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lunes, 21 de noviembre de 2011

CURIOSIDADES

Chica borracha en banco

¿Por qué los borrachos son más pesados?

Parecen más pesados porque, al tratar de cargarlos, sus movimientos dificultan en vez de ayudar. Un cuerpo perfectamente rígido (vivo o muerto) es más fácil de cargar porque uno puede ver por dónde agarrarlo y predecir cómo se comportará.
Así, un cuerpo completamente tieso y derecho cargado por dos personas parece relativamente liviano. Los borrachos, en contraste, se hunden en la mitad si uno trata de cogerlos por los extremos, se deslizan y no tienen nada firme de dónde agarrarlos. Posiblemente hasta traten de impedir que los carguen así que parecen muy pesados.
Una persona totalmente consciente y cooperativa puede ayudar a que la carguen asumiendo una buena posición, ofreciendo un brazo o una pierna para que lo agarren, o hasta puede agarrarse de uno.

Si las células del cuerpo se renuevan, ¿por qué envejecemos?

Las células de nuestro cuerpo pueden vivir desde unas pocas horas, como ciertos tipos de glóbulos blancos; unas semanas, como las células de la piel; o muchas décadas, como la mayoría de las neuronas.
Pero si bien es cierto que la mayoría de las células se regeneran, el proceso para hacerlo con el tiempo se va volviendo cada vez más inestable. El ADN que tiene las instrucciones se va dañando hasta que eventualmente impide la división de células.
El resultado es el creciente nivel de decrepitud al que llamamos envejecer.

La ropa blanca, ¿realmente es más fresca?

Sí. Las telas negras absorben calor mientras que los tonos claros lo reflejan. Al menos esa es parte de la ecuación.
El otro factor es la tela. Las fibras naturales tienden a evitar que uno se acalore más que las sintéticas. El lino es especialmente bueno en lugares calientes y húmedos pues ayuda a mantener la humedad lejos de la piel. Eso contribuye al efecto de evaporación refrescante de sudar.

El agua con gas, ¿es igual de hidratante?

Hidratación es sólo una palabra elegante para decir "absorber agua".
Teniendo en cuenta que el tracto digestivo es un tubo continuo que va de la boca al ano, cualquier cosa que uno se traga es o absorbida o expulsada por la otra punta.
Si uno no absorbe todo el agua en una bebida, la consecuencia inevitable es diarrea. El agua carbonatada puede producir gases, pero no diarrea, así que debe ser igual de efectiva para hidratar.
Las bebidas azucaradas resultan menos beneficiosas pues luego de que el agua ha sido absorbida, algo de ella tiene que ser usada para digerir el carbohidrato. Las bebidas que contienen alcohol o cafeína son absorbidas sin problema, pero reprimen el efecto de la hormona antidiurética así que hacen que uno produzca más orina.
El factor más importante en la hidratación del cuerpo, sin embargo, es cuánto se bebe. La mayoría de la gente se siente saciada con agua mucho más rápido que con bebidas que tiene algo que las hacen más interesantes, como un sabor, azúcar o burbujas. Así que si a uno le gusta el agua con gas, es probable que tome más, por lo tanto estará mejor hidratado.

¿Se deshidratan las mujeres más rápido que los hombres?

Las mujeres tienen cuerpos que son aproximadamente 55% agua, comparado con 60% en los hombres, y las mujeres también pesan en promedio un 15% menos que los hombres.
Eso significa que las mujeres empiezan con alrededor de 11kg menos de agua que perder.
Un estudio hecho en 2010 por la Universidad de Connecticut reveló que con niveles leves de deshidratación -1,5% del volumen normal de agua-, la capacidad de concentración de las mujeres bajaba.
Pero otra investigación del 2010, publicada en Experimental Physiology, encontró que cuando las mujeres hacen ejercicio no empiezan a sudar hasta que todo el cuerpo ha alcanzado una temperatura más alta que los hombres. Eso podría haber sido la respuesta de la evolución para ayudar a las mujeres a conservar agua.
bbc.co.uk

viernes, 15 de julio de 2011

Hay más de un millón de alcohólicos



Daniel Gallo
Pese a las campañas oficiales y a los
cambios en leyes para prevenir el consumo de alcohol, en la Argentina se mantiene un importante núcleo duro de bebedores compulsivos. Más de un millón de personas de entre 16 y 65 años pueden ser calificadas directamente de alcohólicas, con síntomas de necesidad de ser tratadas por esa adicción. Esto indicó el análisis que la Sedronar realizó de la encuesta nacional de consumo de sustancias psicoactivas, cuyo sondeo a 12.589 personas fue concretado en todo el país entre noviembre y diciembre de 2010.
"El uso problemático alcanza una magnitud del 13 por ciento, con una potencial demanda de tratamiento por alcohol", se aseguró en el informe del Observatorio Argentino de Drogas de la Sedronar.
Desde 2004, se desarrolla cada dos años una encuesta nacional para verificar el volumen del problema de consumos de drogas legales (alcohol y tabaco) e ilegales en la Argentina.
En la comparación de los cuatro sondeos realizados, puede visualizarse que los bebedores anuales de alcohol disminuyeron desde el 72,8% establecido en 2004 al 61,4% que fue apuntado en esta nueva encuesta. Sin embargo, este último porcentaje muestra un incremento en relación con los números encontrados en 2008, cuando el 57,8% de los encuestados reconoció que ese año había consumido al menos una vez alguna bebida alcohólica.
Más allá de los llamados "consumidores sociales" (los que toman alcohol ocasionalmente), fue detectado en el estudio un 13 por ciento de la población con serios problemas de adicción a la bebida. Los analistas del Observatorio Argentino de Drogas, encabezado por Diego Alvarez y por Graciela Ahumada como directora de este estudio determinaron abuso del consumo de alcohol a partir de las respuestas a un amplio cuestionario (sobre lo que se informa por separado).
Ese grupo de consumidores abusivos de alcohol aparece dominado por los varones. El 19% de los hombres que beben tienen síntomas de ser adictos, al igual que el 6% de las mujeres. También los más jóvenes son los que principalmente integran ese núcleo de riesgo, ya que el 19% de los adolescentes de entre 16 y 24 años figura en la categoría de bebedores con rasgos dominantes de alcoholismo.
El trabajo de campo fue hecho por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que también tuvo a su cargo el relevamiento de 2006. En 2004, el trabajo fue encargado a la consultora OPSM, mientras que dos años antes la medición había sido realizada por el Indec. La primera encuesta nacional se concretó en 1999, aunque por la cantidad de personas sondeadas (unas 3000, en tanto que en las otras cuatro el promedio fue de 15.000), se optó por no usarla como punto de partida para las comparaciones. En 2006 se midieron fuertes incrementos en el consumo de todas las drogas, pero los investigadores consideran que puede haber ocurrido una falla en esa muestra.
Por eso, la comparación que se realizó esta vez en la Sedronar fue en relación con la encuesta de 2004. En ese caso, bajaron los niveles de consumo de alcohol y de tabaco (consumido por el 32,4% de la población), pero crecieron los de las drogas ilegales.
Tolerancia social
Entre 2004 y 2010, se duplicó el consumo de marihuana. La prevalencia anual pasó del 1,9% al 3,7%, porcentaje que representa a unas 640.000 personas que fuman anualmente esa sustancia ilegal.
Al igual que lo que ocurre con el alcohol, en el consumo de marihuana también se detectaron patrones de fuerte adicción en el 18 por ciento de las personas que reconocieron su uso.
"La droga ilícita de mayor consumo en el país, al igual que ocurre en otras naciones de la región, es la marihuana. Considerando el período 2004-2010, la tendencia es creciente en todos los grupos de edad, tanto en varones como en mujeres. Sin embargo, son los varones y los jóvenes comprendidos entre los 16 y 34 años los que muestran en todos los estudios las mayores tasas de consumo", se indicó en el informe de la Sedronar.
Una de las causas establecidas por las investigadores para ese incremento del consumo de marihuana tiene que ver con el aumento, a su vez, de la tolerancia social al uso de esa sustancia ilegal. El consumo avanza de manera proporcional a la aceptación popular de la marihuana y a la disminución de la percepción de riesgo sobre su utilización.
La cocaína, en cambio, mantiene importantes niveles de rechazo y elevados porcentajes de percepción del riesgo asociado a su consumo. Según el 73,8% de la población, significa un real peligro para la salud consumir cocaína aunque sea una vez. La prevalencia anual de esa droga llega al 0,9 por ciento, cifra relativamente baja, pero que representa un importante incremento proporcional del mercado desde el 0,3 por ciento establecido en 2004.
El consumo de cocaína, además, se encuentra vinculado con situaciones de dependencia a la droga, tal como quedó demostrado en el informe oficial: "Un 47 por ciento de los usuarios de cocaína pueden clasificarse con signos que indican uso compulsivo, desarrollo de tolerancia y síntomas de privación o abstinencia".
El análisis de las respuestas también determina que una de cada cuatro personas es tentada cada año por su círculo de relaciones personales a consumir marihuana.
Diferente es el caso del paco, cuyo consumo está asociado por la población con un gran riesgo físico y, en consecuencia, queda marginado a zonas muy focalizadas, que se mueven durante los años analizados en una franja de consumo que no supera el 0,5 por ciento.
FUMAR TABACO YA NO ESTÁ DE MODA
El informe de la Sedronar indicó que la única percepción de gran riesgo de consumo que creció entre 2006 y 2010 fue sobre el hecho de fumar frecuentemente. Los fumadores representan ahora el 32,4 por ciento de la población entre los 16 y 65 años, con importantes variaciones en los porcentajes comparados a partir de 2004. Los jóvenes entre los 16 y 24 años fuman ahora nueve puntos porcentuales menos que hace siete años, cuando comenzó a sistematizarse la recolección de datos sobre consumo de drogas legales e ilegales. También se notó una disminución del consumo de cigarrillos entre los adultos jóvenes de los 35 a los 49 años.

