Mostrando entradas con la etiqueta dermatología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dermatología. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de noviembre de 2010

El decálogo de la dermatitis

La Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA) y cinco expertos internacionales han realizado el primer decálogo europeo de consejos sobre dermatitis atópica (DA), presentado con motivo de la celebración del II Día de la Dermatitis Atópica. Se trata de la patología dermatológica más frecuente en niños y el objetivo de este manual es ayudar a los padres a controlar los síntomas y evitar los brotes, que se agudizan con la llegada del frío.

No te rasques

El rascado es uno de los principales problemas de la DA. "La DA produce un intenso picor, que llega a desesperar a los pacientes. Sin embargo, hay que evitar el rascado ya que se entra en un círculo vicioso: me pica, me rasco y me pica más, que puede conducir a la aparición de infecciones y enfermedades secundarias que agravan la propia patología", afirma el doctor José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Quita la etiqueta

La ropa también guarda una relación relevante. Los compuestos de las prendas de vestir provocan la aparición de un brote en algunos pacientes. "A veces quitar las etiquetas es suficiente para evitar una nueva lesión", indica José Diniz Almeida, secretario de ADEA. Se recomienda evitar prendas ajustadas, ásperas o que arañen. Es probable que la lana y algunos sintéticos irriten la piel. El uso de detergentes líquidos o en polvo que sean hipoalergénicos también podrían ayudar a reducir la irritación.

Escribe un diario

Por otro lado, entre las recomendaciones propuestas por el decálogo destaca la prevención. Según los expertos, muchas veces los brotes no se pueden relacionar con desencadenantes específicos, pero, en ocasiones, puede resultar útil escribir en un diario cuándo y dónde aparecen los brotes para intentar identificar los desencadenantes de la aparición.

Cuéntaselo al 'profe'

Asimismo, el niño debe ser consciente de su propia enfermedad para que, en la medida que sea posible, tome el control en el manejo de la misma. En este sentido, resulta también muy importante informar a los profesores, especialmente porque, a veces, el niño no rinde lo suficiente debido a los trastornos del sueño asociados a la patología.

Tratamiento adecuado

La hidratación y la elección del tratamiento adecuado son dos aspectos clave, que ayudan a mejorar la calidad de vida de los afectados. Aunque la dermatitis, por el momento, es una enfermedad que no tiene cura, Moreno asegura que "es muy importante instaurar el tratamiento adecuado para cada paciente".
En este sentido, el especialista insiste en "que hay que perder el miedo a los corticoides porque, en caso de brote, el tratamiento con hidratantes puede, incluso, resultar perjudicial". Los corticoides son, según Moreno, "el tratamiento más efectivo en caso de brote agudo. Después, una vez controlado, se pueden emplear inhibidores de la calcineurina, que no sustituyen a los corticoides pero sí ahorran su empleo".
Asimismo, una vez que el brote ha desaparecido Moreno aconseja "mantener los inhibidores de la calcineurina durante el fin de semana, en lo que se conoce como tratamiento 'weekend' y emplear siempre emolientes para asegurar la hidratación".

No olvides las estaciones del año

El aire acondicionado en el verano puede secar la piel, al igual que la calefacción central en invierno. Es importante mantener una rutina de hidratación a lo largo de todo el año. Los cambios bruscos de temperatura también pueden producir daño en la dermis. En invierno, es importante que su cuarto no esté muy caliente. Mantén la temperatura entre 19 y 20 grados y airea la habitación y las sábanas todos los días. En verano, asegúrate que tu hijo no se quema con el sol y que las cremas con factor solar que utilizas son adecuadas para pieles sensibles.

Hidratar, hidratar e hidratar

El uso frecuente de cremas hidratantes puede ayudar a prevenir la sequedad de la piel y que se cuartee. Existe una gran variedad de presentaciones, desde cremas hasta geles y pomadas. Es conveniente elegir hidratantes sin fragancia. Asegúrate que tu hijo tenga un bote de crema para que lo lleve al colegio.

