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jueves, 19 de abril de 2012

Heidi Hankins, la niña con el mismo cociente intelectual de Einstein

La asociación internacional de superdotados, Mensa, ya cuenta con un nuevo miembro. Heidi Hankins no es una niña normal. Con tan solo dos años sabía leer, sumar y restar, sin que nadie le hubiese enseñado, casi por instinto propio. Con cuatro años de edad la niña tiene un cociente intelectual (CI) de 159, prácticamente el mismo número que llegó a tener el científico Albert Einstein o Stephen Hawking. El promedio de un adulto normal es de 100.
Al observar las capacidades de la niña, sus padres percibieron que no desarrollaba las mismas habilidades que los niños de su edad. Iba mucho más allá. Así lo narra su padre, Matthew Hankins, que afirma que "comenzó a realizar intentos para hablar desde el mismo minuto en que nació, aunque obviamente no podía verbalizar nada". "Cuando empezó a hablar, antes de cumplir un año, utilizaba oraciones completas", asegura.
Uno de los episodios más llamativos es la situación que relata el propio padre de Hankins. Un día, frente al ordenador, la pequeña "primero hacía clic en las fotografías que le gustaban, pero luego entendimos que había aprendido a leer el texto y seguir instrucciones".

Niños superdotados

El presidente ejecutivo de la asociación internacional de superdotados, John Stevenage, cree que los padres de Heidi "identificaron correctamente su gran potencial". En palabras de Stevenage, el propósito de la organización es facilitar un ambiente positivo para el desarrollo de sus miembros más jóvenes ya que, en ocasiones, los niños superdotados prefieren rodearse de gente mayor, que de niños de su edad.
Para Heidi, eso no ha sido un problema. Hasta ahora la pequeña ha interactuado bien en su guardería.
"Tenemos que encontrar la manera de mantenerla motivada, porque sabemos que será extremadamente importante. Le enseñarán a colorear, mientras ella ya será de capaz de leer libros diseñados para niños de 8 años", apunta Mattew Hankins.
Según Mensa, entre los signos de un niño superdotado se encuentran la memoria poco común, aprender a leer a temprana edad, tener una relación de cierto rechazo hacia otros niños y estar constantemente haciéndose preguntas.
elmundo.es

