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sábado, 10 de diciembre de 2011

Isabella y Benicio, los nombres de bebés más elegidos del año


En los libros donde se asientan los nombres de los bebés, este año se afianzó una tendencia que se venía forjando en los últimos años: un sólo nombre alcanza, corto y simple, y ya no se usan los de origen indígena e inglés. En el top ten de esas listas, Benicio e Isabella resultaron los más elegidos durante 2011, según estadísticas oficiales de la Provincia y la Ciudad.
En los registros bonaerenses y porteños observan que predominan los nombres cortos para las nenas –Mía, Lola y Alma, por ejemplo– y de origen bíblico para los varones, como Benjamín, Juan o Bautista.
Pero este año, además, la televisión y el cine renovaron otra vez el ranking y sumaron nuevos nombres inspirados en sus personajes. Así, uno de los nombres más pedidos este año para las niñas fue Isabella, una variante del nombre Isabel que es de origen hebreo.
En la popularización de Isabella influyó el nombre de la protagonista de la serie estadounidense de la saga “Crepúsculo”: Isabella Marie “Bella” Swan (la actriz Kristen Stewart). También, por la telenovela peruana “Isabella, una mujer enamorada”.
Para los varones uno de los más elegidos fue Benicio, una variante de Benito, de origen latino. Es el nombre del villano de “Herederos de una venganza” que este año emitió El Trece y que protagoniza el actor Benjamín Vicuña. Benicio también lidera el ránking bonaerense.
“La influencia de la televisión y del cine es muy fuerte, pero todo en el marco de nombres simples, cortos y únicos”, explican a Clarín en el Registro provincial de las Personas.
El lunes Isabella Revillo Bucci cumplirá su primer añito en Tandil. “Ponerle dos nombres nos sonaba muy década de los ‘70 y ’80”, cuenta Daniela, su mamá.
“Una compañerita del Jardín de mis dos primeras hijas se llamaba Isabella y me encantó; era la primera vez que lo escuchaba”, cuenta a Clarín Luciana (38), de La Plata, que siempre eligió un solo nombre para sus 4 hijos. “ Un solo nombre, si es un buen nombre, alcanza y sobra ”, asegura.
También cada año crecen los pedidos de autorización de nombres raros, como Amma, Bonnie Lou, Cristel, Iraia o Tarja –para nenas– y Ron, Ibi, Jaco Lee o Gorka, para los varones. Este año, por ejemplo, estos nombres fueron incluidos en los listados oficiales bonaerenses, junto a otros 40 más.
En Capital, se agregaron seis nuevos nombres para nenas: Zafira, Akari, Gaetana, Mina, Narine, Kaila. Y otros seis para nenes: Akari, Tomasso, Tian, Hyun, Diago, Ringo.

A “googlear”

Cada año se agregan más nombres “raros” a la lista oficial. Muchos padres los “googlean” antes porque tienen que presentar su significado y antecedentes. Este año, en la Provincia se agregaron 46 nombres, mientras que en 2010, 31. Googlear el nombre del bebé es una tendencia en EE.UU.: un sondeo del sitio de paternidad LilSugar dice que el 64% de los encuestados lo hizo antes de decidirse.
clarin.com

sábado, 3 de diciembre de 2011

El riesgo de poner a los hijos el nombre de los padres

Las familias son como árboles, algunas crecen hasta florecer y otras se mueren.
¿Te llamas como alguno de tus progenitores o como algún familiar? Ten cuidado. Es posible que estés viviendo un destino que no te pertenece, marcado al ponerte ese nombre.
Así lo asegura el psicoterapeuta, coach y constelador Jorge Llano, quien explica que al llamar a un niño como a un familiar "se le invita a que ocupe el lugar del otro, porque un nombre tiene una historia y es muy posible que ese niño acabe identificándose con el destino de ese nombre".
De hecho, hay niños que se llaman como uno de los abuelos y que, cuando hablan, parece que "el que está hablando es el viejo usando el cuerpo del niño", destaca Llano. Eso es lo que en psicogenealogía se denomina el 'efecto ventrílocuo' y que se produce cuando una persona habla como si fuera su antepasado.
"Hay un narcisismo cuando se pone el nombre del padre al hijo, porque ahí el padre quiere clonarse, marcarle un destino a su hijo y empujarlo a que viva cosas que él no ha podido vivir", advierte.
Si el nombre pertenecía a un familiar fallecido, es posible que "te conviertas en un sarcófago porque llevas un muerto dentro que también se expresa y que hace que el vivo se sienta un poco muerto".

Tu nombre escrito en una lápida

Llano pone como ejemplo el caso de María del Carmen, con el mismo nombre de su hermana muerta, quien de niña iba al cementerio y se impresionaba al ver una tumba con su nombre y apellido. Hoy, a los 34 años, no le encuentra sentido a la vida, padece depresión y lleva dos intentos de suicidio. El problema es que tiene a su hermana fallecida 'encriptada' y siente que esa hermana a la que no conoció se expresa a través de ella.
Para personas a la que les sucede lo mismo que a María del Carmen la idea de fallecer incluso se plantea como un descanso. "El amor los lleva a la vida y el muerto, a la muerte, los encripta, de modo que no ocupan un lugar en el sistema, son hojas viejas que no pueden representar lo nuevo", explica este psicoterapeuta, quien detalla que una cura para caso como el de María del Carmen es hacer "un ritual de nacimiento para despedirse de ese muerto".
La recomendación de Llano es contundente: "Nunca se deben repetir los nombres en la familia". ¿Qué hacer cuando el daño ya está hecho? La solución es que la persona que se llama como algún ascendiente tome conciencia de que tiene "una capacidad para torcer el destino, para volver al alma de la familia y recuperar el sentido profundo de la existencia de la misma", asegura Llano.
El consejo de este psicoterapeuta, quien dirige en Colombia la escuela Transformación Humana y que impartió la semana pasada un taller sobre el amor organizado en Barcelona por el Institut Integratiu, es buscar para los hijos nombres que no formen parte del árbol genealógico y que sean afines al legado familiar.
Como legado Llano entiende aquel don que se le da a determinada progenie para que lo haga florecer generación tras generación. Hay, por ejemplo, familias en los que algún miembro ejerció de curandero, después otro fue enfermero y ahora hay alguno que es médico. El legado de esa familia sería dedicarse a la sanación, pero hay "muchas veces que no se transmite ese legado lo que provoca que el árbol genealógico enferme".

El inconsciente familiar

Llano está convencido de que si el psicoanálisis fue la revolución del siglo XX gracias al descubrimiento del inconsciente por parte de Freud, la revolución del siglo XXI será la psicogenealogía al explorar el inconsciente familiar. "Trasladamos el inconsciente de nuestro árbol genealógico por generaciones y esto nos hace proyectar sobre los hijos lo que antes proyectaron en nosotros nuestros padres y a la vez sobre ellos nuestros abuelos, de modo que los arquetipos se adueñan de las personas y hacen de ellas meros juguetes del árbol familiar".
De ahí, que al igual que sucede en 'Cien años de soledad', la obra cumbre de Gabriel García Márquez por la que desfilan Aurelianos, Josés y Arcadios condenados a sentirse solos, en el árbol familiar se repitan los nombres, las profesiones, las ideas, las circunstancias emocionales y sexuales, e incluso enfermedades, muertes y accidentes.
"Nuestra familia estaba cuando llegamos y seguirá cuando nos vayamos", explica Llano, para quien cada uno de nosotros tiene a sus espaldas una línea generacional que lo conecta con el primero de los hombres y la primera de las mujeres. "Somos hoy la generación de los vivos pero mañana seremos en la familia la generación de los muertos y serán los hijos, los sobrinos, los nietos los que nos sentirán en sus espaldas y percibirán la incapacidad, la patología, la inconsciencia y la fuerza, el sentido y el orden que hemos ofrecido a nuestra familia".

Ir a las raíces

La manera de romper este círculo es ir a las raíces de ese árbol genealógico para conocer cómo es el follaje, de modo que se puedan disolver las cargas familiares con el fin de usar los recursos propios para recuperar el destino. "Desde el mismo momento en el que alguien toma conciencia de la enfermedad de su sistema familiar, inicia un proceso de curación de su genealogía y la liberación de sus dinámicas ocultas, rompiendo y desvelando tabúes y secretos familiares que enfermaban el árbol genealógico", detalla Llano.
"¿De qué murió la hermana de María del Carmen? Investíguelo todo. Pregunte hasta lo más insignificante, desvele los secretos, abra los cajones. Interrogue a la abuela, visite al tío loco. Todo lo que se calla en una generación lo grita la siguiente", asegura Llano, para quien ésta es la manera de oxigenar un árbol genealógico, garantizar su supervivencia, contribuir a su fortalecimiento, a que eche ramas y a que algún día dé flores que acabarán transformándose en frutos.

