Por Takashi Yokota
El escándalo banal es tan común en las naciones ricas que la mayoría de los políticos sobrevive a él casi sin manchas. Bill Clinton se sobrepuso a las controversias de bienes raíces y al affaire Lewinsky y finalizó su administración con un índice de aprobación de 66 por ciento. El francés Nicolas Sarkozy fue acusado falsamente de tener cuentas en una entidad financiera con sede en Luxemburgo, y empezó su período de gobierno con un divorcio complicado, pero él y Francia siguieron adelante. En Italia, los múltiples escándalos financieros y sexuales del primer ministro Silvio Berlusconi apenas mellaron su popularidad.
Japón es lo opuesto. En Tokio, el escándalo parece encontrar la manera de hacer metástasis en formas tales que acaba con los políticos. Hace sólo ocho meses, el primer ministro, Yukio Hatoyama, del Partido Democrático, entró en funciones con la promesa de una reforma histórica a un sistema que estancó la economía. Pero pronto se vio envuelto en un escándalo millonario de financiamiento político; su aprobación se desplomó al 24 por ciento, 50 puntos menos que cuando asumió el cargo. Con las elecciones de la cámara alta programadas para julio, ya se habla de quién será el reemplazo.
La caída de Hatoyama revive una vieja pregunta sobre la política japonesa: ¿por qué la segunda economía más grande del mundo produce líderes tan deslucidos? El caso de Hatoyama sugiere que la respuesta es más profunda. Fue elegido como una alternativa al PDL, pero está sucumbiendo a lo que podría ser la causa ignorada del creciente vacío de liderazgo en Tokio: la obsesión patológica de la nación por la controversia política. La sociedad japonesa, famosa por adoptar rápidamente los últimos aparatos de moda, es igual de rápida para entusiasmarse con el último escándalo político, por menor que sea.
La serie de escándalos se remonta a la década de 1970, cuando el primer ministro Kakuei Tanaka fue derrocado debido a contribuciones políticas turbias, en el primer caso de lo que en Japón se conoce como seiji to kane, o el problema de “política y dinero”. En muchos casos, líderes fuertes en potencia fueron derribados por cargos relativamente débiles. En 1989, acusaciones de sobornos por las que nunca fue juzgado obligaron a la renuncia del primer ministro Noboru Takeshita, quien avizoraba a Japón como un Estado de bienestar al estilo europeo, lo cual hubiera ayudado a preparar al país para su sociedad envejecida. A principios de la década de 1990, después del colapso de la Unión Soviética y la burbuja japonesa del mercado, y en un momento en el que EE. UU. discutía la arquitectura de un mundo posterior a la Guerra Fría, Japón estaba ocupado interrogando severamente a Shin Kanemaru, un peso pesado del PDL, por acusaciones de que había tomado US$ 5 millones en donaciones ilegales y evadido impuestos. La gran idea de Kanemaru —introducir un sistema de dos partidos para revolucionar la política japonesa— no llegó a ningún lado. “Ni siquiera un político habló de la no proliferación nuclear o visitó el otrora bloque soviético, como muchos legisladores habían hecho”, dice Yoshitsugu Tanaka, un veterano periodista político (sin parentesco con el ex primer ministro). Por enfocarse en la política monetaria, Tokio se ajustó tarde al nuevo orden posterior a la Guerra Fría, y la inestabilidad política contribuyó a la llamada “década perdida” de Japón.
Desde que el período relativamente largo y exitoso de Junichiro Koizumi terminó, en 2006, la cantidad de renuncias causadas por escándalos aumentó a un ritmo casi aterrador, con tres primer ministros perdiendo sus puestos en los últimos cuatro años. Las cosas empezaron a desmadrarse para el sucesor de Koizumi, Shinzo Abe, cuando el Parlamento comenzó a interrogar a su ministro de Agricultura por gastar algunas decenas de miles de dólares en facturas de agua de la oficina; llegó a las alturas de una ópera cómica cuando legisladores de la oposición allanaron su oficina en un ardid publicitario para ver si tenía los caros purificadores de agua que, según él insistía, provocaron las facturas tan altas, y tocó fondo cuando el ministro se ahorcó en medio de otras acusaciones. En Japón, tanto acusadores como acusados tienden a reaccionar en forma exagerada y a lo loco.
Abe nunca se vio implicado, pero las controversias frenaron sus grandes iniciativas, como desarrollar una relación redituable con China. La popularidad de Abe siguió desplomándose, el PDL perdió el control de la cámara alta en 2007, y el sucesor de Abe, Yasuo Fukuda, no pudo entonces avanzar en sus planes de arreglar el sistema de seguridad social de la nación. Fukuda arrojó la toalla después de sólo un año en el cargo, y su sucesor, Taro Aso, se volvió casi de inmediato el blanco de un mezquino ataque personal: beber en bares costosos, leer mal los caracteres en kanji, elegir a un ministro de Finanzas que se presentó borracho a una conferencia de prensa de una reunión del G7. Los medios de comunicación se abalanzaron sobre todo resbalón de Aso para desacreditar al primer ministro como un bobo distante.
En ese momento, la crisis financiera global iba a toda marcha, pero Japón estaba demasiado distraído con sus escándalos como para unirse a los esfuerzos de Aso para revivir la economía. En febrero de 2009, su deshonrado ministro de Finanzas prometió préstamos por US$ 100.000 millones al Fondo Monetario Internacional en respuesta a la crisis, y Dominique Strauss-Kahn, director del FMI, lo alabó como “el préstamo más grande hecho en la historia de la humanidad”. Pero Japón le dio poco crédito a esa Administración, y el primer ministro y su partido sufrieron una derrota electoral ignominiosa que terminó con el largo reinado del PDL, en agosto de 2009.
La caída del PDL probablemente debió darse mucho antes. Pero ahora que Hatoyama y el PDJ parecen listos para un destino similar, uno tiene que preguntarse si la agresiva purga de comportamiento escandaloso no fue demasiado lejos. La popularidad de Hatoyama empezó a irse a pique el otoño boreal pasado, cuando los fiscales, los medios y la oposición sacaron a relucir acusaciones de que su campaña había reportado contribuciones políticas bajo nombres de personas muertas, y que Hatoyama había evadido impuestos por US$ 12 millones en efectivo que recibió de su madre, una heredera industrial, entre 2002 y 2009. No ayudó que Ichiro Ozawa, el secretario general del PDJ, fuera acusado simultáneamente de recibir contribuciones políticas ilegales. Aun cuando tanto Hatoyama como Ozawa niegan cualquier delito, sí parece que tienen algo que explicar. No obstante, lo que sorprende es que mientras las investigaciones enfocadas en estos cuantos millones se volvieron toda la historia en Japón, a nadie le importan los problemas por varios miles de millones de dólares de la nación. Hatoyama perdió su influencia para, por ejemplo, renegociar la polémica ubicación de una base aérea de EE. UU. en Okinawa, y está demasiado distraído para cumplir otras promesas de campaña.
La obsesión con la política limpia puede parecer una extensión de la proverbial pulcritud de Japón. Y en teoría, este enfoque por un gobierno más limpio y transparente debería servirle al electorado. Pero en Japón, el escándalo ahora es el evento principal. Incluso después de que los fiscales adujeran que no había pruebas suficientes para juzgarlo, la oposición y los medios siguen atacando a Hatoyama como “un mentiroso” por no cumplir con su promesa de revelar los detalles de sus fondos políticos. Pese a los serios problemas económicos y de política exterior que enfrenta Japón, más de la mitad de la población dice que basará su voto en las próximas elecciones en el asunto del dinero y la política.
La ley refleja este mismo conjunto de prioridades fuera de lugar. Hoy las normas son tan complicadas que un fiscal enérgico casi siempre puede encontrar una manera de acusar a un político. “Es como el límite de velocidad o los impuestos”, dice Tanaka, el periodista político. “No sorprendería que la mayoría de los miembros del Parlamento fuera atrapada; se aplica de forma muy arbitraria”. Otra razón de la “escandalomanía” japonesa es histórica. Durante las décadas del dominio ininterrumpido del PDL, la oposición era débil y estaba fracturada, y su único acceso habitual a una audiencia nacional era la transmisión en vivo de los debates parlamentarios, de los cuales sólo los primeros días de deliberaciones se televisaban. Desesperada por mellar al PDL, la oposición llegó a usar este tiempo casi exclusivamente para reprender al partido gobernante por escándalos sensacionalizados, creando un hábito. Hoy, cuando los hombres de negro de la Oficina del Fiscal General del Distrito de Tokio marchan para allanar las oficinas de un político, el Parlamento, los medios y el público se enfocan en desacreditar al político vapuleado.
La prensa de Tokio se acostumbró a cubrir las luchas políticas internas en vez de la política en sí, a menudo confiando ciegamente en la información que les dan los fiscales. Últimamente, la prensa se burló de Hatoyama como un “niño de mamá” por recibir millones de su madre, y la oposición dedicó la mayoría de su tiempo televisado de preguntas parlamentarias a interrogar al premier por su “problema de dinero”. El éxito de los medios de comunicación en generar rating al expulsar a los políticos de sus cargos creó un incentivo para seguir adelante, como los tiburones, hacia la siguiente comida.
La escandalomanía está privando a Japón de la estabilidad de liderazgo que necesita para salvarse. Y no sólo al nivel del primer ministro. Muneo Suzuki, un ex legislador del PDL, dedicó su carrera a mejorar los lazos con Rusia, una relación que podría ayudar a un Japón falto de recursos, así como diseñar una estrategia que responda al ascenso de China. Pero fue removido del Parlamento, en 2003, tras una serie de escándalos por sobornos. Está de vuelta en el Congreso como independiente, pero con menor influencia. Su tribulación es una metáfora de la de Japón: todavía es un participante mundial, pero tan dañado por las heridas autoinfligidas que su influencia global decae rápidamente. Es hora de que Japón reconsidere si purgar cada caso de seiji to kane vale la pena.
elargentino.com
El sitio web "Complex" dio a conocer una fotogalería de las mujeres más bellas y sexies del entretenimiento para adultos, conteo que fue encabezado por la actriz japonesa Maria Ozawa, quien desde el 2005, se ha convertido en una de las actrices preferidos por los cinéfilos amantes de este tipo de cine.
La bella actriz de 24 años, quien cuenta con ascendencia franco-canadiense, protagonizó numerosos éxitos. Sin embrago, recientemente se habló de ella por un escándalo que protagonizó cuando le fue prohibida la entrada a Indonesia para la realización de un film, ya que la sociedad conservadora consideró su visita como "peligrosa".
"Aunque no sea pornográfica, esta película es muy peligrosa para nuestros jóvenes, especialmente si se convierten en admiradores de esta actriz porno y les entra curiosidad por ver el resto de sus filmes. Se trata de la reputación de Indonesia, el país musulmán más poblado", sentenció en su momento Amidhan, presidente del Consejo de Ulemas de Indonesia. elargentino.com
Es muy fácil distinguirlo. En toda la cuadra de una manzana del Eixample barcelonés, sólo hay un local con la vidriera y la puerta empapeladas totalmente de verde. Allí, entre escaleras manchadas de pinturas, andamios de gruesa madera, estantes y mostradores que comienzan a llenarse de productos y alimentos ecológicos, es donde funciona el despacho de Leonardo Anselmi, argentino de Rosario, animalista, ecologista y vocero de Prou! (basta, en catalán), la plataforma que en diciembre del año pasado se propuso prohibir las corridas de toros en Cataluña y que, desde entonces, tiene en jaque la continuidad de la “fiesta nacional” española. “La defensa de los animales no tiene fronteras, el sufrimiento no tiene fronteras; los toros no lloran en ningún idioma –dice Anselmi con acento castizo, pronunciando todas las eses y haciendo elle la ye–. Nuestro interés es mucho más amplio, global: reconciliarnos con la naturaleza y mantener una línea de respeto hacia todos los animales. No podemos pretender que las nuevas generaciones cuiden el agua, el aire, el mundo mineral, si no les enseñamos, también, a proteger el mundo animal.”
Leonardo Anselmi, treinta y cuatro años, amable y cordial, cuando llegó a Barcelona en 2002 detrás de una historia de amor no sabía, exactamente, qué era una corrida de toros. Sabía, sí, que se mataba y se maltrataba a un animal, un espectáculo que formaba parte del folclore peninsular pero que a él, recién llegado, se le antojaba ajeno. De hecho, una de las primeras postales de la Ciudad Condal lo muestra, de pie, frente a la Plaza Monumental, un lugar que, ahora, define simplemente como “el sitio en el que se matan animales”.
“Al principio no entendía muy bien lo de los toros, a pesar de que, en general, siempre había tenido una sensibilidad bastante especial con los animales –dice Anselmi, quien todavía se acuerda de cuando en la adolescencia recorría en bicicleta las calles rosarinas en busca de cachorros abandonados–. Ibamos por la noche con un amigo, recogíamos gatos, perros, los bañábamos, les poníamos un moño y al día siguiente los regalábamos en los parques.”
Además del acento argentino y de los amigos, entre las cosas que han quedado muy lejos, al otro lado del Atlántico y junto al Paraná, está el gusto de comer carne. “Un día –dice–, una persona me preguntó si no me parecía incoherente que yo, por un lado, defendiera los derechos de los animales y que, por el otro, me los comiera.” Así, hace tres años, Anselmi dejó de consumir carne y se convirtió en un ferviente vegetariano y hoy es uno de los responsables de Libera!, una asociación que denuncia el maltrato a los animales, ofrece productos ecológicos y es la responsable de haber generado un serio debate (no sólo en Cataluña, sino en toda España) sobre las corridas de toros.
En diciembre del año pasado, el Parlamento de Cataluña aceptó dar curso a la iniciativa legislativa popular (ILP) que Prou! presentó con el aval de 180 mil firmas, un número que prácticamente cuadruplica la cifra exigida para que la prohibición del la fiesta taurina se transforme en un proyecto de ley. “El Parlamento exige que para dar lugar a una ILP deben recogerse, como mínimo, 50 mil firmas –aclara Anselmi–. Nosotros superamos ampliamente esa cantidad, lo que demostró que contamos con un importante consenso social y que gran parte de la sociedad catalana también está de acuerdo en que se acaben las corridas.”
Actualmente, después de haber pasado por todas las instancias que requiere la aprobación del proyecto, Anselmi permanece a la espera de la resolución, confiado. “Hemos hecho las comparecencias y presentamos quince argumentos en contra de las corridas. Creemos que hemos ganado el debate racional –confiesa–. En favor de los taurinos han hablado toreros, ganaderos y alguno que otro profesor universitario. Nosotros, en cambio, acercamos los testimonios de catedráticos universitarios, de escritores, de gente del campo de la ética y de la antropología. Es decir, hemos apostado por la ciencia, la filosofía, la sociología y la antropología porque creemos que la ley, en definitiva, se inspira en esas disciplinas.”