viernes, 13 de mayo de 2011

Un verdadero premio a la inteligencia

Un verdadero premio a la inteligencia
Nora Bär
LA NACION
No hay una sola forma de la inteligencia. Todos los seres humanos tenemos una serie de capacidades cognitivas relativamente autónomas que constituyen, cada una, una inteligencia distinta. Sí: podemos ser un fracaso académico, pero brillantes en los negocios; artistas destacados, pero negados para el baile o los deportes. Y lo que es más importante, un tipo de inteligencia no es mejor que otros. Tampoco son talentos innatos ni inamovibles, sino que pueden cultivarse.
Howard Gardner, creador de estas ideas que hoy parecen verdades de Perogrullo, pero que hace 30 años sacudieron el campo de los estudios de la mente y de la educación, fue distinguido con el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales "en reconocimiento a su compromiso social y ético con la mejora del sistema educativo, su apuesta por la excelencia y su relevante proyección internacional".
"Me siento humildemente emocionado -dijo a través de un comunicado-. Aunque he tenido formación principalmente en psicología, siempre me consideré un científico social y siento que gran parte del mejor trabajo sobre la sociedad y la naturaleza humanas se nutre de un abanico de disciplinas sociales."
Más adelante agregó: "En este momento, en las ciencias sociales que se practican en los Estados Unidos el acento está puesto casi enteramente en el trabajo cuantitativo. Me complace que este premio reconozca las investigaciones que involucran análisis cualitativos y amplias síntesis de conocimiento".
Nacido en 1943, en el seno de una familia de emigrados de la Alemania nazi, Gardner se graduó en la Universidad de Harvard en 1971 y un año después se convirtió en codirector de Proyecto Cero (junto con el filósofo Nelson Goodman), un grupo de investigación que estudia los procesos de aprendizaje en chicos y adultos.
En todas estas décadas, viene poniendo en jaque desde allí los sistemas de educación que sobrevaloran la memorización y las virtudes académicas por sobre otras capacidades ("o inteligencias") de los individuos.
Sus investigaciones se plasmaron en más de 450 artículos científicos, pero también en 25 libros que fueron traducidos a 28 idiomas. Entre ellos se cuentan Inteligencias múltiples ; Arte, mente y cerebro ; Mentes flexibles. Mentes creativas. Mentes líderes ; La inteligencia reformulada y La mente no escolarizada, todos editados en la Argentina bajo el sello de Paidós, tal como su última obra, Las cinco mentes del futuro.
Ocho habilidades cognitivas
Para Gardner, cada persona posee ocho habilidades cognitivas que puede desarrollar en mayor o menor medida: la lingüística, la musical, la cinético-corporal, la lógico-matemática, la visual y espacial, la interpersonal, la intrapersonal y la naturalista (es la competencia para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo, por ejemplo).
"Ser inteligente es tener flexibilidad para mirar un problema y ver una posibilidad nueva, una salida no pensada para enfrentarlo -explica el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y del Centro de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. En 1904, el psicólogo inglés Charles Spearman desarrolló la noción del Factor G, que definió como una capacidad intelectual general que subyace a todas las capacidades cognitivas. En 1916, Godfrey Thomson propuso que la inteligencia es una colección de habilidades necesarias para completar la mayoría de las tareas intelectuales. Howard Gardner instaló, en 1983, el concepto de «inteligencias múltiples» para subrayar que las personas tienen diferentes talentos y que éstos a su vez impactan en cómo aprendemos. Esa fue su gran contribución: ampliar el concepto de inteligencia. Hoy existe la noción de que ésta incluye habilidades en el campo de lo emocional, de las motivaciones, de la capacidad para relacionarnos con otras personas en situaciones complejas y diversas... El consenso es que estas habilidades, que antes no se consideraban parte de la inteligencia, potenciarían el desarrollo intelectual al cooperar en la tarea diaria de enfrentar situaciones complejas y encontrar soluciones novedosas."
Manes también subraya que las pruebas que evalúan la inteligencia fueron desarrolladas por una necesidad clínica práctica y demostraron ser útiles en muchas ocasiones, pero no en todas. Por eso, sus resultados pueden conducir a conclusiones erróneas.
"Ha habido una utilización política de la ciencia a lo largo de la historia que llevó a rotular como más o menos inteligentes a determinadas etnias, migrantes o grupos sociales -aclara-. Esto no sólo es inmoral, sino falso en términos científicos. Por eso es importante subrayar que la ciencia no cuenta hoy con herramientas para medir la inteligencia en toda su extensión y complejidad. ¿Cómo asignar un coeficiente al humor, a la ironía y, aún más, a la diversificada y plástica capacidad del ser humano para responder de manera creativa a los desafíos que la sociedad y la naturaleza le plantean?"
Para el psicólogo argentino Antonio Battro, miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y ex profesor visitante de la Universidad de Harvard, esta nueva distinción es absolutamente merecida.
La potencialidad humana
"Conocí a Howard Gardner en Harvard en 1986, gracias a la beca Eisenhower -comenta-. Ya para entonces era considerado uno de los profesores más brillantes de psicología de la nueva generación y era conocido en todo el mundo. Desde entonces nos hemos visto casi todos los años en diferentes lugares del mundo y en diversas circunstancias y hemos cultivado una verdadera amistad, también con su querida mujer, Ellen Winner, distinguida psicóloga, experta en el estudio del talento excepcional en las artes."
Para Battro, lo más importante del trabajo científico y del mensaje como educador de Gardner es su compromiso con el desarrollo de la potencialidad del ser humano, "de todos los seres humanos sin distinción, en todas sus dimensiones, éticas, estéticas y epistemológicas, en el reconocimiento de la multiplicidad de talentos y capacidades en las diferentes etapas de la vida".
"Para Gardner -explica- la inteligencia no se puede medir por un simple «coeficiente intelectual»: hay muchas inteligencias, cada una con sus propiedades específicas, y todas ellas integradas en un perfil individual que es siempre dinámico, y suficientemente plástico para evolucionar y progresar en sociedad."
Por sus trabajos, Howard Gardner recibió 26 doctorados honoris causa de universidades de los Estados Unidos, Bulgaria, Chile, Grecia, Israel, Irlanda, Italia y Corea del Sur.
El Premio Príncipe de Asturias reconoce las contribuciones científicas, técnicas, culturales, sociales y humanísticas realizadas por individuos o instituciones. Gardner fue elegido entre 31 candidatos de la Argentina, Canadá, Croacia, Chile, Francia, Alemania, Grecia, Israel, México, Moldova, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza, Gran Bretaña y España.
En octubre, cuando se realice la ceremonia en la ciudad de Oviedo, en España, recibirá una insignia con el escudo de la fundación que lo otorga, un cheque por 50.000 euros y una escultura de Joan Miró.
TEXTUALES
"El mundo está cambiando (...) puede que algunas metas, capacidades y prácticas no sean ya las indicadas o que incluso lleguen a ser contraproducentes"
"Si el individuo no cuenta en su haber con al menos una disciplina, está destinado a seguir el paso que le marquen los demás"
"Tenemos que afinar y poner a punto de forma continuada nuestras destrezas y capacidades"
"[Cada vez] más seguro me siento de un hecho: nuestros potenciales positivos como seres humanos pueden cultivarse"
lanacion.com

