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jueves, 24 de febrero de 2011

Un test de paternidad por sólo 50 dólares

Por muchos años, el único examen de ADN para determinar la paternidad de un hijo se debía hacer solamente en laboratorios y a través de una demanda judicial de por medio.
Pero la gran cadena de farmacias Boots , en Gran Bretaña comenzó esta semana a cambiar esa realidad, al sacar a la venta en forma libre el primer test de paternidad para realizarse uno mismo.
Por 50 dólares, un hombre puede adquirir el Kit Assuredna DNA para realizarse el examen de comprobación -o no- de la paternidad de un niño. A ese monto deberá agregarle unos 200 dólares para el análisis final en un laboratorio.
Denise Syndercombe-Court, una experta en test de paternidad afirmó a la BBC que hay un gran interés en los hombres en adquirir este tipo de ayuda para determinar si son o no padres. Pero advirtió que esto puede generar problemas o consecuencias impensadas en la relaciones sociales, tanto con la mujer embarazada o madre como con cualquier criatura.
Ante este dilema, la farmacia Boots solamente podrá vender adultos o adolescentes mayores de 16 años, los que deberán firmar un consentimiento escrito por adquirir este Kit, el cual se realiza solamente mediante el contacto con la saliva para saber si existe una relación filiatoria entre las dos partes.
lanacion.com

domingo, 28 de marzo de 2010

Buscan extender la licencia por paternidad a 35 días

Un proyecto para la ampliación de la licencia de paternidad a 35 días fue presentado en la Cámara de Diputados. La iniciativa promueve la modificación del artículo de la ley de Contrato de Trabajo que autoriza a los hombres que se convierten en padres naturales o adoptivos a faltar dos días a sus respectivos lugares de empleo.
El proyecto fue presentado por la diputada Natalia Gambaro, con el respaldo de su colega Claudia Rucci, ambas integrantes del bloque del Peronismo Federal.
Las legisladoras remarcaron que el artículo en cuestión "se ha tornado obsoleto con respecto a los derechos que se deben resguardar y contradictorio en relación a las obligaciones que deben tener los padres para con sus hijos como formadores de hombres y mujeres del mañana".
Las diputadas argumentaron que "la ley vigente no aporta a la unión del núcleo familiar, ya que tan solo dos días de licencia por paternidad es un período irrazonable si se tiene en cuenta el gran cambio que produce en la cotidianeidad semejante acontecimiento y la importancia de la presencia paternal para el niño recién nacido", según un parte de prensa.
criticadigital.com

martes, 21 de abril de 2009

¿Cómo se dice “Grande pa” en guaraní?