Mientras tanto, hasta que a principios de junio no se conozca el resultado de la votación –Prou! ha contado con el apoyo de grupos parlamentarios catalanistas que han dado libertad de elección a sus diputados–, Anselmi elude las críticas y las acusaciones de representar el antiespañolismo. “El componente antiespañolista en Cataluña es tan residual como lo es el componente anticatalanista en España. Por supuesto que nos hemos encontrado de todo, pero la mayoría que se acercó a firmar la ILP lo hizo porque las corridas de toros le parecía una aberración. Vale aclarar que hay muchas comunidades autónomas donde este apoyo también existe; lo que ocurre es que no hay un movimiento antitaurino que lo organice y lo ponga en marcha. Nosotros, aquí, sólo hemos dado forma a una voluntad popular.
La pasión por los toros y la xenofobia
Leonardo Anselmi, además de ser el vocero de Prou! y el coordinador de Libera!, también está al frente de la plataforma Ramblas Etiques, una asociación que busca cerrar los puestos callejeros que venden animales en uno de los paseos tradicionales de Barcelona. Tras una larga investigación, en la que se encontraron con cientos de cadáveres de animales tirados a los contenedores (tortugas marinas, pollitos, cría de conejos), la plataforma demostró que más de 13 mil habían muerto enjaulados y logró que la mayoría de los puestos comiencen a ser cancelados.
“Los puntos de unión entre los movimientos sociales y las sociedad se han dado a lo largo de la historia –explica Anselmi–. Los ecologistas hemos conseguido, por ejemplo, que se aprobaran leyes de reciclaje, aunque no hemos logrado que se clausuren las centrales nucleares. Eso, por supuesto, no quiere decir que la gente sea hipócrita en términos ecológicos, sino que las sociedades, para avanzar, requieren de un proceso de maduración.”
No es extraño que la defensa apasionada por la dignidad de los animales y el hecho de haber propiciado el proyecto de ley que prohíba las corridas de toros lo haya puesto en el centro de la polémica, hasta el punto de que en su casa de las afueras de la ciudad, donde convive con su mujer, nueve perros, doce gatos y dos hurones, debió poner vigilancia después de haber recibido amenazas. ¿Por xenofobia? “Si bien es cierto que los argentinos somos quienes menos sufrimos la xenofobia en este país, es algo que me esperaba –dice–. No todo el público taurino es de tendencia xenófoba, pero una gran parte, que es la que tiene acceso a los medios de comunicación, sí.”
El debate taurino, en cualquier caso, no sólo se ha centrado en Cataluña. También se ha extendido a toda España. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, anunció que declararía a las corridas de toros como un bien cultural. “Que sean declaradas un bien cultural no significa que no puedan prohibirse o que no pueda debatirse sobre el tema con una herramienta democrática, como sucede en Cataluña. Aguirre, para defender su postura, en lugar de debatir, prefiere atacar a Cataluña.” diarioperfil.com.ar
Por Diego Rojas y Bruno Lazzaro
Desde hace cuatro años, un edificio sobre la calle Ayacucho se muestra engalanado por una larga bandera violeta que cuelga desde lo alto de sus cuatro pisos. “Scientology”, dice en letras doradas. El caminante, al traspasar sus puertas vidriadas, habrá llegado a la sede argentina de la Cienciología, tal su nombre en español. Una religión fundada por L. Ron Hubbard, un escritor de novelas de ciencia ficción, que cuenta entre sus adeptos más famosos a los actores Tom Cruise, John Travolta, Lisa Marie Presley (la hija de Elvis), el cantante Beck y a Nancy Cartwright, la voz de Bart en Los Simpson, entre muchas otras celebridades. Sí, la misma que, dicen, habría recomendado a Cruise comerse la placenta de su hija Suri no bien naciera. El mismo culto que fue declarado “secta destructiva” en Alemania. Un credo que se desarrolla en un clima misterioso, con zonas oscuras y más dudas que certezas. Llegaron a la Argentina. Están entre nosotros.
Uno de los cronistas que firman esta nota se acercó a la sede porteña de la cuestionada religión y, apenas entró, le propusieron hacer un test: “Descubrí 10 puntos clave de tu personalidad”, señalaba el volante con el que invitaban a su realización. El cronista aceptó. Le pasaron, entonces, un cuestionario con alrededor de 200 preguntas con respuesta multiple choice donde se revisaba desde su posición sobre la pena de muerte hasta si sufría ataques de pánico, entre otras exhaustivas inquisiciones. Una vez que respondió, lo invitaron a pasar a un microcine y le dijeron que, mientras analizaban su test, proyectarían un video que le presentaría la Cienciología. Quince minutos de imágenes y textos que explicaban la religión. Luego, Norma Rooney, una de las líderes del culto, le dio el diagnóstico: “Te gusta lo que hacés. Pero sos inestable, con tendencias a la depresión y que no logra cumplir sus objetivos. Te recomiendo que hagas el curso de alzas y bajas”.
“La Cienciología es el estudio del conocimiento más profundo –explica Gustavo Libardi, director de asuntos especiales de la institución–. Hubbard quiso darle a la humanidad una técnica que le permitiera mejorar. Que progresara en el aspecto emocional y lo acompañara con un mejor entendimiento de la vida. Esta religión eleva el autodeterminismo de las personas. Y, luego, permite el pandeterminismo, que es la capacidad de manejar el determinismo de otros en un área. Claro que esa cualidad no debe ser usada de manera destructiva.” La entrevista es extraña. El periodista es acompañado hasta el baño por Libardi, que permanece en la puerta hasta su salida (una latita pide colaborar con dinero para los elementos de limpieza). En ciertos momentos, el entrevistado muestra una expresión tensa. En otros, una muy amable. “Los engramas son partículas de memoria alojadas en el inconsciente y tienen efectos negativos en el comportamiento de las personas. Mediante las auditaciones, que es una de nuestras técnicas, se puede detenerse en escenas de la vida en la que se produjeron esos engramas y limpiarlos. El cerebro registra todos los acontecimientos. Con este método, se puede revivir, incluso, el período prenatal. También podemos recordar nuestras vidas pasadas. Vivimos una sola vida, la vida eterna.”
–¿Cómo justifican esa creencia?
–Tenemos múltiples vidas. Yo volví de otra vida, para mí es real, no es una creencia.
En el primer piso de la sede impera un clima silencioso. Dos adolescentes se sientan frente a frente: uno tiene los ojos cerrados, el otro parece guiarlo. Cuando el primero abre los ojos, sonríe y muestra sorpresa. “Por acá –le dice una jovencita al cronista, una vez que pagó los 105 pesos del curso–. Esta es la sala de estudios. Este es tu libro. Leelo y seguí los ejercicios. Con este diccionario resolvé las dudas que tengas. No podés hablar con nadie.” En una mesa, cuatro personas leen sus libros. Escriben. Cada tanto toman de una canastita unos objetos, realizan operaciones extrañas y los vuelven a ordenar. “Con este kit tenés que representar lo que leas para poder comprenderlo mejor”, dice. Hay piedritas, gomas de borrar, corchos. El cronista aprende que hay gente buena y gente mala. No necesita usar el diccionario.
Hace 60 años, Hubbard publicó Dianética, el libro que expone los principios básicos de la religión. El escritor de ciencia ficción, a quien sus seguidores señalan precoz, siempre buceó en las profundidades del alma humana. A los tres años habría comenzado sus investigaciones, a los 19 recorrido más de 400 mil kilómetros en viajes. Al ingresar en la carrera de ingeniería habría tomado contacto con los inventores de la bomba atómica, que le habrían propuesto unírseles, aunque Hubbard se negó. Ingresó a la marina estadounidense. Pero decidió abandonarlo todo, mantenerse a través de la literatura y dedicarse a profundizar su sistema de pensamiento. En 1986 llegaron los primeros seguidores del culto a la Argentina. Hoy afirman tener alrededor de 15 mil adeptos.
"Lo de la placenta es un invento. Se dicen muchas mentiras sobre nosotros”, dice Libardi.
–¿Como que están en contra de la psiquiatría?
–Si bien los psicólogos admiten la existencia de una persona, los psiquiatras la tratan como si fuera un mecanismo. Según la tendencia, recetan 28 psicofármacos o uno. La psiquiatría nació en el mundo nazi. Y cuando la gente no logra resolver problemas sencillos, las pastillas se erigen como una solución mágica.
–¿Qué opinan sobre el matrimonio gay?
–Es un problema grave, un conflicto claro. Como todo problema grave es difícil de tratar. Pero si la persona lo desea, puede cambiar. Se puede hacer heterosexual. Vienen muchos homosexuales a tratarse. Saben que algo no está bien. Pero para tratarse necesitarían no haber tenido relaciones sexuales durante algunos meses. Es increíble la cantidad de gente que viene y dice haber violado a menores. Si la persona cumplió su condena, se la audita y se puede empezar a trabajar. Si lo hace en el presente, no lo tomamos. Un auditor sabe a través de la aguja del émetro si lo que dice la persona es cierto o no. Este instrumento, que inventó Hubbard, no es un detector de mentiras, es mucho más complejo y preciso.
Anonymous es una organización mundial que denuncia el accionar de la cienciología. Sus activistas locales hicieron un escrache a la iglesia el año pasado y publican en anonymousdeargentina.blogspot.com notas que revelarían el lado oscuro de la religión. Uno de sus miembros, que prefirió preservar su identidad, conversó con Veintitrés: “Es una estafa internacional disfrazada de religión. Manipulan a sus miembros y lavan sus cerebros. En varios países se impulsa que no sean aceptados como iglesia. En Francia los condenaron por fraude y práctica ilegal de la medicina. En Italia los allanaron hace pocos días y encontraron documentos en un sótano sobre investigaciones que les hacían a sus ‘enemigos’: jueces, periodistas y ex miembros. En Alemania es donde son más combatidos. Captan gente de muchas maneras. Tienen organizaciones de superficie que se llaman comisiones de derechos humanos. También ofrecen trabajo a jóvenes a los que van introduciendo en la organización”.
Mara es una estudiante de artes dramáticas de 20 años que tuvo una experiencia inesperada con la cienciología cuando la contrataron para repartir volantes en una empresa de cartuchos recargables. “Al principio era todo común. Me llamaba la atención la buena onda. Hablaban mucho de cosas personales, querían saber de mi vida, de mi novio, mi familia. Era muy sutil. Hasta que apareció un libro de cienciología. Me empezaron a decir que lo lea. Que me iba a servir. Leí cinco renglones y dejé de leer, al ver que era algo religioso. Me puse a investigar y me di cuenta de que eran una secta. Se lo quise devolver pero insistían. Un día me dijeron que me iban a enseñar cómo leer, estudiar y prestar atención. Y me pusieron enfrentada a una persona que leía el mismo libro que yo. Cuando levantaba la vista, me decían: ‘Seguí leyendo’. No quise ir más. Les dije que había conseguido otro trabajo. Me pidieron que los escuche, que los acompañe a unos grupos que me iban a ayudar con mi vida, que era la solución. Cuando vieron que me iba se desesperaron.”
–¿Por qué se acerca tanta gente famosa a la iglesia? –pregunta Veintitrés a Libardi.
–No es nuestra meta. Que Cruise o Travolta sean miembros de la iglesia nos trajo buena prensa. Pero no ponemos la atención allí.
–¿Hay famosos argentinos?
–No le puedo dar los nombres, no sé si estarían de acuerdo en darse a conocer como cienciologistas. La actriz Susana Campos, que falleció, estaba consustanciada con la dianética.
El actor Juan Vitali reconoce ser miembro de la iglesia: “Las auditaciones son como una limpieza de CPU necesaria para todos”, afirma.
–Nos dedicamos a florecer y prosperar. Nunca atacamos a nadie. Pero si nos difaman, contraatacamos velozmente para que no nos molesten –advierte Libardi.
La influencia de la cienciología en el país crece a pasos agigantados. En abril del año pasado, Libardi participó de la primera jornada de Derechos Humanos en la Legislatura porteña. Bajo su rol de presidente de la asociación civil Capacitación Para la Vida compartió una mesa con los legisladores Gerardo Ingaramo, del Pro, y Marcelo Meis, de Convergencia Federal; Mery Shuttleworth, fundadora de la organización Jóvenes por los Derechos Humanos Internacional, y Gustavo Altieri, representante en el país de esa organización y presidente de la Fundación en el país.
“Jóvenes por los Derechos Humanos fue creada por cienciólogos y tiene como propósito fundamental enseñar a niños y jóvenes sus derechos –aclara Libardi–. Capacitación para la Vida está encargada de las campañas laicas en el país y cuenta con el apoyo de la iglesia de la cienciología. Pueden pensar que estamos detrás de algo, pero en realidad estamos adelante. Funcionamos de la misma manera que Cáritas para los católicos.”
Altieri no piensa lo mismo: “La Fundación es una organización laica. A Libardi lo conocí en esas jornadas. Es el presidente de una iglesia reconocida por la Secretaría de Cultos. Averigüé sobre la cienciología y no vi nada malo, es muy interesante. No escuché cosas negativas”.
–En Alemania fue catalogada como secta.
–Alemania es un país muy especial, tiene problemas con muchas religiones. Yo presido una fundación de derechos humanos y me relaciono con Libardi tanto como con Bergoglio, el rabino Bergman o el rabino Goldman. Que yo sepa, no hay cienciólogos en la Fundación.
La cienciologista Shuttleworth, que preside mundialmente la organización, la fundó en 2001. Según los propios materiales de la iglesia, lo hizo en coordinación con la oficina de Derechos Humanos de la Iglesia de la Cienciología Internacional. Tim Bowles, director ejecutivo de la organización, es socio del estudio de abogados de la cienciología. Resulta raro que Altieri diga que no tiene nada que ver con el culto. El 3 de mayo de este año participó en una mesa en la legislatura con los diputados Cabandié, Lubertino y Nenna. Ninguno de los legisladores –tampoco Ingaramo ni Meis– tenía conocimiento de la relación de la fundación internacional con la cienciología.
–¿Existe un sistema de comisiones para los cienciólogos que atraigan a otros fieles?
–A aquellos que traen gente se les paga una comisión –reconoce Libardi– y si una persona es muy activa y se destaca se le entrega un premio. Es como cualquier trabajo.
–Pero esto es una religión.
–Sí. Y estas personas hacen un trabajo para conseguir algo que beneficiará al mundo.
–Suena a una religión tupperware.
Libardi se ríe.