martes, 12 de abril de 2011

CADA VEZ MAS GENTE MIDE SI TIENE UN COEFICIENTE SUPERIOR

Animarse a jugar aquí una partida de scrabble puede ser una verdadera humillación. Es que un simple mortal con inteligencia promedio no califica ni para competir con los chicos.
En Mensa, aclaran, nadie se cree un genio, pero sí personas muy, pero muy inteligentes. Y cuando lo dicen no es de puro engreídos. Cada uno de ellos puede mostrar un certificado que así lo acredita y les da el pase para pertenecer al pequeño grupo de personas con una inteligencia superior . Para ser socio, aquí hay que tener, como mínimo, un cociente –en Mensa prefieren esta denominación en lugar de coeficiente– intelectual de 148, algo que posee apenas el 2 por ciento de la población.
Aunque en el mundo Mensa existe desde 1946, en la Argentina se creó en 1997. Stephen Hawking, Jodie Foster y Sharon Stone fueron algunos de los miembros famosos. El escritor Isaac Asimov, fue uno de sus presidentes y hasta Lisa Simpson ingresó a Mensa en un capítulo de 1999.
En Argentina, desde su creación, unas 900 personas han pasado el examen y 250 aún son miembros activos. Pero lo curioso es que cada vez se acerca más gente para saber si está en condiciones de afirmar que tiene una inteligencia superior. Si cinco años atrás, llegaban por mes cuatro o cinco personas para realizar el test, el año pasado ese número se duplicó . Sólo en la sede de Buenos Aires pasaron 140 personas de las cuáles 40 se fueron con su certificado Mensa, es decir que una de cada tres pudo irse segura de ser inteligente . La mayoría lo hace para incluirlo en su currículum –algo muy habitual en los Estados Unidos– o simplemente por curiosidad.
Carlos Tello es psicólogo, miembro fundador de la versión local y quien se encarga de tomar los test: “Acá no hay genios, genio es el que crea, el que tiene la capacidad de cambiar un paradigma”, aclara. Gabriel Vulej es el presidente de Mensa. Agrega: “La inteligencia no te garantiza nada, ni la genialidad, ni la felicidad ni tampoco el éxito, queremos desmitificar lo que es ser muy inteligente”.
En Mensa hay desde amas de casa hasta investigadores del Conicet. Y a contramano de las suposiciones, Tello dice que la mitad no pudo terminar una carrera universitaria y sobran los que se llevaban materias en el secundario.
Es que según Tello, las personas con tanta inteligencia son “como francotiradores, tiran respuestas raras y exóticas que el grupo no acepta. Muchos tienen problemas para incorporarse”. Esa fue una de las razones que los llevó a fundar Mensa. La otra, aportar tanta inteligencia para el bien común.
Pero en Argentina, Mensa funciona más como un club de amigos que una vez por semana se reúnen a jugar al TEG, el scrabble o sólo sentarse en torno a una mesa redonda a mantener discusiones inteligentes. “Yo digo que si somos ocho discutiendo en realidad somos dieciséis porque cada uno tiene dos opiniones que pueden ser totalmente distintas, son discusiones de locos”, se ríe Tello.
En latín, mensa , significa mesa. El nombre fue elegido para mostrar la igualdad entre sus miembros. En nuestro país existen siete sedes en Rosario, La Plata, Córdoba, San Juan, Mendoza, La Pampa y Ramallo. En todas se toman los tests: duran una hora y cuestan 45 pesos. En Mensa aclaran que no hay que tener ningún tipo de preparación para rendirlo ya que se trata de resolver en poco tiempo acertijos, rompecabezas y ejercicios lógicos. Aseguran que hasta un analfabeto podría resolverlos siempre, claro, que su inteligencia esté por encima de lo normal.
Con el examen rendido, la persona sabrá si entró o no a Mensa pero no cuál es su cociente intelectual ya que para saberlo con exactitud se necesitan otro tipo de test. Esos exámenes se hacen en forma privada y rondan los 300 pesos.
En Mensa está prohibido andar exhibiendo el número de CI. Al parecer, no faltaba quien terminaba las discusiones esgrimiendo un número más alto que el del propio Einstein. Una persona con un CI de 120 a 129 se considera que tiene un rendimiento alto o superior. A partir de los 130, pasa a muy superior, pero quienes ingresan a Mensa han logrado pasar los 148.
La licenciada María Roca, sub-Directora del Departamento de Neuropsicología de INECO, señala que “si bien la inteligencia es un factor importante para la adaptación también lo son el poder darnos cuenta de lo que los demás sienten frente a determinada situación y la capacidad de inhibir nuestros impulsos. No puede decirse que el rendir muy bien en tareas de inteligencia implique un buen rendimiento en tareas de otra índole ni mucho menos una mejor adaptación al entorno familiar o laboral”. El ingreso a Mensa es de por vida. Pero aunque el certificado dure para siempre, Tello recomienda que al cerebro hay que ejercitarlo. Cada mañana, el doctor se levanta a las seis y cumple dos horas rigurosas de palabras cruzadas y sopas de letras.