Preguntas que señalan el nivel de adicción

Para determinar el grado de adicción al alcohol, la Sedronar estableció un cuestionario vinculado con la escala Audit, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con esos parámetros se busca establecer el deseo de consumir alcohol, los síntomas de abstinencia, el desarrollo de tolerancia al consumo, situación que implica aumentos en las dosis para conseguir el efecto buscado y el abandono de otras formas de placer para tener más tiempo para beber, entre otros signos que permiten a los especialistas marcar un caso como de potencial peligro por el abuso de alcohol.
A las personas que responden afirmativamente a la pregunta sobre si consumió alcohol en el último mes, se le hace un sondeo más profundo. El encuestador pregunta entonces si tuvo problemas con su pareja como consecuencia de la bebida, si ha perdido amigos por su forma de beber y si tuvo ganas de disminuir el consumo de alcohol. También se consulta a la persona sobre si bebe por las mañanas, si en algún momento después de una noche de bebidas se despertó sin saber qué había ocurrido y si le molesta que lo critiquen por su forma de beber, entre otras preguntas que les permiten establecer el perfil del consumidor.
Por las respuestas estudiadas, el 13 por ciento de la población argentina, entre los 16 y 65 años, respondió afirmativamente a varias de esas preguntas, situación que determinó en el análisis de los expertos que más de un millón de personas tiene graves problemas de adicción al alcohol.
lanacion.com

viernes, 18 de febrero de 2011

El alcohol mata más que el sida, la tuberculosis o la violencia

El alcohol provoca casi el 4% de las muertes en todo el mundo. Es decir, unos 2,5 millones de defunciones al año. Más que el sida, la tuberculosis o la violencia, según advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"El uso dañino del alcohol es un problema en todo el mundo y causa millones de muertes, incluyendo cientos de miles de vidas jóvenes. No es sólo un factor causal de muchas enfermedades sino un precursor de la violencia y las lesiones", señala en un comunicado Ala Alwan, subdirector de la división de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS.
El aumento de los ingresos ha llevado a beber más en países muy poblados de África y Asia, incluidas India y Sudáfrica, y el consumo excesivo de alcohol es un problema bien documentado en muchas naciones desarrolladas, según la agencia de Naciones Unidas.
Las políticas de control de la alcoholemia siguen siendo frágiles y no figuran entre las prioridades de muchos gobiernos a pesar del fuerte impacto del alcohol en la sociedad a través de los accidentes de tráfico, la violencia, las enfermedades, el maltrato infantil y el ausentismo laboral, subraya la OMS en el Informe Global sobre el Alcohol y la Salud.
Aproximadamente 2,5 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con la ingesta de alcohol. El consumo de alcohol "es especialmente fatal para los grupos más jóvenes y el alcohol es el principal factor de riesgo en el mundo de las muertes de varones entre 15 y 59 años", indica el informe.
En Rusia y los Estados Independientes de la Commonwealth (EIC), una de cada cinco muertes se debe al alcohol, el índice más alto. En países como Brasil, Kazajistán, México, Rusia, Sudáfrica y Ucrania el consumo excesivo de alcohol, es cada vez más prevalente. Pero, advierte la OMS, está aumentando en todas partes.
"En el mundo, alrededor del 11% de los bebedores tienen episodios fuertes con la bebida cada semana", señala el estudio. Por sexos, los hombres, que superan con creces a las mujeres en una proporción de cuatro a uno, "siempre participan en el consumo de riesgo a niveles mucho más altos que las féminas en todas las regiones".
Los ministros de Salud de los 193 estados miembros de la OMS acordaron en mayo del año pasado intentar frenar las borracheras y otras crecientes formas de consumo excesivo de alcohol a través de impuestos mayores a las bebidas alcohólicas y más restricciones de comercialización.

