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miércoles, 11 de abril de 2012

El secreto de la felicidad, según un monje budista y una monja contemplativa

Matthieu Ricard, monje budista

Dicen que es "el hombre más feliz del mundo" aunque no tiene posesiones valiosas. Matthieu Ricard, monje budista de origen francés, cedió su cabeza de maestro de meditación a los científicos y lo que vieron dentro ha servido para confirmar que esta práctica milenaria, en Oriente, favorece tanto el bienestar mental pleno como el físico.
En Madrid, ha sido uno de los ponentes del Congreso de la Felicidad organizado por Coca-Cola, dónde ha hablado de cómo conseguir esa paz interior que refleja la serenidad de su mirada."Veinte minutos de meditación diaria producen la transformación interior", asegura a ELMUNDO.es.
Ricard, que estudió genética molecular antes de irse al Himalaya, declara que quiso ser objeto de estudio para que se probara si realmente la meditación podía ayudar, como él lo sentía, por el interés del Dalai Lama en que los investigadores descubrieran sus ventajas.
Durante su conferencia, explicó cómo, con escáneres y resonancias magnéticas, se descubrió que meditar mejora la concentración y la percepción, disminuye el dolor o fomenta el aprendizaje. Incluso protege de infecciones porque refuerza el sistema inmune.
"En los últimos 12 años hemos probado que funciona. Muchas publicaciones científicas lo aseguran y eso puede ser útil para introducirlo en la educación desde los niños", afirma.
Pero meditar requiere esfuerzo, no es fácil. Y por ello recomienda entrenar el cerebro, sobre todo con el amor altruista hacia los demás.
Ricard ve que hay similitudes entre todas las religiones. "Todas las mayoritarias comparten amor altruista, compasión, sensación de estar satisfecho, autodisciplina... Y deberíamos usar los puntos en común, en lugar de la bandera propia para dividir a la gente, porque entonces vienen los efectos negativos de la religión, que degeneran en violencia".
Además, reniega de quienes quieren ser felices en siete días con un tratado de felicidad. Sabe que es "un proceso largo, en el que no valen las satisfacciones inmediatas placenteras".
Y puso un ejemplo: "Si escuchas a Bach una vez, o dos, es un placer, si esto te gusta. Si lo escuchas mil veces, es una tortura".
Por ello dice que no se puede perseguir la felicidad a través del individualismo. "No somos entes aislados, no podemos olvidarlo".

Sor Lucía Caram, dominica contemplativa

Teóloga y Dominica contemplativa del Convento Santa Clara de Manresa, bloguera, y promotora de numerosos proyectos sociales para personas sin recursos, sor Lucía Caram es, ante todo y sobre todo, una mujer feliz.
Pero el camino hasta este estado de plenitud no ha estado exento de dificultades. Los primeros pasos en esa búsqueda comenzaron en su Argentina natal. Pensó que las monjas debían ser felices ayudando a los demás y decidió unirse a ellas. "Me sobraban estructuras y normas yllevaba fatal lo de rezar tantísimo, pero disfrutaba los paseos y la vida en comunidad".
Pero con el tiempo aquella existencia se le antojó insuficiente y siguió buscando una dirección hacia la que guiar sus pasos. "Hicieron falta cinco años de clausura y de silencio, de sufrimiento y soledad, pero no estaba dispuesta a claudicar de mi misión de mujer feliz", afirma.
En 2002, las imágenes de los niños tucumanos hambrientos tras el estallido de la crisis en Argentina sacudieron su conciencia y tuvo claro el camino a seguir. Volvió a su país y denunció la "ambición de una clase corrupta que se cebaba con los pobres. Declaré la guerra a lo que consideraba una ignominia. Me convertí en una monja cojonera y trataron de silenciarme", dice.
Volvió a España y encontró en el torno de su convento del siglo XIII "un mundo de oportunidades". Corría 2008 y hasta el monasterio empezaban a llegar las primeras víctimas de las crisis económica. Gente sin trabajo que necesitaba ayuda para comer. Así nació la Fundación Oriol, un proyecto con más de 3.000 beneficiarios, gestionado por voluntarios.
La "hiperactividad social" de esta atípica hermana, que duerme apenas cinco horas, le ha generado muchas críticas, dentro y fuera de la Iglesia. "Me consideran una religiosa de izquierdas y no hay más que entrar en Internet para ver los comentarios sobre mí. Pero mi alegría va a más y eso fastidia mucho".
¿Cuál es su receta de la felicidad? "Compartir. El secreto está en amar la vida y en compartirlacada día, en vivir sin retener. ¿Qué papel juegan los otros de lo que les corresponde. Los políticos han sido elegidos para servir y, si no sirven, no sirven para nada", responde.
¿Cualquiera puede ser feliz? "Cualquiera que ame y se sienta amado", precisa. ¿Incluso en tiempos de crisis? "La crisis es una oportunidad para valorar lo que queremos. No podemos seguir ignorando lo que le pasa al de al lado y destrozando el planeta. De esta crisis vamos a salir más humanos".
elmundo.es

