domingo, 17 de octubre de 2010

Los índices de obesidad infantil en el país son los más altos de la región

El director regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano, expresó ayer que la otra cara del hambre en los países en vías de desarrollo es la obesidad infantil. En la misma línea, destacó que los índices de esa enfermedad en la Argentina son los más elevados de Latinoamérica.
Lo hizo con los resultados en mano de un estudio recientemente difundido por el organismo. Según la investigación, Argentina encabeza los porcentajes de obesidad en niños menores de cinco años en países de la región, con un 7,3 por ciento de prevalencia, seguida por Brasil y México. La información coincide con una encuesta nutricional del Ministerio de Salud de la Nación –difundida en 2007– que indicaba que la prevalencia de obesidad en los menores de 6 años es de entre el 5 y el 11%. Además, revelaba que 1 de cada 4 chicos con menos de 18 años tiene sobrepeso. En epidemiología se denomina prevalencia a la proporción de individuos de una población que presentan una característica o evento determinado en un momento o en un período determinado.
Para la FAO, la obesidad infantil avanza en todo el mundo. Aunque la crisis de los precios de alimentos de 2006, sumada a la crisis financiera de 2009, aumentaron el número de subnutridos de 47 a 52 millones de personas entre 2005 y 2010, también subieron los porcentajes de obesidad infantil, un asunto que no había sido alertado antes por el organismo. “La obesidad es igualmente mal nutrición. Es la otra cara del hambre y va a comprometer en materia de salud y desarrollo a las nuevas generaciones”, dijo Graziano. Los especialistas sostienen que un niño obeso conduce en la mayoría de los casos a un futuro adulto obeso.
En Chile, el 9,8 por ciento de los niños menores de seis años de las familias con menores recursos sufre de obesidad. “La crisis obligó a las madres a reducir las frutas, legumbres, verduras y derivados de leche por azúcares y harinas, lo que ha impactado fuertemente en la obesidad”, agregó Graziano.
Para prestar atención a este factor de riesgo, la FAO ha propuesto a los gobiernos considerar el tema de la educación alimentaria, tal como lo ha hecho con la preocupación por erradicar la pobreza extrema y el hambre. “Ese tema ha sido abandonado porque se cree que todos saben qué comer y cuáles son los alimentos que se pueden reemplazar y eso no es así”, puntualizó. El alerta en el país se percibe desde hace tiempo. Una resolución de la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, vigente desde este año, impulsa convertir en “saludables” los quioscos habilitados en más de 3.000 establecimientos primarios y secundarios.

clarin.com