos en el techo de la cocina.
Analice los ambientes de su casa y donde usted considere que es el lugar mas frió pues ahí guárdelos.
Existen elementos como las cavas climatizadas donde encuentran su perfecto lugar para ese descanso y progresiva evolución, las heladeras comunes no presentan las mismas condiciones porque su temperatura es menor a la aconsejada para la guarda que es a los 12 grados y aparte es un elemento de apertura frecuente.
Considere que más allá de las buenas condiciones para la guarda de un vino, no todos son para una guarda prolongada, los vinos jóvenes los puede guardar digamos un año o dos porque el tiempo en botella ayuda a que el vino tenga ese estacionamiento que le proporciona la botella y lo mejora, pero de ninguna manera el vino evoluciona.
Los vinos reserva o aquellos que han tenido un paso por madera considerado, sí evolucionan con la guarda. Aquellos vinos que traen una información detallada suelen especificar cuál va a ser su mejor momento para el consumo y mencionarán el año. De todas maneras hay que estar atento a estas indicaciones para no pasarse con el tiempo de guarda.
Es aconsejable que lleve una anotación de los vinos que tenga en su bodega donde pueda consultar las variedades, la añada y su momento para el consumo, de esta manera, a medida que consuma sus vinos, en el momento óptimo los podrá ir reemplazando por otros nuevos que adquiera y de esa manera tendrá siempre una bodega controlada en temperatura, en humedad y en contenido.
No guarde vinos por guardar porque al momento de seleccionar alguna botella se puede encontrar con la sorpresa de un vino en malas condiciones y habrá perdido la oportunidad de haberlo disfrutado a tiempo. En el mejor de los casos tendrá otros para disfrutar y salir del paso, pero siempre la pérdida de un vino que se ha guardado con tanto cuidado para su disfrute termina doliendo en la copa vacía.
Pero como usted es una persona cuidadosa nada de esto le pasará y siempre estará atento al paso del tiempo y al estado de los vinos de su bodega. Como para mejorar la mesa, a la hora de abrir alguna de sus seleccionadas botellas recuerde que después de tanto encierro, oscuridad y reposo, el vino necesita respirar antes de ser consumido, por lo tanto le sugiero que abra la botella al menos unos veinte minutos antes del servicio.
De esta manera se oxigena, toma la temperatura correcta y empieza a liberar sus aromas y su bouquet si tuvo algún paso por madera. Si se tratara de un vino no clarificado, poco clarificado o de muchos años de guarda no estaría de más que utilice un decantador.
Guarde sus vinos en condiciones propicias y siempre podrá disfrutar del sabor que le brindó la primera botella, aquella que tanto lo sedujo y lo llevo a guardar un par más.
iprofesional.com