lunes, 5 de diciembre de 2011

Trasplantes en cadena, la nueva estrategia para salvar vidas


La cadena comenzó el 28 de diciembre de 2009, cuando una familia que acababa de perder a un ser querido aceptó donar sus órganos. El corazón donado fue trasplantado en la Fundación Favaloro, y el corazón enfermo que le fue retirado al receptor del trasplante hizo entonces una escala en el Banco de Tejidos de esa institución; allí le retiraron las válvulas aórtica y pulmonar, que fueron congeladas a 196°C bajo cero.
Diez meses más tarde, el 28 de octubre de 2010, la válvula aórtica extraída al trasplantado le fue implantada a otro paciente, el tercer eslabón de esta cadena que habría de concluir el 12 de junio de 2011, cuando la válvula pulmonar halló finalmente un receptor cuyo corazón necesitaba de ella para poder seguir funcionando.
"Es una cadena de favores: una persona viva pudo donar porque a su vez alguien de la sociedad decidió donar", resume el doctor Alejandro Bertolotti, director médico del citado banco de tejidos, que lleva 17 años en funcionamiento, durante los cuales 1200 de las válvulas cardíacas allí procesadas ya fueron implantadas.
"Actualmente los donantes vivos representan entre el 15 y el 20% de la procuración [de órganos y tejidos] que recibimos", agregó la doctora Mónica V. Alvarez, directora técnica del banco, y explicó que el resto de las válvulas cardíacas (pero también venas y arterias para implante) proceden de personas fallecidas: "Donantes con paro cardíaco y donantes con muerte encefálica".
Cuando el corazón cesa en sus funciones se abre una ventana funciones se abre una ventana temporal de 6 horas en la que pueden ser ablasionadas sus válvulas cardíacas, y que incluso puede ser extendida a 24 horas si el cuerpo se encuentra adecuadamente refrigerado. En los casos de muerte encefálica, explicó Alvarez, "en los que el paciente es asistido mecánicamente y el corazón se encuentra sometido a determinadas drogas que hacen que sea descartado para la donación, sí se pueden donar los tejidos", como las válvulas cardíacas.
Ventajas
Válvulas cardíacas como las que se encuentran en el Banco de Tejidos de la Fundación Favaloro, a la espera de que aparezca un receptor compatible -lo que depende principalmente del tamaño, ya que a diferencia de los órganos a trasplantar aquí no entra en juego la compatibilidad sanguínea o inmunológica-, presentan claras ventajas por sobre las válvulas artificiales o protésicas.
"Las válvulas mecánicas, de materiales ajenos al organismo humano, requieren que el paciente reciba tratamiento anticoagulante de por vida, lo que conlleva ciertos riesgos -comentó Bertolotti-. Las válvulas biológicas, que imitan a las válvulas humanas, pero están hechas con válvulas de cerdo o pericardio humano, pueden no requerir anticoagulación, pero tienen una durabilidad limitada, por lo que a los 15 años hay que hacer un nuevo implante."
Por otro lado, existen casos en los que el reemplazo valvular obligado es el de una válvula humana (u homoinjerto). "En los pacientes en los que se produce una infección en la que las bacterias se alojan en la válvula cardíaca está indicado el recambio por un homoinjerto -dijo Alvarez-, porque si uno coloca una válvula de otro material los antibióticos no responden y corre riesgo la vida del paciente."
El problema, agregó Alvarez, "es que no somos una fábrica de válvulas. Necesitamos de donantes".
En más de la mitad de los casos de trasplante de corazón las válvulas cardíacas pueden ser recuperadas, congeladas y puestas a disposición de quien las necesite. Pero el número de trasplantes cardíacos -25 a 35 al año sólo en la Fundación Favaloro- está lejos de ser suficiente para abastecer la demanda. "Tendría que haber muchos más donantes en este país, lo que pasa es que la donación de tejidos no es tan conocida como la de órganos", concluyó Alvarez.
Los eslabones
Otra forma de cadena de favores es la que, en Estados Unidos, Corea y varios países de Europa, vincula a donantes de riñón, en la que una persona está dispuesta a donar a un pariente o amigo, pero no es compatible, por lo que dona a otra persona que lo necesita, y que cuenta con otro donante voluntario que le retribuye la generosidad.
En el marco de sistemas de procuración de órganos que favorecen esta forma de donación, las cadenas se vuelven más complejas.
"Pueden ser muy largas: 10, 12, 14 trasplantes, porque el sistema une al donante con el recipiente", comentó a La Nacion el doctor Francis Delmonico, presidente electo de The Trasplantation Society, que disertó en el XX Congreso de la Sociedad Internacional de Procuración y Donación de Órganos, que se realizó la semana pasada en Buenos Aires.
"Esos intercambios de pareja [de donante] surgieron como una propuesta para incrementar la posibilidad del trasplante de riñón con donante vivo, estableciendo que cuando, por ejemplo, una persona necesita un trasplante y su hermano quiere donarle pero no es compatible, y de pronto aparece otra pareja en situación similar, si el cruce de donantes y receptores resulta compatible, se hace el trasplante cruzado", explicó el doctor Carlos Soratti, presidente del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).
La aparición de un "buen samaritano" permite pasar del trasplante cruzado a una cadena: "Cuando hay 2, 3 o 4 parejas con voluntad de ser donantes pero no son compatibles, el riñón donado por el buen samaritano, que quiere donar sin importar a quién, se trasplanta al receptor de la primera pareja; entonces, el donante de la primera pareja le dona a su vez al receptor de una segunda pareja, y así sigue la cadena, que culmina con la donación [del donante de la última pareja] a la lista de espera del país", relató Soratti.
Aunque todavía no saltan las fronteras de los países, dijo Delmonico, "en los Estados Unidos las cadenas de trasplantes de riñón pueden pasar por Boston, Texas y California".
lanacion.com

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