Una semana después de haber dado su apellido a un niño de dos años, el presidente paraguayo Fernando Lugo recibió un nuevo reclamo de paternidad. Desde un empobrecido caserío de Ciudad del Este, Benigna Leguizamón, de 27 años, dio un día de plazo al mandatario para que reconozca que es el padre del niño Fernando Leguizamón, de seis años. La denuncia ensombreció un día que Lugo planeaba festivo. Ayer se cumplió el primer aniversario del triunfo electoral del ex obispo sobre el Partido Colorado, que gobernó el país durante seis décadas, una efemérides que Lugo celebró con el cambio de cuatro ministros de su gabinete. En medio de los anuncios, hizo un alto para aclarar su disposición a “actuar siempre con el argumento de la verdad”. Su abogado anticipó que Lugo se someterá a una prueba de ADN, mientras la oposición pidió “esperar que aparezcan todos los hijos del presidente” antes de decidir un eventual juicio político.
Benigna Leguizamón vende detergente en la calle para alimentar a cuatro hijos. Ayer aseguró ante la prensa que desde 2001 mantuvo relaciones con el entonces obispo de San Pedro, cuando ella tenía 17 años y era madre soltera de una nena.
“Acudí a pedir ayuda a monseñor Lugo, porque el papá de mi primera hija, que trabajaba de anestesista del Hospital de San Pedro, me negaba la asistencia a la criatura”, comentó la mujer. “En ese momento, monseñor me dio su apoyo, pero se aprovechó de mi gran necesidad y me indujo a que tuviéramos relaciones. Al año quedé embarazada de él. Tuve a mi hijo con una partera en la misma casita en que vivía, cuyo alquiler él pagaba”, sostuvo.
El vínculo entre ambos era “un secreto a voces” en todo el departamento de San Pedro, tanto que le ofrecieron dinero para que denunciara a Lugo durante la campaña electoral. La mujer se negó “porque no quiero que el caso de mi hijo sea manipulado”. Pero su opinión cambió la semana pasada cuando Viviana Carrillo logró la paternidad presidencial de su hijo Guillermo, que ahora se llamará Lugo Carrillo y recibirá una pensión mensual para su alimentación. “Lo que quiero –dijo Leguizamón– es que ese señor lo reconozca también como a su otro hijo. Un día le voy a esperar y en caso de que no asuma su responsabilidad le voy a denunciar”.
Lugo, de 58 años, asumió la semana pasada la paternidad del hijo de Carrillo, nacido en mayo de 2007, cinco meses después de haber renunciado a su estado clerical, en diciembre de 2006, para lanzarse como candidato a presidente. El ex obispo posteriormente fue suspendido ad divinis por el papa Benedicto XVI y diez días antes de asumir como jefe de Estado, en agosto de 2008, fue reducido al estado laical en una decisión sin precedentes del Vaticano. Leguizamón reveló ayer que conocía a Viviana, porque “con Lugo nos fuimos varias veces por su casa, en Choré, pero no sabía que había algo entre ellos”.
La renovación del escándalo acaparó la atención mediática paraguaya el mismo día del primer aniversario de la histórica derrota electoral del Partido Colorado tras 61 años en el poder. Y quitó brillo a un promocionado cambio de ministros, con el que Lugo pensaba relanzar su administración luego del escándalo de la primera paternidad. Los cambios fueron antecedidos por una reunión a puertas cerradas entre Lugo y las mujeres del gabinete, entre ellas las ministras de la Niñez y la Adolescencia, Liz Torres, y de la Mujer, Gloria Rubín, quienes emitieron un comunicado conjunto exigiendo que se aclarara el caso.
“Hay chistes y tomaduras de pelo por toda la república de que van a aparecer cinco o seis, dieciséis hijos. Si es tan cierto –dijo Rubín–, nuestra secretaría va a tener que estar al servicio de todas las mujeres que vienen a reclamar”.
Lugo intentará que este nuevo caso no llegue a los tribunales y se resuelva “en el ámbito privado”. Su abogado particular, Marcos Fariña, se reunirá hoy con Leguizamón en Ciudad del Este, donde es probable que surja un acuerdo extrajudicial que neutralice eventuales daños políticos.
Para la oposición, en tanto, los herederos de Lugo pueden ser muchos más que dos. El senador Miguel Carrizosa, del partido Patria Querida (PPQ), dijo que “hay que esperar que aparezcan todos los hijos” del presidente antes de analizar la posibilidad de iniciarle un juicio político.
La risa, remedio infalible para los paraguayos
En los medios de Paraguay, los chistes que se burlan de la paternidad de Fernando Lugo se multiplican, y circulan por internet y mensajes de texto.
* Borom bombom, borombombom, el presi Lugo no usó condón.
* Lugo abre sus brazos a unos chicos que pasan por la calle al grito de “dejad que los niños vengan a mí”. Dos mujeres dicen alarmadas: “¡Dios mío, todavía hay más!”.
* La sede del gobierno en Asunción fue rebautizada. Conocida como mburuvisha roga (casa del presidente, en guaraní), se llama ahora mitai’ i partida roga (casa de un montón de niños.
* ¿Qué significa ADN? Aventura de Nando.
* Lugo tiene corazón, pero no usa condón. (Basado en el lema de campaña del presidente.)
criticadigital.com