Enfermedad y lesiones

El alcohol está detrás de 60 tipos de enfermedades y lesiones. Su consumo se relaciona con la cirrosis hepática, la epilepsia, las intoxicaciones, los accidentes de tráfico, la violencia y varios tipos de cáncer, incluidos el colorrectal, el de mama, el de laringe y el de hígado.
"Hace seis o siete años, no teníamos evidencias claras de una relación causal entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. Ahora las tenemos", ha explicado a Reuters Vladimir Poznyak, responsable de la unidad de abuso de sustancias de la OMS, que coordinó el informe.
El alcohol de producción casera o ilegal -que elude los controles gubernamentales y los impuestos- supone casi el 30% del total del consumo adulto en el mundo. Y algunas de esas bebidas son tóxicas.
Según la OMS, beber moderadamente puede tener un efecto beneficioso en la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular (ACV). "Sin embargo, el benéfico efecto protector del alcohol para el corazón desaparece en los casos de ingesta excesiva", indicó la agencia.
Una de las maneras más efectivas de frenar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente entre los grupos más jóvenes, es elevar los impuestos, subraya el informe. Establecer límites de edad para comprar y consumir alcohol y regular los niveles de alcoholemia en los conductores también reduce el abuso si se aplican, pero pocos países emplean estas políticas.
elmundo.es

viernes, 17 de diciembre de 2010

Ocho cosas que nunca tenés que hacer en la web cuando te excediste en los festejos

planetajoy.com
A continuación, 8 cosas que desaconsejamos hacer en Internet si tomaste demasiado.
1. Responder mails laborales
Por más te que creas capaz de hacerlo, desistí. Nadie va a creer que sos tan responsable como para estar pensando en procesos administrativos a las tres de la mañana. Definitivamente, una mala idea.
2. Chatear con miembros de tu familia
El hecho de que tu tío viva en Europa y aparezca on line a las 5 de la mañana no es motivo suficiente como para preguntarle si hace mucho frío en Frankfurt.
3. Cambiar la contraseña de tu casilla de mail
De todo lo que vas a olvidar de esa noche, el recuerdo que más querrás recuperar es el momento en que decidiste que tu nuevo password fuera "quierootrahamburguesa".
4. Usar tu tarjeta de crédito
No compres ese disfraz de marciano para la fiesta de disfraces de la semana que viene. Y no: no es necesario suscribirte a otros tres sitios porno.
5. Describir tu nivel de intoxicación en tu status
Ya todos te vieron bailando ridículamente. Y muchos más te verán cuando comiencen a circular las fotos. No hace falta que, encima, se lo recuerdes a toda la comunidad, actualizando tu estado con errores de ortografía.
6. Mandarle un mail a tu ex
Esto es peor aún que mandarle un mensaje de texto. Mientras en el SMS tenés un espacio limitado, en un correo electrónico podés llegar a escribir cualquier barbaridad, como "besás mucho mejor que tu hermana".
7. Reenviar mails graciosos
Esto se dejó de hacer en 2001 y es una costumbre que no es bueno retomar, menos aún cuando tu estado de ebriedad no te permite discernir lo engorroso que es recibir un mail de 14 megas.
8. Descargar pornografía
OK: te morís de ganas por ver ese video chancho de Kim Kardashian, pero si estás tan desesperado, pagá por él cuando estés sobrio. En ese estado, vas a llenar tu PC de virus ¡Por algo inventaron el streaming!
lanacion.com

jueves, 21 de octubre de 2010

Hallan el gen del alcoholismo

Los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, creen que entre 10% y 20% de la población posee una variante de este gen (llamado CYP2E1) que podría ofrecer cierta protección contra el alcoholismo.
Esto, dicen, se debe a que estas personas reaccionan más rápido al alcohol y por lo tanto tienen menos probabilidades de volverse adictas.
Los científicos explican en "Alcoholism: Clinical and Experimental Research" ("Alcoholismo: Investigación Clínica y Experimental"), que el estudio podría ayudar a combatir la adicción, pero no intenta conducir al desarrollo de una "forma barata de emborracharse".
Eventualmente, algunas personas podrían recibir medicamentos similares al gen CYP2E1 para volverlas más sensibles al alcohol. No se trata de lograr que se emborrachen más rápidamente, sino de evitar que beban hasta la embriaguez, afirman los investigadores.
"Descubrimos un gen que protege contra alcoholismo y que, además, tiene un efecto muy poderoso", dice el profesor Kirk Wilhelmsen, quien dirigió el estudio.
"Pero el alcoholismo es una enfermedad muy compleja y hay muchas razones complicadas por las cuales la gente bebe. Esta podría ser sólo una de esas razones", agrega.

Directo a la cabeza
El científico subraya que "obviamente estamos lejos de contar con un tratamiento, pero el gen que acabamos de descubrir nos dice mucho sobre cómo el alcohol afecta el cerebro".
La mayoría del alcohol que un individuo consume se descompone en el hígado, pero parte de la sustancia es metabolizada en el cerebro por un enzima que recibe instrucciones codificadas del gen CYP2E1.
Las personas que poseen la variante del gen descomponen el alcohol más rápidamente, lo cual explica por qué sienten los efectos de la bebida más pronto que los demás.
Los científicos hicieron este hallazgo analizando a más de 200 pares de estudiantes que eran hermanos y que tenían un padre o una madre con adicción al alcohol, pero que ellos mismos no tenían problemas de alcoholismo.
Los investigadores dieron a los alumnos una mezcla de alcohol de grano con bebida gaseosa, equivalente a cerca de tres bebidas alcohólicas estándar.
En intervalos regulares se les preguntó a los estudiantes si se sentían borrachos, sobrios, con sopor o despiertos.
Y después se compararon esos datos con los resultados de pruebas genéticas llevadas a cabo en los participantes.
Esto mostró que el CYP2E1 en el cromosoma 10 parece dictar si una persona puede beber sintiendo los efectos menos que otros.

También social
El profesor Wilhelmsen advierte que se necesitan más estudios para ver si el hallazgo puede ser utilizado para desarrollar nuevos tratamientos para combatir la adicción al alcohol.
"El hallazgo es interesante porque destaca un mecanismo totalmente nuevo de la forma como percibimos el alcohol cuando bebemos", afirma el investigador.
"El modelo convencional básicamente dice que el alcohol afecta cómo los neurotransmisores hacen su trabajo. Pero nuestro descubrimiento sugiere que esto es mucho más complejo".
Otros expertos dicen, sin embargo, que en el alcoholismo también deben considerarse otros aspectos, como los problemas sociales, que tienen un impacto en la enfermedad.
El profesor Colin Drummond, experto en adicción del Instituto de Psiquiatría de Londres, señala que es probable que se trate de una combinación de genes y medio ambiente.
"Es bien conocido que la dependencia del alcohol es un problema que a menudo surge en las familias", dice el experto.
Y agrega que, en el pasado, estudios mostraron que tener un padre alcohólico cuadruplica el riesgo de una persona de desarrollar un problema de alcoholismo.

bbc.co.uk

domingo, 30 de mayo de 2010

Rusia: Superar el mal trago

MOSCU.- Dicen que cada país tiene su olor característico. Las calles de la India, por ejemplo, huelen a curry. México huele a maíz adondequiera que uno vaya. Y las grandes ciudades norteamericanas, como Nueva York o Chicago, tienen un olor que es una mezcla de productos de limpieza, pegamento de alfombras y comida rápida.
Rusia también tiene su olor. Lo percibe inmediatamente cualquier persona que suba a un vagón del subterráneo de Moscú en las horas pico, cuando no queda otra que achicar distancias entre las personas.
Rusia huele a alcohol.
Pero no el olor agradable de una botella de vino o de licor recién abierta, sino ese olor rancio del etanol metabolizado por el cuerpo y que escapa por el aliento.
En el subterráneo moscovita, la llamada línea circular, que conecta las otras diez que integran la red, es el dormitorio preferido por los borrachos, que duermen allí durante horas en un recorrido sin fin, sin riesgo de ser despertados al llegar a una terminal.
Como una parte habitual del paisaje urbano, los borrachos viven tirados en los asientos pegados a las paredes de los vagones, mientras el resto de los pasajeros viajan apretujados, de pie junto a ellos o sentados a su lado, casi con indiferencia.
Pero el alcohol impregna todo en Rusia, no sólo la vida de los marginales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que un consumo superior al equivalente a ocho litros de alcohol puro por año pone en riesgo a las personas. En la Argentina, debido al predominio de la cerveza, que tiene una graduación alcohólica de entre el 5 y el 6%, el consumo de alcohol puro es de alrededor de siete litros por año por persona. Pero en Rusia, donde la bebida favorita es el vodka (con una graduación alcohólica promedio de 40%), se estima que cada persona bebe anualmente el equivalente a 18 litros de alcohol puro, más del doble del límite de la OMS, el segundo consumo más alto del planeta después de Moldavia, otra ex república soviética.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, calificó en septiembre pasado el alcoholismo como un "desastre nacional" y lanzó el enésimo plan gubernamental para tratar de dominar al monstruo. La magnitud del desastre es tan grande, especialmente entre los varones, que modifica la esperanza de vida promedio de los hombres rusos, hoy de apenas 59 años, similar por ejemplo a la de Haití. Por culpa del alcohol los rusos mueren casi veinte años antes que sus congéneres de Alemania o Suecia.
¿Qué remedio hay contra este "desastre nacional"?