“Venite el sábado a un evento”, le dice la líder Rooney al cronista por teléfono. Globos, una pantalla gigante y muchas sillas adornan la sala central de la sede de la calle Ayacucho. Celebran los 60 años de la publicación de Dianética y en todo el mundo se realiza la misma reunión. Se pasan videos que explican el método para los neófitos. Ante la pregunta de Rooney: “¿Qué piensan que es la cienciología?”, un joven contesta: “Es un método de vida. Le dicen religión para no tener que pagar impuestos”. Rooney se alarma: “No es exacto lo que decís”. “Pero es una gran idea –insiste el joven–, así se llega a más gente de manera más fácil.” Luego se anuncia que comenzará la entrega de premios para los fieles de la iglesia. El cronista se queda. Mientras en la pantalla se realzan los logros obtenidos en el mundo, el entusiasmo crece. Aparece la imagen de Hubbard: mira el horizonte, luminoso. Los cienciólogos se ponen de pie, lo miran emocionados durante varios segundos, luego estallan en aplausos. Premian a una mujer de veintipico años. Se emociona casi hasta la histeria: “¡Gracias, gracias! Para continuar esto, quiero que cada uno me traiga una persona más a los cursos para que elevemos las ganancias”. Rooney aclara: “Se refiere a ganancias espirituales, claro”. Premian al mejor vendedor de libros del culto. Explica sus viajes a librerías del interior. Todo un ejemplo. Toma la palabra otro líder: “Tenemos que llevar la bandera de la dianética a todas partes. Vamos a hacer maratones de libros, exhibiendo nuestra tecnología. Es un método que funciona. También tenemos que manejar el boca a boca. Le tenemos que vender el libro al vecino, al pariente, al almacenero, al taxista. Si tienen problemas con el trabajo, la pareja o no pueden dejar el vino, hay que decirles que tenemos una solución. Que vengan al seminario el fin de semana, que van a salir distintos. Este año vamos a hacer un juego. El que venda un libro tiene un punto; el que venda el DVD, tiene dos. Si vende un audiolibro, dos puntos. El kit que trae el libro, el DVD y las conferencias vale tres puntos. Por cada persona que venga al seminario, tres puntos. Si se reinscribe, dos puntos más. Por cada kit de dianética de grupo, que vale mil dólares y trae cincuenta libros, la mesita, los volantes, las camisetas, los manteles, las cartas de auditación, son veinticinco puntos. Vamos a elaborar un ranking. Veinticinco puntos equivalen a 350 pesos de premios de entrenamiento. Por cincuenta puntos, 700 pesos. Cien puntos, 1.400 y así. Si trajeron cien personas en la organización, van a viajar a recibir el premio que entrega en Los Angeles el director ejecutivo internacional de la cienciología”. Los fieles festejan, conmovidos. Es una celebración colectiva. Aparece otra vez la imagen de Hubbard. Los cienciólogos se ponen de pie. Miran el retrato admirados, en silencio, sonrientes. Aplauden otra vez Se escucha su voz desde el más allá: “Los miembros de la cienciología somos el 10 por ciento más inteligente del 10 por ciento más inteligente de la población mundial. Tenemos una responsabilidad”. Se ve que es una responsabilidad misteriosa. Es que se trata de una religión misteriosa que se destaca por mérito propio en el misterioso mar de las religiones.elargentino.com
LAURA TARDÓN
MADRID.- Se calcula que más de 40.000 personas en España aún no saben que son seropositivas. Existen numerosos indicios que podrían hacerles sospechar y, por tanto, ayudarles a adelantar el diagnóstico. Muchos de estos síntomas están relacionados con la piel. De hecho, "las personas infectadas sufren alteraciones dermatológicas con una frecuencia entre 20 y 30 veces mayor que la población general", tal y como explica José María Gatell, jefe del servicio de Enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.
Aprovechando que esta semana se está celebrando el 38 Congreso Nacional de Dermatología y Venereología, la Plataforma VIH de España quiere hacer un llamamiento a los dermatólogos para que cuando vean a un paciente con determinadas patologías en la piel sospechen y realicen la prueba de anticuerpos. Así, por ejemplo, si "el especialista tiene en su consulta a una persona con herpes zóster (erupción en forma de cinturón que puede salir en cualquier parte del cuerpo) tendría que dudar y pedirle permiso para hacerle el análisis".
Al igual que el herpes zóster, una psoriasis, una infección en las uñas, un eccema seborreico o una candidiasis en la boca también deberían ser motivo de sospecha. La razón de esta relación, probablemente, resida en que "pequeñas alteraciones del sistema inmune predisponen a algunas enfermedades de la piel", explica el el doctor Gatell, quien aclara: "La mayoría de estos pacientes no estarán infectados, pero teniendo en cuenta que las personas con el VIH sufren con gran frecuencia este tipo de alteraciones, estar alerta con estos indicios supondría un buen método de detección precoz".
"Las enfermedades dermatológicas y reacciones intensas que presentan algunos pacientes que llegan a nuestra consulta deben hacernos sospechar de infección por el VIH. En los pacientes infectados por este virus, las patologías de la piel pueden ser más intensas y más extensas que en la población general", apunta Mercé Alsina, del servicio de Dermatología del Hospital Clínic de Barcelona.
Además, el VIH puede acentuar procesos dermatológicos y contribuir a su progresión, lo que pone más de relieve la necesidad de que los facultativos estén informados sobre las enfermedades dermatológico-venéreas que pueden indicar una infección por el VIH.
En definitiva, el dermatólogo tiene una importante labor en el diagnóstico precoz del VIH, reconociendo los marcadores de una infección subyacente. En la actualidad, argumenta José María Gatell, "entre el 30% y el 40% de los pacientes con el VIH se diagnostican de forma tardía y esto es muy negativo tanto para el propio afectado como para salud pública, ya que aumenta la probabilidad de transmisión". Y aún más: "En los últimos dos o tres años, este porcentaje de afectados ha ido al médico varias veces y no se ha sospechado".
Se calcula que en España existen entre 130.000 y 150.000 personas infectadas por el VIH, un 30% de las cuales no lo saben, ya que no se han hecho la prueba. El alto infradiagnótico que rodea al VIH refuerza la propuesta de los expertos de la Plataforma VIH en España sobre la necesidad de que todos los profesionales sanitarios, en concreto los dermatólogos, se conciencien del problema y tengan en cuenta los indicios que se presentan en la piel. "Es importante la labor de todos los especialistas. Por ejemplo, si el hematólogo ve un paciente con una cifra de plaquetas baja o un ginecólogo observa lesiones genitales...".
El dermatólogo, clave en la detección precoz
No sólo desempeña un papel fundamental en el diagnóstico precoz del VIH. También puede ayudar a detectar otras afecciones como la artritis psoriásica. Según José Luis López, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, "la artritis psoriásica aparece en cerca del 80% de los casos con posterioridad a la aparición de lesiones cutáneas y de media se presenta entre cinco y 10 años después de las mismas".
El diagnóstico precoz en estos pacientes con psoriasis, destaca el doctor López durante el Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), supone "un gran avance", ya que podría permitir el control de las comorbilidades como la artritis psoriásica. Un tratamiento precoz puede evitar la aparición y la progresión de la misma". elmundo.es
Hace treinta años, el consumo de cigarrillos era para algunas mujeres un símbolo de liberación femenina. Lamentablemente, esa percepción tuvo una triste consecuencia: la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón en las mujeres se duplicó en la Argentina durante las últimas tres décadas.
Es que el consumo del tabaco, incluyendo a los cigarrillos “light”, representa la causa principal del cáncer de pulmón, una enfermedad que raramente se desarrollaba en las mujeres antes de su ingreso masivo en el mercado laboral y del bombardeo publicitario que se dio a partir de los años sesenta.
Según el registro de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación, en 1980 se produjeron 5 muertes de mujeres por el cáncer de pulmón por cada 100.000 habitantes. En cambio, en 2007 ocurrieron 10 casos por 100.000, un aumento que hizo que el de pulmón pasara a ser la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres, pasando al cáncer de colon.
La tasa de mortalidad creció especialmente en la región del Centro y en la Patagonia.
En cambio, en los varones la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón descendió desde los 42 casos por 100.000 habitantes en 1980 a 30 casos por 100.000 habitantes en 2007. Los varones llegaron al nivel máximo de consumo del tabaco hace tiempo, y eso produjo la reducción de la mortalidad por cáncer.
“El aumento de la tasa de mortalidad en mujeres en la Argentina es coherente con un aumento del consumo de tabaco por las mujeres” , explicó a Clarín Adriana Blanco, asesora regional de control de tabaco para la Organización Panamericana de la Salud, desde Washington D.C., en EE. UU. “ El cáncer de pulmón se desarrolla entre 20 y 30 años después del inicio del consumo de tabaco.
Por lo cual, el aumento de las enfermedades tabaco-dependientes aparece 20 o 30 años después del aumento en la prevalencia”, agregó. “Es cierto, hay más casos nuevos de cáncer de pulmón en mujeres y más muertes. El 70% llega tarde al diagnóstico”, contó Gonzalo Recondo, jefe de oncología del Cemic.
Hubo diferentes factores que llevaron al aumento del consumo de cigarrillos y sus consecuencias para la salud de las mujeres.
“La industria tabacalera publicitó al cigarrillo como un camino para obtener la igualdad con los hombres, pero se trató de una mentira que hizo que las mujeres se volvieran esclavas del cigarrillo” , sostuvo Gabriela Regueira, coordinadora de la Red Latinoamericana y del Caribe de Mujeres por el Control del Tabaco. De acuerdo con Blanco, “la industria tabacalera necesita expandir su mercado con el fin de reemplazar a los fumadores que mueren y a aquellos que abandonan el tabaco. Para esto, enfocó su agresiva estrategia publicitaria a los jóvenes y a las mujeres, especialmente en países donde aún la regulación de la publicidad es escasa”, y ejemplificó el caso de la Argentina.
“Has recorrido un largo camino, muchacha”, decía el popular slogan de un aviso de la única marca que se vendió exclusiva para el sector femenino. Según Blanco, la industria tabacalera asoció los cigarrillos con valores que son significativos para las mujeres como la liberación, la independencia, el glamour y el mantenerse delgada . Las mujeres fueron ganando independencia económica, que les permitió pagar por los cigarrillos, y se fue ampliando la permisividad social. Hoy, el 26 % de las mujeres adultas son fumadoras. Hace tres décadas, la edad de inicio del fumar era a los 25 años (en varones, a los 17). En la actualidad, las mujeres empiezan a los 14 años (ellos, a los 15). Y ya fuman más que los varones. ¿Cómo será el futuro? “ Aumentará el cáncer de pulmón y otras enfermedades si no se toman acciones –dijo Blanco–. Lo bueno es que existen medidas que pueden adoptarse como la implementación del Convenio marco para el control del tabaco: puede detener esta epidemia”. clarin.com
LONDRES ( New Scientist ).- Cantar a las personas mayores con demencia les ayuda a formar nuevas memorias, una de las primeras capacidades que suele perderse en manos de la enfermedad.
La música es conocida por ayudar a la memoria, especialmente a recuperar información autobiográfica. Así, a las personas con enfermedad de Alzheimer les va mejor cuando tienen que recordar eventos de su propio pasado mientras escuchan música de fondo. No es muy claro cuál es el tipo de música que es de más utilidad para ello.
Brandon Ally y su equipo de la Universidad de Boston, Estados Unidos, se inspiraron en un informe de una persona con Alzheimer que podía recordar aquellos eventos si su hija le cantaba las noticias con la melodía de una canción popular que le era familiar. A partir de ese ejemplo, decidieron probarlo por ellos mismos.
Les dieron a 13 personas con Alzheimer y a 14 personas mayores sanas las letras de 40 populares canciones infantiles que no les eran familiares, en la mitad de los casos acompañadas por la canción y en la otra mitad por una lectura de ésta.
Aquellos con Alzheimer fueron capaces de reconocer el 40% de las letras originales que habían sido acompañadas por las canciones, lo que sólo ocurrió en el 28% de los casos en que eran leídas. Las personas sin Alzheimer reconocieron el 80% de las letras, sin importar si éstas les habían sido cantadas o leídas.
Muy pocas cosas mejoran el aprendizaje de las personas con demencia, dijo Ally. "Es realmente interesante que el oír las letras cantadas tenga ese efecto." Sugirió que el enseñarles a los pacientes la forma en que debían tomar la medicación a través de canciones en los estadios iniciales de la demencia podría ayudarles a vivir en forma independiente por más tiempo. lanacion.com
TAIPEI (REUTERS).- La taiwanesa Hon Hai tiene previsto subir alrededor de un 20 por ciento los salarios de los empleados en su filial Foxconn de China, mientras intenta frenar una avalancha de suicidios de trabajadores y sofocar una creciente indignación pública.
Esta semana, un trabajador de Foxconn murió tras saltar al vacío, elevando a diez el total de estos aparentes suicidios este año. A su vez, otro empleado intentó cortarse las venas, pero sobrevivió tras recibir atención médica, dijo la agencia Xinhua.
Un pequeño grupo de empleados se concentró en señal de protesta frente a la sede principal de Hon Hai en Taipei, encendiendo velas y colocando flores blancas ante la mirada de guardias de seguridad. El portavoz de la compañía, Edmund Ding, dijo que la subida en los salarios de todos sus trabajadores en China estaba prevista desde hace algún tiempo. No dijo cuándo se aplicarían las subidas.
"Puede ayudar a la situación de los suicidios, porque los trabajadores necesitamos dinero y la presión financiera sobre nosotros es enorme", dijo un empleado de Foxconn apellidado Wang, contactado por teléfono en la fábrica de la compañía en Longhua, una ciudad industrial en el norte de Shenzhen.
La oleada de muertes ha puesto en el punto de mira las prácticas laborales de Foxconn, entre cuyos clientes están Dell, HP y Sony Ericsson. Por su parte, Apple y otros clientes han declarado que están investigando las condiciones laborales en las instalaciones de Hon Hai, que tiene unos 420.000 trabajadores en su sede en Shenzhen y ha sido criticado por su dura y reservada cultura corporativa. Los empleados de Foxconn recién contratados ganan sólo 900 yuanes, unos 131,8 dólares al mes , sin contar las horas extra e incentivos, dijo un supervisor de producción de la compañía
Se rumorea que Foxconn está pagando unos 100.000 yuanes para compensar a las familias de las víctimas de suicidios, según uno de sus trabajadores, Wang, una suma que según dijo estaba tentando a algunas víctimas por sus bajos salarios base. lanacion.com
Ignacio Cembrero
Diario El País
MADRID.- "La ciberpolicía tunecina pirateó mi cuenta de Facebook en diciembre, borró a mis amigos y sustituyó mis fotos por un montaje porno", recuerda Sihem Bensedrine, portavoz del ilegal Consejo Nacional por las Libertades en Túnez. "Tuve que batallar con los administradores de Facebook y, tras tres semanas, recuperé mi cuenta vaciada de amigos", añade Bensedrine exiliada en Barcelona.
El gobierno de Túnez ha prohibido el acceso a centenares de webs empezando por YouTube, Dailymotion o la de la televisión Al Jazeera. Pero no se ha atrevido a seguir el ejemplo de Pakistán, que vetó la navegación por la red social de Facebook. Sin embargo, ha inventado entonces nuevas fórmulas para cercenar la utilización que su oposición hace de la red social.
En Túnez Facebook "es no solo el último espacio de libertad sino un elemento clave de su vida económica y social", señala la página Read Write Web (RWW), especializada en nuevas tecnologías. De todo el norte de África es en Túnez donde Internet tiene la mayor tasa de penetración y nada menos que 1,55 millones de tunecinos, el 15 por ciento de la población, son usuarios de la Red.