jueves, 16 de febrero de 2012

"Alimentación consciente", una práctica que suma seguidores


NUEVA YORK.- Intente hacer el siguiente ejercicio: llévese a la boca un tenedor repleto de la comida que más le gusta y vuelva a dejar el tenedor sobre el plato. Esto puede ser mucho más difícil de lo que imagina porque ese primer bocado fue muy sabroso y el impulso es comer otro. Tiene hambre.
El experimento, ahora, consiste en tomar conciencia de esa necesidad de atacar el plato. Resista. Deje el tenedor sobre el plato. Mastique lentamente. No hable. Concéntrese en la textura de la comida, el sabor, el color y el aroma de esa comida humeante.
Repita esos pasos durante toda la comida y logrará experimentar los placeres y las frustraciones de una práctica que se conoce como alimentación consciente, un concepto que proviene de las enseñanzas del budismo. Muchos maestros budistas alientan a sus discípulos a meditar mientras comen, ampliar el estado de la conciencia mientras prestan mucha atención a la sensación que les produce cada bocado. Un ejercicio común es darle a un alumno tres pasas de uva o una mandarina para que pase 10 o 20 minutos observando, sosteniendo y masticando cada bocado pacientemente.
Ahora, ese tipo de experimentos con la mente y la boca se trasladó a un ambiente más secular: de la Facultad de Salud Pública de Harvard al campus de la empresa Google en California, donde los empleados pueden utilizar una hora para almorzar a conciencia. Para algunos expertos, actos tan simples como comer lentamente y disfrutar plenamente de cada bocado serían la solución para la creciente epidemia de obesidad, frente a la que ninguna dieta parecería poder frenar la estampida.
La alimentación consciente no es una dieta ni consiste en dejar de comer uno u otro alimento. Se trata de disfrutar la comida más intensamente, en especial, el placer que proporciona. Una persona puede comer una hamburguesa a conciencia, si quiere. La disfrutará mucho más. O, también, puede darse cuenta a la mitad de que el organismo ya ingirió suficiente y necesita un poco de ensalada.
"Es la antidieta", aseguró la doctora Jan Chozen Bays, pediatra, maestra de meditación y autora de Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food (Comer a conciencia: una guía para redescubrir la relación saludable y divertida con la comida). "El problema está en que comemos de manera inconsciente."
La doctora Lilian Cheung, de Harvard, comenzó a estudiar los beneficios de esta práctica. La semana pasada, se reunió con integrantes del equipo de la Fundación Pilgrim de Atención de la Salud, que depende de la misma universidad, y les pidió que le dedicaran algo de tiempo a una almendra cubierta de chocolate.
"El ritmo con el que vivimos es cada vez más rápido, de modo que ya no tenemos la misma capacidad de introspección -dijo Cheung-. Por eso, alimentarse a conciencia es cada vez más importante. Necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro alimento o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados."
Para muchos, comer rápido significa comer más. La alimentación consciente apunta a poder reconocer por qué sentimos el deseo intenso de comer y qué factores refuerzan el hábito de llenarnos la panza. Es justamente un efecto secundario de la práctica, su capacidad de construir una barrera psicológica contra la sobrealimentación, lo que genera tanto entusiasmo entre los nutricionistas como Cheung, que sugieren comenzar de a poco. "No se exija demasiado -aconsejó Cheung-. No se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que demanda constancia."
lanacion.com