NO ES SINONIMO DE EXITO ACADEMICO
Se habla de coeficiente intelectual (CI) alto o superior cuando un niño obtiene en este test entre 120 y 129. A su vez, hablamos de un CI muy superior cuando el mismo es mayor a 130.
Algunos niños con CI superior o muy superior suelen presentar dificultades en habilidades sociales, problemas de conducta o falta de atención, debido a que muchas veces se aburren en el colegio o que el plan académico les resulta demasiado fácil. Cuando esto sucede, es importante realizar una evaluación diagnóstica, con el objetivo de determinar si existen dificultades específicas que estén generando dichos inconvenientes y en ese caso, realizar los abordajes adecuados.
Que un niño tenga un CI alto o superior no necesariamente significa que sea exitoso académicamente. Los niños con altas habilidades cognitivas muchas veces presentan características especiales, que varían en función de sus diferencias individuales y ambientales.
Muchos de estos niños, a pesar de sus dotes cognitivos, suelen presentar un “bajo rendimiento académico” (Underachievement Syndrome) y no les va bien en el colegio debido a que pueden ser desorganizados, desatentos, se olvidan de completar los deberes, pierden los materiales del colegio y no suelen tener hábitos o una metodología de estudio adecuada. Pueden ser solitarios, presentar dificultades en habilidades sociales y sufrir “bullyng escolar” (hostigamiento escolar) por parte de sus compañeros. A su vez, pueden ser niños con baja tolerancia a la frustración y con poca capacidad para inhibir impulsos, lo cual hace que se involucren en peleas o conflictos.
clarin.com

domingo, 30 de mayo de 2010

Coeficiente intelectual

Justo ella, que es la mujer más inteligente del mundo según el Libro Guinness de los Récords del Mundo, viene a descalificar a los tests para medir el coeficiente intelectual (CI). “No hay que tomárselos tan serio”, afirma, y recomienda a quienes se atreven a someterse a alguna de esas pruebas que desconfíen de los puntajes. “Generalmente su resultado es más bajo que el coeficiente real”, dice al ser entrevistada por Clarín vía correo electrónico.
La mujer es Marilyn vos Savant. Tiene 63 años y está casada con uno de los desarrolladores de los corazones artificiales, Robert Jarvik, de los Estados Unidos, y goza de una buena fortuna. En setiembre de 1956 pasó por el primer test estandarizado para evaluar su coeficiente intelectual, y midió 228. Tenía apenas 10 años, pero su edad mental al ser evaluada era de 22 años. A partir de 1986 fue incluida en el libro de los récords en la categoría Coeficiente intelectual más alto. Hizo los tests “Stanford-Binet” y el Mega Test, creado para adultos por Ronald K. Hoeflin.
Ahora, en una época en que algunos investigadores en psicología evolutiva pretenden reivindicar el valor del cociente intelectual, vos Savant lo minimiza. Pese a que su CI le dio fama mundial, la mujer no lo defiende con uñas y dientes. “Nadie debería tomar a estos tests tan seriamente”, advierte. Y sentencia: “Es muy fácil medir más bajo de lo que uno es capaz. Esto le sucede a mucha gente que se somete a esos tests”.
¿Se siente distinta a los demás?

Siempre me he sentido diferente a los demás, pero creo que eso es normal. Me parece que todos creemos que somos únicos.
La mujer admite que no tuvo una infancia feliz. Solía estar en la tienda de sus padres, que eran inmigrantes que habían nacido en Italia y Alemania y que estaban demasiado concentrados en sobrevivir. Ella escribía y leía, y cada tanto publicaba artículos en un diario local en la ciudad de St. Louis, en el estado de Missouri. Siempre los firmaba con seudónimo porque los consideraba “imperfectos”. “Ningún factor ambiental contribuyó a mi inteligencia”, agrega al recordar los años de su niñez.
¿Cómo le iba en la escuela con sus maestros?