Para la disidencia, Facebook se había convertido en un instrumento más seguro de comunicación e información que el correo electrónico bloqueado o infestado de virus enviados, presumiblemente, por la policía política.
A finales de año pasado las cuentas de los opositores, en su mayoría demócratas de las elites francófonas, empezaron a ser pirateadas, pero en las últimas semanas "ha aparecido un fenómeno nuevo", se lamenta la profesora de inglés Lina Ben Mhenni.
Denuncias a usuarios
Los grupos se llaman en Facebook Pesticida, Oficina de Saneamiento o Silla eléctrica y piden a sus miembros que denuncien a los administradores de la red a determinados usuarios para que sean desactivados. "¡Y lo logran!", se desola un bloguero que prefiere permanecer en el anonimato.
Al principio arremetían contra usuarios gays o que marcaban distancias religiosas. Se sospechó que podían ser islamistas, pero ahora sus denuncias se centran en los disidentes. RWW da a entender que esos grupos son inspirados por el gobierno. Facebook no respondió con precisión a una pregunta sobre los criterios que sigue a la hora de desactivar una cuenta. En los foros de Internet algunos señalan que es automático en cuanto se formula un alto número de denuncias, pero otros afirman que es una persona la que toma la decisión.
Hartos de que su navegación esté tan cercenada, tres usuarios de Internet, la profesora Ben Mhenni y los especialistas informáticos Yassine Ayari y Slim Amamou, convocaron, a través de Gmail y de Facebook, una manifestación, el sábado pasado, en la principal arteria de Túnez. Los asistentes debían acudir con una camiseta blanca con cuatro palabras escritas: ¡Libertad en la Red!
El permiso para manifestarse fue denegado. La víspera Ayari y Amadou fueron detenidos. "La policía les hizo grabar un vídeo desconvocando la cita", asegura Ben Mhenni. "Aún así vino gente de blanco, pero sólo a pasear".
© El Pais, SL lanacion.com
Dicen que lo mejor de la vida llega después de la cuarta década, aunque viene con algunos inconvenientes. La presbicia es uno de ellos. Esta afección consiste en una dificultad para enfocar objetos a corta distancia, por una pérdida de elasticidad del músculo ciliar y el cristalino, los encargados de accionar el mecanismo de "acomodación" del ojo.
"La aparición de la presbicia es inevitable, afecta al 100% de la población mayor de 45 años, incluso a aquellos que tienen otras patologías visuales como miopía, hipermetropía o astigmatismo", señala el oftalmólogo Fernando Giacomini, del Hospital Santa Lucía.
Y aclara que la presbicia no es una patología, sino un proceso fisiológico normal con la edad. Así como tiene su comienzo, la presbicia suele detenerse una década después de iniciada. "A lo largo de 10 años, se pueden llegar a perder 3 dioptrías para la visión cercana", señala Carlos Stefani, ex presidente de la Sociedad Argentina de Oftalmología.
Para corregir esta alteración, las opciones habituales son utilizar anteojos o lentes de contacto multifocales. No obstante, médicos argentinos liderados por Jorge Benozzi, docente de la Cátedra de Oftalomología de la Facultad de Medicina de la UBA y miembro de la Fundación Argentina de Glaucoma, están ensayando desde hace varios años un tratamiento en base a gotas oftálmicas que rehabilitan el músculo ciliar, evitando el uso de antojos o lentes de contacto.
"Este tratamiento no es preventivo, sino que se indica cuando la presbicia ya está instalada", explica Benozzi. "La presbicia aparece por un déficit de neurotransmisores que las gotas aportan. El uso, la dosis y el tiempo de acción dependen del estado del músculo ciliar de cada persona, de la cantidad de fibras musculares y de la cantidad y la calidad de los receptores para los neurotransmisores que aportan las gotas".
El oftalmólogo aclara que este tratamiento está indicado para los pacientes donde la presbicia no se combina con otras patologías oculares. En caso de padecer además hipermetropía, miopía o astigmatismo, las gotas no son suficientes para devolver una visión normal y su uso debe complementarse con una cirugía o anteojos.
Innovador. Se trata de un tratamiento innovador a nivel mundial que ya ha sido patentado en el país, en la oficina Europea de patentes y en los países que suscribieron el acuerdo PCT. Los ensayos para este desarrollo comenzaron en 1999 con una investigación en la que participaron equipos de oftalmólogos en Bélgica, España y Argentina simultáneamente.
"Universidades europeas han hecho económicamente posible el patentamiento y los resguardos de confidencialidad necesarios para llegar hasta aquí, con pacientes tratados desde hace 10 años y seguidos anualmente con rigurosos controles", destaca Benozzi. El año pasado, este desarrollo obtuvo un premio Innovar en la categoría "Investigación aplicada".
Los componentes del colirio son drogas conocidas y de uso aprobado en oftalmología. El grupo que patrocina la patente considera que en unos 3 años el nuevo medicamento podría estar comercializándose en Europa y los Estados Unidos.
En la Argentina, los oftalmólogos que se han preparado en el Centro de Investigación Avanzada de la Presbicia de la Fundación Argentina de Glaucoma para indicar el tratamiento, recetan la fórmula magistral del colirio a pacientes que han sido evaluados según el protocolo de investigación.
Para Stefani, de la Sociedad Argentina de Oftalmología, "la novedad de este colirio consiste en aprovechar los efectos secundarios de una droga habitual en el tratamiento del glaucoma (presión ocular), la pilocarpina, que además de estabilizar la presión intraocular, provoca una miosis (se achica la pupila) en el ojo, y esto hace que transitoriamente se pueda ver mejor de cerca".
Se trata, según el profesional, de una alternativa que viene a sumarse a las lentes multifocales (anteojos o de contacto), las intraoculares (implica reemplazar el cristalino natural por otro sintético y sólo se justifica en caso de pacientes con cataratas), y la cirugía láser monofocal, que consiste en "miopizar" el ojo "no dominante" para enfocar de cerca, y dejar el otro con presbicia para ver de lejos.
"El inconveniente que puede tener el colirio es que reduzca la visión nocturna, dado que cuando hay poca luz, la pupila debe ensancharse para ver. Por otro lado, si las gotas son autoadministradas el paciente debe estar muy entrenado para no errar la dosis". De todos modos, subraya Stefani, al tratarse de un medicamento nuevo, hay que ver cuáles son sus resultados a largo plazo, y siempre consultar a un especialista para elegir la mejor opción".
María Gabriela Ensinck
Más información en Fundación Argentina de Glaucoma. Centro de Investigación Avanzada de la Presbicia: http://www.fundacionglaucoma.com.ar Y en la Sociedad Argentina de Oftalmología: www.sao.org.ar lanacion.com
Por Paula Urien
Especial para lanacion.com
Gran debate se produjo el sábado pasado a partir de la pregunta de guichard2211, que planteaba que durante el Mundial su jefe no lo iba a dejar ver los partidos de la selección, y que si los veía igual, se podía dar por despedido.
Contestarán desde el punto de vista legal los doctores Juan Carlos Cerutti junto a Gustavo Unamuno, ambos miembros de la Asociación Argentina de Derecho del Trabajo y socios del estudio Cerutti, Andino y Asociados.
Pero antes, quería compartir un estudio llamado "Cómo verán los argentinos los partidos de la Argentina en el Mundial cuando se juegue en horario laboral" del grupo Havas Media
El resultado estudio arroja que el 39% de los encuestados elige el trabajo para mirar el partido, ya que muchos de ellos se jugarán en horario laboral. Es una encuesta de 400 casos a personas de ambos sexos mayores de 18 años.Y un dato relevante: El 100% de los entrevistados mirarán los partidos de la selección. Tan solo un 9% mirarán exclusivamente las repeticiones. Mientras que un 58% mirarán 2 veces los partidos de la Argentina. En el caso de los hombres entre 30 y 49 años, ese valor llega al 70%.
Es cierto que hay algunas profesiones y oficios que no se pueden parar para ver un partido: médicos de guardia, anestesistas, o personal de fábrica que si no trabaja se para la producción, para estos casos recomiendo leer la columna del doctor Gustavo Gallo, que sale mañana, en Empleos, en el suplemento Economía & Negocios, pero también es cierto que los empleados estén motivados es el ABC del éxito empresarial.
Ahora sí, guichard2211 :hola. Trabajo en una empresa, donde estoy yo solo como único empleado, y mi jefe, que es amargado y antifútbol. Yo no me quiero perder ningún partido de la selección y él me dijo de antemano que en los horarios de trabajo no podía ver los partidos. ¿Me puedo considerar despedido? Tengo 6 años de antigüedad y en blanco. ¿Cuánto me correspondería de indemnización?
Respuesta : durante estos días estamos teniendo gran cantidad de consultas sobre cómo actuar en las empresas de servicios, fábricas y empresas constructoras, en cuanto al mundial de fútbol que pronto se aproxima.
Desde ya no se nos escapa que existe una inmensa cantidad de gente que quiere ver los partidos de la selección nacional, tanto empresarios como empleados.
Han llegado a los extremos de preguntarnos si pueden despedir a un empleado, o si se pueden considerar despedido -el empleado- ¡¡si no lo dejan ver el partido!!
Desde ya, anticipamos que no existe una única respuesta que nos pueda brindar el derecho del trabajo, sino que debemos trabajar en conjunto para armonizar y encontrar una que satisfaga a la mayor cantidad de personas.
En principio, no existe obligación por parte del empleador de facilitar a los empleados los medios (TV, radio, Internet, etc) para que puedan ver el partido. Ni puede el empleado exigir que se lo permitan ver.
Desde ya que la pasión la Argentina por el fútbol hace que en algunos casos se nos haga difícil entender que no se nos permite un recreo en el trabajo para ver el partido, pero aceptémoslo, es la realidad, repito, no existe ley alguna que obligue al empleador a que nos permita ver el partido en horas de trabajo.
Asimismo, si un trabajador deja sus labores y se va a ver el partido puede ser sancionado o suspendido, y si no dejara de verlo cuando es "descubierto" puede hasta ser despedido con causa. Debemos aclarar que el principal deber del empleado es prestar su fuerza de trabajo en horario laboral y la principal obligación del empleador es abonar las horas trabajadas, si alguno de ellos no cumple con alguna de estas obligaciones le corresponderá una sanción.
En tal sentido, entendemos que debe ser consensuado entre trabajadores y empresarios, la posibilidad de ver los partidos. Recomendamos que esto sea dispuesto por escrito con especificación de que se trata de los partidos en los que jueguen la selección Argentina y firmado entre todos, así no se presta a confusiones.
Por último, desaconsejamos que los empleados utilicen medios informáticos de la empresa ya que los mismos son auditados (en general) y se podrá saber quién utilizó una herramienta de trabajo para beneficios extra laborales.
A las empresas les aconsejamos que consulten con el abogado especialista en temas de derecho del trabajo, a los fines de implementar acuerdos con los empleados o actuar para el caso de que no se permita o no se pueda por el tipo de trabajo (fábricas que no pueden parar su línea de producción) y asimismo, consensuar un lugar para ver el partido que no sea perjudicial para la seguridad de los empleados ya que una posible distracción puede ocasionar accidentes de trabajo. Para el consultante, desde ya le anticipo que no podrá considerarse despedido ya que la facultad de dirección dentro de la empresa la tiene su empleador, por lo que no será causa suficiente para reclamar ninguna indemnización.
Por Maia Jastreblansky
De la Redacción de lanacion.com
Más allá de los partidismos y de los cruces políticos, el cierre de la celebración por el Bicentenario, que ayer tuvo en la 9 de Julio su escenario principal, fue el acontecimiento más masivo de la historia argentina. Nunca antes, en los 200 años de vida que cumplió el país, más de dos millones de personas se habían congregado para festejar un acontecimiento o para repudiar una acción.
Al repasar las ocupaciones del espacio público que tuvieron lugar en el país, los historiadores coinciden en que nunca se vio una convocatoria tan exitosa como la vivida ayer en el día de la Patria. La multitud, que incluyó contingentes de diversos puntos del país, desbordó, en el cierre de los festejos, el perímetro previsto por los organizadores y numerosas calles se cerraron inevitablemente al tránsito vehicular por la cantidad de peatones.
Aunque recordado más por la masacre en la que derivó, quizás el único momento de la historia que puede compararse por la cantidad de asistentes fue la llegada de Perón a Ezeiza en 1973. "En ese momento se hablaba de un millón y medio de personas, pero lo más importante es que fue con un sentido muy distinto, que terminó siendo uno de los episodios más violentos que vivió el país", dijo el historiador Pacho O´ Donnell.
"Aquel fue un acontecimiento partidario en cambio lo de ayer fue un festejo", señaló en diálogo con lanacion.com el historiador Luis Alberto Romero y agregó que no considera a la celebración del Bicentenario como un acto político, ya que "no tuvo una cabeza a la que todos pudieran mirar".
Por eso, no sólo el número de asistentes sorprendió a los historiadores en el festejo del Día de la Patria. "No tuvo el menor cariz político, aunque el Gobierno quiera presentarlo así. Hubo un sano patriotismo, en el sentido de celebrar un cumpleaños importante para el país, como algo cultural", indicó Romero.
Aunque destacó que la propuesta "tuvo un eje revisionista original", O' Donnell también evaluó que la población asistió al evento más allá de qué sector convocaba. "Las personas que concurrieron no tuvieron reparos en ir a un acto que estaba organizado por el oficialismo. Quizá miraban el mapping en el Colón y se daban vuelta para escuchar el espectáculo de folklore, sin importar quién lo estaba ofreciendo", señaló.
"Lo de ayer tiene algo del 17 de octubre de 1945, porque la gente se sintió compelida a manifestarse con esperanza y alegría", agregó O´ Donnell a lanacion.com y recordó como otros acontecimientos que provocaron una autoconvocatoria los entierros de personalidades como Perón, Evita, Gardel e Yrigoyen, aunque aclaró que ninguno alcanzó la cifra de concurrentes por el Bicentenario.
Convocatorias masivas. La comparación con otros actos históricos también requiere, obligadamente, tener en cuenta un cálculo proporcional a la población total del país. Basta con tener en cuenta que en los festejos del Centenario de 1910 el total de habitantes de Buenos Aires era de 1.200.000 personas, un número cercano a la mitad de concurrentes al desfile de anoche.
Esa convocatoria también había desbordado el escenario principal de los festejos. "La gente había ocupado Alem, avenida Colón y Florida. Se veía a personas colgadas de los techos de la Casa Rosada o de los árboles", indicó a lanacion.com el historiador Daniel Balmaceda.
"Antes del Centenario, la inauguración en 1873 del monumento a Belgrano encabezada por Sarmiento, el Mitin de la Paz con Avellaneda en 1880 y la visita del presidente de Brasil Campos Salles en 1900, fueron tres actos sorpresivamente convocantes para la época", agregó.
