martes, 3 de abril de 2012

Caminar reduce a la mitad la predisposición a la obesidad

Una caminata rápida de una hora cada día reduce a la mitad los efectos de la predisposición genética a la obesidad. Lo afirman investigadores la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, que hicieron un estudio presentado en un simposio de la Sociedad Americana del Corazón. Por el contrario, estar sentado frente al televisor durante cuatro horas cada día lleva a subir en un 50% el índice de masa corporal, advirtieron.
El estudio demostró que el hecho de caminar a buen ritmo diariamente reduce la influencia genética en la obesidad. Esto se traduce en una reducción a la mitad del índice de masa corporal. “Es interesante el nuevo trabajo ya que demuestra que si bien lo genético pesa, cada persona puede hacer mucho para controlar su peso. También indica que no sólo la alimentación saludable es importante: se necesita el movimiento como el cepillado diario de los dientes”, opina Silvio Schaier, presidente de la Fundación Argentina de Nutrición.
En el estudio que hicieron los científicos de la Universidad de Harvard participaron 7.740 mujeres y 4.564 varones. Se recolectaron los datos sobre la actividad física que realizaban y las horas dedicadas a ver televisión durante dos años antes de evaluar el índice de masa corporal. Finalmente, se analizaron esos datos con las variantes genéticas que se considera que influyen en el aumento de peso. Esas variantes son 32 hasta el momento y la prueba para identificarlas aún no están disponibles para todo el público. Lo que se encontró es que el efecto de las variantes genéticas se podía reducir en los participantes que se movían más.
“El estudio sirve para alentar más las caminatas diarias”, comenta Irene Ventriglia, directora del programa saludable para el tratamiento de la obesidad del Hospital Italiano de Buenos Aires. “Desde los años ochenta, se están encontrando evidencias que permiten entender cómo la actividad física reduce el riesgo de enfermedades, pero aún cuesta que la gente la incorpore en sus hábitos diarios. “Nadie se recupera de la obesidad con sólo tres meses de tratamiento, aunque haya bajado 10 kilos. En realidad, lo fundamental no es bajar kilos, sino modificar e incorporar nuevos hábitos saludables, como la caminata, el consumo de frutas y verduras, y el trabajo en grupo”, agrega.
La vida sedentaria va en sentido contrario. Para los hombres, estar sentados más de 6 horas por día aumenta 20% el riesgo de morir más tempranamente en comparación con los que se sientan 3 horas, según un trabajo reciente de la epidemióloga Alpa Patel, de la Sociedad Americana del Cáncer en los Estados Unidos. En el caso de las mujeres, pasar 6 horas por día sentadas aumentaría el 40% el riesgo de muerte prematura.
“La gente que permanece sentada muchas horas por trabajo no debería asustarse si es que también practica actividad física y sigue una alimentación saludable. Además, no se trata sólo de una cuestión individual sino que la lucha contra el sedentarismo forma parte de un cambio cultural que está en marcha”, sostiene Oscar Incarbone, coordinador de actividad física dentro del plan Argentina Saludable del Ministerio de Salud de la Nación.
“Son recomendables las pausas activas en el ámbito laboral, que incluyen levantarse frecuentemente, y practicar ejercicios de estiramiento de piernas y brazos y un trabajo específico para la columna. Hay que olvidarse de los ascensores y usar las escaleras. Fuera del trabajo, proponerse la caminata diaria. Poco a poco el cansancio de las primeras veces desaparece. Si es posible, es mucho mejor que la caminata se realice acompañado y por una persona de nivel similar.
3 excusas para no moverse
1.
No hago actividad física porque hace mucho que no practico nada: una excusa circular que hace que la persona siga sin estar activa. Se aconseja empezar con las caminatas. Al principio, durante las primeras dos semanas, camine 10 minutos diarios algunos días. Luego, aumente gradualmente la cantidad de minutos y días.
2.
No tengo tiempo: Se recomienda empezar con lo posible: caminar durante un descanso en el trabajo, bajarse antes del colectivo, caminar en plazas los fines de semana, bailar en la casa o subir las escaleras.
3.
Cuesta demasiado dinero: Lo cierto es que las caminatas no cuestan caro. Sólo implican comprarse zapatillas y salir a caminar con placer. Se puede formar equipo con amigos. También se aconseja participar en actividades físicas gratuitas en plazas y parques públicos.

Diez mil pasos diarios, la meta


Uno de los mayores obstáculos para ponerse en serio a practicar actividad física es que se pierden las ganas de hacerlo constantemente. Para mantener altas las ganas de caminar, ahora se está aconsejando el uso de podómetros y las caminatas con ejercicios con los compañeros de trabajo.
Los podómetros son aparatitos que se activan durante el movimiento del cuerpo y sirven para contar los pasos. “Alentamos el uso del podómetro para que la persona llegue a dar 10.000 pasos diarios. Al final del día o de la semana, se pueden pasar los datos a un programa en la computadora para luego darse cuenta. Como se miden, la persona es más conciente sobre cuánta actividad física está realizando”, explica Luciana Bolzani, una de las impulsoras del programa “Cada paso cuenta”, que da servicios individuales y para empresas. “La clave es que la gente no camine como si fuera un deber, sino porque se trata de algo placentero y beneficioso para la salud”.
También hay empresas que reconocen que el ausentismo baja si les brindan opciones saludables a sus empleados. “Cada vez son más las empresas que contratan profesores de educación física para que organicen pausas de 15 minutos y aconsejen ejercicios de relajación”, cuenta Pablo González, director operativo de SportWorks. Otras opciones son los grupos de caminatas y ejercicios de fortalecimiento. Es recomendable hacerse antes un chequeo médico, y si se camina solo, la música portable puede hacer más llevadero el momento”.

Los beneficios


Cuida al corazón. Caminar mejora la fuerza y eficiencia de los impulsos del corazón, lo que permite el envío de mayor cantidad de sangre en cada palpitación. Mejora también la capacidad para transportar oxígeno a los pulmones, al corazón y de ahí a todas las partes del cuerpo. Esto lleva a la reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardíaca o por ataque cerebrovascular.
Previene el cáncer. Reduce hasta en un 50% el riesgo de padecer cáncer de colon.
Contra la presión alta. También contribuye a prevenir la hipertensión arterial, que afecta a un quinto de la población adulta del mundo. También la caminata intensa reduce el riesgo de sufrir diabetes tipo 2.
A favor de los huesos. La caminata ayuda a desarrollar y mantener sanos los huesos, músculos y articulaciones. Contribuye a prevenir la aparición de la osteoporosis, disminuyendo hasta en un 50% el riesgo de sufrir una fractura de cadera.
Contra los dolores.
Disminuye el riesgo de padecer dolores lumbares y de espalda.
Contra la soledad.Contribuye al bienestar psicológico, reduce el estrés, la ansiedad, la depresión, y los sentimientos de soledad.
clarin.com