Psicogenealogía

La psicogenealogía es el estudio del inconsciente familiar a través del árbol genealógico, en el que se originan mucho de los problemas de cada uno de nosotros y donde conviven tanto nuestras posibilidades de realización como los guiones de nuestro fracaso. Así lo asegura el fundador de este movimiento en los años 80, Alejandro Jodorowsky, quien ve en la psicogenealogía la posibilidad de liberarse de los antiguos anclajes tóxicos que actúan sobre las personas y sobre familias enteras de forma inconsciente.
elmundo.es

miércoles, 6 de julio de 2011

Si el nombre de alguien se parece al nuestro, nos gustará más


Las personas nos gustan más si se parecen a nosotros. Y no sólo en aspectos como la forma de hablar, la semejanza en la ropa, la edad, la religión, la política, la forma de comer o el lenguaje corporal. También influye su nombre.
Al menos es lo que sugiere el investigador Randy Garner, de la Sam Houston State University, que envió encuestas por correo modificando la información de la primera página para asegurarse de que el nombre propio del destinatario coincidiera o no con el nombre del propio experimentador.
Es decir, en los casos de coincidencia, un participante llamado Fred Smith podría recibir una encuesta de un investigador llamado Fred Jones, mientras que, en los de no coincidencia, la participante Julie Green podría recibir la encuesta de Amanda White. Esta manipulación tan simple afectó al porcentaje de respuestas, ya que el 30 % de los coincidentes devolvieron la encuesta rellenada, mientras que, en los coincidentes, al ver su nombre propio en la primera página, la participación fue del 56 %.
En lo que denominó el “efecto Nombre-similitud“ (NSE), Garner se encuentra que algo tan aparentemente insignificante como la similitud del nombre puede tener una influencia persuasiva en la percepción del gusto, la percepción de similitud de sí mismo, y la intención expresa de participar en el comportamiento de otro (es decir, aceptar un favor).
Y es que ya lo dijo Dale Carnegie: “el nombre de una persona es a esa persona el sonido más dulce e importante en cualquier idioma”
genciencia.com

viernes, 13 de mayo de 2011

Se dice de mí

Se dice de mí
Juan creció convencido de que era la oveja negra de la familia y se entregó a su destino. María nunca pudo olvidar que ella era la inteligente y su hermana mayor, Carla, la linda. Si a Bruno lo invitaran a pensar el porqué de su rebeldía, probablemente diría: "Siempre fui la manzana podrida de la clase". ¿Por qué modificar la conducta con la que logró llamar la atención de su entorno? Muy a pesar de la connotación, en su mayoría discriminatoria, la lista continúa: fea, enano, ídolo, vago, traga, charlatán, buchón...
Las etiquetas, en la mayoría de los casos, configuran la vida de muchas personas. Para bien o para mal -los rótulos o motes pueden tener connotaciones positivas o negativas-, hay quienes logran desestimar o superar el poder social de los alias, así como otros quedan atrapados en la mirada o creencia de los demás y eso puede condicionar el curso de su personalidad y proyectos vitales.
"Los rótulos son una construcción lingüística, una etiqueta identificatoria -anticipa Valeria Wittner, licenciada en Psicología, experta en vínculos, docente de Clínica Sistémica en la UBA, UP y Fundación Gregory Bateson-. En tanto etiqueta, organizan la experiencia de relación, creando una sensación de que eso es lo verdadero u objetivo. Funcionan como reductores de complejidad de la vida, y por lo tanto, de incertidumbre o ansiedad."
Aunque resulte burdo o simplista, así como a simple vista podemos confiar en la etiqueta que nos dice que lo que hay en ese frasco es sal, cuando también podría ser azúcar, las etiquetas nos definen, nos califican, nos ubican en un lugar.
Fermín tiene 32 años. Acaba de recibirse de abogado. Está convencido de que las distintas experiencias de discriminación de la que fue protagonista o testigo lo motivaron a terminar la carrera. Fermín, ahora con sonrisa justiciera, cuenta su experiencia: "Villero, paraguayo borracho, negro sucio... Puedo rezarles un rosario de motes con los que suelen marcarnos a los que venimos de otro país, a los que vivimos en zonas humildes, a los que no respondemos al marketing del rubio de ojos claros. Lo que es más grave -subraya- es que estos términos ya se usan entre los grupos de los que venimos de otros países vecinos; en muchos casos, además, hay subordinación y autocensura."
En definitiva, debemos asumir la responsabilidad de que "somos lo que construimos socialmente". Nuestra identidad es la suma de la autoimagen, la autoestima o la valoración de nosotros mismos y de lo que los otros nos devuelven acerca de cómo nos ven. Será clave, entonces, nuestra actitud frente a la realidad de la vida cotidiana, así como la calidad de quienes forman parte de este entorno que cada día nos mira y etiqueta según su parecer o lo que aparentamos.
"Cuanto más significativas sean las personas que han puesto el rótulo, más vamos a darle crédito e identificarnos con él en el sentido que más va a influir en nuestra autoimagen -subraya Wittner-. Los rótulos que más impactan son aquellos negativos y construidos en áreas muy significativas para el sujeto: la familia, la pareja, la escuela y otros grupos de pertenencia."
Neuronas con escáner
Los alias sociales calan hondo, hasta tal punto que tejen y destejen nuestra red neuronal. En los últimos años las neurociencias se han encargado de demostrar cómo cada experiencia impacta y puede modificar la constitución del sistema nervioso.
"Nuestros afectos, la conducta y las emociones tienen un correlato biológico también en el nivel de estructura y funcionamiento cerebral", explica la doctora en Psicología Ester Romero. Cuando se le pregunta si los niveles de autoestima influyen en la química neuronal, Romero, especialista en neuropsicología, dice: "Tal como certifican los científicos, toda conducta descansa en un basamento desarrollado a partir de una esencial interacción entre una dotación genética y un complejo marco sociocultural".
Las neurociencias nos han enseñado que el cerebro es un sistema basado en redes neuronales que se van complejizando por el desarrollo y que se organizan en estructuras funcionales que explican nuestra conducta, los deseos, los sentimientos y los pensamientos.
Como el escáner que lee el precio de lo que compramos en el supermercado, las neuronas toman registro de cada situación. Cada experiencia determina nuestra estructura neuronal, así como, gracias a la plasticidad, experiencias y aprendizajes nuevos pueden modificar aquello que pudo habernos formado o condicionado.
Es importante dejar en claro cuestiones tan básicas e importantes como éstas, para entender que aquello que en un principio puede definirnos no sea, precisamente, la mejor etiqueta con la que quisiéramos andar por la vida. Así como alguien o algo puede identificarnos, otro deseo o actitud puede redefinirnos o resignificarnos.
Esto es una primera garantía para asegurar que si realmente lo desean Juan tiene la oportunidad de salir del corral de las ovejas negras; María, de ser tan bella como inteligente pretenda ser, y Bruno, de ganar la atención de los otros, despojándose del disfraz de manzana podrida.
Etiquetas desde la cuna
¿Cuánto hay de genético y hereditario? ¿Cómo, por qué y desde cuándo estamos expuestos a ser etiquetados? ¿Cómo se pueden prevenir impactos emocionales tan profundos?
Clara tiene 21 años y pesa 96 kilos. Estudia Psicología. El sobrepeso, por disfunción en las glándulas tiroideas, no sólo la limita en materia de salud sino que, además, la suscribe a más de una versión popular y discriminatoria sobre la obesidad. "En la calle me gritan gorda cuando me retraso al cruzar y el semáforo ya cambió de color", confiesa, ya inmunizada ante tanta violencia. Hasta en el ámbito universitario recibe comentarios similares cuando tiene que subir por las escaleras porque no funcionan los ascensores. Clara es obesa desde pequeña y desde tiempos escolares, así como el abecedario, aprendió las mil y una variantes de maltrato.
"No sólo influye quién pone el rótulo, sino quiénes y cómo lo sostienen", sigue la licenciada Wittner y aclara que la clave está en "el contexto de la interacción" entre quien etiqueta y quien resulta etiquetado. "Cuánto más significativas sean las personas que definen a alguien, con más fuerza va a impactar ese rótulo", insiste la terapeuta.
"La autoimagen positiva o negativa tiene vinculación con lo que hemos aprendido desde nuestra infancia", advierte Ester Romero. "La sorprendente complejidad que observamos en el cerebro humano es fruto de un desarrollo dinámico que ocurre desde antes del nacimiento y persiste hasta el final de la vida -detalla la experta en evaluación psicológica-. En ese lapso se producen fenómenos importantísimos relacionados con la protección, evolución y muerte de los cuerpos neuronales y sus respectivas conexiones."
Gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, así como las lecciones de flexibilidad y evolución emocional que nos permite la psicoterapia y otras enseñanzas saludables de la vida, podemos superar y transformar aquello que nos pudo haber definido en la temprana edad. Sin embargo, hay quienes no pueden correrse de aquel lugar que reciben como mandato o imposición familiar.