Por décadas, la desaparecida Unión Soviética buscó su propio camino para intentar resolver la cuestión y entorpeció, por ejemplo, la llegada de Alcohólicos Anónimos (AA), la organización mundial más exitosa en la lucha contra la enfermedad. Aunque AA siempre fue totalmente laica, su creación, en 1935, en los Estados Unidos, fue iniciativa del Oxford Group, una sociedad cristiana norteamericana. Y esa marca de nacimiento nunca pudo superar el filtro ideológico marxista del Kremlin.
La lucha de un inmenso país
Debieron pasar más de cincuenta años para que AA llegara a Moscú: fue en 1988, en los tiempos de Mikhail Gorbachov y su apertura a Occidente. Y en este momento, en todo este inmenso país, hay solo unos 370 grupos, una cifra similar a la de la Argentina, pero con un territorio y una población casi cinco veces superiores, y un problema mucho más grave.
Alcohólicos Anónimos está apenas empezando a desarrollarse en Rusia. Su sede en Moscú funciona en un departamento de cuatro ambientes en la planta baja de un edificio de monobloques estilo soviético, como los que integran el paisaje habitual de esta ciudad.
Nuestro guía es el ingeniero Nikita I., de 35 años, que llegó a los grupos hace doce, tras reconocer que el alcohol era superior a sus fuerzas y se había convertido en el eje de su vida. "Desde los 16 y hasta los 23 años, lo primero que hacía por las mañanas, antes de ir al baño, era tomarme un trago de vodka. Después bebía cada dos o tres horas para mantenerme en la nube. Incluso me despertaba durante la noche y buscaba la botella con desesperación."
Hoy, Nikita dice sin titubear que su lucha por la sobriedad es "incluso más importante" que su familia.
Se pone nervioso cuando le explicamos que no entendemos esta última afirmación, y finalmente nos saca bruscamente el anotador y la lapicera, y con trazos rápidos dibuja en nuestro cuaderno un hombrecito al que le pone sobre el pecho su nombre, "Nikita". Alrededor del hombrecito escribe palabras como "trabajo", "esposa" e "hijos". Luego traza una línea horizontal a los pies de "Nikita", y debajo escribe "sobriedad". "Si la sobriedad tambalea todo se viene abajo", dice, de forma contundente.
Siete años atrás, cuando conoció a la que sería su esposa, lo primero que hizo fue llevarla a la sede de AA y presentarle a la gente de su grupo. "Si quieres conservar a tu esposo, yo tendré que venir aquí dos veces por semana por el resto de mi vida", le dijo... y hasta ahora cumplió. Hoy ya tienen tres hijos, de 3, 5 y 6 años. El trabaja como ingeniero en una empresa, en la que están al tanto de su lucha de cada día.
Pero no todas las historias tienen final exitoso. En la sede de AA, Nikita nos presenta a una ilustradora de diarios y revistas, Tatiana K., de 62 años.
Cuando Tatiana estaba por casarse, hace 37 años, su suegra le advirtió que su futuro marido, Oleg K., un exitoso miembro del cuerpo diplomático de la Unión Soviética, era alcohólico. "Todo el mundo bebe en Rusia", le contestó ella, restándole importancia a la cuestión que planteaba su futura suegra.
Oleg también solía excusarse diciendo que "el alcoholismo es la enfermedad profesional de los diplomáticos", y acudía al remanido argumento del largo invierno ruso, y la necesidad de luchar contra la depresión por la escasa cantidad de horas de luz. Y para refrendar sus afirmaciones citaba el caso de tantos líderes soviéticos, como el ex presidente Boris Yeltsin, que llegaron a ocupar el cargo más alto del país y nunca pudieron dominar su vicio.
Cuando él estaba de viaje, como una detective Tatiana revolvía su casa de clase media alta, buscaba y destruía botellas de todo tipo. Las podía encontrar escondidas en los lugares más insólitos, en el baño, debajo de los muebles, entre las ropas del placard. Cuando Oleg regresaba, siempre ebrio, la insultaba y la agredía verbalmente delante de los hijos. Luego comenzaron los problemas con la policía, que en varias oportunidades llamó a Tatiana a la casa para que fuera a buscar a su esposo a la comisaría.
Finalmente, en 1992, Oleg fue expulsado del cuerpo diplomático; en plena época de crisis económica nacional, la familia cayó también en la ruina financiera y moral.
En aquellos años ella escuchó por primera vez que, además de AA, había comenzado a funcionar en Moscú una organización para familiares de alcohólicos, Alanon. Se sumó a las reuniones y poco a poco pudo aceptar que la decisión de dejar de beber sólo dependía de su esposo. No era tarea de ella.
Tatiana cuenta que la vida de Oleg continuó con períodos de sobriedad extensos, de varios meses incluso. Pero tuvo una recaída fatal durante las celebraciones por la llegada del año 2009. Finalmente murió de un coma diabético dos meses más tarde, en febrero del año pasado, a los 60 años.
"Oleg fue un hombre muy inteligente, pero nunca fue honesto consigo mismo para reconocer su derrota en la lucha contra el alcohol -dice hoy Tatiana-. Es posible beber solo, pero es imposible recuperarse solo de esta enfermedad."
Consciente de esta situación, el presidente Medvedev ha lanzado ahora un nuevo plan nacional que busca tender una mano para quienes desean luchar contra este flagelo. En el eje de la mira está la bebida nacional favorita, el vodka. Desde comienzos de este año se duplicó el precio mínimo a 89 rublos (3 dólares) la botella de medio litro, en un país donde el sueldo promedio es de 18.000 rublos (600 dólares).
Pero la historia muestra que la medida de subir el precio del vodka ha resultado siempre un tiro por la culata.
Por sí sola, lo único que logra es que aumenten la producción y el consumo del samogon (el vodka ilegal o casero, de mayor graduación alcohólica y mucho más peligroso para la salud) o de otros preparados, incluyendo tinturas, perfumes o directamente alcohol puro.
La segunda medida apunta un poco más a las raíces del problema, mediante la creación de 500 nuevos centros especializados en la atención de pacientes alcohólicos.
En muchos de estos centros se sigue utilizando un método inventado por el psiquiatra soviético Alexander Dovzhenko, que mediante la hipnosis o la sugestión busca convencer al paciente sobre los riesgos mortales que implica su adicción. A algunos incluso se les da un placebo con la advertencia de que su combinación con alcohol puede resultar letal.
Esta táctica disuasiva, reconocida por la OMS, incluye exámenes y controles obligatorios periódicos, y ha dado buenos resultados en muchos casos, pero ha sido claramente insuficiente.
La tercera pata del plan de Medvedev apunta a disminuir el consumo entre los jóvenes, con responsabilidades penales para quienes vendan alcohol a menores de 18 años, la prohibición de venta de bebidas alcohólicas cerca de escuelas, establecimientos de salud y clubes, y una amplia campaña en los medios de comunicación sobre los riesgos del alcohol.
El objetivo presidencial es reducir el consumo nacional a poco más de la mitad y, para el año 2020, llevarlo al nivel límite fijado por la OMS. Sin embargo, los observadores más escépticos del nuevo plan no creen en la posibilidad de lograr cambios tan rápidos en un hábito tan enraizado en la cultura popular. En las calles de Moscú se repite una histórica frase, definitivamente incorporada al ideario pesimista ruso, lanzada en 1993 por el ex primer ministro Viktor Chernomyrdin, luego de un fallido plan económico: "Queríamos lo mejor, pero salió lo de siempre".
Por Rubén Guillemi
revista@lanacion.com.ar
Campaña, pósters anti alcohol
En la época de la Unión Soviética surgieron varios planes para luchar contra el alcoholismo. Desde la llamada Ley Seca, que rigió entre 1918 y 1925, hasta una peculiar campaña de propaganda gráfica, que no resultó muy efectiva en su momento.
Esos pósters de estilo constructivista (el arte al servicio de la "construcción" de la Revolución), son hoy uno de los souvenirs favoritos en las tiendas de recuerdos rusos.
El publicista Yuri Matrosovich reunió los mejores afiches de esa colección y armó un Museo Virtual de los Pósters Anti Alcohol,
www.tululuka.net/alco/
lanacion.com