En esas, como en la mayoría de las ocasiones, la Plaza de Mayo fue el escenario para la realización de los actos políticos. Recién en 1936, se cambió la sede de los festejos por el 25 de Mayo: fue con la inauguración del Obelisco.
Balmaceda explicó que la llegada del peronismo trajo las movilizaciones políticas en las calles de manera habitual y masiva, y que eso se reactivó con el regreso de la democracia.
En su cierre de campaña, Raúl Alfonsín logró reunir a un millón de personas en el mismo espacio desbordado ayer, la avenida 9 de Julio. Luego, otras dos alocuciones a su cargo se realizaron ante una Plaza de Mayo repleta: el 10 de diciembre de 1983, cuando asumió su cargo presidencial, y cuando anunció la rendición de un grupo de militares sublevados en Campo de Mayo en la que pronunció su recordada frase: "La Casa está en orden".
Aunque con un ánimo muy distinto al de las celebraciones de ayer, quizás la última movilización masiva que haya tenido nuestra historia antes de cumplir 200 años haya sido el cacerolazo del 2001 para protestar por el corralito bancario, que derivó en una espontánea y masiva convocatoria tras la que Fernando de la Rúa renunció a la Presidencia.
"Lo de ayer es algo distinto, es algo para que lo analicen los sociólogos. Lo veo como una celebración importantísima que se ha festejado con alegría y que demuestra que hemos sido capaces de superar dificultades muy grandes. En un país que ha mostrado muy poco orgullo nacional, dejó a la vista que la glándula patriótica estaba al acecho", concluyó O´ Donnell.lanacion.com
Julieta Molina
LA NACION
Si tuviera la posibilidad de elegir la nacionalidad nuevamente, el 70% de los porteños y habitantes del conurbano optaría por ser argentino. Aunque, en ese sentido, el 65% se siente "muy orgulloso" de haber nacido en este país, y el 17%, "algo orgulloso", un significativo 73,6% piensa que sus derechos se respetan "poco y nada" en la Argentina, y sólo el 17,9% considera que se respetan "mucho o bastante".
Los datos provienen de una encuesta realizada hace una semana por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) entre 821 personas en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
Lo que puede parecer una contradicción es, en realidad, una imagen fiel del sentimiento de pertenencia nacionalista. Como explicó a La Nacion el filósofo Enrique Valiente Noailles, "hay una evidente dualidad en el modo en que los argentinos nos vinculamos con nuestro país, al que criticamos sin piedad, pero del que no renegaríamos nunca. Por otro lado, la gente no se siente autorizada a reclamar que se respeten sus derechos porque, en general, esa misma gente no respeta tampoco el derecho de los demás".
En el rubro "figura más representativa", José de San Martín fue el elegido del siglo XIX, mientras que Juan Domingo Perón obtuvo el primer puesto para el siglo XX. Jorge Luis Borges es para los encuestados, "el escritor del Bicentenario".
Por último, y a pesar del patriotismo en el aire, los encuestados reiteraron una demanda ya usual: para cuatro de cada diez personas, lo que falta en el país son políticos; el 18,7% mencionó la falta de científicos, y el 17,4%, de líderes sociales.
La Argentina, antes y ahora
La directora del Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (Sinea) y diseñadora de la encuesta, Leonor Péerez Bruno, explicó a La Nacion que el clima patriótico del Bicentenario está influyendo significativamente en la opinión pública. Comentó que esto se evidencia con la cantidad de personas que planea asistir a los festejos del Bicentenario (casi el 30%) o mirarlos por televisión (casi el 21%).
La Argentina tendrá un lugar importante en este siglo, considera el 66% de los encuestados, frente a un 8% más pesimista, que considera que "seguramente no" lo será. Al comparar este aniversario con el Centenario, en 1910, el 44,9% piensa que ahora estamos mejor y el 24,9% opinó que no estamos "ni mejor ni peor".
Haciendo una comparación con nuestros vecinos, casi el 40% de los consultados considera que en la Argentina la democracia funciona "peor" que en los demás países de América latina. Un dato revelador: el 45% de las personas con educación terciaria o universitaria piensa que la democracia tiene un funcionamiento similar al de los demás países de la región, mientras que el 40% de quienes poseen estudios primarios cree que estamos peor.
Al contrastar la situación económica con la que vivieron sus padres, las respuestas también difieren según el nivel educativo de los encuestados. Así, el 37% de quienes poseen estudios universitarios o terciarios piensa que vive "peor" que sus progenitores, mientras que el 37,7% de las personas que tienen estudios primarios se ve en "mejor situación".
Un sondeo sobre los argentinos más celebres y recordados en su campo ubica a José de San Martín como la figura política más representativa del siglo XIX. Más del 40% de los consultados coincidió en la respuesta, que fue seguida por Manuel Belgrano y Domingo F. Sarmiento, que lograron el 20% y el 12% de adhesiones respectivamente.
La figura del siglo XX, también en el ámbito político, fue Perón con el 25,3% de las respuestas, seguido por Eva Duarte de Perón, que alcanzó un 20,5 por ciento. Mujeres y hombres se diferenciaron en el orden de elección de las figuras: ellas eligieron a Eva Duarte más de lo que lo hicieron ellos, que se inclinaron por Perón en primer lugar y eligieron en segundo término al ex presidente Raúl Alfonsíin. Hasta Carlos Menem, con un 1,8% de los votos, obtuvo un lugar en el ránking.
La literatura argentina tuvo a un representante indiscutido entre los encuestados: el 42% de los votos fue para Jorge Luis Borges. Con el 20,3% y segundo en la lista se ubicó José Hernández, seguido por Ernesto Sabato (el 15,6%), Julio Cortázar (el 9,6%) y Roberto Arlt (el 2,5%). lanacion.com
Hay algo que está claro: doscientos años de historia no nos han alcanzado hasta hoy para definirnos. Salvo que elijamos como definición la que dice que somos esencialmente contradictorios, nos sentimos de todas las maneras posibles. Somos honestos y deshonestos, alegres y tristes, solidarios y egoístas, trabajadores y chantas. En definitiva, argentinos hasta la médula.
Así, al menos, lo refleja la encuesta realizada para Clarín por el estudio Graciela Römer y Asociados, que indagó por el país entre argentinos de 18 a 70 años buscando respuestas a una pregunta tan básica como saber quiénes somos, y cómo somos, los argentinos que hoy estamos celebrando los doscientos años de una historia común, tan contradictoria como nosotros mismos, tan rica como nosotros mismos, tan apasionante como nuestra gente.
Este trabajo, pensado como una gran radiografía para ayudarnos a entender más esta historia de ser argentinos, termina por reflejar que en nuestra personalidad hay muchos más rasgos positivos que negativos. Y no se trata de ver el vaso medio lleno, sino que en cuestiones claves (política, democracia, familia y vida cotidiana, por ejemplo) hemos avanzado mucho en estos años como sociedad constituida.
En algunos puntos, como se verá en los gráficos de las páginas siguientes, habrá sorpresas. Y algunos estarán más de acuerdo con unos resultados que con otros. Y otros se preguntarán quiénes pueden haber elegido una opción determinada. Pero todos, de una manera u otra, y siempre bajo aquel gran paraguas de la contradicción permanente, conforman, conformamos, esta entelequia llamada "argentinos".
Para esto, basta un ejemplo al pasar. A la hora de preguntarle a los encuestados por la personalidad pública que más nos representa, los dos más votados fueron Diego Armando Maradona y René Favaloro. ¿Acaso puede haber algo más contradictorio que estas dos personalidades, tanto en lo que hicieron como en lo que representaron? Sin embargo, los dos juntos sí conforman eso que sin lograr definir se ha dado en denominar la argentinidad. Jorge Luis Borges, Lionel Messi, Marcelo Tinelli, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Perón y Gardel siguen, en orden decreciente, en la lista, en un ranking que, de nuevo, nos vuelve a poner frente al espejo de qué y quiénes somos.
Buceo por la psiquis
Pero si elegir la personalidad más representativa resulta en un ejercicio digno de bucear en nuestra psiquis más profunda, definir el cómo somos es una tarea aún más ardua. Porque, según nosotros mismos, somos, y en este orden, chantas, solidarios, agresivos, trabajadores, haraganes, mentirosos, patriotas, honestos, afectivos, agrandados, tradicionalistas, egoístas, inteligentes, obstinados, alegres y maleducados. Y cuando tenemos que elegir entre dos opciones, decimos que somos más transgresores que respetuosos, más improvisados que previsores, más generosos que egoístas, más intolerantes que tolerantes, más alegres que tristes, más emotivos que racionales.
Por supuesto, como en todo sondeo, uno puede coincidir o no con la opinión de la mayoría pero, si de aplicar los resultados de la encuesta se trata, nadie debería hacerse muchos problemas porque, a la hora de definir la sociedad argentina, decimos que somos más democráticos que autoritarios, por ejemplo.
De hecho, en los últimos 15 años la democracia, como luego analiza Graciela Römer, se ha afianzado como el modelo preferido de gobierno: pasó de un 77% de apoyo en 1995 a 90% en 2010. Un dato no menor que refleja, al menos, la confianza en un sistema de gobierno que ni las crisis coyunturales, las cotidianas o las profundas como la de 2001, lograron restarle apoyo popular.
Dos datos políticos más para saber cómo somos y cómo pensamos: somos más estatistas que en los 90, pero menos que hace 10 años. En 1991, el 35% de los consultados creía que había que tener una mayor intervención del Estado, cifra que subió al 62% en 2000 para caer este año al 56%. Y, a la vez, casi el 60% cree que el país debe honrar sus compromisos y pagar la deuda externa.
Pero, además de tratar de saber cómo somos los argentinos, el trabajo también buscó bucear, para tener una radiografía completa, en qué pensamos sobre el futuro del país. Y otra vez hay señales para el optimismo: casi el 60% cree que en 10 años seremos un país en crecimiento e integrado al mundo, mientras que en 2000 apenas el 33% lo creía. Claro que, como parte de esa contradicción permanente a la que hacíamos referencia al comienzo, cuando las opiniones se bajan de las ideas al campo concreto la cuestión cambia, y mucho. Sólo un ejemplo: cuando se preguntó a los consultados sobre si se irían del país, el 70% dijo que se quedaría. Pero cuando se les amplió la pregunta a qué sería mejor para sus hijos, el 60% dijo que para ellos sería mejor quedarse. En limpio: una amplia mayoría cree que el futuro de la Argentina será muy bueno, pero a la hora de pensar en el futuro de sus hijos esa postura, aunque sea más alta que en otros tiempos, ya no parece tan sólida.
Futuro cierto
Pero para que ese futuro no sea tan claro, no todo tiene que ver con el porvenir económico ni con la solidez del país. De hecho, la inseguridad se plantea como el principal problema a resolver: casi 7 de cada 10 argentinos señala a la inseguridad como el principal problema del país, lo que se condice con que 4 de cada 10 dice haber sufrido un hecho de delincuencia en los últimos seis meses. Lejos de ser una "sensación", la inseguridad aparece así como un tema central para los argentinos del Bicentenario. En segundo lugar de los principales problemas del país vuelve a aparecer el desempleo, mencionado por el 46 por ciento de los encuestados.
Sin embargo, más allá de los temores, hay algo que sí nos define a los argentinos: el amor por la familia. ¿Qué es lo más importante de la vida? Tener a la familia cerca. ¿Qué lo apasiona más en la vida? Estar con la familia. Sin diferencias de estratos sociales o grupos etarios, la familia se confirma así como una institución, formal o informal, que sigue siendo el centro afectivo para los argentinos.
La encuesta deja mucha más tela para cortar. Sólo algunos enunciados: somos más machistas que nunca, Boca no es la mitad más uno pero sí la mayoría, el inicio sexual está entre los 16 y los 19 años, los hombres son mucho más infieles que las mujeres, el aborto debería ser permitido en ciertos casos, somos creyentes pero no tanto como para ir a oficios religiosos, estamos satisfechos con nuestra vida afectiva, endiosamos al lavarropas por encima de cualquier electrodoméstico, preferimos la casa al auto si nos ganamos la lotería, no nos importa la marca a la hora de comprar ropa y no somos muy adictos a la lectura (el 80% leyó menos de dos libros en un año).
Datos más, datos menos, así somos. Ni buenos ni malos, ni santos ni demonios. Esto somos, así nos sentimos, así nos vemos, duros con nosotros, autocríticos al extremo pero a la vez esperanzados en un futuro más benigno, en un país más estable, en una familia que nos rodee, en un país mejor. Esto somos, ésta es nuestra radiografía, nuestro hoy. Esto somos, ni más ni menos, los argentinos del Bicentenario.
¿Qué es ser argentino?
MESA DE LOS GALANES DEL BAR EL CAIRO DE ROSARIO, DONDE FONTANARROSA TOMABA CAFE
Ricardo "Negro" Centurion, Folclorista
Los argentinos somos catedráticos en el tema que aparezca. Nos vamos de una punta a la otra, según quien nos chumbe. Pasamos de ser los mejores del mundo a lo peor. Me acuerdo haber dicho alguna vez '¡qué país de mierda que tenemos!, esto en Europa no pasa', pero sí pasa.
Tenemos las mejores mujeres, la mejor carne, el mejor fútbol. Debe tener que ver que no nos quisimos reconocer como hijos de inmigrantes y eso nos dejó en una nebulosa que heredamos.
Depende del que te pregunta: si alguien te encara mal, le decís que somos los mejores, pero si otro te dice 'qué gente buena', le retrucás: sí, pero no nos conocés a todos...
Ser argentino es decirles a todos los pesimistas amargos un pensamiento que acuñó el "filósofo" Augusto Pantarotto, un arquitecto, que decía: 'Es mentira que seamos un país de pelotudos, no están todos los pelotudos acá, no nacen geográficamente, pelotudos hay en todas partes del mundo'.
Pasa igual con los buenos, los regulares y los malos, están en todo el mundo, el problema es el poder que le damos a cada uno de los rubros.
EL HOMBRE QUE MEJORA LOS PASOS
Fidel Aquino, lustrabotas
Me siento bien argentino cuando puedo mantener a mi familia. Amo a mi país. El problema es que estamos muy divididos. Salís de Buenos Aires y la gente tiene muchas necesidades, y no debería ser así.
Me hace sentir más argentino el turista, porque valora lo que nosotros no valoramos. Dice ¡qué país tienen!
ARQUITECTA DE TONELES
Eliana Bormida, Diseñadora de bodegas
Pertenezco a esa mayoría que piensa que no hay líderes ni ideales. Y no es que estemos anestesiados, estamos revueltos, confundidos y descentrados.
Ser argentino es un sentimiento difícil de traducir. Es orgullo por salir adelante. Pero somos un sujeto social complejo, donde conviven actitudes de miseria y de grandeza.
SECRETOS DE ESTAÑO
Pedro Álvarez, mozo del Florida Garden
Me siento más argentino cuando los políticos hacen las cosas bien. Es un lindo país, más allá de los altibajos.