A la hora de entender cuánto el estilo de vínculos y comunicación influyen en nuestro desarrollo, incluso desde nuestra gestación, Romero es contundente: "Lo que nos dicen, lo que hacen con nosotros, el lugar donde nos ponen cuando todavía no podemos ponernos nosotros mismos, más nuestro programa genético y los sucesos del desarrollo prenatal y posnatal inciden en forma adecuada o inadecuada en nuestra constitución cerebral. Esta podría ser una de las explicaciones del origen de las enfermedades mentales y también del particular modo de funcionamiento individual".
La obediente, el vago y el brillante; la ansiosa, el tontito, el bueno y el malo... Así es como por necesidad de simplificar, describir, comparar y adjudicar valores y logros o desventajas y debilidades, por desconocimiento, culpa e inseguridad, entre tantos otros motivos, solemos asignar, momentáneamente o de por vida, determinadas cartas de presentación a hijos, hermanos y demás miembros del entorno.
"Las familias rotulan positivamente y negativamente a sus miembros. Todo depende del tipo o estilo de familia, así como de circunstancias particulares o momentos del ciclo vital que estén atravesando-, explica Wittner-. Es muy común que cuando las familias tienen un problema -precisa la terapeuta-, establezcan que ese problema es propiedad de algún miembro en especial. Lo más habitual es que esa persona quede catalogada como el loco o el malo (en sus variantes y sinónimos). Es así como el problema deja de ser visto como algo distribuido en la familia, se pierde la historia o se olvida su origen y se vuelve algo atemporal, una cosa que ahora es parte de la identidad del niño (o del miembro que sea)."
Nacho tiene 11 años. Su mamá, hoy avergonzada, pero dispuesta a revertirlo todo, confiesa adónde la llevó tanta exigencia y autoritarismo para con su hijo. "Lo traje a ver a la psicopedagoga porque creí que tenía problemas de conducta y aprendizaje. No hablaba con nadie y se negaba a hacer la tarea. Llegué a sacudirlo, tirarle del pelo y preguntarle, a los gritos, si era tontito. Cómo iba a hablar o a producir algo si era un tontito que no podía hacer nada".
En muchos casos, las etiquetas pueden heredarse. El hijo del corrupto o del borracho, por ejemplo, puede convertir a ese niño en ladrón o adicto o, pese a su inocencia, hacerlo pagar una condena social que no le es propia. "Si un rótulo se transmite de una generación a otra, seguramente tendrá más peso y, por lo tanto, será más difícil modificar lo que uno no es", explica Wittner.
En muchas ocasiones, es más fácil responsabilizar de los desajustes emocionales de una familia a quien, por algún motivo, se le pueda adjudicar la causa del mal o de la desventura. Un embarazo no deseado, un hijo que llega en plena crisis de la pareja o en otra situación de duelo familiar, un miembro de la familia que no se ajusta a las expectativas del clan, etcétera. Los motivos son múltiples, así como los rótulos acordes que puedan serles atribuidos a quienes resulten ser víctimas de la etiqueta que, en muchos casos, son motivo de estigma.
"El lugar de oveja negra, por dar un ejemplo, expresa una dinámica familiar particular -explica la doctora Romero-. Es muy probable que esa figura sea necesaria para el grupo, por alguna razón de homeostasis -balance o equilibrio de un sistema-. Muchas veces es necesario tener alguien que ocupe ese u otro rol. Es sabido que es mucho más fácil ver las debilidades de los otros que las propias o aceptar que se tiene horror a la fragilidad."
Para poder rescatar a quien se le ha asignado un rol especial o atribuido la responsabilidad de una determinada situación o conflicto familiar, "será necesario que el grupo familiar pueda hacer foco en el problema y que éste deje de ser visto como parte de la identidad del miembro "identificado o rotulado" -describe en busca de un técnica terapéutica apropiada la licenciada Wittner-. El grupo familiar deberá tomar contacto con el contexto que ha etiquetado a cierto miembro de la familia y entender que lo ocurrido es algo que está distribuido o es propio del escenario o del grupo o vínculo familiar y no de un miembro en especial".
Almacén de rótulos
Así como ocurre en los grupos familiares, esta dinámica se repite en los grupos de estudio y de trabajo. La escuela suele ser un escenario sin filtros a la hora de catalogar a un compañero de clase. Las etiquetas escolares, por la falta o escasez de recursos de afrontamiento que puede tener un niño, e incluso un adolescente, pueden inhabilitarlo o excluirlo del grupo o del juego al que juegan todos. Este puede ser, entre otros trastornos o patologías, las causas de aislamiento o fobia social, así como de tantos otros trastornos de la alimentación o del estado de ánimo.
"Eventos estresantes, por ejemplo la violencia, la vivencia de desprecio, el sentimiento de exclusión, las enfermedades físicas invalidantes, el sentimiento de que se debe responder más allá de las reales posibilidades cognitivas o afectivas, entre tantos otros, son capaces de producir efectos nocivos en las áreas y estructuras cerebrales responsables del procesamiento de los afectos y las funciones cognitivas superiores -precisa la doctora Romero-. Las etiquetas suelen ser un importante factor de estrés psicosocial. Estas experiencias son capaces de ocasionar cambios a largo plazo en el organismo determinados por el tipo, la calidad, la intensidad y la duración del factor estresante."
Así como el acoso reiterado o maltrato escolar, conocido como bullying, que implica maltrato psicológico, verbal y/o físico, el abuso por etiquetas también se registra en forma reiterada dentro del ámbito laboral. Psicólogos y abogados se han especializado en los últimos tiempos en este fenómeno conocido como mobbing.
Marta competía por concurso para un puesto de mando. Llevaba ya 20 años trabajando en ese hospital. Por capacidad y experiencia tenía todas las de ganar. Uno de los dos hombres, con menos puntaje que Marta, resultó el elegido. Cansada de situaciones como ésa, elevó una denuncia por discriminación de género. El concurso fue impugnado, pero si bien ya pasaron cuatro años desde entonces, todavía no tuvo respuestas sobre su ascenso. El puesto sigue vacante y nunca se volvió a llamar a concurso.
"Es frecuente encontrar escenarios laborales donde un empleador o grupo de trabajo tienden a socavar la moral de la persona acosada -detalla Romero-, haciéndole perder su autoestima y sometiéndola a una situación de aislamiento que degrada su consideración personal y social."
Cuando las etiquetas se repiten y se sostienen en el tiempo, es muy probable que esto derive en cuadros de estrés prolongado, a los que las personas deberán adaptarse de alguna manera para soportar estos "golpes emocionales y neuronales destructivos". A veces no es que uno sea, no tenga o no pueda, sino que nos han hecho creer que somos eso y que estamos inhabilitados para poder o tener aquello que nos parece inalcanzable o imposible.
Eduardo Chaktoura es psicólogo y periodista
MOTIVOS PARA REFLEXIONAR
Algunas sugerencias para tomar conciencia del impacto físico y emocional que implica el acto de rotular a los otros y, en algunos casos, en consecuencia, a nosotros mismos:
  • Meditar acerca del valor y el impacto de las palabras que solemos utilizar.
  • El vocabulario y el tono de nuestro discurso suelen ser los ladrillos emocionales de nuestro hogar; son cimiento en el aprendizaje, el desarrollo y en la salud de nuestros hijos.
  • Antes de quejarnos por los rótulos que pueden adjudicarnos, revisar si no solemos cometer el mismo error con los otros.
  • Si bien alguien puede etiquetarnos con tal o cual característica, somos nosotros quienes podemos inhabilitar el acto. Cada quien desplegará, en tiempo y forma, sus posibilidades. Un primer paso podría ser comunicarle al entorno aquello que nos afecta. Lograr un entorno seguro es fundamental. Cuando creemos que la familia no acompaña, es muy probable que haya alguien que esté cerca, capacitado o dispuesto a ayudarnos (un amigo, un profesor, un terapeuta).
  • Si una fama o etiqueta no nos agrada o creemos que no nos pertenece, demostrarles a los demás -y sobre todo a uno mismo- las capacidades o habilidades que nos permiten devolver las cartas credenciales y revertir la situación.
  • Trabajar sobre los enojos y la ansiedad que pueden sorprendernos durante el proceso de resignificación.
  • Saber perdonar a quien nos haya rotulado o embalado en un paquete equivocado o disfuncional para nosotros; así como saber pedir perdón a quienes hayamos catalogado, ya sea porque los hemos denostado o porque les hemos atribuido dotes, poderes o exigencias extremas.
UN TOP TEN PREOCUPANTE
Las llamadas telefónicas recibidas a lo largo de 2010 por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) permiten tener una aproximación sobre los motivos más recurrentes entre los argentinos a la hora de establecer rótulos negativos o demás actos discriminatorios.
Por sobre todas las cosas, aún persisten las cuestiones de género, discapacidad y otros insultos discriminatorios. A continuación, el ranking, según el número de denuncias recibidas:
1. Cuestiones de género: 841
2. Discapacidad: 265
3. Insultos discriminatorios: 173
4. Salud: 162
5. Migrantes: 120
6. Identidad sexual: 98
7. Etario: 74
8. Asuntos gremiales: 61
9. Violencia Laboral: 58
10. Otros: Por debajo de 50 llamadas, hubo denuncias sobre discriminación a propósito de aspecto físico (47), condición social (45), control de admisión (40), cuestiones ideológicas (36), zona de residencia (32), antecedentes penales (18), por ejemplo.
lanacion.com