lunes, 29 de agosto de 2011

Una técnica budista que apunta a reducir el estrés y la ansiedad


De qué se dieron cuenta esta semana?”, pregunta Clara Badino para empezar la clase de Mindfulness. Los alumnos, sentados sobre colchonetas en el piso, confiesan que les costó conectarse con sus pensamientos y emociones: el ruido, las distracciones y las urgencias muchas veces lo impiden. “Vivimos en piloto automático”, asegura Badino, directora general de la asociación Visión Clara. Manejamos, comemos, trabajamos, nos bañamos, pero la mente se escapa del aquí y ahora, vagabundea entre recuerdos y proyectos, explica.
Enlazar cuerpo y mente en el presente es el primer objetivo del Mindfulness o “atención plena”, una corriente budista que combina meditación y concentración, para “observarse a uno mismo y conectarse con las emociones”, define María Noel Anchorena, psicóloga y directora de la Sociedad Mindfulness y Salud.
En línea con la psicología cognitiva, busca tomar conciencia de las percepciones sobre la realidad, y las emociones o sensaciones positivas y negativas que estas producen. “Tenemos automatismos, reacciones no conscientes ante situaciones. La técnica apunta a darse cuenta para cambiarlo”, resume Badino.
Por esto, el Mindfulness está especialmente recomendado para quienes sufren ansiedad. “Uno empieza a cambiar la mirada y cambia la relación con el objeto que producía estrés”, detalla Anchorena. A las clases también asisten personas con impulsividad, adicciones, dolor crónico o enfermedades difíciles de asumir. Badino afirma que el Mindfulness las ayuda a aceptar “aquello que no pueden cambiar”. “Contribuye a cultivar la paciencia, a percibir la incomodidad, desarrollar la capacidad de transitarla y aumentar la tolerancia”, agrega.
Gracias a los avances de la neurociencia, se sabe que el Mindfulness activa “zonas cerebrales relacionadas con las emociones positivas, el sistema inmune y la memoria, y disminuye la actividad de la amígdala, encargada de la reacción de estrés-ansiedad”, explica Martín Reynoso, responsable del Área de Psicología de Visión Clara y miembro del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).
Las clases son semanales, de dos horas, y se asignan ejercicios para el hogar. El entrenamiento es fundamental para “reeducar” el cerebro y que los momentos de atención plena sean más frecuentes.
Al final del taller, Badino indica ejercicios de flexibilidad acompañados por respiraciones profundas. La consigna es captar sensaciones: las manos al frotar el cuero cabelludo, el roce de los pies en la alfombra. Dirigir la mente hacia un punto del cuerpo y mantenerla ahí. No es fácil, ni siquiera para los expertos. “No es que uno practica Mindfulness y la mente planta bandera en el presente, pero el entrenamiento ayuda a darse cuenta de los automatismos para eliminarlos más rápidamente”, concluye Anchorena.
clarin.com

sábado, 26 de febrero de 2011

Arnaud Maitland: "Nadie nos enseñó cómo ser felices"