Vivimos tranquilos, cuando en otros lugares viven en guerra.
Yo, encima, tuve la suerte de que nunca me faltó trabajo. Eso me hizo sentir siempre muy argentino.
En el bar escucho de todo, pero nunca eso de 'yo no quiero ser argentino'.
Tenemos que festejar el Bicentenario, espero que la gente se enganche con los festejos.
Nosotros mismos siempre usamos la escarapela en la chaqueta, porque me gustan mucho los días patrios.
MADRE DEL DOLOR
Silvia Irigaray. Su hijo, Maxi, fue asesinado el 29 de diciembre de 2001
Me voy a sentir más argentina el día en que nuestra asociación cierre, por el fin de las muertes por la inseguridad. Lo mejor que podemos hacer nosotras es abrazar, contener, escuchar a la mamá que pierde a su hijo por la violencia injusta y el gatillo fácil. Igual estoy orgullosa de la identidad nacional, el país no tiene la culpa de lo que me pasó.
UNA VOZ EN LA CORDILLERA
Andrés Gabrielli, periodista de Radio Nihuil
No me sale enarbolar la escarapela, ni me gustan los temas patrióticos, porque dividen a la gente. Aquí tenemos relaciones, incluso coloniales, con los chilenos, que implican cierto 'patrioterismo' de uno y otro lado. Entiendo que los pueblos necesitan de los relatos históricos para forjarse, pero a mí el Bicentenario no me mueve un pelo.
EL VIOLINISTA
Eduardo Ludueña, de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Ser argentino es luchar todos los días por lo que uno quiere. Como cuando leemos una partitura o seguimos al director y prevemos la nota o el pasaje siguiente, deberíamos, como sociedad, pensar siempre un poquito más adelante, ser creativos e imaginar alternativas a las situaciones que estamos viviendo. Y con un poquito más de humildad.
Me siento más argentino cuando toco un tango. Formar oyentes y músicos entre las jóvenes generaciones es fundamental. Plantearlo todos los días, para generar un cambio a largo plazo, sería muy valioso. Pero falta apoyo a la cultura nacional.
UN PULMON SOBRE RUEDAS
Arturo López, camionero, lleva oxígeno a los hospitales de todo el país
Este país es fabuloso, no lo cambiaría por nada del mundo. Hay lugares hermosos, que la gente ni sabe que existen. Muchos se amontonan en una playa o se van a Brasil, pero acá hay de todo para disfrutar en vacaciones y compartir vivencias con gente buena.
Fui colectivero de la 60, pero la Capital me cansó, mucho quilombo, mucho tránsito, robos. La Patria es también el interior del país.
Convertirme en camionero fue un alivio para mí, me fascina andar por las provincias. Y ahora, encima, hago algo importante: me dedico a salvar vidas, porque si yo no llego, mucha gente no respira, ja, ja, ja.
UNA GACELA EN EL COLON
Maricel de Mitri, primera bailarina
Siempre sentí ser argentina como algo exótico, multicultural, lleno de riqueza y con algunos vicios también pero, sin dudas, es mi lugar en el mundo.
Me cruzo a diario con talentos, con deseos de cambio, de crecimiento, de nobleza.
Nuestra patria de 200 años es muy joven. Tal vez por eso siento nuestra identidad algo adolescente, llena de contradicciones y con un rumbo indeciso. Así, actitudes que son virtudes, como la capacidad de adaptación, la creatividad para la supervivencia o el dominio de la improvisación pueden, al mismo tiempo, ser obstáculos para planificar estructuras sólidas y existe dificultad a la hora del trabajo en equipo.
Esas cosas nuestras, de desordenados, de cruzar por el medio de la calle, de hacer las cosas como no se deben, son encantadoras en muchos lugares y hasta uno mismo dice 'qué bueno, qué bien, qué relajados que somos'.
Sin embargo, para lo que hace a una estructura de país en el que se pueda convivir con tanta gente, con tanta diversidad de necesidades y de posibilidades, termina siendo una dificultad.
LA LEY DE LA EXPERIENCIA
Aída Kemelmajer de Carlucci, jueza, 26 años en la Corte Suprema mendocina
Para nosotros, ser argentinos es sentirnos hijos de los inmigrantes, con nuestras raíces, pero echadas por ellos, nos sentimos parte de esa tradición inmigratoria.
Nosotros somos una Justicia más democrática, de puertas abiertas, pero, a su vez, somos una Justicia más desprestigiada.
El problema de nosotros, los argentinos, es que no sabemos trabajar en grupo. Lo mejor son nuestras individualidades. Y lo peor es esta falta de visión grupal en el trabajo.
ALTAS CUMBRES
Walter Bressia, enólogo
Trabajamos 20 años para decir con mucho orgullo que uno es productor de vinos argentinos.
Eso significa que se ocupa un lugar en el mundo, que no somos desconocidos, que formamos parte de una exportación que define al país.
Creo que estamos haciendo patria desde una Argentina empresaria.
Vemos, sin embargo, que el mensaje político que enviamos como país no acompaña ese esfuerzo que hacemos como industriales.
Tendría que ser un esfuerzo complementario, de ayuda mutua y objetivos comunes, creo que en eso podemos mejorar, siempre se puede mejorar.
LA HERRERA
Ángela de Sabando, artista del metal
Ser argentina en este tiempo es difícil, porque siento que en muchas cosas estamos involucionando. Estas técnicas, como la herrería, se están perdiendo. La cultura del trabajo, también, cuando el trabajo curaría muchos de nuestros males.
Pensé alguna vez en irme, pero no es fácil.Venderíamos muy bien nuestros productos en Europa, tendríamos un auto cero kilómetro, plata y otra forma de vida, pero estar acá tiene otro precio. No en dinero, pero dejar toda tu cultura, tu país...
Yo tengo mis redes acá. Me dan fiado, la familia te ayuda. Son redes que son las que te apoyan cuando pasan crisis. El carnicero, el verdulero... Acá soy Angela, y allá no, sos la sudaca.
Les digo a mis hijos que estudien, pero también que aprendan un oficio, porque la habilidad les queda para siempre, por más que se produzca una crisis.
COLORES EN LA PIEL
Mariano Antonio, tatuador de famosos
Ser argentino es apostarle al país, con pequeños o grandes proyectos. Hay que poner esfuerzo y creer.
Algunos, en los últimos años, fomentan el no trabajar y eso se cambia apostando a la educación.
TESTIGO DE DOS CENTENARIOS
María Angélica Nan Ovejero, 106 años, monja
Ser argentina es rezar por todos, aceptar al otro y saber perdonar. Es darle un pan al que lo necesita y ayudar al hermano, por más que sea de otro partido político.
La democracia es eso, tener dos panes y dar uno.
Yo era una nena de seis años en 1910, me acuerdo de la gente que festejó en las calles, del cometa Halley y de los hombres que encendían los faroles.
JOVEN PROFESIONAL
Laura Iannazzo, relacionista pública
Ser argentina es vivir y pelear por nuestro país. Tener la esperanza de que alguna vez vamos a lograr la estabilidad económica, social y política. Es acostumbrarnos todo el tiempo a los cambios.
Me enorgullece que este país haya abierto sus puertas a tantos inmigrantes, que fueron todos bien recibidos, se integraron y, junto a los argentinos de esa época, construyeron el país que tenemos ahora.
Me gustaría que nos respetemos un poco más.
EL GENDARME DE USPALLATA
Omar Isasi, Comandante, segundo Jefe del Escuadrón 27, de Punta de Vacas
Aquí, al pie de la Cordillera de los Andes, me siento muy argentino: es uno de los lugares donde uno se siente que está haciendo patria. Y muy particularmente en el invierno, que es cuando se complica.
Ayudamos a los camioneros a que puedan salir del atasco en la nieve y transportar sus mercaderías. De esa manera, pienso que colaboramos con el crecimiento económico del país.
Estoy convencido de que el crecimiento de un país tiene que ver con la mejora de los caminos y los pasos internacionales, para llegar a lograr que, tras un temporal de cuatro o cinco días, estas personas puedan llegar a destino y regresar con sus familias.
Me siento menos argentino cuando alguien comete un error y se niega a reconocerlo.
CUERO DURO
Fredy Domínguez, talabartero de San Telmo
Algo que recogí viajando por el exterior, y me llena de orgullo, es que me hayan dicho: ¡Qué nivel de conciencia y participación política que tienen en la Argentina!
Eso quiere decir que no sólo somos reconocidos por la soberbia.
Por mi historia, me identifiqué con el deporte argentino, con los campeones de box. Mi viejo boxeó y yo de chico seguí a Accavallo, Locche, Monzón, Bonavena.
Me gustaría que las próximas generaciones tengan objetivos e ideas frescas para hacer el recambio. Esa es una de las deudas.
EL SOLDADO SOLIDARIO
Rubén Rada, veterano de Malvinas
Ser argentino es complicado. Hay mucho desencuentro. Belgrano era un capo, pero lo único que dicen de él es que creó la bandera; San Martín hizo miles de cosas, pero lo representan en forma simplificada, en el cruce de los Andes; Moreno parece que se murió de un ataque al hígado... El desencuentro impide que se cuente ampliamente la verdad histórica. Esos tipos eran revolucionarios. San Martín cruzó la Cordillera escupiendo sangre, por eso lo bancaron los soldados. Y ¿qué le pasó?, no pudo volver nunca más.
Es muy raro ser de acá: cuando hablás de bandera sos un facho y cuando hablás de pobres sos un zurdo.
No hay que reconquistar las Malvinas con fusiles, sino con 500 universidades públicas, miles de escuelas, trabajadores soberanos. Si hacemos eso, los pibes traen a las islas de vuelta.
Pero, a pesar de todas las que pasamos, está bueno ser argentino, la vaquita sigue dando leche y el desafío es ese, que el reparto llegue a todos. Por eso cocinamos para los pibes de la calle y rompemos las bolas. Malvinas es una gran excusa para la unidad nacional, que los de abajo nos merecemos.
Está bien festejar el Bicentenario y tirar fuegos artificiales, pero estaría mejor que repartan libros de Castelli, San Martín, Mariano Moreno y Belgrano.
EL FUTURO EN TUBOS DE ENSAYO
Diego Golombek, neurocientífico
Llevo el ser argentino como el caparazón de la tortuga.
Es una sensación muy fuerte de pertenencia, de saber que formás parte de un engranaje en el cual todas las piezas cumplen alguna función.
Podemos reconocernos un poco más en los defectos que en las virtudes. Hay defectos colectivos que uno comienza a amar/odiar, es un tema inagotable.
Ese culto al azar, a la improvisación, a la falta de horarios, a la falta de respeto por el otro... Finalmente, terminamos atando las cosas con alambre en todos los órdenes de la vida y la ciencia no está ajena.
UN HOMBRE SENTADO AL PIANO
Eduardo Massone, pianista y Licenciado en artes musicales
El argentino tiene características muy buenas, dificilmente se encuentre a gente más eficaz, capaz de hacer muchas cosas en poco tiempo.
Sin embargo, hay cosas negativas, como la violencia y la intolerancia.
Creo que, en estos 30 años de sucesión democrática, tendríamos que haber avanzado en una solución.
Lo mismo para las cosas cotidianas, como respetar al peatón que cruza la calle.
EL ARTE Y LA RAZON
Silvia Rubinson, pintora y psicoanalista
Me encanta el castellano, me encanta la literatura. En cuanto a las dos vocaciones que tengo, que son el psicoanálisis y las artes plásticas, la Argentina es un país donde hay muchos y muy buenos maestros, lugares de enseñanza, sitios para expresarse, para dar.
Si bien eso no tiene tanto reconocimiento del Estado, la gente es increíble: creativa, luchadora, que va al frente. Eso me emociona, así como la cultura del bar y la amistad.
GUITARRISTA DE MONTAÑA
Raúl "Tilín" Orozco, puestero y socio de Gustavo Santaolalla
Tengo todo para ser argentino: la bondad y la maldad in situ, y la música, y la montaña, y el fuego. Lo que quiero, lo que no quiero...
Formamos un país muy joven, con todos los inconvenientes que trae la pubertad y la juventud, de ser un poquito arrebatados, de estar equivocándonos y aprendiendo.
Me siento menos argentino cuando nos queremos hacer los norteamericanos o los europeos.
LOS COFRES DE LA FANTASIA
Rubén "Corcho" Goldberg, librero del año
No podemos hablar del Bicentenario si no hablamos de libros. Moreno tradujo a Rousseau, Belgrano leía muchísimo. No hay revolución sin libros. Yo, con cierto humor e ironía, digo que 1810 fue una fiesta de porteños, porque 1816 es cuando se reúne el país, en Tucumán. Hoy, felizmente, creo que el Bicentenario es un hecho nacional.
JUVENILIA
Enrique Montes, profesor del Nacional Buenos aires
Para mí ser argentino es comprometerse, luchar por alcanzar una mejor calidad de vida y pensar que lo que pasa no es sólo culpa de los demás, sino que uno es artífice de su propia realidad. No sé si el mundo adulto les transmite ese concepto a los jóvenes, que ven el tema de la identidad bastante apáticamente.
EL QUE REMA EN EL RIACHUELO
Alejandro Mamani, botero
Soy descendiente de italianos, toda gente de trabajo, mi bisabuelo fue el primer botero entre La Boca y la Isla Maciel, hace 150 años.
Ellos fueron los que me inculcaron el amor por el trabajo y por este país.
Yo siempre hice algún trabajito, desde que tenía ocho años, y no porque necesitara, porque la verdad es que nunca nos faltó nada, pero era una forma de aprender a ganarse la vida en el futuro.
LA QUERIDA "POCHA"
Celia de La Rosa, auxiliar de una escuela
Para mí es un orgullo ser argentina porque nací acá. Soy hija de españoles y también ciudadana española, pero a mí me tira la Argentina. Acá hice mi vida, mis 84 años los viví acá, en San Telmo. Y me siento argentina cuando estoy entre medio de los chicos, mis amores.
LA MIRADA DISTINTA
Roberto Zaldívar, oftalmólogo de nivel mundial
Ser argentino es adecuarse a una vida repleta de vaivenes. Siempre tuve la esperanza de que nos acercáramos al Primer Mundo, pero padecimos demasiados altibajos. Los de mi generación hemos vivido la cantidad de variables más grande que una persona puede tener en una vida.
Falta que los gobiernos se complementen, no al revés.
EL DIPUTADO DEL MILAGRO
Jorge Rivas, socialista, sobreviviente de la inseguridad
Ser argentino es un sentimiento difícil de traducir en palabras, pero podríamos decir que se siente un gran orgullo por varias razones, pero, tal vez, la fundamental sea nuestra capacidad como sociedad para sobreponernos a las adversidades. Somos un sujeto social complejo donde conviven actitudes de miseria y de grandeza. Y tenemos una mayoría trabajadora silenciosa por la que siento mucho afecto.