miércoles, 26 de enero de 2011

Diez nombres cristianos en desuso

El Papa instó a los padres, en un discurso reciente, a que dieran sus hijos nombres cristianos. Muchos ya lo hacen pero, cuando llega la hora de escoger, ¿por qué hay ciertos santos y figuras bíblicas populares y otros no?
Las guarderías están llenas de Daniel, Sara, María, Marta, pero no hay Amminadab, Séfora, o Habacuc.
Los nombres de santos como Andrés, Catarina o Francisco se repiten como el eco durante los años, pero no hay muchas guías de teléfono u agendas llenas con nombres como Abbos, Leócritas o Etelreda (con sus variaciones Eteldreda y Edeltruda).
¿Podrían estos nombres del santoral, no populares, ponerse de moda?

Diez nombres

En su discurso, el Pontífice se refería al Derecho Canónico que advierte de los "peligros" de bautizar a los niños de una forma "contraria a la sensibilidad cristiana".
Seguramente también aludía a una moda muy popular entre los famosos que dotan a sus progenitores de apelacitivos "profanos" como Brooklyn, Peaches o Princesa Tiaamii.
Para quienes quieran seguir el consejo del Papa, existe una gran cantidad de nombres de santos y figuras del Nuevo y del Antiguo Testamento entre los que elegir.
Entre ellos, estos diez de la tradición judeo-cristiana que no son usados con frecuencia, así que -en algunos casos- tratamos de indagar por qué.
1. El nombre de Jezabel, la reina de Israel, más tarde se convirtió en símbolo de la mujer "perdida". El psicólogo social Martin Skinner, de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, dice que "se trata de un caso de un nombre que atrae un alto grado de notoriedad". Por lo tanto, "nadie le va a dar a su hija un nombre que ha adquirido connotaciones negativas. La mayoría de las personas, la reputación de este nombre es lo que prima, por sobre el hecho de que Jezabel era, en el Antiguo Testamento, como Eva, Ruth o Naomi".
2. Nabucodonosor era el rey del imperio babilónico. Sus hazañas se narran en los libros de Daniel y Jeremías. Skinner cree que en este caso existe una dificultad fonética. Es un nombre que "suena muy duro y no es muy fácil de pronunciar".
3. Dorcas era una mujer bíblica "abundante en buenos hechos y en dádivas de misericordia", cuya muerte provocó mucho llanto, de acuerdo con el Libro de Hechos del Nuevo Testamento. Es también conocida como Tabita, un nombre que quizás es mucho más común oír en algunos sitios.
4. San Filemón era el destinatario de una epístola de San Pablo en el Nuevo Testamento. Pero mientras que el nombre de Salomón, el rey sabio, se oye a menudo, rara vez se escucha Filemón.
5. Gomer era la esposa del profeta Oseas. Según Skinner, hay "algún tipo de masculinidad en el sonido de Gomer". En su opinión los nombres femeninos tienden a ser "más ligeros", y los de los hombres "más agudos". Pero, además, Gomer es descrita como prostituta, de manera que, por más que aparezca en la Biblia, pocos católicos la admitirían como parte de la familia.
6. Se dice que la persona más vieja que aparece en la Biblia, Matusalén, vivió hasta los 969 años. "Utilizamos la frase 'tan viejo como Matusalén', así que cuando uno tiene un bebé, no va a pensar que es como Matusalén. Además es un nombre que suena antiguo como otros apelativos populares antaño, por ejemplo Ebenezer y Ezequiel".
7. Acsa fue hija de Caleb, quien la ofreció en matrimonio a Otoniel en el Antiguo Testamento.
8. De acuerdo con una historia que data del siglo XIV, Santa Wilgefortis, también conocida como Santa Librada, tomó un voto de virginidad cuando fue prometida en matrimonio por su padre. Después de que oró para pedir ayuda divina para mantenerse virgen, le creció barba y bigote. Buena razón para que el nombre no sea popular.
9. Séfora, la esposa de Moisés y la hija de Jetro, se menciona en el libro de Éxodo.
10. Radbod o Radboud, fue obispo de Utrecht, alrededor del año 900. Skinner dice que no es desacertado pensar que por su sonido este nombre pueda hacerse popular en los países angolsajones, aunque este gusto por los nombres no tan comunes, añade, es en la actualidad un fenómeno más popular entre las celebridades.
bbc.co.uk

domingo, 9 de enero de 2011

Nombres de bebes que se inspiran en la TV y en el fútbol

Por Valeria Musse
LA PLATA.- Ya no caben dudas de la influencia de la televisión. Durante 2010, los nombres de bebés que más fueron elegidos por papás y mamás de la provincia de Buenos Aires están relacionados con el fútbol, en el caso de los niños, y las telenovelas, para las niñas.
Esa es la conclusión a la que llegó la Jefatura de Gabinete local luego de relevar los datos obtenidos en las delegaciones del Registro Provincial de las Personas luego de que fueran inscriptos unos 300 mil nacimientos el último año.
Si bien Thiago, Benjamín y Bautista fueron los nombres más escogidos para bautizar a los pequeños varones, algunos eventos deportivos han marcado a fuego la identidad de los nuevos habitantes de la provincia.
Tal es así que luego de que se disputara el Mundial de Fútbol en Sudáfrica, y pese a que la Argentina no logró avanzar a semifinales, nombres como Martín, en referencia al delantero de Boca Palermo, y Lionel, por Messi, renacieron de su letargo y volvieron a ser utilizados para sus hijos.
En La Plata, en tanto, la Copa Libertadores de América que obtuvo el club Estudiantes a fines de 2009 y la obtención de un nuevo campeonato local en 2010 impulsó a que los padres "Pincha" llamaran a sus bebés como el ídolo Juan Sebastián (Verón).
El otro club platense, Gimnasia, también resultó una musa inspiradora para los padres. "Muchos eligen el nombre Azul para las nenas, en honor a los colores de Gimnasia", ejemplificó Susana Costa, responsable de la Centralizadora de Nacimientos de la capital bonaerense, y aseveró que la influencia de la televisión es notoria.
"En los últimos años es clara la tendencia a sonidos simples, nombres cortos y, en general, sin un segundo nombre", agregó la especialista.
En el caso de las niñas, las protagonistas de la televisión también dejaron su huella. Aunque Jazmín fue el más popular, seguido por Valentina, Renata y Ailen, el nombre Malena, inspirado en el personaje de Celeste Cid en el unitario que se emitía por Canal Trece Para vestir santos, fue otro de los más solicitados al momento de la inscripción. Lo mismo ocurrió con Renata. Este apodo saltó a la fama gracias a la telenovela Malparida Los padres tienen 40 días hábiles posteriores al parto para anotar al recién nacido en la delegación del Registro más cercana al domicilio o en el mismo hospital si contara con una sede de inscripción propia.
lanacion.com

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El nombre del bebé podría relacionarse con sus estudios futuros

Queda mucho tiempo para saber qué estudios querrán tomar nuestros hijos, muchos lectores ni siquiera tienen hijos aún, pero seguro que ya se están planteando qué nombre ponerles a los futuros bebés. Pues bien, volvemos con un tema curioso que tratamos hace unos días, ya que el nombre del bebé podría tener relación con los estudios que realice.
Como vimos, el nombre del niño se relacionaba con las calificaciones escolares de cierto modo, según se desprendía de una investigación publicada en 2009 por Julia Kube, en la Universidad de Oldenburg (Alemania) y dirigida por la profesora Astrid Kaiser.
En dicho estudio se ofrecía una lista de nombres propios asociados a prejuicios negativos y otra relacionada con prejuicios positivos, y también se sugiere que el nombre propio de un alumno influye en el tipo de estudios que realizará.
En concreto, había determinados nombres que se repetían más en los colegios de élite en comparación con los colegios dirigidos a las clases más bajas. En Alemania, los niños de clase más alta y con un rendimiento escolar más elevado acuden al “Gymnasium”, que suele ser el precedente de los estudios universitarios.
Por contra, los niños de nivel cultural más bajo y receptores de ayudas sociales suelen acudir al “Hauptschule” (la mayoría de sus alumnos acabará desempeñando oficios de poca especialización o baja remuneración).
Pues bien, el nombre de Kevin (asociado a bajo estrato social) aparecía exclusivamente en las listas de estudiantes procedentes del Hauptschule, pero no del Gymnasium. Algo bastante difícil de creer si se hubieran tomado los listados de alumnos de varios años y varios institutos, ¿no pensáis?
Me gustaría ver el estudio original para determinar cuáles fueron los datos analizados, si se cumplían más o menos con otros nombres asociados a connotaciones negativas en Alemania como Mandy o Cedric…
Lo que sí conocemos es que, del mismo modo que sucedía con las calificaciones escolares, esta curiosa asociación no se producía en el caso de las chicas, pues los nombres femeninos asociados a prejuicios negativos como Vanessa o Jaqueline sí aparecían indistintamente en el Hapstschule y el Gymnasium.
Como comenté al hablar de este estudio y su relación con las calificaciones escolares, aunque pueda haber cierta tendencia, ésta será temporal (las modas de los nombres son muy variables) y no determinante, pues seguro que muchos otros factores sí son relevantes a la hora de que un niño tenga unos estudios u otros en el futuro.
La imposición de unos u otros nombres tendrá una relevancia difícilmente mesurable, y no me preocuparía demasiado por si el nombre del bebé se relacionará con sus estudios futuros. Mejor vayamos pasito a pasito, que estoy segura de que, a priori, cualquier Kevin, Jessica o Fabiano de todos los Santos pueden tener estudios superiores.
genciencia.com

domingo, 17 de octubre de 2010

Daniel y Lucía siguen siendo los nombres de moda para los niños españoles

Tener un DNI con el nombre de Daniel o Lucía será lo más común en España porque, junto a Alejandro, Paula, Pablo o María, siguen siendo los nombres 'de moda'. De los 255.045 niños nacidos en España en 2009, 6.227 se llaman Daniel.
La encuesta de nombres muestra pocos cambios respecto a los datos de 2008
Probablemente compartirán juegos con alguno de los 5.895 Alejandros o los 5.700 Pablos nacidos el pasado año, según la encuesta de nombres propios más frecuentes que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que muestra pocos cambios respecto a los datos de 2008.
Entre las 237.886 niñas, 6.847 recibieron el nombre de Lucía y otras 6.549 el de Paula. María, aunque baja al tercer puesto desde el segundo que ocupaba en 2008, continúa entre los nombres favoritos, como demuestran las 6.113 nacidas el pasado año, seguidas por 4.417 Saras.
Los nombres compuestos, por su parte, son desplazados a posiciones inferiores. Entre los chicos, el más común es Miguel Ángel -en 905 ocasiones- y entre las chicas el único que aparece en la lista es el de Ana María -414-. Mientras, Kevin y Alexandra se encuentran en los últimos puestos y dan nombre a 440 niños y 370 niñas.
Entre las 237.886 niñas, 6.847 recibieron el nombre de Lucía y otras 6.549 al de Paula
Sin llegar al medio millar también están los nombres de Manuela, Christian, Mikel, Valentina, Yeray o Gisela. Izan (1.803), Mohamed (1.108), Adam (1.321), Pol (935) son otros de los cien nombres más puestos a los niños nacidos en España en 2009, mientras que Noa (1.749), Laia (1.375), Lola (1.032), Aroa (940), Malak (506) están entre los más elegidos para las niñas.
Por comunidades autónomas, se repiten las preferencias nacionales, aunque con ligeras variaciones que conducen a algunos nombres característicos de la región a los "top 10" autonómicos. Así, Marc es el nombre más repetido en Cataluña y Baleares entre los recién nacidos en 2009. Marc también se sitúa entre los nombres más elegidos en la Comunidad Valenciana, pero al contrario que en Cataluña los valencianos escogen más nombres en castellano como Pablo o Daniel.
Iker alcanza el primer puesto en el País Vasco y Navarra. Ane es el nombre preferido para las niñas en el País Vasco e Irati lo es en Navarra. En Galicia, Hugo es el nombre favorito para chico, pero también aparecen entre los preferidos otros como Brais y, entre las niñas, Noa o Uxia han conseguido hacerse populares.
Por comunidades, se repiten las preferencias, aunque con ligeras variaciones
Ceuta y Melilla configuran una lista propia en la que aparecen los nombres de Paula o Sara en las últimas posiciones, mientras que Mohamed y Nour ascienden a los primeros puestos. Las comunidades del sur de la Península también se resisten a Daniel y prefieren Alejandro, al menos Andalucía y Extremadura, mientras que los murcianos se decantan por Pablo.
Frente a los tópicos, según los datos del INE en Aragón no abundan las chicas llamadas Pilar o, al menos, no será así entre las nacidas en 2009, pese a que el nombre del patrón de los aragoneses, San Jorge, sí que figura entre los más usados. Y aunque ha descendido el número respecto a 2008 y no es el que más eligen los asturianos, Pelayo continúa como uno de los nombres preferidos en el Principado y lo llevarán 97 niños nacidos el pasado año