Gabriela Navarra
Para LA NACION
Esta será la duodécima visita que el abogado y psicólogo holandés Arnaud Maitland, de 65 años, realice a nuestro país. En 2008, presentó su libro Vivir sin a rrepentimiento, en el que relata la enfermedad y la muerte de su madre con Alzheimer, y las enseñanzas que obtuvo.
Esta vez, el motivo será doble. Por un lado, dictará seminarios sobre un método nacido del budismo tibetano, llamado Skillful Means, para que profesionales y personas con funciones de liderazgo en empresas puedan mejorar su bienestar laboral y faciliten lo mismo a los demás. Por el otro, presentará dos libros de su maestro, el lama Tarthang Tulku, que introdujo los secretos de esa sabiduría milenaria en Occidente.
Esto, además de un retiro espiritual y varios talleres el mes que viene, según adelantó en diálogo con La Nacion.
-Afirma que es posible transformar el estrés en bienestar. ¿Cómo?
-Tratar de librarse del estrés puede ser muy estresante. Cuantas más sugerencias recibimos, más nos abrumamos. A menudo, cuando estamos sobrepasados, buscamos que nos compadezcan. Pero ¿eso ayuda? A pesar de que el estrés es un problema muy importante, es bueno abrir nuestros ojos a la vida, querer trabajar bien, disfrutar de la comunicación con los otros, buscar resultados juntos. Por supuesto, encontraremos dificultades. Algunas preguntas ayudan, como "¿En las relaciones focaliza la atención en los problemas?". Si es así, sólo tendrá más problemas porque los está buscando. Más que buscar cómo reducir su estrés, la idea es focalizar aquello de lo que disfrutamos y la energía volverá a fluir nuevamente y la creatividad regresará. Nada bueno viene sin una pequeña cuota de estrés.
-En sus escritos y conferencias se refiere a chak ras, mandalas, estructuras internas... Parece que podrían ayudar a sentirse mejor. ¿Puede alguien muy sobrepasado por sus problemas aprender estos conocimientos en un seminario de dos días?
-Una persona muy estresada debería olvidarse de chakras y centros de energía. En lugar de eso, crearse un espacio, dar unas vueltas por el vecindario, leer el capítulo de un buen libro, ir a bailar, cocinar y recibir amigos en la casa? Y, cuando se sienta un poco mejor, hacer una reingeniería de todos sus sistemas vitales. Imagine, por ejemplo, que usted tiene cuatro puentes importantes de energía e inteligencia localizados en su cabeza, garganta, ombligo y corazón. Présteles alguna atención. Sea amable con esas cuatro fuentes. Imagine sus sistemas internos como si fueran un palacio o un templo, donde todo está trabajando perfectamente bien? Dótelo de sonido, flores, inteligencia poética y abundante energía. No nos faltará nada si aprendemos a relajar el cuerpo y empezamos a apreciar nuestro propio ser: nada está mal en nosotros, sólo que nadie nos enseñó cómo ser felices.
-Usted es budista tibetano. ¿Cuál es la diferencia con otras clases de budismo?
-Buda enseñó 80.000 métodos que pueden aplicarse en todos los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte y aun más allá de la vida personal. Cada maestro aplica su propio set de métodos. Yo fui entrenado por el lama Tarthang Tulku, que daba su entrenamiento en Tíbet antes de que el Ejército Rojo chino invadiera el país y destruyera más de 6000 monasterios. Somos afortunados; mi maestro está todavía vivo y enseña básicamente, a través del trabajo, a alcanzar logros que tienen beneficios en el largo plazo. Estas enseñanzas se pueden aplicar en el hogar y en el trabajo. Hay que apreciar la propia vida como una ocasión única y saber que se puede lograr mucho más de lo que imaginamos. Somos más grandes de lo que creemos.
-¿Y cuál sería un primer paso?
-Mi sugerencia es tomar clases de kum nye, un tipo de meditación que permite que nuestras energías fluyan armoniosamente a través del cuerpo. Todos los aspectos de nuestra mente, corazón, sentidos de la vista, el oído, el gusto? unidos. Uno escucha su propia voz. Recomiendo buscar un maestro en quien se confíe y que nos inspire. Y no hay que preocuparse por las diferencias de escuelas, sino encontrar lo adecuado para cada uno.
-¿Qué es Skillful Means?
-Es un método originario del budismo clásico, que presentó en el mundo occidental contemporáneo Tarthang Tulku. Está orientado al mundo de las organizaciones, las empresas, el trabajo. Allí, si mis acciones benefician a otros, su beneficio me viene de vuelta como un bumerán, dándome más fuerza o energía. Si mis acciones sólo benefician a un número limitado de personas y quizá dañen a otras, los efectos son muy estrechos y no promoverán la energía e inteligencia de la organización. Si cada vez más gente se beneficia con tus acciones, entonces tus logros serán cada vez mayores. Este efecto bumerán parece desconocerse en el mundo de los negocios.
Comentó que en su próxima visita a Buenos Aires introducirá las enseñanzas de ese método en un seminario en el Jardín Japonés. "Hay, al menos, cuatro niveles para alcanzar -dijo-, y todos culminan en el despertar frente a una sabiduría para aprovechar lo máximo que tiene la vida para darnos." (Informes: www.kumnyeyoga.com.ar .)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Hallan 348 fetos de abortos ilegales en un templo budista en Tailandia

 
La Policía de Tailandia encontró 348 fetos en el depósito de cadáveres de un templo budista de Bangkok y está investigando si fueron abortados ilegalmente en clínicas de la capital, informa hoy la prensa local.
El subdirector de la Policía Metropolitana, Sumet Reungsawat, señaló que los agentes encontraron los fetos en bolsas de plástico cuando fueron alertados por el olor a descomposición en los alrededores del templo Phai Ngern. Reungsawat afirmó que fueron depositados en el templo en distintos momentos durante los últimos meses, de acuerdo a la diferencia en el color y estado de los fetos.
El subdirector policial indicó que investigarán si las 13 clínicas ginecológicas de la ciudad llevaron a cabo abortos ilegales y luego pagaron para deshacerse de los fetos.
La dirección del templo declaró que los monjes sólo acuden al lugar para oficiar cremaciones, ceremonias funerarias y rezos dedicados a los fallecidos.
Según el diario «The Nation», uno de los empleados del templo dedicados confesó haber recibido dinero de varias clínicas para esconder los fetos.
El aborto es legal en Tailandia sólo si se practica cuando una mujer ha sido violada, si el embarazo afecta a la salud de la madre o por una malformación del feto.
abc.es

