domingo, 25 de diciembre de 2011

Delivery afrodisíaco


Hola. ¿Estás para ir sin dormir al trabajo mañana?” le escribió ella por mensaje de texto en un impulso. Él le respondió que sí entre dos ja ja, y le preguntó qué estaba tramando. “Una noche especial”, respondió ella y le dijo que se preparara al llegar a su casa, que iba a pedir algo “por teléfono”.
La historia de los deliverys podría dividirse en eróticos y gastronómicos. De los segundos, sabemos que se remontan al 1800, con la entrega de leche, pan y pescado; mientras que hoy el menú llega en moto, antes venía en carro o en canastos cargados en los hombros. En cuanto a los eróticos, su oferta comenzó, podría decirse, con los que se publicaban bajo el rubro 59. Prostitutas y taxi boys que llegaban -y siguen llegando- directo a la puerta de la casa. Desde no hace tanto, los sex shops lanzaron el delivery de lencería, juguetes, cremas, disfraces y muchos etcéteras.
Pero la oferta no termina ahí. Hace tres años surgió una propuesta que combina, en un único envío gastronomía y erótica: Bocados de Placer es un delivery de comida afrodisíaca con juegos y accesorios. “Ofrecemos un programa para parejas (o más) que quieran divertirse sin dejar de lado la sensualidad, apelando a la explotación de los cinco sentidos”, dice Emilia Chávez, coordinadora del emprendimiento. “Juntamos los elementos y ofrecemos algo global, porque no somos un servicio porno como un sex shop y tampoco sólo una propuesta gastronómica. Lo nuestro es un programa lúdico con una carga erótica para disfrutar en la intimidad de la casa”, refuerza.
La experiencia, inédita por estas latitudes, verificó la existencia de una inesperada demanda. Chávez cuenta que cuando se gestionan los pedidos, durante las charlas telefónicas, se deslizan las trabas o inhibiciones que aún en la intimidad del hogar cuesta desarmar. El menú va del “Kit Romántico” al “Erótico” pasando por el “Salvaje”. Chávez cuenta el caso de la mujer cuyo marido volvía muy contracturado del trabajo y le pedía que le hiciera masajes, pero ella no se los hacía y en cambio lo mandaba al kinesiólogo. “Cuando ella nos pidió el Kit Romántico incluimos, entre otros elementos, un aceite corporal. Los masajes afrodisíacos fueron algo inesperado para los dos y se dieron todo los permisos para una noche que resultó fantástica. Entre velas, música y juegos, a la mujer le divirtió la idea de hacerle masajes, de tal manera que la que terminó beneficiándose fue la pareja”.
entremujeres.com