20minutos.es

jueves, 26 de agosto de 2010

El peligro de llamarse Kevin

La idea de que las notas escolares no siempre son objetivas no es nueva, pero que el nombre propio de un alumno sea un factor para su éxito escolar es un resultado algo sorprendente de un estudio de la Universidad de Oldenburg (norte de Alemania), dirigido por la profesora Astrid Kaiser.
Según el estudio, un trabajo firmado por un niño llamado Kevin, Mandy o Cedric -nombres que en Alemania están ligados a estratos sociales inferiores- suele tener una peor calificación que un trabajo idéntico firmado por Maximilian, Jakob o Simon.
El punto de partida del estudio fue una investigación anterior, realizada también en Oldenburg por Julia Kube, quien, en un trabajo publicado en 2009, había logrado determinar una lista de nombres asociados a prejuicios negativos y otra relacionada con prejuicios positivos.
Ante ello, Kaiser y una de sus estudiantes se preguntaron en qué medida el nombre propio de un niño podía favorecer o perjudicar sus notas escolares, independientemente de sus rendimientos.
Para ello, un grupo de 12 niños realizó trabajos que luego fueron escaneados y enviados, en ocasiones firmados con un nombre con carga positiva como Alexander o en otras con nombres con carga negativa como Marvin, a 200 profesores para que los calificaran.

Doble calificación
Cada trabajo debía ser calificado por dos profesores distintos, uno que lo recibía con la firma de un nombre positivo y otro que suscribía un niño con un nombre de carga negativa.
En el experimento, un trabajo firmado por Jakob, Maximilian o Simon fue siempre mejor calificado que si estaba firmado por Kevin o Mandy, pese a tratarse del mismo texto.
Curiosamente, las diferencias de calificación sólo se observaron en los nombres masculinos, entre Kevin y Maximilian, por ejemplo, y no entre Celine y Charlotte, lo que, según Kaiser, tiene en parte su explicación en que los chicos suelen sufrir más bajo prejuicios de los profesores que las chicas.
Los chicos son asociados a una inquietud permanente y una tendencia a romper las reglas, mientras que las chicas son relacionadas con la serenidad y la obediencia.
Otra explicación que contempla el estudio es que la estratificación de los nombres masculinos es más pronunciada que la de los nombres femeninos.
Una muestra de lo anterior se encontró al comparar listas de estudiantes procedentes de los diversos tipos de colegios de secundaria que existen en Alemania.
El Gymnasium es el tipo de escuela preferido por los estratos altos, a donde suelen llegar los niños con mejor rendimiento escolar y que da el acceso a la universidad.

Bachillerato de los pobres
La llamada Hauptschule, en cambio, es en cierta manera el bachillerato de los pobres, de los hijos de receptores de ayuda social o de familias de un nivel cultural bajo y cuyo destino suele ser o bien el desempleo o el ejercicio de oficios de poca especialización y baja remuneración.
En todo caso, el nombre Kevin sólo apareció en las listas de los estudiantes procedentes de la Hauptschule mientras que nombres femeninos asociados a prejuicios negativos -como Vanessa o Jaqueline- sí se encontraron en las listas del Gymnasium.
Esa comparación permite, según el estudio, la conclusión de que resulta más difícil determinar la pertenencia de un nombre femenino a uno u otro estrato social o cultural.
El nombre Kevin, que entró en Alemania probablemente en los tiempos en que el inglés Kevin Keagan jugaba en el Hamburgo y luego se hizo popular por la película "Kevin sólo en casa", parece ser de momento el que más estigmatizado está en Alemania.
Existe, al parecer, algo así como el peligro de llamarse Kevin.

elmundo.es

viernes, 9 de julio de 2010

Un matrimonio quiere llamar a su bebé "Vuvuzela"

Un matrimonio uruguayo pidió autorización en su país para inscribir a su hija con el nombre de María Vuvuzela, en homenaje al instrumento sudafricano que cobró notoriedad con motivo del Mundial de fútbol que se celebra en Sudáfrica.
Alfredo Orellano, director del Registro Civil, confirmó hoy que la solicitud está, pero se encuentra a consideración de esa oficina, teniendo en cuenta que hay una ley que prohíbe expresamente nombres confusos, extravagantes o ridículos.
El funcionario reveló también que con motivo de la fiebre mundialista y la destacada actuación de Uruguay se sumaron muchas inscripciones de niñas con nombres como Victoria Celeste, María Celeste o Celeste, simplemente.
Uruguay, de 3,5 millones de habitantes, está conmovido desde que el seleccionado dirigido por Oscar Washington Tabárez pasó la primera fase del Mundial como ganador del Grupo A y llegó hasta las semifinales.
Desde entonces, hasta la página oficial de la Presidencia de la República del Uruguay se tiñó de celeste y se agotaron todas las partidas de banderas, bufandas, gorros y otros emblemas de color celeste y blanco que identifican a la selección de fútbol.
Por esta misma razón, antes del partido del martes contra Holanda por semifinales varias farmacias de Montevideo informaron que se agotaron los tranquilizantes y los remedios para la afonía, las consecuencias más directas sobre la salud de los uruguayos.
Entre la extensa lista de nombres insólitos figuran uruguayos llamados Flash, Pejerto, Dulce, No Me Olvides, Teléfono, Filete, Flor de té, Arbol, Oxígeno, Horina, Flor de un día, Dos a uno, Nestos Odio Papito, Esmédico, Democrático Palmera, Potranca Ruana, Chupita, Amada Inglaterra, Julio Treintayuno, Tocayo, Banda Oriental, Circuncisión, Feo Lindo, Sol y Luz, Daniel Pistola, Libre Albedrío, Marca Registrada, Sarli, Hitler y Desdichado.

elargentino.com

viernes, 11 de junio de 2010

Envía tu foto al espacio

La NASA propone a los internautas que su foto viaje al espacio. A falta de presupuesto para mayores empeños, la agencia espacial de Estados Unidos ha abierto un sitio en el que los internautas pueden cargar su foto. Y ésta viajará en uno de los dos últimos viajes de los transbordadores espaciales estadounidenses previstos para septiembre y noviembre.
Una vez cargada la foto y el nombre del titular, el internauta puede imprimir la página acreditativa. Al terminar la misión, recibirá un certificado que dejará constancia de su viaje virtual. Durante el mismo podrá seguir por los propios sitios de la NASA o en las redes sociales el desarrollo del mismo. Si no tiene foto, también vale con registrar únicamente el nombre.
Este servicio es gratuito y, además de su objetivo educativo, sigue una tradición enraizada en la NASA de enviar objetos al espacio. Discos de los Beatles, muñecos de Buzz, el personaje de Toy Story, o las cenizas del creador de Star Trek ya han protagonizado esta experiencia.

elpais.com

lunes, 10 de mayo de 2010

El efecto vampiro llega a los nombres de bebés

Cullen se ha colado entre la lista de los nombres más elegidos para los nuevos nacidos en 2009. "Un antiguo nombre para una reciente fama", concluía The New York Times en la noticia.
Cullen es el apellido del atractivo vampiro Edward, que interpreta el actor Robert Pattinson en la saga Crepúsculo, la adaptación cinematográfica de los best-sellers de Stephenie Meyer.
La tendencia ya comenzó en 2008 y se reafirmó el año pasado .
El nombre más popular entre las chicas fue Isabella. Curiosamente Bella es el nombre de la amada por la que suspira el vampiro Edward.
Unas 22.000 niñas fueron registradas con el nombre de Isabella de un total de 4,1 millones de bebés, mientras que Cullen fue el elegido para 555 niños nacidos en 2009 en Estados Unidos.
elpais.com