martes, 26 de enero de 2010

Las tretas de la industria para publicitar el alcohol entre los jóvenes

LAURA TARDÓN
MADRID.- A pesar de que el contenido de los anuncios de alcohol en Reino Unido, en teoría, está regulado, un análisis publicado en la revista
'British Medical of Journal' revela que los anunciantes de este tipo de bebidas continúan captando la atención de los jóvenes y promoviendo así su consumo entre ellos. ¿Cómo lo consiguen? Las redes sociales en Internet y los patrocinios son algunas de las nuevas artimañas que la publicidad utiliza para lograr sus objetivos.
Lo mismo ocurre en España. Aunque existen prohibiciones expresas publicitarias tanto para el tabaco como para el alcohol, lo cierto es que ambos productos se las ingenian para seguir apareciendo y llegar al público objetivo. Tal y como explica Gloria Jiménez Marín, profesora de publicidad en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, estos anunciantes "buscan nuevas alternativas, las llamadas 'bellow the line'. Por ejemplo, las series de televisión, la celebración de eventos, los patrocinios...".
Con la intención de confirmar este tipo de prácticas en Reino Unido, un equipo de expertos de la Universidad de Stirling (Escocia) ha analizado los anuncios de cuatro compañías de bebidas alcohólicas y la documentación manejada por sus respectivas agencias de comunicación. Así es como, finalmente, concluyen que, al contrario de lo que el código de autorregulación expresa, sus campañas están dirigidas a menores de edad, entre 15 y 16 años, con la intención de reclutar nuevos consumidores cuando cumplan los 18 y posicionar su marca entre sus principales preferencias.
Como explica el principal autor de la investigación, el profesor Gerard Hastings, a pesar de que el código británico prohíbe que la publicidad promocione el consumo imprudente y excesivo de alcohol, los anuncios siguen incluyendo este tipo de mensajes, relacionando esta bebida con el éxito social, la masculinidad y la femineidad.
El código tampoco permite asociar el alcohol con la juventud o el deporte. Sin embargo, los autores del estudio han comprobado que las compañías responsables se han convertido en habituales y potentes patrocinadores de equipos de fútbol, festivales de música y revistas para jóvenes. Junto al patrocinio, los nuevos medios de comunicación, como las redes sociales, están adquiriendo cada vez más relevancia entre las estrategias de publicidad del alcohol. Al final, "estos anunciantes siempre encuentran otras opciones para llegar a su público. Por ejemplo, en su día, Larios creó su propia línea de snacks: 'picks de Larios' para poder seguir anunciándose. El envase de los frutos secos tenía los mismos colores que la botella de ginebra", apunta la experta en publicidad.
Teniendo en cuenta este panorama, los autores de la investigación proponen que "el gobierno británico endurezca la regulación relativa a la publicidad de bebidas alcohólicas y que la examine antes de ponerla en marcha". Piden, además, que también se elabore una normativa más estricta en relación con los patrocinios y se realice un mayor seguimiento de la publicidad expuesta en los medios digitales. "Debería hacerse un esfuerzo especial para proteger a los niños de este tipo de anuncios. Una idea sería prohibir los carteles que estén situados cerca de los colegios y restringir los anuncios en televisión, radio y cine".
Trish Grove, autora de un editorial que acompaña al estudio en la misma revista, hace hincapié en que el gobierno británico debería "tomar medidas drásticas en torno a la promoción del alcohol e imponer un precio mínimo". Según la experta, "mientras el gobierno invierte casi 18 millones de liras (unos 21 millones de euros) en educación e información sobre el alcohol durante 2009, la industria gasta 800 millones (913 millones de euros) en promocionarlo".
"El gobierno debería replantearse su política de acción, la legislación de la publicidad y de los precios, para evitar así el coste social y sanitario derivado del consumo excesivo", concluye la responsable del editorial.

elmundo.es

sábado, 23 de enero de 2010

El alcoholismo amenaza a los jóvenes

Un reciente informe del Observatorio de las Adicciones del Ministerio de Acción Social porteño hizo saber que el abuso de bebidas alcohólicas en los jóvenes de 19 a 24 años ha crecido un 6 por ciento en 2009. Asimismo, los adolescentes entre 12 y 18 años se ubican en un segundo lugar en la lista de los consumidores numerosos.
Estos datos, obtenidos a partir de una encuesta de hogares realizada por la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), perfilan una lamentable tendencia de los últimos años en los comportamientos juveniles. De ahí la necesidad de esfuerzos coordinados de la familia y las autoridades a fin de desalentar el hábito de beber entre los menores.
Los datos mencionados son confirmados por otras fuentes, tanto en el Gran Buenos Aires como en distintas ciudades del país. En efecto, inquieta saber que en las guardias hospitalarias ingresan cada vez más jóvenes alcoholizados. Así, también, para una entidad como Alcohólicos Anónimos, que años atrás recibía pedidos de ayuda de adultos mayores de 40 años, en la actualidad un tercio de las personas que atiende son jóvenes.
Por otra parte, se aprecia que la ingestión abusiva es más temprana y la proporción de varones y chicas que lo hace es casi semejante. Además, la cerveza, bebida de iniciación para muchos, con frecuencia da paso a otras de mayor graduación alcohólica y al consumo de marihuana, antesala de toxicomanías más dañinas.
Se estima que estas conductas juveniles en sus comienzos responden a las presiones sociales de sus grupos de pertenencia, ante las cuales los adolescentes ceden para no quedar aislados. A ello puede unirse la sugestión de determinadas condiciones ambientales (por ejemplo, festivas), que estimulan una flexibilización de costumbres y la perspectiva de enfrentar situaciones para las cuales el adolescente carece de experiencia. Entonces, en vez de buscar la adaptación por vías normales, acude a la química del alcohol. El efecto placentero así alcanzado, de euforia o de mayor potencia, deja paso a perturbaciones físicas y psíquicas que se combaten con mayores dosis de bebidas, con lo cual se agravan las consecuencias.
Se advierte que este proceso de deterioro orgánico y moral de muchos jóvenes reclama de la sociedad adulta acciones eficaces a partir de la familia, ya que a los padres les concierne, como siempre y por sobre todo, la responsabilidad de velar por sus hijos.
En este sentido corresponde destacar como un ejemplo valioso -ya mencionado en un reciente editorial-, la acción emprendida por el Proyecto Padres, organización que ha buscado relacionarse con funcionarios, personal municipal y policial para obrar por la salud y seguridad de los jóvenes, de manera que encaminen constructivamente sus actividades grupales, entre las cuales se incluye, lógicamente, la diversión sana, al margen de la estimulación de sustancias tóxicas. Este tipo de iniciativas tan necesarias reclama el apoyo de toda la comunidad y una amplia difusión por parte de los medios.
lanacion.com