Atención a la comida

Ciertos alimentos pueden desencadenar la aparición de eccemas en aproximadamente el 10% de los niños. Leche, huevos, cítricos, chocolate, cacahuetes y algunos colorantes son los alimentos más problemáticos.

La hora del baño

El agua del baño debe estar tibia, ya que los cambios bruscos de temperatura pueden irritar la piel. No bañes a tu hijo durante más de 20 minutos y si es posible, mejor que el niño se duche en lugar de bañarse. Se deben evitar los productos con jabón. Deben ser hipoalergénicos y sin fragancia. Después del baño, conviene secar con la toalla sin frotarla piel y aplicar una crema hidratante.

Conciencia a tu hijo

Según el decálogo europeo, a medida que se haga mayor, es importante que el niño empiece a tomar el control en el manejo de la enfermedad. Para ello, debes ayudarle, enseñándole a dar los pasos necesarios para prevenir los brotes y recuérdalo de forma periódica. Por ejemplo, si ellos saben que siempre deben darse una ducha fría e hidratarse después de practicar deporte para reducir el riesgo de brotes, se sentirán más seguros y disfrutarán más de las actividades.

Síntomas y prevalencia

La dermatitis afecta a entre el 5% y el 10% de la población y su incidencia es mayor en los niños. "La mayor tasa de prevalencia la encontramos en los niños (20%), desde su nacimiento hasta los 10 o 12 años, aunque después desaparece en un 80% de los casos", explica Moreno.
En este sentido, el doctor Luis Madero López, presidente de la Fundación Española de Pediatría, destaca el papel de los pediatras en el proceso de detección y tratamiento. "Debe reconocerse la formación del pediatra para que la DA pueda ser tratada y reconocida".
La dermatitis es la enfermedad cutánea más frecuente en los niños y se caracteriza por una piel seca, la aparición de lesiones tipo eccema y un intenso picor. "Suele aparecer en la cara, emigra a las flexuras (codo, rodilla), pero afecta a todo el organismo", indica Moreno.
elmundo.es

sábado, 29 de mayo de 2010

El VIH también se ve en la piel

LAURA TARDÓN
MADRID.- Se calcula que más de 40.000 personas en España aún no saben que son seropositivas. Existen numerosos indicios que podrían hacerles sospechar y, por tanto, ayudarles a adelantar el diagnóstico. Muchos de estos síntomas están relacionados con la piel. De hecho, "las personas infectadas sufren alteraciones dermatológicas con una frecuencia entre 20 y 30 veces mayor que la población general", tal y como explica José María Gatell, jefe del servicio de Enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.
Aprovechando que esta semana se está celebrando el 38 Congreso Nacional de Dermatología y Venereología, la Plataforma VIH de España quiere hacer un llamamiento a los dermatólogos para que cuando vean a un paciente con determinadas patologías en la piel sospechen y realicen la prueba de anticuerpos. Así, por ejemplo, si "el especialista tiene en su consulta a una persona con herpes zóster (erupción en forma de cinturón que puede salir en cualquier parte del cuerpo) tendría que dudar y pedirle permiso para hacerle el análisis".
Al igual que el herpes zóster, una psoriasis, una infección en las uñas, un eccema seborreico o una candidiasis en la boca también deberían ser motivo de sospecha. La razón de esta relación, probablemente, resida en que "pequeñas alteraciones del sistema inmune predisponen a algunas enfermedades de la piel", explica el el doctor Gatell, quien aclara: "La mayoría de estos pacientes no estarán infectados, pero teniendo en cuenta que las personas con el VIH sufren con gran frecuencia este tipo de alteraciones, estar alerta con estos indicios supondría un buen método de detección precoz".
"Las enfermedades dermatológicas y reacciones intensas que presentan algunos pacientes que llegan a nuestra consulta deben hacernos sospechar de infección por el VIH. En los pacientes infectados por este virus, las patologías de la piel pueden ser más intensas y más extensas que en la población general", apunta Mercé Alsina, del servicio de Dermatología del Hospital Clínic de Barcelona.
Además, el VIH puede acentuar procesos dermatológicos y contribuir a su progresión, lo que pone más de relieve la necesidad de que los facultativos estén informados sobre las enfermedades dermatológico-venéreas que pueden indicar una infección por el VIH.
En definitiva, el dermatólogo tiene una importante labor en el diagnóstico precoz del VIH, reconociendo los marcadores de una infección subyacente. En la actualidad, argumenta José María Gatell, "entre el 30% y el 40% de los pacientes con el VIH se diagnostican de forma tardía y esto es muy negativo tanto para el propio afectado como para salud pública, ya que aumenta la probabilidad de transmisión". Y aún más: "En los últimos dos o tres años, este porcentaje de afectados ha ido al médico varias veces y no se ha sospechado".
Se calcula que en España existen entre 130.000 y 150.000 personas infectadas por el VIH, un 30% de las cuales no lo saben, ya que no se han hecho la prueba. El alto infradiagnótico que rodea al VIH refuerza la propuesta de los expertos de la Plataforma VIH en España sobre la necesidad de que todos los profesionales sanitarios, en concreto los dermatólogos, se conciencien del problema y tengan en cuenta los indicios que se presentan en la piel. "Es importante la labor de todos los especialistas. Por ejemplo, si el hematólogo ve un paciente con una cifra de plaquetas baja o un ginecólogo observa lesiones genitales...".
El dermatólogo, clave en la detección precoz
No sólo desempeña un papel fundamental en el diagnóstico precoz del VIH. También puede ayudar a detectar otras afecciones como la artritis psoriásica. Según José Luis López, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, "la artritis psoriásica aparece en cerca del 80% de los casos con posterioridad a la aparición de lesiones cutáneas y de media se presenta entre cinco y 10 años después de las mismas".
El diagnóstico precoz en estos pacientes con psoriasis, destaca el doctor López durante el Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), supone "un gran avance", ya que podría permitir el control de las comorbilidades como la artritis psoriásica. Un tratamiento precoz puede evitar la aparición y la progresión de la misma".