lunes, 3 de noviembre de 2008

Hombres culposos


Hace cuarenta o cincuenta años, no era raro encontrar a un padre incapaz de recordar el nombre de todos sus hijos. Hoy todavía existen esos padres, pero también los que son capaces de rechazar una convincente oferta de trabajo fuera del país por no dejar a sus chicos. "Conocí a un padre que estaba entusiasmadísimo con la idea de aceptar un puesto fuera del país, pero su gran culpa era dejar a sus hijos. Esa culpa lo tensiona hasta ahora, a tal punto que no puede tomar la decisión", comenta el psiquiatra Juan Pablo Díaz, quien está viendo cada vez más casos de hombres en conflicto por tratar de ser los mejores padres, pero también exitosos y productivos en otros ámbitos de su vida.
"El valor de los hijos para este hombre es irrenunciable, y la tendencia se encamina en ese sentido: padres involucrados en la crianza de sus hijos en aspectos que van mucho más allá de cambiar pañales -describe el especialista-. Este progresivo cambio -apunta- se ha producido porque en el último tiempo los hombres han ido incorporando la emoción como una parte básica de su existencia. Una emoción que no pueden desarrollar ni en el trabajo ni en el mundo social, pero sí en la intimidad del hogar, y especialmente junto a los hijos."
Esa necesidad de emoción, sin embargo, es la que está despertando en los hombres-padres más jóvenes una culpa que no conocieron sus antecesores. Si antes eran las mujeres, por definición, las que tenían sentimientos encontrados por dejar de centrar su atención en los hijos para entrar al mundo laboral, ahora los hombres también están manifestando su malestar por no poder compartir con sus hijos todo lo que quisieran. Son padres entre 30 y 40 años, describe el psiquiatra: "Se sienten cada vez más involucrados en la crianza de sus hijos, pero continuamente se reprochan no tener más tiempo para estar físicamente con ellos, como para poder construir vínculos emocionales tan estrechos como los que desarrollan con sus madres".
PRIMERA CULPA: Padre proveedor versus padre presente.
La gran culpa del hombre de hoy es que se ve atrapado en dos ámbitos: el deseo de participar más de la parte afectiva de su familia, por un lado, y responder a las exigencias que le impone ser un buen proveedor. El resultado de esta tensión es un padre que sufre por no poder llegar más temprano, y que cuando llega encuentra a los chicos dormidos y no puede compartir nada con ellos. Bien sabe de esto el psiquiatra infantil Arturo Grau, quien comenta que durante mucho tiempo gran parte de los trastornos del sueño en niños se debía a que sus papás llegaban del trabajo y los despertaban a ellos, que se habían dormido temprano, para poder jugar.
Los especialistas coinciden en la idea de que son los propios padres los que tienen en sus manos la decisión de equilibrar trabajo y familia, pero hay muchos que se nublan en su conflicto entre ser buenos proveedores y a la vez padres presentes, aunque hay muchos que le están doblando la mano al modelo y volviendo cada vez más temprano a su casa para asumir una crianza más presente.
SEGUNDA CULPA: No poder establecer un vínculo profundo con los hijos.
Si la primera culpa es de carácter cuantitativo, ésta es cualitativa, y la viven los hombres que habitualmente se quejan de no poder conocer tan profundamente a sus hijos como lo hace la madre, de que les gustaría conocer más su mundo y forjar una relación estrecha que vaya más allá de compartir el día a día.
Esa molestia habla de padres que están siendo cada vez más exigentes en lo afectivo, que quieren aportar un factor emocional importante a la crianza de sus hijos, y que buscan que ellos incorporen su figura dentro de la familia, no sólo en términos de autoridad, sino también de presencia acogedora y contenedora, un rol que tradicionalmente se le ha adjudicado a la madre.
"Los hijos son el gran cable a tierra afectivo de los hombres padres, el que los lleva a enternecerse, a ser amables, tiernos y cuidadosos. En el trabajo mandan la eficiencia y la rentabilidad. La familia, en cambio, exige ternura, y en eso los hijos son una reserva infinita. Esa relación es muy valiosa, y de ahí que los hombres se culpen muchas veces por no poder lograrla", sostiene el especialista. Y en eso, muchas veces, los padres terminan "envidiando" a las madres, que desarrollan esta relación de profundidad por su mayor cercanía innata con los niños.
¿Cómo lograr que los padres también construyan esa proximidad? Al comenzar a desarrollar el vínculo desde la temprana infancia, con gestos tan sencillos como cambiarlo, sacarlo a pasear, ayudarle a hacer las tareas, conversarle y también escucharlo.
TERCERA CULPA: El miedo de ser autoritarios.