Me parece que entre otros defectos somos peligrosamente desmemoriados, volvemos sistemáticamente a tropezarnos con la misma piedra y no lo digo por nuestra historia remota sino por la reciente. Casi que nos acostumbramos a convivir con la adversidad, tanto, que cuando no la tenemos, la extrañamos. Sería interesante que nos tornáramos más previsibles. Sin duda, eso nos haría vivir mejor.
SUERO Y AMOR
Marcela Rojas, enfermera del hospital de niños de La Plata
Vine desde el Chaco muy jovencita y, con mucho esfuerzo, logré una licenciatura y un título de posgrado. Por eso pienso que cuando uno se lo propone puede conseguir sus objetivos. Eso es lo que me hace sentir argentina.
Sueño con un país de oportunidades para todos, donde haya mayor equidad y trabajo.
CUSTODIA DEL PROCER
Elvira Buccolo, historiadora y directora de un archivo que guarda documentos de San Martín
Estamos en un momento histórico. Todo lo que hagamos estos días va a pasar a la posteridad.
Es mi tarea evitar que haya confusión entre el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Se cumple el Bicentenario del primer gobierno patrio. Y recién en el 2016 vamos a tener el Bicentenario de la Libertad, de la Independencia.
UN AMIGO DE BORGES
Félix Della Paolera "Grillo", poeta, traductor y periodista
Ser argentino es un esfuerzo cotidiano, porque cada día uno trata de ser optimista, pero se lo impiden los sucesivos gobiernos. Igual, uno nunca renuncia a su identidad.
Me hace sentir orgulloso aquello referido a la cultura. Por ejemplo, me acuerdo que, en París, entré al museo Pompidou y vi que la sala de lectura se llamaba Jorge Luis Borges. También hay un hotel que tiene en la entrada dos placas, una dice: "Aquí murió Oscar Wilde" y la otra: "Aquí solía hospedarse Jorge Luis Borges". Me parece que son datos relevantes de nuestra identidad cultural.
Lo que no me agrada es la manía de los gobiernos de querer perpetuarse en el poder, en vez de atender los problemas. Con la tercera parte de la deuda, por caso, podrían construirse 3 ó 4 millones de casas.
LA RESERVA DEL MUNDO
Marta Ghidella de Hurtis, geofísica del Instituto Antártico argentino
Me siento argentina al encontrar caras y expresiones familiares en todo el territorio. Y me emociono hasta las lágrimas por mi país, al sentir siempre el deseo de renovar la experiencia de ver y sentir los Andes australes, el canal Beagle, la Isla de los Estados, el pasaje de Drake y la península antártica.
Me agrada la geografía del país y la amabilidad que hay entre la gente. También la riqueza de nuestra historia, los institutos de investigación y los laboratorios.
Me disgusta la frivolidad y la corrupción tan generalizada.
EL CUIDADOR DEL MONUMENTO A LA BANDERA
Ricardo Vargas, ascensorista y jefe de mantenimiento
Para mí es un orgullo ser argentino. Tenemos un país maravilloso. Están haciendo todo lo posible para tratar de fundirlo, pero no pueden.
Hay que seguir trabajando y darle para adelante, lo que pasó, pasó.
Mi servicio a la Patria es muy modesto: mantengo en buen estado este lugar. Eso sí, les pido a los chicos que no escriban las paredes.
LA SEÑORA DE LA TONADA
Juanita Vera, cantante
Me siento argentina cuando canto, es algo que me gusta y, está demostrado, hace bien al alma.
Cuando canto, transmito todo. Y me emociono con el tema 'La calandria prisionera'.
Hemos vivido penas y alegrías en este querido país. Pero para mí, el secreto es vivir unidos, muy unidos.
DESDE LA CIMA
Heber Orona, montañista
Cada vez que hago cumbre siento una tremenda emoción, porque más allá de saber que he logrado mi objetivo y mi desafío, después de un esfuerzo muy grande, siento que estoy representando a un país.
Allá arriba -del Aconcagua o del Everest- , me digo: 'Si yo lo pude lograr, lo podemos lograr todos'.
Gran parte de las montañas las tenemos en este país y son como mi casa. Un casa hermosa.
LAS MENTES DEL FUTURO
Faustino Chirino, alumno secundario
Desde el Himno hasta Charly García me emociona todo. Es un país enorme, me enorgullece el arte y la cultura que, si bien está bastante herida, es maravillosa.
El ser argentino es una construcción complicada porque es la culminación de un proceso histórico complejo, a lo largo de estos 200 años... poco a poco fuimos construyendo nuestra identidad como Nación.
Es muy lindo sentir la Patria dentro de uno.
GRANITOS REBELDES
Rebeca Rubinson, dermatóloga
Cuando viajo al exterior por algún congreso médico, me siento feliz de ser argentina, porque reafirmo el nivel de los profesionales de mi campo y que hacemos las cosas bien, a pesar de todos los obstáculos y los escasos recursos.
Podemos trabajar de igual a igual, somos miembros de academias internacionales, nos invitan y nos reciben gustosos en cualquier lado.
Lo que me duele, eso sí, es la miseria, la desigualdad y que digan que no somos un país creíble.
AYUDA A CONSTRUIR
José Meliton Sequeira, ladrillero
Es un orgullo muy grande ser argentino. No tengo tan presente el aniversario, 200 años... Hay de todo en este país, ni hambre falta, nada.
Puede ir a la escuela, hasta tercer grado nomás, y salí a trabajar a los 13 años. Nací en Santiago del Estero, en Salto de Julio, departamento Ojo de Agua. Y somos nueve hermanos: cinco varones y cuatro mujeres.
Mi trabajo es hacer barro y después cortarlo. Apilarlo, llevarlo al horno, quemarlo y recién después sale el ladrillo. Hacer el horno lleva cuatro meses. Es lo que hago por mi país.
Pagan poco. Por mil ladrillos pagan 55 pesos. Yo hago mil, mil doscientos, mil trescientos por día. Hay mucha gente en negro, lamentablemente, no hay otra. Eso tendría que cambiar.
LOS OBJETOS DE SAN TELMO
Roberto Santostefano, anticuario
Me siento argentino cuando puedo reconocerme en la historia, mirando el pasado, la gente que fundó este país, de toda clase y color, porque el que desprecia la historia, desprecia todo.
Lo triste es no ver a la Argentina floreciente, como tendría que estar, por las malas administraciones y por haberle sacado los libros a la gente. Mi esperanza es que alguien se ocupe de eso y de todas las cosas que pasan.
Pido que los gobernantes sean honestos y que los chicos puedan estudiar sin tener problemas, sin tener que pedir por la calle. Eso es lo que más me avergüenza, los pobres, los que no tienen ni para comer un plato de sopa.
ABUELA DE PLAZA DE MAYO
Sonia Torres, 80 años
Lo primero que se me ocurrió es relacionar la gesta de Mayo con la lucha de generaciones posteriores que levantaron las mismas banderas y, muchas veces, pagaron con su vida.
Como argentina y como Abuela de Plaza de Mayo, creo que es un momento para reflexionar y también para soñar. Soñar que pronto vamos a devolverles a los 400 nietos que aún nos faltan su verdadera identidad.
Nosotras necesitamos terminar la búsqueda, porque el tiempo de las Abuelas inexorablemente se acaba.
Mi anhelo más grande es encontrar a mi nieto, para recrear en su carita esas caras que quedaron congeladas hace 34 años. Lo único que espero es encontrarlo. Lo busco, lo llamo... amanezco con la esperanza intacta de que algún día lo voy a encontrar.
POLITICO DE PROVINCIA
Carlos Balter, Partido Demócrata
Plantarse frente a la adversidad, eso es ser argentino. Y es reconocer que el Bicentenario nos encuentra con muchas cosas pendientes, en un país que aún tiene que integrarse y atender muchas situaciones con su gente.
Si uno piensa en Saavedra Lamas, Leloir, Milstein o en Borges, Julio Bocca o Del Potro, es muy fácil ser argentino. Pero si pensamos en el grado de marginación, de pobreza, en la falta de posibilidades, de educación, la verdad es que resulta mucho más difícil.
Hay que tratar de ayudar en el esfuerzo colectivo de un país que le debe oportunidades a una cantidad enorme de excluidos que tenemos. Ser argentino es buscarle la vuelta a ese problema, entre todos.
La familia, un ancla en los afectos
Cualquiera diría que las tres cosas que más nos apasionan son el fútbol, el tango y los buenos asados. Sin embargo, cuando a los argentinos se nos consulta específicamente, las respuestas son bien diferentes. Lo que se prefiere, por mucho, es estar con la familia y más aún cuando las edades son mayores. En el caso de los hombres, el deporte se arrima, pero queda muy cerca de disfrutar con los amigos o viajar. Lo que aparece inmediatamente después como foco de interés de varones y mujeres en los sectores económicos medio y medio bajo es ganar dinero en juegos de azar. La vivienda propia sigue siendo una prioridad para todos. Por eso cuando se pregunta qué le gustaría hacer con el dinero si tiene la suerte de ganar la lotería, un 70% compraría una casa. Después vienen un viaje y un auto.
En salud, más cerca de curar que de prevenir
Decía René Favaloro que "los progresos de la medicina y de la bioingeniería podrán considerarse verdaderos logros para la humanidad cuando todas las personas tengan acceso a sus beneficios y dejen de ser un privilegio para las minorías". Mientras esperamos que ese lento proceso se concrete, la mayoría de los argentinos está más atenta a las situaciones irreversibles que a pautas de prevención. Poco más de la mitad de los consultados conoce cuál es su nivel de presión arterial, y el 47% sabe qué índice de colesterol tiene. Para el 60%, la principal causa para visitar al médico es la dentadura y luego los chequeos por problemas cardíacos. Decimos que "la salud es prioridad", pero cuando nos sentimos mal y no es tan grave, nos automedicamos con remedios que tenemos en casa.
El sexo, el amor, la fidelidad y el matrimonioQuizás no estén exentas de hipocresías, pero las afirmaciones que los argentinos hacemos sobre los temas relativos al sexo revelan una progresiva liberalización. La iniciación sexual se ubica entre los 16 y los 19 años, y la mayoría de quienes están en una etapa activa dicen tener relaciones con su pareja entre 3 y 4 veces por semana. Pero tal vez lo significativo se ubique en una cuestión de concepto: en forma abrumadora -aunque más los varones que las mujeres- se expresa que a la sexualidad "hay que disfrutarla sin prejuicios". Y eso sucede cuando todavía es levemente predominante el pensamiento acerca de que para tener sexo uno debe estar enamorado. Ante la pregunta sobre qué se espera de la pareja, respeto y valoración pasaron a ser lo más importante, relegando a la fidelidad.
Problemas comunes, temores compartidos
En otros momentos históricos el orden puede haber sido distinto, pero hoy la inseguridad, la situación económica en general y la desocupación en particular, aparecen en el criterio mayoritario de los argentinos como los tres principales problemas del país. Es que la delincuencia pega fuerte: el 36,7% de los consultados afirmó haber sufrido algún hecho de ese tipo. Sin embargo, cuando se pregunta "¿a qué le tiene más miedo?", las respuestas "a que se enferme un ser querido" y "a sufrir un asalto" se equiparan en número. Luego viene la falta de futuro para los hijos, caer en la pobreza y perder el trabajo. Ante una pregunta sobre las expectativas laborales, las respuestas varían según los segmentos socioeconómicos de los encuestados. Ahora lo que más se espera del trabajo es obtener satisfacción económica y le siguen crecimiento profesional y estabilidad.
Un debate abierto y sensible
Con influencia de las posiciones que dicta la religión, el debate sobre la legalización del aborto encuentra a la mayoría de los consultados en un lugar intermedio.
Es que el eje de la discusión ya no pasa por si debería permitirse libremente o no, en cualquier circunstancia. El criterio más extendido, y lo muestra el cuadro sobre la evolución del pensamiento sobre el aborto en el área metropolitana, es que se autorice esa práctica sólo en ciertos casos como violación, malformación del feto o riesgo de vida para la madre.
Preguntados por la religión que profesan, ese segmento contiene la adhesión de un 58% de personas que se declararon católicas. Quienes sostienen que no debería permitirse el aborto en ningún caso reúnen hoy el 15% de las opiniones, de las cuales el 49% profesan creencias evangélicas.
Los consumos culturales, en la ola mundial
Una sociedad puede definirse por sus consumos culturales y la argentina no es una excepción. Siguiendo la tendencia mundial, alrededor del 49% de la población se ha incorporado al uso de Internet. Son en su mayoría menores de 55 años de clase media o media alta. Pero todavía sigue predominando la televisión en su doble función de informar y entretener. Así, cuando se pregunta cómo se entera de los hechos de la actualidad, el 70% responde "por TV". Luego le siguen la radio y el diario. El 84% de los argentinos ve televisión entre 1 y 5 horas por día. Así se entiende que en el último año, más de la mitad no haya leído un libro y que el 38% casi nunca, diarios o periódicos. Pocos recuerdan a Borges: "Muchos se jactan de los libros que han escrito, a mí me enorgullecen los que he leído".
La pasión futbolera, un clásico
Pasaron los años, el deporte se hizo cada vez más profesional y los colores de la pasión futbolera se ajustan ahora a las modernas exigencias del marketing. Los pequeños clubes de pueblo y hasta los equipos de barrio tienen sus clásicos ardientes con hinchadas fieles y seguidoras.
Pero la vieja rivalidad que nació porteña y se extendió a todo el país no puede ser superada. Boca y River, las mayores divisas con sus respectivas diferencias en distintos segmentos socioeconómicos, ganan por goleada en las preferencias de los argentinos.
Es que Boca y River, por sí solos, simbolizan esa subcultura de la pelota en la que se reconoce buena parte de la identidad nacional.
La pasión del hincha y el ritual que mueve multitudes han sido maravillosamente retratados por Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa, los dos más grandes escritores del fútbol argentino que, plurales, no eran de Boca ni de River, sino que llevaron bajo la piel las banderas de otros clubes.
Una cultura en la que domina lo masculino
Casi no hay posiciones intermedias. El machismo de los argentinos es una idea que está fuertemente arraigada en el pensamiento de las mayorías y no solamente de las mujeres. Entre los que consideran que el país es "muy machista" y los que piensan que es "algo machista", se llevan el 77,9% de las respuestas.
Pero además, se trata de una tendencia que va en aumento fundamentada por actitudes masculinas que difícilmente puedan ser erradicadas en un corto plazo. Sólo en el área metropolitana, las opiniones de quienes creen que el país es muy machista han crecido de un 32% en el año 2006, a un 49% en este momento.
En cambio, quienes consideran que el país es poco machista han disminuido en estos 4 años del 16% al 10%.
Esto se da, justamente, en un país que desde hace casi tres años tiene como presidente de la Nación elegida por el voto de la ciudadanía, a una mujer.