Mis maestros pensaban que mi presencia era útil en su clase porque yo disfrutaba al explicarles los conceptos a otros estudiantes. Era más fácil para mí que para los maestros porque yo tenía la misma edad de los alumnos.
¿Le sirvió de algo tener el coeficiente intelectual tan alto?

Sí. Fue enormemente útil, especialmente con mi marido. El ama mis capacidades. Creo que los varones aman que sus mujeres sean inteligentes en tanto ellas no compitan con sus parejas.
Por supuesto que la mujer más inteligente admite haber cometido errores. “Mi error más grande fue estar de novia demasiado joven y tener una relación exclusiva con alguien. Ahora creo que los adolescentes que están saliendo con alguien deberían tomarlo muy livianamente. Ninguna persona a esa edad será la adecuada para ellos después. Yo perdí años con gente equivocada”, comenta. A los 16 ya estaba casada con un estudiante universitario y pocos años después se divorció. A los 35 terminó su segundo matrimonio. Ahora va por el tercero con ese hombre que la admira por su inteligencia. Aunque hay también gente que la envidia: “Si la persona es importante para uno, yo sugiero hacerse amigo.¡Pronto estará menos envidiosa!”, recomienda.
Si es tan inteligente, ¿por qué no fue científica? Aunque deseo y necesito estar informada y educada por otros, me gusta trabajar aislada. Eso no es posible para los científicos, que trabajan grupalmente. Mi aporte, tal vez, no sería productivo.

Una cuestión de puntajes
El coeficiente intelectual (CI) es una puntuación que resulta de tests estandarizados para medir la “inteligencia”. La puntuación “normal” es 100. Si alguien logra más de 100 es más inteligente de lo normal, o menos que lo normal si está por debajo. La primera vez que se usó fue en 1912, cuando el alemán William Stern evaluó escolares. En los 70´ fue cuestionado por no tener en cuenta otras inteligencias, como la social o la musical. Hoy el CI está otra vez aceptado.