martes, 6 de julio de 2010

La nueva reencarnación de Buda

Un niño de cuatro años se ha convertido en la reencarnación del quinto Buda Viviente Dezhub en el curso de una ceremonia celebrada este domingo en Lhasa, la capital de la Región Autónoma de Tíbet, en el oeste de China.
El quinto Buda Viviente murió en marzo de 2000 a los 66 años de edad. El niño, de nombre secular Losang Doje, se ha convertido en su reencarnación y, por tanto, en el sexto Buda Viviente Dezhub, mediante una ceremonia celebrada en el Templo Jokhang, en la cual fueron guardados dos papeles, uno con su nombre y otro con el de otro niño candidato, en sendas bolsas de seda que fueron introducidas en una urna de oro.
El undécimo Panchen Lama sacó una bolsa de la urna y confirmó que Losang Doje, que nació en el distrito de Lhunze, en la prefectura tibetana de Shannan, es el niño reencarnado.
El niño había sido seleccionado como uno de los candidatos tras las búsquedas que llevaron a cabo durante varios años varios monjes veteranos, de acuerdo con las prácticas y tradiciones religiosas.
Posteriormente, el undécimo Panchen Lama y vicepresidente de la Asociación Budista de China, Bainqen Erdini Qoigyijabu, rapó la cabeza al niño, según informaron este lunes las autoridades de la región, citadas por la agencia de noticias oficial china, Xinhua.

