lunes, 26 de diciembre de 2011

Las capacidades mentales tras un tratamiento contra el cáncer


Los tratamientos actuales contra el cáncer de mama han logrado prolongar la vida de los afectadas, una razón de peso para que la comunidad científica preste atención a los efectos a largo plazo de las terapias. Tal vez por este motivo, en la última década han surgido estudios que indagan en los efectos de la terapia oncológica en la función cognitiva. La mayoría de la investigación se ha centrado en las mujeres que han vencido al cáncer de mama y desde entonces se acuñó el término 'quimiocerebro'.
Algunos ejemplos que aclaran su significado real los proporciona la 'Sociedad Americana del Cáncer ': "Tener lapsos de memoria, dificultad para concentrarse, para recodar nombres, fechas, detalles, eventos, dificultad para realizar varias tareas a la vez, entre otras cosas".
Paul Jacobsen, del Centro del Cáncer Moffitt en Tampa, Florida (EEUU) es uno de los científicos que ha abierto brecha en este campo publicando varios artículos sobre las consecuencias de la quimioterapia y la radioterapia a nivel cognitivo.

Test neuropsicológicos

El último de ellos, publicado en 'Cancer', desvela que las supervivientes de cáncer de mama pueden experimentar problemas con ciertas capacidades mentales durante varios años después del tratamiento, independientemente de si fueron tratadas con quimioterapia más radioterapia o únicamente radiación. Para el doctor Jacobsen estos hallazgos sugieren que "los problemas cognitivos de algunas pacientes que superan su tumor no se deben sólo a la administración de quimioterapia".
Para poder llevar a cabo la investigación, los científicos compararon a las ex pacientes de cáncer (62 mujeres que habían recibido quimioterapia más radioterapia y 67 que sólo se habían sometido a radiación) con 184 mujeres sin historial de la enfermedad. Los expertos practicaron varias evaluaciones neuropsicológicas: a los seis meses de recibir el tratamiento y a los tres años.
Durante los análisis se evaluaron el rendimiento cognitivo, la habilidad intelectual, la atención, la función ejecutiva, la memoria no verbal, el lenguaje y la memoria verbal.
Los datos revelan que la quimioterapia puede provocar problemas cognitivos que persisten durante tres años después de que las pacientes completaran el tratamiento. Estos mismos efectos fueron similares en las que recibieron la 'quimio' en combinación con radiación o únicamente radioterapia. Por el contrario, no se produjo ninguna alteración para las que siguieron la terapia hormonal (tamoxifeno).
"Los hallazgos sugieren que los problemas de algunas supervivientes con sus capacidades mentales no se deben sólo a la administración de la quimioterapia", reconoce el autor del ensayo, que insiste en que el "estudio también proporciona un panorama más completo del impacto del tratamiento oncológico sobre la función cognitiva que los estudios anteriores que no siguieron a las pacientes tanto tiempo ni observaron las capacidades mentales en supervivientes que no habían sido tratadas con 'quimio'".

Objeciones

Para Agustí Barnadas, miembro de Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Santa Creu i San Pau de Barcelona, reconoce que "el estudio, aunque tiene un seguimiento de tres años, no puede establecer a ciencia cierta el 'efecto cerebral' a largo plazo de las terapias. En la consulta sí que hay pacientes que nos han comentado que tienen ciertas dificultades para retener información o para mantener la concentración en un texto, pero ha sido mientras recibían la quimioterapia. Poco a poco y pasado el tratamiento sus funciones cognitivas vuelven a ser las mismas que antes de la enfermedad". Este especialista reconoce que echa de menos en "el estudio que se controlen factores tan importantes como el estrés o la ansiedad que causa saberse enferma de cáncer y que también afectan a la función cognitiva".
De la misma opinión se muestra Pablo Martínez Lage, coodinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN) que defiende que "la depresión es una enfermedad común entre los pacientes con cáncer que sabemos que altera la función cognitiva, por lo que los efectos encontrados en la investigación podrían deberse a la enfermedad mental".
Este especialista admite que es "complicado encontrar una traducción clínica al ensayo", aunque no duda de que se deberían seguir haciendo trabajos en este campo. Algo en lo que se muestra totalmente de acuerdo el doctor Barnadas que defiende que "para conocer realmente si las terapias afectan a la función cognitiva se debe hacer estudios de seguimiento mucho más allá de los tres años". Ambos están de acuerdo, en que además y afortunadamente las secuelas neurológicas halladas en el estudio son escasas y que van recuperándose con el tiempo.
elmundo.es