domingo, 11 de abril de 2010

Gente que prefiere llamarse como otra gente

Muchos escritores, cantantes, artistas y estadistas utilizaron en un momento de sus vidas un nombre y apellido distintos. ¿Habrían tenido el mismo éxito con sus verdaderos nombres? Quizás. Otros, como Charles Chaplin o Maurice Chevallier, hicieron una carrera arrolladora y no modificaron su nombre. Sin embargo, hay quienes recurrieron a un seudónimo y así ganaron su buena o discutida fama. Abundan ejemplos a lo largo de la historia: el famoso Cicerón era llamado entre sus familiares y amigos con su verdadero nombre, Marco Tulio. Y el popular médico Paracelso, que vivió entre 1493 y 1541, en realidad no era otro que Philippus Theophrastus Bombast von Hohenheim.
La moda siguió mucho tiempo después y en distintos ambientes. Basta citar al legendario Buffalo Bill (1846-1917), que fue inmortalizado a través de medio centenar de películas y era, en realidad, William Cody.
Algunos estadistas fueron más conocidos por sus seudónimos que por sus nombres propios, como Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), Iósif Visariónovich Dzhugashvilli (Stalin), Josip Broz (Tito), Mohandas Karamchand (Gandhi), Adolf Schicklgruber (Adolf Hitler) y Lev Bronstein (León Trotski).
Ciertos historiadores confirman que Juan D. Perón utilizó Descartes entre sus seudónimos para firmar artículos. Se afirma también que el estadounidense Henry Kissinger usó el nombre Harold A. Kirschman para dirigirse anónimamente a las reuniones secretas previas a la firma del acuerdo de paz que daría fin al conflicto de Vietnam en 1972, según consta en sus Memorias , escritas siete años después.
Astrólogos, brujos, escritores
En el improbable mundo de lo paranormal es frecuente también dar con astrólogos y ocultistas que cambian de nombre para preservar su efímera intimidad o por otras razones. Así, Horangel es Horacio Germán Tirigall. La sanadora Madre María, según su documento de identidad, María Salomé Loredo de Subiza. El venerado Gauchito Gil, Antonio Mamerto Gil Núñez. El autor de El tercer ojo , Lobsang Rampa, era Cyril Henry Hoskin, y el conocido gran Houdini, Erik Weisz. El tristemente célebre mago negro Aleister Crowley se llamaba en realidad Edward Alexander. La pitonisa Dion Fortune, Violet Firth. En cambio, aún no fue develado el nombre real del último de los alquimistas, al que los iniciados llaman hasta hoy por su seudónimo, Fulcanelli.
Prosistas y poetas también acudieron a este recurso. Autores de la talla de Edmund Spencer, Christopher Marlowe, Francis Bacon y hasta sir Walter Raleigh habrían coincidido al elegir a Shakespeare para ocultar la verdadera identidad de sus trabajos.
Almafuerte, autor de ¡Piu avanti!, se llamaba Pedro Bonifacio Palacios. La escritora francesa Colette no era otra que Sidonia Claudina de Jouvenel. Y Katherine Mansfield fue el nombre elegido por Catherine Beauchamps para firmar sus obras.
Entre las mujeres que más despistaban, Mary Ann Evans firmaba con el masculino George Elliot y Aurora Dupin, George Sand, además de vestirse como un hombrecito.
Otros nombre falso memorable es Mark Twain, porque el recordado autor de Las aventuras de Tom Sawyer se llamaba, en realidad, Samuel Clemens. En tanto, el autor de El Golem , el austríaco Meyrink, que en uno de sus escritos afirma que "nada podemos hacer que no sea mágico", se llamaba Gustav Meyer.
Siguen las firmas
Por estos lares se impone recordar a Gustavo Martínez Zuviría, más difundido como Hugo Wast, y José S. Alvarez, que firmaba como Fray Mocho. El chileno Pablo Neruda fue anotado como Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, mientras que Tirso de Molina era realmente Gabriel Téllez.
Más datos: Molière era Juan Poquelin y Voltaire, François Marie Arouet. El creador de La cartuja de Parma , Stendhal, en los documentos se llamaba Marie Henri Beyle.
En la actualidad los seudónimos siguen vigentes, quizá debido a determinadas políticas originadas en los departamentos de marketing. Winona Ryder, por ejemplo, figura en su pasaporte como Winona Horowitz. En el mismo tren de gente que prefiere llamarse como otra gente, Susan Abigail Tomaling prefiere ser Susan Sarandon; Michael Shalhoub, Omar Sharif; Ramón Estévez, Martin Sheen; Annie Mae Bullock, Tina Turner; Gordon Mathew Sumner, Sting; Robert Zimmerman, Bob Dylan; Nicholas Coppola, Nicholas Cage, y Cedric Clapp, Eric Clapton.
El jamás olvidado James Dean, por su parte, se llamaba Seth Ward. Mientras que Fred Astaire era Frederick Austerlitz. Y el cómico Jerry Lewis, Joseph Livitch.
Tampoco Sofía Loren es Sofia Loren: su nombre verdadero es Sofia Scicolone. Y el duro de todos los tiempos, John Wayne, fue bautizado por sus padres, quién lo diría, con el nombre de Marion Morrison. Woody Allen es Allen Stewart Konigsberg y el cantautor británico Cat Stevens se rebautizó en 1996 con otro seudónimo, más afín a su cambio religioso y político: Yusuf Islam.
Entre los humoristas nacionales hay que recordar también que Juan Carlos Colombres es Landrú y el padre de la famosa Mafalda, Quino, es, según el acta de nacimiento, Joaquín Salvador Lavado. El mundo de la música agrupa en forma similar a un notable conjunto de nombres no menos imaginativos que las obras que los inmortalizaron: Atahualpa Yupanqui era Héctor Roberto Chavero y Sandro de América, Roberto Sánchez.
Una buena anécdota: H. Bustos Domecq fue el seudónimo compartido por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. A propósito, Gilbert Maurey en su libro Mentir, ventajas y desventajas , menciona una historia de Umberto Eco en la que Pablo Picasso dice haber pintado en 1921 el retrato de H. Bustos Domecq, y Fernando Pessoa asegura que se trata del mejor cuadro de Picasso. "Cuando los críticos se interesan en el asunto, Picasso declara que se lo han robado. En 1945 Salvador Dalí anuncia que encontró el cuadro, y Picasso lo reconoce formalmente. Esa tela se vende al Museum of Modern Art. En 1950, Jorge Luis Borges afirma en un ensayo que nadie pudo pintar el retrato de Bustos Domecq en 1921, porque fue él quien inventó a ese personaje 20 años después. Mas tarde, en 1986, Quenau afirma en una obra inédita que Domecq existió, pero que se llamaba Schmidt."
Alejandro Schang Viton

lanacion.com

sábado, 5 de diciembre de 2009

Ahora los padres eligen un solo nombre y corto para sus hijos

Mía, Alma,Dina,Lola y Emma,para ellas. Thiago, Tomás, Mateo y Juan para ellos. El ranking de los nombres más elegidos por los bonaerenses en 2009 señala una tendencia: los papás optan por nombres cortos y de sonido simple para llamar a sus hijos, y sin segundo nombre.
El informe, elaborado por la Jefatura de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, se basa en el análisis de 250.000 inscripciones de bebés realizadas desde enero en el Registro Provincial. Las consultas realizadas en las delegaciones del Registro señalan que este año hay una tendencia por los nombres cortos.
En el caso de las nenas, no tienen más de dos sílabas y ninguno de los más elegidos tiene significación religiosa. Entre los nombres de varones más populares también hay otros un poco más largos, como Bautista o Benjamín, que tienen una ascendencia religiosa. Pero la característica común de todos estos nombres es que tienen una pronunciación sencilla.
La elección de los nombres de los pequeños está cambiando año a año. El ranking que la provincia hizo en 2008 mostró que los nombres de nuestros abuelos se habían puesto de moda otra vez. Pedro, Francisco, Julia y Victoria fueron algunos de los nombres tradicionales más elegidos el año pasado, luego de un largo liderazgo de nombres extranjeros y aborígenes.
"El nombre no sólo sirve para distinguir a las personas, sino que parte de un principio de seguridad jurídica indispensable en la vida. Y de él deriva un derecho elemental que el Estado debe proteger", destaca Alberto Pérez, jefe de Gabinete del Gobierno bonaerense, que tiene a su cargo el Registro de las Personas.
¿Qué nombres no se permiten inscribir?
Jorge Aguiar, director del Registro de las Personas de la provincia de Buenos Aires, explica: "El criterio es cada vez más amplio. Cuando se presenta el caso de un nombre poco común o que genera dudas, el delegado del Registro nos eleva la consulta y, por su parte, los padres presentan antecedentes del uso del nombre o su significado. Muchos de estos casos se terminan autorizando".


Las excepciones
Este año, en la Provincia hubo varios nombres raros que no fueron aceptados en el momento de la inscripción del bebé y que fueron motivo de consulta.

Algunos de ellos son Sadam, Leone, Nehemías y Rayo, Milano, Kanu, Novena y Gemma.
La ley nacional 18.248 dice que el nombre no puede ser ridículo ni extravagante ni contrario a nuestras costumbres. No puede expresar tendencia política o ideológica, o suscitar equívocos sobre el sexo de la persona. No se aceptan nombres extranjeros, salvo los castellanizados por el uso (por ejemplo, Jonathan) o los nombres de los papás, de fácil pronunciación sin traducción en el idioma nacional.
Década por década
2000. La flexibilización de la legislación permitió el boom de los nombres "raros". También se registró un aumento de los nombres indígenas, aunque ya estaban habilitados desde 1984. Algunos ejemplos: Tayel y Newén (de varón) y Suyay y Elune (de nena).

1990. Los nombres de personajes de telenovelas. Entre los más elegidos: Fiamma ("La extraña dama", de 1989) y Roxy (el personaje de Mercedes Morán en "Gasoleros") . Y muchos se encapricharon con "Junior", por el hijo del ex presidente Carlos Menem (pero nunca autorizaron su uso) y Ayrton (por Senna, el piloto de F 1 que murió en 1994).
1980. Los nombres de melodramas latinoamericanos. La actriz Luisana Lopilato, por ejemplo, nació en 1981 y debe su nombre a la protagonista de la novela venezolana "Luisana Mía". En esa misma línea se cuentan Desireé, Jonathan, Jessica y Christian. En esta década muchos bebés fueron anotados también como Diego Armando, por Maradona.
1970. A miles de bebés llamaron Ernesto en homenaje al "Che" Guevara. Otros de moda fueron Natalia, Cristián, Fabián y Sandro, con sus variantes femeninas.
1960. Los más cotizados: Roberto, Mario, Mirta, Mónica y Andrea.

Cada vez más parejas los anotan con doble apellido: le agregan el materno
Cada vez se anotan más bebés con doble apellido, porque cada vez nacen más bebés de parejas que conviven sin estar casados. De esta manera, los padres buscan reafirmar la pareja y simplificar trámites que puedan requerir, por ejemplo, el acta de matrimonio, explican en el Registro de las Personas bonaerense. Si el bebé no fue inscripto con el apellido materno se puede agregar en cualquier momento: se trata de un trámite sencillo que se llama "adición del apellido materno" y puede hacerse en la delegación del Registro más cercana al domicilio.