jueves, 8 de octubre de 2009

Alcoholismo moldea un nuevo cuerpo de mujer


Las chicas alcohólicas o con el hábito de alcoholizarse seguido, a quienes en Gran Bretaña llaman mujeres "boozy", desarrollan figuras con forma de "copa de vino", algo que no se veía antes, según la Asociación Británica Dietética.
Ese nuevo contorno reemplaza a los tradicionales cuerpos con forma de manzana, redondos; de pera, con más caderas que hombros; y de chupetín, con más busto que caderas. Responde, justamente, a una peligrosa nueva manera de vida que adopta un número creciente de mujeres. A ellas les preocupa su imagen y hacen ejercicio y se cuidan en las comidas, pero del alcohol, ni hablar. No reducen el nivel de bebidas alcohólicas que consumen, y a veces reemplazan comidas enteras con tragos espirituosos uno tras otro.
El resultado es que la grasa se acumula solamente alrededor de la cintura, el "medio" del cuerpo, y adquieren algo similar a lo que sólo se veía a menudo en los hombres, el "salvavidas". Jacqui Lowdon, de la Asociación Británica Dietética, dijo al diario The Sun que "las mujeres se olvidan de dejar o no quieren cortar con el alcohol, una enorme fuente de calorías escondidas".
Así, "ellas ponen en peligro mucho más que sus hígados: la obesidad central, cuando acumulas grasa alrededor de la cintura, pone presión al corazón".
Las candidatas a tener cuerpo de "copa de vino" o que están a punto de adquirirlo son las que piden un vaso de vino o que ordenan un gran vaso en un bar que contenga dos unidades de alcohol.
"Si las mujeres quieren controlar su cintura, controlen los vasos de vino", aconsejó el especialista. Si hay una famosa que caiga en esta categoría es indudablemente Britney Spears.
Otras formas de cuerpo, más tradicionales, son la manzana, como Carmen Barbieri, Mirta Worns, donde el peso se aloja al medio; la pera, donde la mitad superior del cuerpo es más pequeña que la mitad inferior, mujeres con trasero más grande que su busto como Nazarena Vélez o Jésica Cirio; y el chupetín, figuras con gran busto y pequeñas caderas, como Angelina Jolie y Uma Thurman, o Carla Conte y Pamela David.
infobae.com

viernes, 25 de septiembre de 2009

Alcoholismo: El primer trago, cuanto más tarde, mejor


ALEJANDRA RODRÍGUEZ
MADRID.- Todavía queda mucha investigación para dilucidar si el alcohólico nace o se hace. Si bien los factores ambientales juegan un papel decisivo a la hora de que un individuo tenga problemas de esta índole, lo cierto es que la genética también influye en la predisposición individual a desarrollar dependencia de esta sustancia.
No obstante, varios trabajos publicados recientemente han arrojado algo de luz en este área de la ciencia. La conclusión general que se puede extraer de todos ellos, y a falta de datos definitivos, es que el momento de probar el alcohol parece decisivo a la hora de establecer el riesgo que se padece de sufrir alcoholismo, independientemente de la configuración genética de cada uno. Es decir, que la primera copa, cuanto más tarde llegue, mucho mejor.
Uno de los trabajos que apoya esta tesis, llevado a cabo por un equipo de expertos de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y publicado en 'Alcoholism: Clinical and Experimental Research', se ha llevado a cabo comparando la evolución de más de 6.000 parejas de gemelos (hombres y mujeres) procedentes de Australia.
Todos los participantes respondieron a extensos cuestionarios. Entre otras, tuvieron que responder a preguntas relacionadas con sus hábitos en lo referente al consumo de alcohol, la cantidad que ingerían, la frecuencia y, lógicamente, la edad que tenían cuando probaron su primer trago.
Paralelamente, los investigadores evaluaron la posible dependencia alcohólica de cada individuo conforme al DSM-IV (el registro oficial de enfermedades y trastornos, aceptado por la comunicad científica internacional).
Después de valorar todos los datos, los científicos observaron que la edad a la que se probó el alcohol juega un papel determinante en lo referente a la dependencia futura de esta sustancia tóxica. Así, los que bebieron entre los 12 y los 13 años corrían mucho más peligro que los que lo habían hecho más tarde (a partir de los 15).
No obstante, los investigadores no tienen clara la causalidad de este fenómeno. Es decir, si es la ingesta temprana de alcohol lo que activa una serie de genes que favorecen la dependencia o si existe una predisposición genética que induce al individuo a probar estas bebidas precozmente.
"Beber demasiado pronto puede deberse, ciertamente, a que el individuo se desenvuelve en un entorno que facilite la transición entre un consumo responsable y un abuso de la bebida", argumenta el director de este trabajo. "No obstante, también puede darse la circunstancia de que tomar alcohol desde muy joven cause una serie de cambios en el cerebro adolescente que modifiquen su vulnerabilidad individual a este tipo de adicción", continúa el especialista.
No obstante, el equipo de investigadores muestra su opinión unánime en cuanto a la importancia de su trabajo. "La lección que se puede extraer de cara a la salud pública es que hay que tratar de retrasar la ingesta de alcohol todo lo posible entre los adolescentes y jóvenes, ya que eso disminuye la probabilidad de que los genes inductores de la dependencia alcohólica se activen y causen problemas en la edad adulta", apostillan. "Esto no quiere decir que los que empiezan a beber más tarde no vayan a sufrir problemas con la bebida, pero en estos casos parece que tienen más peso las circunstancias ambientales", concluyen.
Pruebas con ratas
Otro estudio, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)' y elaborado con ratas de laboratorio, parece refrendar la teoría de sus colegas.
Estos científicos indujeron el consumo de alcohol en un grupo de roedores muy jóvenes a través de matrices de gel que contenían etanol (la sustancia tóxica que provoca las borracheras). Luego compararon su comportamiento y evolución de estos animales en comparación con otros a los que se les dio este componente cuando eran adultos.
Los análisis revelaron que los roedores que habían tomado alcohol precozmente sufrían alteraciones neurológicas y anomalías en su desarrollo cerebral que interferían en su toma de decisiones. De esta manera, y una vez superado un entrenamiento de habilidad en la que los roedores tenían que optar por alternativas, se observó que éstos siempre elegían la más peligrosa o la más arriesgada.
En opinión de los autores de la investigación, este fenómeno podría extrapolarse a los adolescentes, ya que en el periodo en el que muchos de ellos comienzan a beber, todavía no se ha completado el desarrollo de sus sistemas límbico y cortical (regiones del cerebro implicadas en la toma de decisiones y en la valoración de los riesgos y las posibles recompensas de una determinada conducta).
Es más, "nuestros datos ofrecen evidencia de que la exposición temprana al alcohol puede conducir a la alteración de la capacidad de tomar decisiones sensatas durante la edad adulta y nuevas pistas para ahondar en los mecanismos neurobiológicos que enlazan esta relación [beber en la adolescencia y decidir en el futuro]", opinan en su estudio.
Observación en Estados Unidos
Finalmente, otro trabajo publicado en 'Alcoholism: Clinical and Experimental Research' también avala la conveniencia de retrasar al máximo el consumo de alcohol entre los más jóvenes.
Según parece, los estados de EEUU que tienen la prohibición de beber alcohol para los menores de 21 años tienen menos población adulta con problemas derivados de su abuso y dependencia de esta sustancia.
De esta manera, los científicos no sólo consideran que esta norma ha de mantenerse, sino que instan a las demás regiones federales a que revisen el límite que han impuesto para que un individuo joven pueda beber alcohol.
elmundo.es