abc.es

viernes, 30 de abril de 2010

El lado buda de la psiquiatría

Por Matías Loewy
Su mamá, Sara, tiene un cáncer ginecológico avanzado, pero Jorge Rovner (47) no se permite el enojo ni se rinde al abatimiento. Prefiere la compasión. “Hay que tomar el mundo tal cual es”, dice. “El sufrimiento muchas veces está ligado a una forma errónea de ver el Universo”. En un café del Microcentro porteño, Rovner cuenta que se hizo budista antes de recibirse de médico y psiquiatra, influenciado, entre otros, por Jorge Luis Borges. “Para mí el budismo no es una pieza de museo: es un camino de salvación. No para mí, pero para millones de hombres”, había señalado el escritor en una conferencia de 1977. Pero Rovner, ex director de ensayos clínicos para América Latina de una multinacional farmacéutica, ex presidente de la Asociación Argentina de Marketing Médico y profesor titular de Psiquiatría de la UBA, siempre había pensado que su faceta espiritual no se tenía que mezclar con el ejercicio de su profesión. Que iban por caminos distintos. Que la medicación y las psicoterapias convencionales eran las únicas herramientas efectivas para aliviar el malestar psíquico.
Ya no piensa igual. Poco a poco, “casi de un modo natural e imperceptible”, Rovner empezó a incorporar conceptos de su filosofía de vida en el consultorio; por ejemplo, el rol de la codicia en la génesis del sufrimiento. Luego advirtió que había puntos posibles de contacto entre el espíritu del budismo y muchos de los sistemas terapéuticos hoy aprobados, como la terapia cognitivo-comportamental y la Gestalt. Y que esos principios no entraban en contradicción, sino que podían complementar el tratamiento con psicofármacos. Fue una epifanía. “La medicación es utilísima —afirma—, pero no hay fármaco que permita desarrollar en el paciente conceptos como la compasión con uno y con los demás, o vivir y actuar en el tiempo presente sin quedarse amarrado en el pasado”. Rovner bautizó su síntesis como “psiquiatría zen”, y acaba de fundar la Asociación Argentina de Psiquiatría Basada en el Budismo. Frente a la desconfianza de los terapeutas más ortodoxos, confía en que la corriente va a crecer mucho. “Yo siento que la sociedad está madura para esto”, dice.
No es la primera vez que la espiritualidad, en un sentido amplio, incursiona en el terreno de la ciencia y la medicina. En uno de los estudios más difundidos, de 2001, Richard Davidson, un neurocientífico estadounidense de la Universidad de Wisconsin, analizó imágenes cerebrales de lamas en meditación y descubrió una activación de áreas y circuitos neuronales que, se cree, se relacionan con la felicidad. Durante la última década, los trabajos publicados en revistas médicas serias que estudian la relación entre espiritualidad y salud crecieron más de 300 por ciento, de 145 en el año 2000 a 481 en 2009 (aunque, como aclara el filósofo agnóstico Daniel Dennett en su libro “Romper el hechizo”, los posibles beneficios terapéuticos son independientes del hecho de que las creencias sean ciertas o no).
Por otro lado, hay estudios que muestran que la participación en rituales, oraciones, mantras, peregrinajes, visitas a templos o santuarios y ejercicios de meditación o yoga mejoran el estado de ánimo, la presión arterial, la oxigenación de los tejidos, la tolerancia al dolor y la inmunidad, señala la médica Mirta De Giuli, miembro del capítulo de Espiritualidad de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). “Pero la apertura desde la psiquiatría a este enfoque (espiritual) es muy reciente y tiene poca difusión”, lamenta.
Rovner sostiene que su enfoque terapéutico no requiere que los pacientes sean creyentes ni que abandonen sus convicciones religiosas. “Personas con mucho escepticismo encuentran en el budismo un sistema lógico, ético y práctico de ver el mundo”, asegura. Y enumera un decálogo de principios que, basados en su filosofía milenaria, sustentan la nueva psicoterapia:
1. El tratamiento es aquí y ahora. A diferencia del psicoanálisis, no es obligatorio que la genética y las experiencias del pasado condicionen el presente. “Uno puede nacer todos los días. Y no necesita permiso de nadie para hacerlo”, dice Rovner.
2. El sufrimiento es la experiencia humana por definición, “inherente a la vida”. Y se amplifica más cuando uno se niega a aceptar que forma parte de las reglas de juego del mundo en que vivimos.
3. Sólo una parte muy pequeña del Universo se revela a las personas, “aunque sea doloroso para el ego”.
4. Nuestras emociones, sobre todo las llamadas “negativas”, están tan destinadas a desaparecer como las alegrías extremas. Y como el propio “yo”. Según Rovner, aceptar la impermanencia suele traer alivio (Borges graficó alguna vez el concepto de impermanencia budista con la anécdota de un brahmán que expuso la doctrina a un soldado de Alejandro de Macedonia. El soldado lo dejó hablar y luego lo derribó de un puñetazo. Ante las protestas del brahmán, el converso le respondió: "Ni yo fui quien golpeó, ni eres tú el golpeado”).
5. Deben evitarse creencias sin fundamento empírico. No existe la justicia o la injusticia en el Universo, ni las cosas buenas o malas “ocurren por algo”. Buscar el sentido de la vida puede agravar el padecimiento.
6. Muchos acontecimientos no tienen un porqué, o es imposible acceder a la explicación. “Admitirlo, si bien es inicialmente duro, puede ser la base para solucionar nuestros problemas”, afirma.
7. Nacer, enfermar, envejecer y morir son etapas inherentes de la vida. Y hay que aprender a aceptarlas.
8. El pasado y el futuro son creaciones. Aunque pesen, no hay nada que la persona pueda hacer con ello. Rovner dice que cuando un paciente se refiere a un dolor del pasado, suele desafiarlo para que se lo “muestre”. Tras la sorpresa inicial, el paciente admite que no puede mostrar su pasado sino sólo recordarlo. “¿Cómo puede estar condicionado a padecer por algo de lo que sólo tiene impresiones dictadas por su mente?”, lo interroga entonces.
9. Nuestra mente, muy útil en muchas áreas, no necesariamente permite salir del sufrimiento. Interrumpir el pensamiento conciente, por ejemplo, mediante la meditación, puede ser un recurso eficaz.
10. Evitar toda forma de extremismo o conceptos como el pecado y la culpa, virtudes capitales del budismo, también puede ser útil para aliviar la aflicción.
Como la psiquiatría zen, las terapias espirituales o religiosas “pueden ser tan efectivas como las psicoterapias clásicas o la medicación”, señala a Newsweek Everett Worthtington, presidente de la división “Psicología de la Religión” de la Asociación Psicológica de EE. UU. Pero los seguidores de Buda podrían tener una ventaja competitiva en ese terreno respecto a otros creyentes. Brendan Kelly, del Colegio Universitario de Dublín, Irlanda, explica en la revista “Transcultural Psychiatry” que el budismo es una psicología, una filosofía y una ética que aspira a alcanzar el nirvana, o cese de todo sufrimiento. Por ende, agrega Kelly, la práctica budista puede ser considerada “intrínsecamente terapéutica”. Un flamante estudio estadounidense acaba de constatar que siete de cada diez budistas practicantes evalúan su salud como “muy buena o excelente”.
Ricardo Corral es otro de los impulsores en la Argentina de la psiquiatría basada en el budismo. Profesor de Psiquiatría en la UBA y el CEMIC, y jefe de Docencia e Investigación del Hospital Borda, Corral dice que las respuestas de la ciencia pueden ser insuficientes para aliviar el sufrimiento. Y que la filosofía budista, como otros enfoques espirituales, puede ser una oportunidad para acercarse al otro. “A menudo se identifica a un paciente con una enfermedad determinada, y perdemos de vista la unicidad de la persona y su intersección con el mundo y con el Universo”, precisa.
Cuando, dos meses atrás, tiger Woods hizo el mea culpa por sus aventuras amorosas, apeló a sus raíces budistas. “Parte de esta senda (para el cambio) es el budismo, que mi madre me enseñó a una temprana edad”, manifestó Woods. Y resaltó que el budismo nos enseña que la persecución de las “cosas fuera de nosotros” produce infelicidad y una vana búsqueda de seguridad. Conducta moral, disciplina mental, sabiduría intuitiva, control de los deseos. Parece una receta perfecta para la redención.
Y tal vez sea una receta posible para muchas otras aflicciones. Una de las claves, señala Rovner, es que el budismo rompe con el engaño del yo permanente. “Cuando admitimos que el yo fluye, resulta imposible sentirse atacado: desaparecen los celos, la envidia y el rencor”, afirma. También se esfuma la culpa por los pensamientos que vienen a la cabeza, destaca el abogado Hugo Subiza (32), quien había consultado a Rovner por ataques de pánico que empezaron en el 2000. “Cuando dejé de temer perder aquello que creía permanente, empecé a disfrutar más de las cosas que hago y mejoró la relación con mi pareja, amigos y compañeros de trabajo”, añade Subiza.
Sus impulsores sugieren que la psiquiatría zen o una psicoterapia con mirada budista podría ser particularmente útil en depresiones, trastornos de ansiedad y crisis vitales. “A menudo alcanza con seis meses de tratamiento”, sostiene Rovner, quien admite que la terapia puede no ser adecuada en pacientes alucinados, agitados o con otras patologías severas. Los detractores o escépticos, del otro lado, recuerdan que todavía no existen investigaciones a gran escala que evalúen la seguridad y eficacia del método, ni el perfil de los pacientes que podrían sacar mejor provecho de la estrategia. Por otra parte, más allá de la filosofía singular del budismo, Worthtington considera que cualquier enfoque espiritual tiene más chance de funcionar cuando el médico tiene empatía, recupera la dimensión humana de la medicina y logra establecer una “alianza terapéutica” con sus pacientes.
Rovner parece pertenecer a esa categoría de terapeuta. Sonríe, escucha, agradece, elogia, aconseja. Y también se permite el humor en su discurso de trascendencia. En la página web donde explica su psicoterapia, Rovner avisa: “Debo advertir que usaré los conceptos más convencionales de ser y realidad, dado que si lo que escribo no existe y tampoco existimos usted y yo, creo que sería un poco arduo continuar”.