clarin.com

domingo, 1 de noviembre de 2009

Más argentinos miden su intelecto


Laura Reina
LA NACION
Además del peso y de la altura, hay otra medida que obsesiona a los argentinos. Cada vez más personas ?en su gran mayoría hombres? buscan medir su coeficiente intelectual (CI) mediante tests de inteligencia especialmente diseñados para tal propósito.
¿Vanidad o herramienta útil para conseguir, por ejemplo, mejores trabajos? En Mensa Argentina, un club cuyos miembros tienen en común que poseen un alto coeficiente intelectual (superior a 148), creen que hay un poco de las dos cosas. Esta asociación internacional, con sedes en todas partes del mundo, es la encargada de tomar y corregir los tests que miden el intelecto.
"La gente quiere desafiarse, ver si entra dentro de ese dos por ciento de personas que tiene un CI mayor que 148 [lo normal es entre 90 y 110]. Pero también considera analizar su CI porque las empresas están comenzando a valorar esto. En países como Estados Unidos o Japón es algo instalado. En la Argentina, empieza a serlo", contó Gabriel Vulej, presidente de Mensa Argentina. El, como todos sus miembros, forma parte de ese 2% que posee una inteligencia superior.
El test es una batería de ejercicios de secuencias lógicas que debe resolverse en un determinado período de tiempo y se toma en Buenos Aires los segundos viernes de cada mes. Tiene un costo de 45 pesos. También se toma en el interior del país, con fechas por confirmar. Pueden realizar el test personas de 16 años (éstos con autorización de los padres) en adelante.
Además de la Capital, Córdoba, La Plata, Rosario y Mendoza son algunos de los lugares que más demandan estos tests. Por mes, se presentan unas 100 personas que buscan medir su nivel de inteligencia.
Hoy, la sede argentina de esta asociación mundial posee 240 miembros activos que se reúnen para intercambiar ideas y jugar juegos de mesa, como el TEG o el Scrabble. Aunque lo más interesante son los contactos internacionales.
"Como resultado, no damos un número, no decimos: «Tenés tanto CI». Simplemente, informamos si esa persona, en caso de desearlo, está en condiciones de entrar en Mensa", informó Vulej.
En cambio, los que quieren obtener un número de su CI, pueden someterse a los tests psicotécnicos que el psicólogo evaluador nombrado por Mensa Internacional, Carlos Allende, realiza en su consultorio de Palermo. Este servicio cuesta $ 200, ya que se trata de una serie de exámenes diferentes y más complejos. Se da un certificado en caso de superar los 148 puntos.
"Una sola prueba no es suficiente para arrojar un número. Por eso, se toman tres o cuatro exámenes y se establece un parámetro. De los que se presentan, aprueban entre el 30 y el 40 por ciento. Si bien es cierto que sólo el 2% de la población reúne el CI para ingresar en Mensa, este porcentaje es más elevado porque los que vienen ya se pusieron a prueba con tests similares en Internet y saben que tienen chances de aprobarlos", comentó Allende.
Sin embargo, Allende, que es doctor en Psicología y miembro fundador de Mensa Argentina, dice que en la ciudad de Buenos Aires hay muchos "lanceros". "El mes pasado, de los que se presentaron en la Capital, no aprobó ninguno. Eso no pasa en el interior, donde de diez aprueban seis", comentó.
En su mayoría, los que van a tomar los tests son hombres de unos 30 años. "Medir la inteligencia parece ser una cuestión más masculina que femenina. La proporción es de 7 a 1 en favor de los hombres", comentó Allende, que aclaró que no hay que confundir inteligencia con genialidad.
"En Mensa, hay gente muy inteligente, pero no hay ningún genio. Genio es Leonardo da Vinci, el que hace un aporte a su época", opinó el evaluador de Mensa.
Niños especiales
Los adultos se acercan para poner a prueba su inteligencia como desafío personal. Sin embargo, los niños con alto CI ?o sus padres, mejor dicho? lo hacen para descartar diagnósticos a veces tan apresurados y errados, como Trastorno por Déficit de Atención.
"Yo me encuentro muy a menudo con chicos a los que les han diagnosticado déficit de atención y están medicados y, en realidad, lo que tienen es una superdotación. Claro que tiene déficit de atención porque no les interesa lo que les están explicando. La mayoría de los colegios no saben qué hacer con estos niños", aseguró Allende. Para los pequeños con alto CI, Mensa Argentina desarrolló Creaidea, una división especial para ellos y sus familias. Héctor Roldán, fundador de esa institución, explicó a La nacion que se trata de un espacio de contención familiar para los niños y para los padres.
"Los chicos con alta capacidad intelectual presentan una serie de dificultades que ni los padres ni los docentes saben cómo manejar. Por eso, el acercamiento a Creaidea es distinto que al de Mensa. Quien llega a Creaidea tiene un problema para resolver con su hijo. El que va a Mensa tiene una habilidad especial", contó Roldán.
A los niños se los testea en un marco lúdico para que se olviden de que están siendo evaluados. En total, hay unos 20 miembros que concurren una vez por semana y participan de las actividades junto con sus padres.
Para reconocer a un niño con una inteligencia superior, a veces, basta con observarlo. "En general, son niños muy precoces; desde muy chicos quieren aprender a leer, incorporar vocabulario extranjero, sobre todo en inglés. Hacen cosas muy avanzadas para su edad y suelen ser muy autoexigentes", concluyó Roldán.
Mentes Brillantes
210 CI Johann Wolfgang von Goethe
Poeta y dramaturgo alemán.
185 CI Galileo Galilei
Astrónomo y físico italiano.
160 CI Bill Gates
Empresario, fundador de Microsoft. Tiene el mismo coeficiente intelectual que Nicolás Copérnico (matemático y astrónomo polaco), Benjamín Franklin (político, científico e inventor norteamericano), Albert Einstein (científico alemán nacionalizado norteamericano) y Stephen Hawking (físico británico). 155 CI Miguel de Cervantes
Escritor español. Su mismo coeficiente intelectual lo tenían Rembrandt (pintor holandés), Simón Bolívar (militar y político), y Honoré de Balzac (novelista francés)
lanacion.com

viernes, 1 de mayo de 2009

NIÑA GENIO EN INGLATERRA


Una niña británica de tan sólo dos años demostró tener el coeficiente intelectual (CI) de un adulto y ser capaz de resolver cuentas matemáticas complicadas, además de demostrar amplios conocimientos de la geografía universal, informó la prensa extranjera.
La niña Elise Tan-Roberts, de acuerdo a lo señalado por el tabloide Daily Mail y reproducido por la agencia ANSA, posee un CI de 156 puntos y puede realizar cuentas matemáticas e identificar las capitales de un gran número de países.
La niña tenía cinco meses cuando llamó a su progenitor "papi" y antes de su primer cumpleaños podía escribir su nombre y a los 16 meses ya contaba hasta diez. En la actualidad puede contar en español, sabe identificar los distintos tipos de triángulos y sus características y tiene un conocimiento de geografía superior a la media de los adultos.
Elise vive en el norte de Londres y ha sido una sorpresa para sus padres Edward y Louise, quienes ahora quieren inscribirla en una escuela para niños prodigio. La profesora Joan Freeman quien evaluó el CI de Elise, reconoció que la menor tiene una memoria increíble y que es la fuente de su excelente aprendizaje y progreso.
criticadigital.com

martes, 10 de marzo de 2009

¿Los padres de mayor edad tienen hijos menos inteligentes?