elmundo.es

lunes, 8 de junio de 2009

La psique a flor de piel



MADRID (Diario El País).- La piel es un órgano complejo y estrechamente ligado a la mente. Además de ser una barrera contra las infecciones, somatiza fácilmente las emociones y quienes padecen enfermedades cutáneas como acné severo, psoriasis o vitíligo pueden ver alterada su imagen y acabar con depresión o ansiedad. De hecho, los pacientes dermatológicos presentan entre el 20% y el 30% más de afecciones psíquicas que el resto de la población, asegura Aurora Guerra, jefa de sección del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y coordinadora del primer volumen de Dermatología psiquiátrica. De la mente a la piel, publicado por la Academia Española de Dermatología y Venereología.
La principal clasificación de problemas mentales relacionados con la piel se encuentra en el Plan Diagnóstico Vienés de los Trastornos Psicodermatológicos (WDS), en permanente evolución, que surge debido al creciente interés por realizar un abordaje multidisciplinar de estas afecciones. ´El psiquiatra debería intervenir en los problemas dermatológicos en los que hay sospechas evidentes de patología psiquiátrica´, observa Gemma Parramon, psiquiatra del hospital de Vall d´Hebron de Barcelona, que también trata casos relacionados con la piel.
Algunos trastornos psiquiátricos no presentan sintomatología dermatológica. Algunos pacientes tienen síndromes delirantes (por ejemplo, creen que tienen parásitos bajo la piel), fobias o trastornos obsesivos compulsivos (miedo a las deformaciones corporales o a olor mal); otros padecen prurito sin lesiones cutáneas o síndromes dolorosos en zonas como la vulva o el ano, añade Parramon. ´Son pacientes psiquiátricos que no consultan a este especialista y es muy difícil que acepten hacerlo´, añade.
Alrededor del 27% de los 5.000 pacientes dermatológicos atendidos en el hospital Ernest Lluch de Calatayud (Zaragoza) presentaban síntomas que se correspondían con alteraciones psiquiátricas, ´en su mayor parte ansiedad, pero también depresión´, asegura Lucía Tomás, responsable de Psicodermatología del citado hospital. En pacientes con psoriasis, por ejemplo, la terapia en grupo les ayuda a mejorar: ´De alguna forma les enseñamos que son algo más que su enfermedad de la piel; les proporcionamos herramientas de afrontamiento con las cuales aprenden a expresar y manejar sus emociones´.