elargentino.com

jueves, 4 de diciembre de 2008

"El Budismo trabaja con la energía que llevamos dentro"


Ole Nydahl (Dinamarca, 1941) es uno de los pocos maestros budistas occidentales. Guiado por sueños de su infancia (o por otra vida), en 1969, junto a su esposa Hannah, viajó a los himalayas y conoció al 16° Karmapa, Rangjung Rigpe Dorje, un reconocido yogi y líder de la escuela Karma Kagyu, quien influenció profundamente en sus vidas y les pidió que transmitieran lo aprendido en Occidente.
Lama Ole lleva abiertos casi 600 centros budistas en el mundo, conocidos como "Camino del Diamante". Días atrás, Nydahl dio una conferencia en Buenos Aires ante unas 500 personas. Antes de seguir su gira mundial que le ocupa 360 días del año, habló con Clarín.
¿Podría explicar qué es exactamente el budismo?
Son métodos que tienen más de 2.500 años, que nos ayudan a desarrollar cualidades y nuestra mente. Trabajamos con la energía que tenemos adentro, que tiene que ver con la conciencia. El budismo no es una religión. Tampoco una filosofía.
¿Cuáles son las diferencias?
El budismo en sí no es una religión porque no estamos tratando de volver a un lugar que perdimos: simplemente pensamos que siempre estuvimos perdidos. Es una "ligión" y no tanto una religión. Va más allá de la psicología, que lo que hace es transformar pensamientos negativos en positivos. El budismo es mostrarnos el espejo detrás de las imágenes, el océano debajo de las olas: o sea, la mente misma. Eso es todo lo que tenemos. No es muy complicado, puede llevar varias vidas (risas).
¿Cómo recibe la cultura latinoamericana el legado budista?
Muy bien. Tengo un gran aprecio por lo hispánico. Lo que hicimos fue quitarle al budismo todos los aspectos culturales y hábitos budistas. Hoy entregamos los métodos y la filosofía. Es muy simple, es sentido común. Buda no tiene dioses, no tiene dogma. Sólo da enseñanzas.
El karma (los actos y pensamientos) condiciona la reencarnación.
¿El ego haría entonces lo mismo con el karma?
Básicamente, podría ser así. Pero la ignorancia es la que nos lleva al ego. Vemos los pensamientos y sentimientos pero no la conciencia, que es la responsable de ello. Y no hay gozo más grande que dar vuelta esta situación.
¿El budista tiene plena conciencia de su estado emocional?
Depende de cuánto medites. Pero después de un tiempo vas a ser feliz siempre. Para mí, todo es fantástico, maravilloso a cada momento. Y esa es la mejor manera de vivir.