jueves, 19 de marzo de 2009

Obras sociales y prepagas deben cubrir el alcoholismo


El 5 de marzo de 1997 el Congreso argentino sancionó una ley para luchar contra el alcoholismo. Pasaron desde entonces cuatro ministros de salud que no se ocuparon de poner a esa norma en vigencia.
Recién ahora, a principios de marzo, se publicó la reglamentación de la ley: obligará a cubrir a las obras sociales y a la medicina prepaga el tratamiento para las personas que sufran de alcoholismo. No solo abarca a los consumidores crónicos de alcohol, sino también a los que se desbordan los fines de semana.
En la Argentina, el consumo regular de riesgo alcanza al 9,6% de la población. Pero el consumo episódico excesivo (como los desbordes de los adolescentes de los fines de semana) es del 10,1%, según la encuesta nacional de factores de riesgo del Ministerio de Salud.
Son consumos riesgosos: "Al estar alcoholizados, no usan preservativos durante las relaciones sexuales, sufren accidentes de tránsito y pueden producir la muerte a otros, o se desencadenan arritmias, entre otras consecuencias", dijo a Clarín Aldo Dománico, coordinador del programa de adicciones del Ministerio de Salud.
Ahora se espera un cambio.
"Varias obras sociales y las prepagas cubrían algunas consecuencias del alcoholismo, como los tratamientos para enfermedades del hígado. Pero no se enfocaban a la problemática del alcohol. Algunas se resisten a cubrir la internación. A partir de esta reglamentación de la ley de lucha contra el alcoholismo habrá un cambio importante", agregó el funcionario.
Ana María Girardelli, especialista en toxicología del Hospital de Pediatría Sor María Ludovica de La Plata, también confirmó que generalmente las obras sociales y las prepagas cubren en forma fragmentada. "Lo clínico, por un lado, lo psicólogico por otro". Desde la Asociación por los Derechos de los Usuarios de Salud, el abogado Ramiro Rey Méndez, opinó: "Llega un poco tarde, pero es significativo. Permitirá que los que sufren el alcoholismo accedan al apoyo médico y psicólogico necesario.
Por lo general, recurrían a los grupos gratuitos de Alcohólicos Anónimos. También permitirá blanquear más al alcoholismo. Para muchos aún sigue siendo un motivo de risa, aunque es un gran problema que se esconde bajo la alfombra". Si bien algunas obras sociales daban asistencia, otras se negaban y los pacientes debían recurrir a la justicia.
Federico Díaz Mathé, vocero de la cámara que agrupa a las mayores empresas de medicina prepaga, aseguró que "en muchos casos ya se cubría como adicción" pero admitió que no existía una regulación específica.
Otro aspecto significativo de la reglamentación se refiere a nuevos límites a la publicidad. Los deportistas o los partidos de fútbol ya no podrán exhibir publicidades de bebidas alcohólicas. Hoy, uno de los sponsors de la Selección Nacional es una marca de cerveza. También estará prohibida la publicidad en espectáculos culturales o artísticos con libre acceso a menores. Ni tampoco se podrá hacer "publicidad o incentivo de consumo" que utilice por asociación a deportistas, intelectuales, científicos o profesionales notorios, o en general personas famosas o con habilidades especiales, de modo que "por emulación se pueda sugerir que el consumo de bebidas alcohólicas mejora el rendimiento físico o intelectual de las personas".
Desde el Ministerio de Salud, se comprometieron a lanzar este mes un programa específico contra el alcoholismo. Según Dománico, ya tiene un presupuesto de un millón de pesos para organizar una red sanitaria entre las provincias. A su vez, la reglamentación implicará el trabajo en colaboración de distintos organismos públicos como la cartera de salud con el Comité Federal de Radiodifusión.
"Se capacitará a más de 9.000 profesionales de la salud que atenderán en los centros de atención primaria y en los hospitales. Y se incluirán materiales y recursos didácticos para que se trate mejor el alcoholismo en las escuelas". Para conseguir este objetivo, se trabajará con el Consejo Federal de Educación.

Veda: Ahora quedó prohibida la publicidad de bebidas alcohólicas en espectáculos públicos (deportivos o artísticos) con acceso libre a menores.
76% De la población argentina de 16 a 65 años consume alcohol, según el INDEC.
17% De la población presentó indicadores de consumo abusivo del alcohol.
47% De los autores de homicidios y agresiones actúan bajo los efectos del alcohol.
37% De los accidentes de tránsito se producen con conductores bajo efectos del alcohol.
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La ley fija que la leyenda "Beber con moderación" debe ir en el envase primario y bien visible.
El drama golpea fuerte a jóvenes
Para los vendedores de bebidas alcohólicas, la edad de iniciación en el alcohol de los jóvenes se redujo de los 17 a los 12 años. Según una encuesta de Gallup, en el país el consumo más alto se da a mayor nivel educativo y socioeconómico.
Nivel: "Todo el que, al tomar bebidas alcohólicas, llega o pasa los 0,5ml en sangre (2,5 copas de vino) ve afectada su conducta" - Aldo Domanico. Coordinador del Programa Adicciones del Ministerio de Salud.
Otras leyes a la espera
Si bien hay leyes que son directamente operativas, otras deben ser puestas en marcha por el Poder Ejecutivo a través de su reglamentación. De acuerdo a un trabajo hecho por el senador de la Coalición Cívica, Samuel Cabanchik, desde que el Congreso volvió a sesionar en 1983, hay unas 50 leyes sancionadas que no se aplican por falta de reglamentación.
La más vieja es la 14.800 que declaró "de interés nacional" la actividad teatral. En pocos días se cumplirán 50 años sin que ningún gobierno la haya reglamentado.
Pero hay otras que esperan: la ley de obesidad, que obliga a obras sociales y prepagas a cubrir tratamientos por trastornos alimentarios; una ley que otorga un cupo obligatorio a discapacitados en empleos públicos y otra que regula la gestión de residuos industriales y domiciliarios.
El mes pasado, luego del alud en Tartagal, el Gobierno anunció, con un año de retraso, la reglamentación de la ley de bosques.
Las enfermedades graves
Síndrome de dependencia.
Es el estado final del alcoholismo, posterior al uso y al abuso. En esta etapa, si se suprime bruscamente el consumo de alcohol, puede aparecer otra consecuencia: el síndrome de abstinencia.
Hepatitis crónica.
Es una inflamación del hígado que puede ser causada por diversos virus, fenómenos autoinmunes, drogas y alcohol.
Fibrosis hepática.
Aumenta en el hígado la producción y el depósito de proteínas y disminuye su función. Puede terminar en cirrosis.
Cirrosis.
Es una enfermedad crónica del hígado que daña al tejido hepático. Su principal causa es el alcoholismo.
Del buen beber al trago amargo
Lucas Guagnini - lguagnini@clarin.com
La definición más moderna sobre lo que es una adicción a alguna sustancia, ya sea legal o ilegal, dice que comienza cuando los efectos del consumo producen daños hacia uno mismo o hacia los demás. Es una buena pregunta para hacerse, sin tintes morales ni autoengaños. Porque daño no tiene que ser violecia.
En Argentina se conjuga que el alcohol es socialmente muy aceptado, por herencia cultural española e italiana, con que en los últimos años se masificó un estilo de consumo abusivo hasta el vómito entre los jóvenes, más tradicional de las culturas anglosajonas. La combinación de liberalidad y abuso hace que el alcohol deje su huella en el crimen , los accidentes de tránsito y la violencia doméstica. Nada más lejos del placer del buen beber que este mal trago.
clarin.com