Cada año en la Provincia se realizan cerca de 3.000 trámites de este tipo.
¿Cómo se hace?
Se completa un formulario, se adjunta una nota dirigida al director provincial del Registro solicitando la adhesión del apellido y así se inicia un expediente. Los padres deben presentar sus DNI y la partida de nacimiento del niño/a.
"Se realiza una rectificación del acta de nacimiento original, a la que se le hace una anotación marginal. Cuando el trámite concluye, el Registro notifica a los padres y se entrega una copia certificada del acta de nacimiento con el apellido materno agregado. Para que figure en el DNI del nene, hay que pedir uno nuevo", explica Jorge Aguiar, director del organismo. Este trámite lleva un sellado de $ 20 (tarda 60 días) o de $ 30 pesos (demora 45).
"En la Argentina el doble apellido es optativo. La Provincia contempla la situación de los padres que decidieron no usarlo al momento de la inscripción del bebé, y brinda la posibilidad de agregarlo en cualquier momento de la vida del chico", señala Alberto Pérez, jefe de Gabinete provincial.
clarin.com

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Quién le pone el nombre a los medicamentos?


ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- Aún no hay dosis, pero sí nombres. Las compañías que fabrican las vacunas contra la gripe A ya las han 'bautizado'. En los próximos meses, los nombres que probablemente más escuchará el sector sanitario serán los de Panflu (Sinovac Biotech), Pandemrix (GlaxoSmithKline), Focetria (Novartis) y Celvapan (Baxter), entre otros. Aunque de momento la FDA (la Agencia Estadounidense del Medicamento) no ha reconocido estas denominaciones, las farmacéuticas ya las utilizan, para que vayan calando en la población.
Como los padres que eligen el nombre de sus hijos en el primer mes de embarazo y llegan al parto con una clara elección. Así actúan los laboratorios con sus 'retoños', los nuevos fármacos. Cuando aún están en fase de investigación, piensan la identidad con la que lo lanzarán al mercado, de forma que para ese momento ya suene familiar.
"Se trata de ir creando marca. Hay que elegir una palabra corta, pegadiza y global, que quede bien en todos los idiomas, porque el objetivo es que se posicione muy rápido en todo el mundo para recuperar la inversión que lleva detrás un producto de este tipo, que requiere mucho dinero y muchos años de investigación", explica a elmundo.es Gonzalo Brujó, Consejero delegado de Interbrand, una compañía especializada en marcas, responsable de éxitos como Prozac.
¿Cómo dar con la palabra clave? ¿Qué se esconde tras nombres tan famosos como aspirina o valium, conocidos por todos? Generalmente detrás están empresas externas que se dedican exclusivamente a esta labor. Durante dos o tres meses un equipo de creativos se concentra sólo en crear el 'nombre fantasía' para un medicamento, como se conoce en el negocio la tarea. "Valoramos la etimología de la palabra en todos los idiomas, buscamos en diccionarios griegos y latinos y pensamos en un vocablo que sea fuerte, conciso y, sobre todo, que no recuerde a nada de lo que ya existe. Luego presentamos al laboratorio varias opciones para que elija. Ellos tienen la última palabra", señala Brujó.
"Tiene que ser una palabra fuerte y concisa, que suene bien en todos los idiomas"
Este proceso de 'bautismo' es largo y complejo, según reconocen fuentes de diversos laboratorios. Cuando se descubre una molécula con potencial para convertirse en una determinada terapia, se le da una denominación química, una serie de letras y números que sólo sirve a los científicos para identificar el compuesto. Cuando las autoridades aprueban el producto para la prescripción general, recibe otras dos denominaciones. Una es el nombre genérico, que se basa en el principio activo y la otra es el nombre comercial, que distingue al medicamento como propiedad exclusiva de una compañía y que tiene capacidad para convertirlo en un 'best-seller'.
Alta tecnología
Las referencias utilizadas para inventar un nombre son de lo más variadas. Por ejemplo, para un medicamento contra la disfunción eréctil, el personal de Interbrand jugó con los conceptos de virilidad y buscó nombres que hicieran hincapié en los efectos del fármaco. Así nació
Viagra, que es una combinación de letras de las palabras vigor y salto del Niágara, que sugiere un flujo.
Otro recurso típico consiste en emplear las letras x,y o z (Clamoxyl, Xanax...), que en el imaginario colectivo se asocian con alta teconología. Este proceso de invención puede llegar a costar a los laboratorios hasta 1.000.000 de euros, aseguran algunos especialistas de farmacéuticas consultados.
Junto con el nombre, hay que crear toda la imagen de marca, una completa estrategia de comunicación para dar a conocer el producto a los distintos públicos. "Lo que diferencia la publicidad de un fármaco de la de otros productos es que está muy limitada, se rige por una normativa muy estricta -contemplada en la Ley del Medicamento- y eso nos obliga a ser mucho más originales", dice Enric Gómez, director general de Ogilvy Healthworld en Barcelona, una división de la agencia publicitaria dedicada a la comunicación de temas de salud. "Además no es lo mismo dirigirse a médicos que a pacientes, ya que para anunciarse al público general en España no se pueden usar marcas, algo que sí esta permitido en Estados Unidos", señala este experto.
"Las farmacéuticas no arriesgan en las campañas. Tienen miedo de apostar por una publicidad rompedora"
Uno de los hitos en este campo, reconocido por todos, es el de Viagra, que "cuando salió al mercado ya lo conocía todo el mundo, porque se había posicionado muy bien en Internet", recuerda Gómez, que señala que "ahora ha ocurrido lo mismo con Priligy, el primer fármaco para la eyaculación precoz".
No obstante, Javier Agudo, vicepresidente creativo de Ogilvy Healthworld, indica que "esta utilización de la Red no es lo común entre las empresas farmacéuticas que, curiosamente, pese a ser compañías muy innovadoras y punteras, van con mucho retraso respecto a otras marcas en cuanto a la explotación de las nuevas tecnologías como vías de comunicación". Esta contradicción se debe, según Agudo, "a que las farmacéuticas no dejan de ser unas multinacionales y éstas, en general, son miedosas a la hora de apostar por estrategias publicitarias rompedoras".
Sopa de letras
Con más de 33.000 nombres comerciales de medicamentos aprobados cada año, según datos de la FDA (la Agencia que regula las medicinas en EEUU), es normal que algunos de ellos se parezcan ortográfica o fonéticamente. Estas similitudes, más allá de resultar graciosas en ocasiones, son una causa habitual de errores médicos en todo el mundo y una amenaza para la salud de los pacientes.
Tanto la FDA como el el Institute for Safe Medication Practices (ISMP), constatan que alrededor del 10% de los fallos con la medicación que se notifican se debe a una confusión con el nombre del producto. Es decir, que uno de cada 10 individuos afectados por un error en la medicación, puede ver su salud comprometida por una letra mal puesta.
"Se trata de un problema importante a nivel global. Tanto, que la OMS lo ha colocado como una de sus prioridades para mejorar la seguridad del paciente", señala María José Otero, coordinadora del Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (ISMP-España), un organismo que se encarga de vigilar y notificar a las autoridades competentes los nombres que pueden inducir a error. Este Instituto, junto con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, elabora desde el año 2003 una lista de fármacos con nombres parecidos que se actualiza cada seis meses y que puede consultar cualquiera para evitar confusiones.
Los nombres similares suponen una amenaza para la salud de los pacientes en todo el mundo
Natusán, una pomada infantil, suena parecido a Natulán, un anticancerígeno. Almax, un protector gástrico, es similar a Atarax, un ansiolítico. Y como estos, cientos de parejas de sustantivos."En los últimos años, médicos, farmacéuticos, enfermeros y pacientes han tomado bastante conciencia del problema. Lo que antes se veía como una anécdota, ahora se considera una cuestión seria, como lo que es realmente", confirma Otero. En la misma línea se expresa Santiago Cuéllar, jefe del departamento técnico del Consejo General de Farmacéuticos, quien reconoce que "algunos errores no tienen mayores consecuencias, porque se trata de medicamentos de la misma familia, pero otros pueden ser muy graves".
Tanto, que la FDA se ha visto obligada a cambiar el nombre de algún fármaco que ya había aprobado después de comprobar que inducía a errores. La última vez que lo hizo fue con Reminyl (ahora Razadyne), un producto aprobado para el Alzheimer en 2005 que se confundía con Amaryl, un fármaco para la diabetes. Los errores entre ambos causó la muerte de un paciente en EEUU.
Para evitar estas 'malas decisiones' la FDA ha planteado un proyecto piloto que tiene el objetivo de ayudar a los laboratorios a elegir denominaciones más seguras para sus productos. Con este programa, que está previsto que empiece el mes que viene y se prolongue hasta 2011, los fabricantes que quieran participar presentarán a un comité de la Agencia varios nombres posibles de un futuro producto para que evalúen sus pros y contras antes de someterlo a la votación final.
Islas, lenguas antiguas y otras etimologías
Prozac: El fármaco de Eli Lilly que en su día revolucionó el tratamiento de la depresión fue bautizado con un nombre corto y que sonaba positivo, justo para inspirar que pretendía devolver la alegría a estos pacientes. Tal ha sido su popularidad que ha dado título a libros y canciones y muchas celebridades de Hollywood han confesado que lo tomaban. Según algunos análisis etimológicos prozac quiere decir el primero en reír, ya que 'pro' puede venir del prefijo griego protos, que indica primero. Mientras que zac puede relacionarse con Isaac -Itzjak, en hebreo- que significa risa.
Viagra: La ayuda de Pfizer para la eyaculación precoz es bastante explícita. Para dar con el nombre jugaron con los conceptos de vigor y pensaron en una cascada, la del Niágara, para expresar la idea de flujo. Mezclaron las letras y salió el nombre. Y, por si quedaran dudas sobre su función, en sánscrito Vyagraa significa tigre.
Aspirina: Debe su nombre a la planta 'Spiraea Ulmaria', de la que se extrae el ácido salicílico, el principio activo del fármaco comercializado por Bayer. La A inicial es por acetil, 'spir' viene de la planta y para redondear el nombre se le añade una terminación bastante común en el caso de los medicamento 'ina'.
Valium: Un tranquilizante que lleva un nombre en ese sentido, una palabra que se relaciona con 'equilibrium' y transmite sensación de serenidad.
Rapamycin: Este medicamento, que saltó a la fama este año por un estudio en la revista
'Nature' que indicaba que había prolongado la esperanza de vida en un estudio con ratones, fue bautizado así en honor de la isla de Rapa Nui, donde se descubrió la bacteria de la que procede.
Frenadol: Uno de los tratamientos más vendidos para el resfriado lleva un nombre que resulta de la unión de dos palabras. Frenar y dolor. Más claro, imposible.
elmundo.es

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Puede tu nombre evitar que te empleen?