domingo, 13 de julio de 2008

La argentina que sueña con abrir un monasterio budista en el país


Vio cuando un chico tiene vocación para el piano Mi vocación, desde muy pequeña, siempre fue el desarrollo espiritual", dice Susana Contreras, desde hace más de 10 años la venerable Thubten Kundrol. "No soy la primera pero hoy soy la única monja argentina budista tibetana de la línea Gelugpa, la misma de Su Santidad el Dalai Lama .
La cita es en una casa austera del barrio de Belgrano donde funciona el centro Yogui Saraha (www.yogisaraha.com.ar), que ella coordina. Hay que descalzarce para entrar. Desde una grabación se escucha el rezo áspero de los monjes. Después de vivir en medio mundo, Kundrol regresó hace tres años a la Argentina con la misión de crear el primer monasterio internacional de budismo tibetano en Sudamérica.
Cuando uno tiene un proyecto espiritual tan fuerte hay una fuerza que empuja en contra. Desde que llegué estoy sorteando obstáculos .
El monasterio tendría sede en su Mendoza natal, en un terreno que donó. Son 7 hectáreas cerca de Tunuyán. El monasterio estaría al servicio de todos aquellos, monjes y laicos, que quieran tomar el camino espiritual. La idea es que sea sustentable porque a los monjes nadie nos mantiene, debemos autoabastecernos .
Durante años viajó desde Italia, donde vivía, para avanzar en los trabajos y recaudar fondos. Le robaron lo que había conseguido y los voluntarios que la acompañaban se dispersaron.
El budismo busca ver la realidad de las cosas tal cual son.
La ignorancia sobre esta realidad es la que genera sufrimiento mientras que el budismo persigue la plena felicidad , dice. Y a esa búsqueda dedicó casi toda su vida.
En su juventud mendocina recorrió iglesias y templos, pero no eran lo suyo. En Buenos Aires estudió periodismo y se dedicó al espectáculo. Incursionó en el Hare Krishna, pero tampoco. Seguí las oportunidades que me presentaba la vida , dice.
Se fue de la Argentina en el 79. Vivió en Brasil, en Estados Unidos, en Japón. Se casó y tuvo dos hijas. Pero de eso no habla. Fue en Tokio donde conoció a una monja budista tibetana. Eso cambió mi vida de así a así , indica con el giro de la palma de su mano. Tanto que viajó a Nepal con la idea firme de ser monja. Era 1993.
En el monasterio Kopan, cerca de Katmandú, recibió enseñanzas del que desde entonces sería su maestro, el Lama Zopa Rinpoche. Y en 1994, acompañada por su familia, se ordenó monja novicia en una ceremonia secreta. Hizo 36 votos: castidad, pobreza, no mentir, no robar, no matar ni siquiera a un insecto ...
Nuestra primera motivación es personal. Se trata de modificar nuestra conducta, de actualizar la filosofía budista en nosotros, de madurar a través de la reflexión y de la meditación de esas misma enseñanzas. Recién cuando podemos tomar la esencia budista estamos preparados para ayudar a los demás , dice.
En Tokio dirigió el centro budista Do Ngak Sun Juk, durante cinco años estudió en un monasterio cerca de Pisa, en Italia, y finalmente regresó a la Argentina para cumplir con un sueño largamente acariciado . Si hubiera un monasterio en el país las personas vivirían más felices porque ese lugar va a generar felicidad .
Por: Liliana Morena-Clarín.com