jueves, 24 de julio de 2008

La música alta acelera el consumo de alcohol


EUROPA PRESS
MADRID.- La música alta en los bares conduce a un mayor consumo de alcohol en menos tiempo, según un estudio de la Universidad de Bretagne-Sud en Francia que se publica en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.
Según explica Nicolas Guéguen, director del estudio, "la investigación previa había mostrado que la música rápida puede provocar un consumo rápido y que la existencia de música frente a su ausencia hace que una persona pase más tiempo en el bar". En relación al estudio actual, Guéguen señala que es el primero que utiliza un método experimental en un contexto real y descubre efectos de la música alta sobre el consumo de alcohol.
Los investigadores visitaron de incógnito dos bares durante tres noches de sábado en una ciudad de tamaño medio del oeste de Francia. Los sujetos del estudio, 40 hombres entre los 18 y los 25 años, no sabían que estaban siendo observados y sólo se incluyó a aquellos que pidieron un vaso de cerveza de barril.
Con el permiso de los propietarios del bar, los investigadores manipularon de forma aleatoria los niveles de sonido de la música antes de elegir a los participantes. Después de que el participante observado dejara el bar, los niveles de sonido eran seleccionados aleatoriamente de nuevo y se elegía a otro participante.
Los resultados mostraron que los niveles elevados de sonido conducían a un mayor consumo de alcohol en menos tiempo.
Posibles causas
Los investigadores ofrecen dos posibles hipótesis sobre por qué podría ocurrir esto. Por un lado, de acuerdo con investigaciones previas sobre música, comida y bebida, los niveles de sonido altos podrían haber provocado un aumento del umbral que conduce a los sujetos a beber más rápido y pedir más bebidas. Por otro lado, la música alta podría haber tenido un efecto negativo sobre la interacción social en bar, así que los clientes bebían más porque hablaban menos.
Guéguen añade que en Francia más de 70.000 personas al año mueren debido al consumo crónico de alcohol, al que se asocian la mayoría de accidentes de coche con resultados mortales.
"Hemos mostrado que la música ambiental que sonaba en un bar estaba asociada con un aumento del consumo de alcohol. Necesitamos animar a los propietarios de los bares a poner la música a un nivel moderado y advertir a los consumidores de que la música alta puede influir en su consumo de alcohol", concluye el investigador.

martes, 8 de julio de 2008

Mujer Maravilla-Wonder Woman contra el alcohol

La dramática confesión de Lynda Carter: cómo dejó su adicción sin usar sus poderes
La actriz admitió su alcoholismo en un programa de TV. Contó cómo llegó a tomar sin que su familia se diera cuenta. Su internación en una institución católica y las reuniones de alcohólicos anónimos.
08.07.2008-Crítica de la Argentina

Bella. Su marido, un banquero famoso, debió enfrentar juicios millonarios por fraude. Ella se deprimió.
Treinta años después de que Lynda Carter abandonara su lazo mágico y sus habilidades de Mujer Maravilla, reconoció que durante muchos años debió luchar contra el alcholismo. “Era muy buena ocultándolo”, le contó la actriz de 56 años, madre de dos adolescentes, al célebre entrevistador Larry King.
Elegida “la estudiante más talentosa” de la Arizona State University, Carter prefirió renunciar a la vida académica para seguir la carrera musical. De hecho, cantó con varios grupos de rock hasta 1972, año en el que fue elegida Miss USA. Después de tomar clases de actuación, participó en series como Starsky y Hutch y finalmente, en 1975, ganó el casting para ser la heroína más famosa de la historia de la televisión. Y quedó tan identificada con la Mujer Maravilla, que ningún productor dio todavía con la actriz que pudiera darle vida al personaje en la versión cinematográfica de la serie, algo tan de moda en estos tiempos.
Pero lo que nadie sabía de esta súper mujer, hasta hoy, es que esa agente del gobierno que para cada misión especial se calzaba el culotte azul, el top rojo y los brazaletes para luchar contra el mal, cuando regresaba a su casa tenía problemas con la bebida.
“Sufría de un alcoholismo atípico –contó–. No me levantaba con ganas de tomar y al princicpio, incluso, no me gustaba. Pero si empezaba a beber un vaso de vino, no podía parar, y me convertía en una persona extraña, a tal punto que mis hijos y mi marido se asustaban. Fue él quien un día me dijo: “¿No podrías dejarlo al menos por nosotros?”.
Su marido, Robert Altman –no el director de cine sino un reconocido abogado– se hizo famoso por haber sido acusado por fraude bancario. En un juicio altamente mediático, se la vio a Lynda Carter gritar, del brazo de su esposo: “¡Inocente! ¡Inocente!”.
Con el apoyo de Altman, la actriz decidió internarse en una institución católica, en la que descubrió que el efecto devastador del alcohol en su cuerpo se debía a que era alérgica a la bebida. “Es una lucha diaria y debo decir que creía que ir a estas reuniones de alcohólicos era algo que no iba a poder hacer, pero ahora me di cuenta de que es la terapia más barata que uno pueda tener.”
El mayor miedo de Lynda, según reconoció, era a la mirada ajena. “Lo oculté mucho tiempo porque mi temor era que me malentendieran, que el público me marginara, que se arruinara mi imagen, esas cosas. Después aprendí que es muy común que las mujeres, cuando empiezan a envejecer, se vean más afectadas por el alcohol.”
La lista de las estrellas de Hollywood que cayeron en el alcoholismo en su madurez es larga –Betty Ford, Kitty Dukakis, son algunos ejemplos–, pero Lynda Carter asegura que desde hace cinco años que no prueba una gota. Después de protagonizar algunos bolos en el cine, dice que le encantaría encontrar un buen papel en la pantalla grande, lejos de esa Mujer Maravilla que interpretó durante sólo tres años pero que marcó toda su vida.