Una sociedad que todavía sigue buscando sus perfiles
La Argentina se enfrenta, al borde del Bicentenario, con una serie de temas pendientes, donde el pasado sigue teniendo un peso excesivo. Sin embargo, los cambios en la cultura cívica, aunque lentos, ya parecen estar definitivamente consolidados. Una razón para el optimismo. Por: Graciela Römer - Consultora. Directora de Graciela Römer & Asociados
Los argentinos acuden a la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo con cierta negatividad y desazón cuando de lo que se trata es de describir el presente desde la óptica económica o social, pero expresan mayor optimismo cuando se trata de sus expectativas sobre el futuro del país, especialmente sobre el futuro y la sustentabilidad de la democracia argentina. Los datos de la investigación muestran un panorama complejo, contradictorio y de alguna manera paradojal. Los argentinos piensan -en su gran mayoría- que el país carece de instituciones confiables, que su población adolece de un marcado individualismo y de verdadero sentido de comunidad nacional.
Se muestran escépticos sobre el entramado institucional del país, rasgo que se ha profundizado en la última década. No confían en la Justicia, en las fuerzas de seguridad ni tampoco en los partidos políticos, aun cuando consideran que éstos son necesarios para el funcionamiento de la democracia. Lo interesante es que todo ello se enmarca dentro de un lento pero consistente proceso de cambios en la cultura política de los argentinos, fenómeno que tuvo su expresión más dramática en la crisis de 2001 y cuyos efectos se siguen aún procesando. En tal sentido, los argentinos parecen estar retomando cautamente su vínculo -todavía conflictivo- con los partidos políticos y también, comenzando a privilegiar valores como el respeto por las normas y el control recíproco de poderes en el ámbito de las decisiones públicas. En tal sentido, allí donde alguna vez el pragmatismo y el decisionismo -encarnado en un fuerte liderazgo- fue la orientación dominante en la ciudadanía, hoy comienza a perfilarse una creciente valoración de aquellas cuestiones formales -transparencia, rendición de cuentas, mayor normatividad- en el ejercicio de la cosa pública, temas que otrora eran subordinados a objetivos como la eficacia y la lógica de resultados.
Si en la poscrisis de 2001 la idea dominante seguía la consigna "que se vayan todos" y el rechazo a los partidos políticos era casi excluyente, hoy -aun cuando están cada vez menos interesados y comprometidos con la política- comienza a dominar la idea de que son necesarios. Incluso, que para el mejor funcionamiento del sistema político es preferible algún tipo de sistema de acuerdos de formato bipartidista que la proliferación de partidos políticos. La apertura, la transparencia y la calidad moral de la dirigencia siguen siendo un reclamo importante.
Contradictorios y nostálgicos, emocionales, "familieros" -el espacio donde las identidades y pertenencias se establecen más fuertemente-, bastante conservadores en relación al trabajo, el progreso tecnológico y la educación de los hijos, se muestran más libres en cuanto a su vida sexual.
Tenemos una imagen absolutamente realista de nosotros mismos. Conocemos bien nuestros puntos débiles pero también ponemos en evidencia poca vocación para cambiar. No nos mentimos, pero lo que resulta de ese conocimiento es menos una autocrítica responsable que una actitud infantil y negadora: reírnos o ironizar sobre nosotros mismos como si se tratara de un tercero.
En ese perfil del argentino medio actual, la gratificación inmediata parece ser la manera típica de satisfacer los deseos. Por ello, la propensión al ahorro es baja y, a diferencia de nuestros abuelos que hipotecaban el presente para asegurar la educación futura de su familia, los argentinos, aun cuando siguen creyendo que la educación de los hijos es algo valioso, a la hora de elegir aquellas cosas que privilegiarían si tuvieran algún dinero extra para ahorrar, la educación de los hijos aparece en un muy relegado lugar luego del auto, la casa propia o un viaje.
Esta característica es la que podría explicar esa generalidad que nos caracteriza: el irrespeto por la ley. Es que la subordinación a la ley obliga a adecuar mi deseo a un código preestablecido, a posponer la resolución inmediata del deseo, a tomar en cuenta las necesidades o deseos del otro. Por ello, el argentino siempre encuentra atajos para evadir las normas.
Su capacidad para procesar la realidad según sus propios códigos, como bien observó Ortega y Gasset allá por las primeras décadas del pasado siglo, no parece haber cambiado demasiado. Otro ejemplo: los argentinos creen en Dios y el Infierno pero no aceptan con tanta intensidad -por considerarla arcaica- la idea de que podemos ser premiados o castigados por nuestros actos por un ser superior.
La imagen que los argentinos tienen de la Argentina que les toca vivir dista de ser ideal. Ya no se percibe que el país -como lo fue alguna vez- pueda ser caracterizado como una sociedad móvil, integrada, con posibilidad de progreso y donde el acceso a la educación -como en el pasado-, sea un pasaporte hacia el ascenso social. Argentina dejó de ser para la mayoría una sociedad de clase media y, en ella, el temor a la pobreza y a la exclusión se expande y atraviesa diversos sectores sociales. Es un país donde las grandes pasiones se desvanecieron y en el que la defensa de un ideal ha quedado relegada en el conjunto de cosas por las que vale pelear en la vida.
En ese conjunto de contradicciones y ambivalencias que nos caracteriza como sociedad, nos concebimos viviendo más del pasado que proyectándonos al futuro, confrontando, conduciéndonos a diario con falta de rigor e intolerancia. Es curioso: se trata de características que no pocas veces se asocian con aspectos de la dirigencia política a la que se rechaza visceralmente. Pareciera que rechazamos con vehemencia aquello que sabemos que somos, que quisiéramos dejar de ser y que descubrimos como en un eterno retorno en cada uno de nuestros mandatarios, tanto de los que gobiernan como de los que se ubican en la vereda opositora.
A pesar de ello, y como parte de las paradojas que transitamos, también vamos avanzando hacia posturas más abiertas y flexibles respecto de las reivindicaciones nacionalistas que caracterizaron buena parte de las décadas anteriores. Hoy son mayoría los argentinos que desean que la Argentina y Gran Bretaña puedan llegar a un acuerdo sobre la explotación conjunta de los recursos energéticos descubiertos en el área de Malvinas, antes que endurecer la posición frente a ese país.
La investigación muestra una excelente noticia: somos más democráticos y más republicanos que hace 10 años (aunque todavía más desde el discurso que desde la praxis cotidiana). También, bastante autoritarios en la educación de los hijos. Creemos menos que la libertad es un buen método de aprendizaje para nuestros hijos, que un buen chirlo sea efectivo para transmitir valores.
La Argentina enfrenta el festejo de su segundo centenario con un conjunto de temas pendientes que la atan a un pasado de inestabilidades recurrentes y que la limitan para pegar el salto cualitativo necesario para emprender un desarrollo sustentable.
Con todo, la puesta al día del conjunto de valores y orientaciones dominantes en la Argentina actual es auspiciosa. Los cambios en la cultura cívica de los argentinos es lenta, pero no parece querer dar ya, marcha atrás.
Curiosidades del Olimpo criollo
Los próceres son admirados por ese halo ejemplar que emanan, por sus hazañas, por la tradición escrita y oral que exalta su épica y su ética. Su altura arraiga en los hechos reales que protagonizaron, pero también, como diría el historiador Nicolás Shumway, en la narración que se hizo con ellos. En su mito y en su leyenda, estructurados por quienes los sucedieron.
San Martín encabeza ese Olimpo previsiblemente. Vencedor, estadista y, con los suyos, pacifista. No quiso manchar su espada con sangre de sus hermanos, tras haberla ceñido en tantos combates contra los españoles. Belgrano lo sigue. Su austeridad y su sacrificio encarnaron el ideal patriótico en la victoria, también en la derrota, y quizás, sobre todo, en el final de su vida. "Ay patria mía", se cuenta que dijo al momento de perecer. Encarnó el concepto de Patria como dolor. Después, los próceres se ordenan sucesivamente en la jerarquía pública provista por la encuesta, sin mayores sorpresas aunque sí generando alguna curiosidad. Sarmiento, Moreno, y detrás de él Rosas, se alínean sin transgredir en general el canon transmitido desde la escuela.
Curiosamente, Cornelio Saavedra ocupa el último lugar junto a Juan Perón. ¿Cornelio y Perón un sólo corazón? Es raro: sólo un 1% los consideró próceres. El 99% por ciento, valga la tautología, no.
La lógica del escalafón de los próceres es naturalmente diferente de la que se estructura cuando la pregunta es quién nos representa mejor. La metáfora de la representación es el espejo. Las imágenes, los reflejos que brotan de la encuesta tienen la forma de un caleidoscopio que en un punto no termina de encajar consigo mismo, como algo descoyuntado. Maradona ocupa el trono más elevado, y no es casual que sus personalidades sean múltiples: vencedor en los estadios y luchador irregular contra las adversidades que él mismo supo generarse.
René Favaloro y Jorge Luis Borges lo suceden en este ranking (y sus nombres se reiteran en otros sondeos similares con diferencias porcentuales que no los alejan nunca de la consideración general).
Marcelo Tinelli y Messi comparten un 7%, aunque muy diferentes, forman ambos parte del mundo del espectáculo masivo. Considerados igualmente representativos, difieren entre sí. La hiperlocuacidad de Tinelli es la antítesis de la poca verba de Messi, aunque este habla, literalmente, con los pies. Hablar, como sea, con la boca o con los pies, es definido como representativo. Maradona, en éste caso el primero del listado, conlleva ambas facultades.
Llama la atención por su notoria ausencia el Che Guevara: o no es concebido como representativo de los argentinos hoy o es concebido más como un sujeto global. Lo más curioso adviene entre los menos votados. En un mismo andarivel porcentual conviven insólitamente, la presidenta Cristina Fernández y el ex presidente Juan Domingo Perón. Ambos evaluados como igualmente representativos. Genera curiosidad averiguar en qué se parecen y bajo ellos, en una suerte de cambalache singular, fragmentario, y sintomático, conviven Susana Giménez, Eva Perón y Juan Martín del Potro. Vale la misma reflexión. ¿En qué se parecen una diva histórica, la mítica Eva y el novel deportista Del Potro?
Como sea, ninguno fue concebido como muy representativo. Finaliza la tabla Mirtha Legrand, otra diva, representativa sí, pero para muy pocos. Lo que parece representarnos es el disenso al elegir quién nos representa mejor. La encuesta provee un espejo partido, sin mayor consenso, más partido que compartido y alusivo, si se quiere, a una cuestión irresuelta respecto de la autopercepción de la identidad.
Claves del pasado, para ver el futuro
Por: Ricardo Kirschbaum - Editor general de Clarín
Los dos suplementos especiales que Clarín dedica al Bicentenario tienen distinto propósito en base a una idea central: ¿Cómo somos hoy los argentinos? Y ¿Qué esperamos del futuro? O, mejor dicho, cómo seremos como país en el tricentenario de la Revolución de Mayo.
Cifras tan redondas como los 200 años de aquellos primeros gritos de independencia frente al Cabildo de Buenos Aires despiertan la necesidad casi compulsiva de un gran racconto histórico. Una puesta al día del viaje azaroso que los argentinos iniciamos en la primera ruptura con España y que luego se institucionalizó en Tucumán, el 9 de julio de 1816.
En el Primer Centenario, la Argentina ocupaba el 8° lugar entre los países del mundo. Cien años después, estamos disputando el 57°. Esa dramática caída muestra el empinado tobogán histórico en el que fuimos deslizándonos. Otro dato también concluyente que muestra, sobre todo, la inversión de expectativas, de sueños: a principios de siglo, cerca del 30% de los habitantes eran extranjeros, bajados de los barcos, venidos a esta bendita tierra a construirse su destino; hoy, hay una porción similar de argentinos que piensan que su destino inevitable será emigrar, como lo consigna el economista Ricardo Arriazu en uno de los materiales especiales que integran estos suplementos. Es otra de las reveladoras comparaciones entre un siglo y otro de independencia.
Quisimos constatar cómo somos los argentinos en 2010. Los resultados de esta ambiciosa encuesta exclusiva integran este primer suplemento y son una radiografía completa de la sociedad, mostrando las distintas facetas y las grandes contradicciones que dibujan nuestro perfil actual.
Las respuestas son, en sí mismas, el testimonio de lo que nos pasa como país al que decimos que pertenecemos. La síntesis la interpreta la autora del estudio, Graciela Römer, cuando dice que "los argentinos piensan -en su gran mayoría- que el país carece de instituciones confiables, que su población adolece de un marcado individualismo y de verdadero sentido de comunidad nacional".
Más pasionales que racionales, sin tiempo para pensar más allá de la cotidianidad, los argentinos adoptamos -espero y hago votos que definitivamente- la democracia como el mejor sistema. Eso es un gran logro, aunque sea contradictorio el constante juego entre el apego a las instituciones y el desapego a la ley, algo que también caracteriza a la sociedad.
Con la segunda entrega de Clarín, el martes próximo, ofreceremos un variado menú con diversas entradas y platos fuertes. Son los analistas convocados, todos ellos de indudable jerarquía intelectual, los que se atreven a descorrer los velos del futuro y pronosticar qué será de este país en los años venideros a partir de lo que fuimos y ahora somos. Lo sabíamos de entrada cuando nos propusimos ese objetivo que jugar a adivinar el futuro en la Argentina es una tarea muy difícil y riesgosa.
Dante Caputo, ex canciller de la recuperación democrática con Raúl Alfonsín, piensa que para descubrir qué seremos "precisamos recuperar la idea de que somos algo más que nuestra inmediatez". Hay otras columnas también incisivas y brillantes como las de Beatriz Sarlo, Rodolfo Terragno, Alain Touraine, Carlos Fuentes, Alberto Kornblihtt, Carlos Reboratti, Fernando Pitossi, Héctor Huergo, Silvina Gvirtz, Cristian Ferrer, Ricardo Arriazu, Claudio Tamburrini, que imaginan los próximos 100 años de la Argentina en el mundo, la política, cultura, moda, ciencia, ecología y medio ambiente, medicina, desarrollo agropecuario, educación, entretenimiento, economía y deporte.
Las historiadoras Hilda Sabato y María Sáenz Quesada repasan los momentos auspiciosos y las oportunidades perdidas en este largo camino de 200 años. Camino que es revisitado desde el punto de vista de las ideas, los hechos y los principales personajes en estos dos siglos de nuestra historia. Y Agustina Prieto escribe sobre dos siglos de relación con España.
Miguel Wiñazki, periodista y filósofo, en base a una escena del potente Facundo, de Domingo F. Sarmiento, y de la biografía del general José Félix Uriburu, que derrocó a Hipólito Yrigoyen, describe cierto tono permanente de nuestra identidad. Y habla de la "administración de la rabia" como una dificultosa fórmula de contención que siempre es desbordada dejando salir a "los fantasmas coléricos de la historia" que no descansan en paz.
El país sigue inmaduro. Entre avances y retrocesos, no hemos resuelto todavía nuestras dudas centrales.
Como dice Caputo con agudeza: "¿Por qué habría de existir una nación cuyo pueblo no construye su futuro?". clarin.com