Por: Jessica Dickler
NUEVA YORK — Para los cazadores de empleos, el primer renglón de sus currículos puede influir en los empleadores potenciales, como es el caso de Glenn Miller, de 56 años, quien estuvo sin trabajo algunos meses a principios de este año. En cada entrevista a la que asistía, el ingeniero en software tenía que aguantar bromas por su nombre, el cual comparte con el gran jazzista estadounidense.
"Me preguntan, ‘¿dónde está tu banda?' Y yo sólo les digo: ‘todos están muertos'".
Aunque Miller desarrolló una habilidad para responder de forma ingeniosa y breve, "ese diálogo introductorio cambia completamente el tono de la entrevista... creo que hace que la gente no me tome en serio", admitió.
Para otros buscadores de empleo, no hay nada risible al respecto.
Colleen Rzucidlo, de 27 años, ha estado buscando activamente un trabajo en relaciones públicas desde hace nueve meses, pero ella cree que su apellido tan difícil de pronunciar ha tenido un efecto negativo en sus oportunidades para quedarse con un puesto.
"En realidad no puedo probarlo, pero muchas veces me pregunto si mi apellido me obstaculiza el proceso de búsqueda de empleo", dijo. "Nadie sabe pronunciarlo y eso es decepcionante. Si ni siquiera pueden pronunciar mi nombre, nadie se va a tomar la molestia de leer mi currículo".
Claro que si consideran el nombre de alguien como factor determinante en el proceso de contratación, no sólo está mal sino que también es ilegal, dijo la profesora de Recursos Humanos de la Universidad de San Diego, Christine Probett. "Ese tipo de discriminación está bien regulado por la ley", dijo.
Pero eso no quiere decir que no suceda.
Por ejemplo, los currículos con nombres que suenan "blancos" tienen 50% más oportunidades de recibir una llamada si se compara con apellidos que suenan afroamericanos, según un estudio realizado por la Oficina de Nacional de Investigación Económica del Instituto de Tecnología Sendhil Mullaina de la Universidad de Chicago.
Muchos buscadores de empleo están de acuerdo. Nakores Saeita, de 26 años, cree que el sonido étnico su nombre es un factor negativo. La ex analista crediticia de Chrysler fue despedida en junio y decidió regresar a la escuela para obtener una maestría en finanzas porque su búsqueda de empleo no ha rendido frutos.
Los empleadores se preguntan muchas veces sobre su estado de migración, dijo Sameita. "He tenido un par de entrevistas y lo primero que me preguntan después de mi nombre es de dónde soy", dijo la residente de Kansas, originaria de Kenya. "Aunque soy ciudadana, eso me pone en desventaja", dijo.
Los reclutadores dicen que el nombre que los solicitantes no tienen nada que ver con sus posibilidades de ser contratados, y varios estados solicitan a los empleadores que establezcan políticas antidiscriminación.
"Como reclutador, el nombre es usualmente lo último en que me fijo", dijo Thad Schiele. "Mi trabajo es obtener al mejor candidato para cierto puesto".
Pero los cínicos sugieren que si de los currículos pueden extraerse términos apropiados o palabras clave, entonces el nombre de alguien también podría tener un papel importante en el proceso inicial, ya sea de forma conciente o inconciente.
Mientras que los empleadores no pretenden discriminar a algún candidato con base en su nombre u origen étnico, el nombre aún puede dar algún indicio sobre las habilidades o antecedentes del solicitante que puedan ser relevantes para el empleo.
Duram Gallegos, de 25 años, cree que los empleadores potenciales lo llaman creyendo que habla español de forma fluida por su apellido.
Gallegos ha estado buscando un trabajo cerca de su hogar en Elgin, Illinois, desde hace seis meses, y cree que su apellido le da a los empleadores una falsa impresión que no puede respaldar durante una entrevista.
Si un buscador de empleo siente que su nombre lleva consigo una imagen con la que no está cómodo, entonces deberían utilizar sólo su primer nombre en una solicitud de empleo o en un currículo, sugirió Probett, de la Universidad de San Diego. Pero quitarle énfasis a un nombre obviamente no es realista.
En vez de eso, los buscadores de empleo deben concentrarse más en los aspectos de su imagen que puedan controlar, dice Probett, como su presencia en línea o la dirección de correo electrónico que usan para recibir su correspondencia.
"Por ejemplo, ‘PartyDude@BeerU.Com' podría proyectar una imagen de alguien que no es muy apto para el negocio", dijo.
cnnexpansion.com

martes, 4 de agosto de 2009

UN NIÑO MEXICANO TIENE EL NOMBRE MÁS LARGO DEL MUNDO: Brhadaranyakopanishadvivekachudamani


Si uno se sienta accidentalmente sobre el teclado de una máquina, la pantalla puede mostrar algo similar a: “Brhadaranyakopanishadvivekachudamani”. Una pareja mexicana resolvió que esas 36 letras, que reúnen el apodo de un pensador indio y el nombre de una leyenda, formen el nombre de su hijo. Por supuesto, al chico lo llaman “Brhada”.
Brhadaranyakopanishadvivekachudamani Erreh Muñoz Castillo es hoy el niño mexicano con el nombre más largo de la historia de su país y tal vez del mundo. La idea fue de su abuelo, Jorge Refugio Muñoz, quien, inspirado en el libro Diccionario de las frases célebres, obligó a su hijo a registrar a su bebé con ese nombre impronunciable que compite para figurar en el Guinness de los récords.
Brhada nació en el estado de Coahuila, que limita al norte con Texas, Estados Unidos. Parte de su nombre significa “hombre puro” y el hecho se conoció en su país hace una semana, cuando se iniciaron los festejos del 150 aniversario de la promulgación de la Ley del Registro Civil, con la campaña “Mi nombre es para siempre”.
Aunque en el evento los oficiales del Registro se encargaron de advertir a todos los papás presentes que el nombre de sus hijos no debe ser ofensivo ni ridículo para que no le cause problemas al niño, puede que algunos progenitores no hayan escuchado bien la consigna.
Hace más de una década, un banco argentino –cuyo nombre ya no existe– había adoptado como eslogan que “el nombre es lo más valioso que uno puede tener” y en esa frase resumió el sentimiento de algunos padres que eligen depositar en sus hijos el peso de una sentencia a veces difícil de sobrellevar.
Tal es el caso de Cesario Martín Acevedo, que tiene 34 años y trabaja en una concesionaria vial en la ciudad bonaerense de Cañuelas. Como ocurrió con el nombre de Brhada, el abuelo también intervino en la decisión, pero en este caso sin saberlo. “Así se llamaba él y mi mamá quiso que llevara su nombre”, explica Cesario. “Aunque no lo conocí, me contaron que mi abuelo era una persona elegante, siempre recta, centrada, y, por lo que vi en las fotos, también era muy buen mozo”, advierte.
Al momento de hablar de su nombre, Cesario no puede evitar recordar las cargadas que padeció en sus épocas de adolescente entre compañeros de escuela. La anécdota más llamativa resultó una que le contaron sus padres: “Cuando era bebé y me llevaron a bautizar, el cura escuchó mi nombre y se indignó. Mi padrino le respondió enojado y ¡casi terminan a las trompadas!”, relata Acevedo. Si bien asegura que hoy está orgulloso de llamarse Cesario –aunque se encargó de que su entorno lo llamara “Martín”–, cuando le toca responder los nombres que eligió para sus hijos, asegura: “Con los chicos no me vengué; les puse Pablo, Florencia y Agustina”.
Los Rodríguez son seis hermanos. Nadia, de 24 años, es la única de los seis que tiene un nombre convencional y se queja por esa distinción. “A tres de los chicos los llamaron con nombre mapuche: Raiquén, Rayén y Unelén.
Mis hermanas tienen nombres más comunes pero igual el mío es menos particular: se llaman Dulcinea y Maia”, enumera la estudiante de Bellas Artes. A Norma y Jorge, sus padres, siempre les llamó la atención el mundo primitivo y les parecía importante tener presentes esos pueblos de alguna forma. Nadia quiere seguir esa tradición cuando sea mamá y mientras recuerda: “A Raiquén le querían poner Ranquel, por la tribu aborigen de La Pampa pero en el Registro no lo aceptaban. Como tiene 18 años y le gusta el animé, usa como apodo ‘Raichu’, que es un Pókemon, pero en casa lo llamamos por su nombre”.
Al igual que Nadia, Joel Montes también tiene 24 años y no le importa si alguien lo carga o le llama la atención su nombre. Incluso, ironiza sobre el asunto: “Por momentos me gustaría ser otro pero no llamarme de otra manera”.
Brhadaranyakopanishad: El Upanishad designa cada uno de los casi 150 libros sagrados del hinduismo, que se calcula que fueron escritos entre los siglos VII y V antes de Cristo. El Brhadaranyak Opanishad es uno de los textos más antiguos: data del período védico de los brahmanas (siglos IX y VIII antes de Cristo).
Vivekachudamani: Viveka significa “discriminación o discernimiento”. Chuda significa “cresta o cima” y mani significa “joya”. La traducción más aproximada sería “La joya suprema del discernimiento”. El Viveka Chudamani es una de las obras más relevantes del pensador Sankara.
criticadigital.com