Autolesiones
Existen también trastornos psiquiátricos combinados con enfermedades dermatológicas. Es el caso de las dermatosis autoprovocadas, como la tricotilomanía (arrancarse pelo) o las excoriaciones neuróticas. El paciente con dermatitis artefacta se lesiona voluntariamente, por rascado o mediante instrumentos, pero niega su autoría. Frecuentemente son mujeres jóvenes que intentan satisfacer la necesidad psicológica de recibir cuidados, al asumir el papel de enfermo, explica Gemma Parramon. La mayoría de estos pacientes padecen un trastorno límite de la personalidad y en algunos casos se han encontrado niveles séricos elevados de metencefalina, que parecen estar relacionados con el grado de autoagresión, ´hecho que puede explicar la gratificación emocional que experimentan estos pacientes´, añade.
Otro tipo de dermatosis autoprovocada es la excoriación neurótica, que es el resultado de una conducta repetitiva, ritual o impulsiva de rascar, pellizcar o frotar la piel. En muchas ocasiones es un automatismo que no se puede romper. La excoriación está presente en entre el 2% y el 4% de los pacientes que acuden al dermatólogo. Es un trastorno que se da con más frecuencia en mujeres de edad comprendida entre 30 y 45 años, pero puede iniciarse en la adolescencia. La duración media de los síntomas es de cinco años, pero el pronóstico es más favorable para los pacientes cuyos síntomas han durado menos de un año.
La conducta asociada a la excoriación es heterogénea. En el tipo compulsivo, esta acción se lleva a cabo para evitar un aumento de la ansiedad o para impedir una situación temida. En el tipo impulsivo, se asocia a placer y a una reducción de la tensión. El trastorno asociado más frecuente es la depresión mayor, seguido del trastorno obsesivo compulsivo.



Prurito y pápulas
Algunos tratamientos dermatológicos, como los corticosteroides, afectan directamente al sistema nervioso central, al estado de ánimo y la conducta. También se pueden encontrar reacciones cutáneas adversas por medicaciones psicotrópicas: entre el 2% y el 5% de los pacientes en tratamiento con psicofármacos desarrollan principalmente prurito, pápulas eritematosas o urticaria.
La incidencia exacta de un psicofármaco en particular es generalmente desconocida y difícil de establecer: la prevalencia de reacciones dermatológicas por tomar litio (utilizado principalmente para tratar el trastorno bipolar) varía del 3,5% al 45% y el efecto más frecuente es la psoriasis en placas. También se sabe que entre el 10% y el 11% de los epilépticos tratados con carbamacepina acusarán efectos colaterales en la piel, dice Parramon.
La piel también es un espejo del interior del organismo, dice Aurora Guerra. ´Unas uñas abombadas pueden indicar hipoxia o falta de oxígeno, y si aparecen blancas, una alteración renal; el pelo quebradizo puede ser síntoma de una enfermedad celiaca; unos nódulos amarillos bajo la piel de ojos, cejas o codos, pueden indicar niveles altos de colesterol´.
Este espejo epidérmico a veces no refleja nada. ´Hay picores generalizados para los que no se encuentra una causa en la piel, ni aparece ninguna enfermedad interna; algo sucederá para que se pongan en marcha la histamina y otros mediadores, probablemente en el sistema nervioso, para que se produzca ese picor´, añade Guerra. El síndrome de la boca urente o quemante produce una sensación de picor que impide a veces comer, besar e incluso dormir, ´y tampoco se observa ninguna anomalía en la piel´. Probablemente la respuesta se encuentre en la combinación de problemas de la piel, mentales y hormonales, algo que estudia la llamada neuroendocrino-psicodermatología, que pretende explicar la interacción entre hormonas, sustancias, estrés y otros factores.
Joan Carles Ambrojo © EL PAIS, SL.


lanacion.com