Al pasar los 30 y pico, toda mujer que quiere ser madre comienza a preocuparse. Sabe que el riesgo de quedar embarazada aumenta con la edad y que ello puede dejar consecuencias en el bebé. Para los hombres, en cambio, sus años no suelen ser un tema a considerar a la hora de pensar en ser padres. Hasta ahora.

Porque un estudio de investigadores australianos y estadounidenses devela que la edad avanzada del padre está asociada con un crecimiento en el riesgo de que sus hijos sufran desórdenes neurológicos –como autismo y esquizofrenia–, dislexia y reducción de la inteligencia. En la investigación, publicada en la revista PLoS Medicine, los autores reanalizaron los datos de 33.437 menores, todos ellos incluidos en el Estudio Colaborativo Perinatal de EEUU, en el que entre 1959 y 1969 se reclutó a las mujeres embarazadas que acudían a 12 universidades estadounidenses.

Para ello, evaluaron los resultados obtenidos en las pruebas de habilidades neurocognitivas de sus hijos, realizadas a los ocho meses y a los cuatro y siete años. "Nuestro trabajo es el primero del que tengamos conocimiento que demuestra que los descendientes de padres mayores muestran una serie de daños en distintas habilidades neurocognitivas durante la infancia. Estos problemas persisten pese a tener en cuenta factores como el estatus socioeconómico o la salud mental paterna", sostienen los autores del trabajo. Y aclaran que se desconoce si estas habiliadades mejoran con el tiempo.

Según los resultados del informe, a diferencia de lo que sucede con los óvulos de la mujer que se forman periódicamente en el útero, el esperma del varón se acumula a lo largo del tiempo, lo cual favorecería la aparición de mutaciones genéticas que podrían interferir en el desarrollo cerebral del futuro bebé.

Por ejemplo, cuando el padre tiene 20 años, la media del cociente intelectual (CI) del niño es de 106,8. Si tiene 50 años, la media es de 100,7.

"El autismo ha crecido en las últimas décadas, pero no se conoce la causa. Algunos estudios sugieren que puede atribuirse a una base genética compleja, en parte por culpa del esperma dañado que el hombre acumula durante toda su vida", dice el estudio.

En los últimos años, los cambios en la sociedad han hecho que las parejas esperen a que lleguen los tardíos treinta para tener hijos. En 1993, el 25% de nacimientos en Inglaterra era de padres de entre 35 y 54 años. Diez años después, la cifra ascendió al 40%. Es conocido que la fertilidad de la mujer declina con la edad y que las madres más grandes son más proclives a tener chicos con difucultades genéticas, por ejemplo síndrome de Down. Pero hasta el momento se había puesto poca atención en los efectos de la vejez de los padres.

"Las investigaciones encontraron que los chicos con padres más viejos tuvieron menos puntuación en todas las pruebas, excepto en la de herramientas motoras", señala el informe, que se suma a una serie de evidencias sobre la relación entre la edad avanzada de los progenitores y sus efectos con la fertilidad y la salud de los hijos.

"Los factores genéticos y sociales pueden estar operando conjuntamente, y de ahí los datos obtenidos en la nueva investigación. No obstante, y teniendo en cuenta que la tendencia actual es que padres y madres retrasen cada vez más el momento de tener hijos, se deberían adoptar políticas encaminadas a divulgar los riesgos asociados al retraso de la paternidad", opina Mary Cannon, del Centro de Educación e Investigación del Hospital Beaumont de Dublin (Irlanda).
clarin.com

jueves, 3 de julio de 2008

Afirman que los más inteligentes tienen menos creencias religiosas

Inteligencia y religión no van de la mano, al menos para un grupo de investigadores europeos que apoya la teoría de que las personas con cociente intelectual alto tienen menos creencias religiosas. La polémica está servida.
Expertos en el tema señalan que las conclusiones del trabajo son "simplistas" porque, según explican, además de la medida de la inteligencia se trata de un abordaje complejo, que requiere considerar factores socio-culturales.
El trabajo está firmado por Richard Lynn, profesor de psicología en la Universidad de Ulster, en Irlanda del Norte, en asociación con Helmuth Nyborg, de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, y John Harvey, sin afiliación universitaria.
Afirman que, en relación a la población en general, los académicos son menos religiosos o tienden a creer menos en Dios. Será publicado en setiembre en la revista académica Intelligence .En un brevísimo e-mail que respondió a Clarín, Lynn asegura que únicamente las personas sin inteligencia pueden creer en milagros y en que Dios responderá a sus plegarias .
Lynn ya despertó polémica en el pasado con investigaciones que relacionan a la inteligencia con la raza y el sexo. Dice haber probado que el cociente intelectual (CI) de los alemanes es el mayor de Europa. Y en 2005 causó revuelo con una investigación en la que atribuyó que los hombres son más inteligentes que las mujeres.
Este no es el único investigador que relaciona la inteligencia con otras variables. Y para alimentar aún más la polémica, hace unos días, un académico inglés, Bruce Charlton, publicó en la revista de educación Times Higher Education que los estudiantes ricos tienen un cociente intelectual más alto que los de clase baja.
En qué se basa el estudio de Lynn
En la recopilación de varias investigaciones. Por un lado, dos encuestas: una entre miembros de la Royal Society y otra de los integrantes de la Academia Nacional Norteamericana de Ciencias. La primera concluye que sólo el 3,3% cree en Dios, mientras que el 68,5% de la población general del Reino Unido se autotildó como creyente.
En la Academia de EE.UU., sólo el 7% cree en Dios, mientras que en la gente común el porcentaje trepa a 90.
También analizaron la media de los CI en 137 países desarrollados y detectaron que las creencias religiosas habían disminuido a medida que la gente se volvía más inteligente. Dividieron los países en dos grupos: el de los CI más bajos (de 64 a 86 puntos), donde apenas el 2% de la población no cree en Dios y el grupo de los CI de 87 a 108 puntos, en los cuales la incredulidad sube al 17% .
La psicóloga especializada en inteligencia de la UBA Alicia Cayssials dice que en el trabajo de Lynn no está claro qué término de inteligencia evalúa en los académicos, un atributo que puede ser muy variado . Y concluye: Aborda un tema de moda en psicología, la religiosidad (como también están en boga la sabiduría, la creatividad, el sentido del humor), pero poco y nada dice.
La inteligencia y los Reyes Magos
Eduardo San Pedro
Desde el comienzo de los tiempos hubo gente inteligente. Y también, algún tipo de religiosidad. Parece más bien discriminatorio -y no muy científico- afirmar que sólo las personas con menos nivel de inteligencia son las que creen en la divinidad.
El camino de la inteligencia en estado puro suele aniquilar a varias emociones: el amor, entre ellas.
Quién, en estos tiempos --se dirá--, en su sano juicio, puede creer sin más en un amor profundo y desinteresado
Quién puede creer que sirvan para algo concreto los Reyes Magos o Papá Noel
En suma, quién puede llamarse inteligente y creer en algo tan intangible, eterno y todopoderoso como Dios
La Historia, y pueblos enteros que durante siglos la han forjado, parecen contestar que sí se puede, que es una cuestión de fe antes que de cerebro. Créase o no, lo crea usted o no. Lo inteligente, parece, es reconocer la diferencia.
Un paradigma de la inteligencia
Albert Einstein
: la dualidad de un genio del siglo pasado Einstein, el científico más importante del siglo XX, es tal vez el ícono más representativo de la teoría que sostiene que las personas con mayor coeficiente intelectual son menos propensas a creer en Dios. En una carta escrita el 3 de enero de 1954 (un año antes de la muerte del físico) y dirigida al filósofo Eric Gutkind, el autor de la teoría de la relatividad escribió: "La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas".
El texto, escrito en alemán, reaviva el debate sobre la religiosidad de Einstein. Aunque asumía su judaísmo, en la carta sostenía que la Biblia es una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles.
Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí . La carta fue subastada a mediados de mayo pasado en la casa Bloomsbury de Londres, luego de permanecer durante 50 años en una colección privada. La compró otro coleccionista privado que por ella pagó más de 400.000 dólares, un precio 25 veces superior al esperado por los rematadores.
¿Qué es el "CI"?
El cociente intelectual (CI, y en inglés IQ) es un número que resulta de un test estandarizado para medir las habilidades cognitivas de una persona, en relación con su grupo de edad , explica el neruobiólogo Facundo Manes, director del Centro de Estudios de la Memoria y de la Conducta (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
En base a los puntos alcanzados, los niveles son:
Muy superior: 130 o más.
Superior: 120 a 129.
Normal brillante: 110 a 119.
Promedio: 90 a 109.
Normal lento: 80 a 89.
Fronterizo: 70 a 79.
Deficiente mental: 69 o menos.
Dos "monstruos"
Marilyn vos Savantedad
: 61 años
nacionalidad: estadounidense
ocupacion: intelectual
Es columnista, escritora, conferencista y dramaturga. Su CI es 88 puntos superior al nivel estimado para los genios.
Gregori Perelmanedad: 42 años
nacionalidad: rusa
ocupacion: matematico
Es reconocido como el hombre más inteligente del mundo por haber resuelto un problema matemático planteado en 1904.