Para los padres, éste es un punto complicado y que los llena de contradicciones. No pocos son los que se preguntan: "¿Cómo los reto?, ¿cómo me enojo con ellos si los veo tan poco?" Según el psiquiatra infantil Sergio Canals, hay muchos hombres padres que actualmente sufren una "doble culpa", porque deben ponerles límites a sus hijos, con restricciones y castigos. Eso los hace sentirse culpables, y también juzgados desde afuera por una sociedad que hoy no ve con buenos ojos a quienes utilizan mano dura en la crianza de los niños. El concepto de autoridad -que significa "ser autor" y guiar a las personas para que desplieguen su autonomía- está hoy muy asociado al autoritarismo, distorsionadamente. Hoy día, en una cultura en que se han acentuado los derechos y el dejar que las personas se expresen libremente, los padres que restringen se sienten culpables y a la vez juzgados desde afuera. Entonces, pierden autoridad y terminan criando niños tiranos.
CUARTA CULPA: El padre separado y su sensación de abandono del hijo.
Quienes viven con mayor intensidad las culpas son los padres separados; una culpa que, a juicio de los especialistas, era impensada hace treinta años. "En esa época, toda la responsabilidad quedaba en manos de la madre. Hoy, pensar así ya no es políticamente correcto, y se han abierto espacios para el cuestionamiento del hombre", afirma Canals.
Los separados sufren, extrañan a sus hijos y temen dejarlos. Tanto, que muchos evitan separarse porque no quieren dejarlos. Habitualmente dicen que, luego de alejarse de ellos, se dan cuenta de todo lo que se perdieron mientras no estuvieron con ellos.
Con la separación, muchos padres logran darse cuenta de que sí pueden alterar su rutina de trabajo y priorizar a sus hijos por sobre la jornada laboral. "Se dan cuenta de que son capaces de habilitarse algunos horarios; de que, desde la carencia, pueden hacerse el espacio. Dicen: «Me gustaría tenerlos mucho más que los miércoles a las 6 y fin de semana por medio». ¿Y cómo era antes? Los hijos estaban todos los días, pero los hombres quizá los valoraban y consideraban menos".
Por Magdalena Andrade / El Mercurio GDA
Los conflictos ancestrales
Las nuevas generaciones de hombres no sólo están viviendo culpas en relación con la crianza de los hijos, la familia y sus afectos. También hay culpas que, a pesar de las transformaciones de la sociedad, los acompañan desde siempre, y aparecen cuando sienten que han fallado en alguna de las áreas cruciales que ponen en juego su masculinidad.
Según los especialistas, la identidad masculina -y las culpas- se desarrolla sobre la base de tres pilares:
EL TRABAJO: la cultura todavía espera que los hombres trabajen la jornada completa, tengan un buen sueldo y sean exitosos en cualquier labor que emprendan. Y si no son exitosos, que cumplan con el principio de una alta productividad. Si no responden en ninguna de esas dos áreas, sienten que no están cumpliendo, y desarrollan la culpa.
LA PAREJA Y LA FAMILIA: este ámbito va de la mano con el sentirse proveedores -para proteger a la familia y a la pareja- y ser el referente de autoridad y poder dentro del hogar. Los hombres sienten mucha culpa cuando, por ejemplo, tienen que vivir con su señora e hijos en la casa de los padres, o cuando ella gana más que él, porque sienten que no están cumpliendo todo lo que deberían cumplir.
LA SEXUALIDAD: los hombres están socializados para ser heterosexuales y conquistadores, aun cuando están en pareja. Cuando sufren sucesivos rechazos femeninos -especialmente en el área sexual-, sienten que no están cumpliendo en esta área y se sienten humillados, con culpa, miedo y depresión.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Los hombres de hoy quieren tener hijos, pero las mujeres dicen "no"



Por: Gisele Sousa Dias
Si fuéramos animales, deberíamos hablar de instintos: de un supuesto "instinto maternal" que tradicionalmente, al menos en el imaginario colectivo, hacía sombra a un supuesto "instinto paternal" porque las ganas de la mujer de tener un bebé solían desperezarse antes, más, cuando la vida fértil apura.

Pero entre humanos, los instintos son más bien deseos. Y mientras cambian los estereotipos de la femeneidad -y la mujer deja de creer que sólo es o termina de ser cuando es madre-, la paternidad se revoluciona y empieza a mostrarse como un deseo propio, no como uno parasitario del deseo de la mujer.

Así, en algunas parejas, los roles empezaron a intercambiarse: son ellas quienes prefieren postergar para escalar en lo profesional o en lo laboral. Y son ellos quienes no quieren esperar más: tienen el deseo o el instinto, no importa. Importa que quieren ser papás.
Desde la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) dicen que el tema ya se instaló en congresos y simposios. "En el último tiempo ha habido una cierta revolución en los varones jóvenes: la paternidad empezó a aparecer como un deseo propio muy fuerte y dejó de ser sólo el acompañamiento del deseo de la mujer", introduce Norberto Inda, psicoanalista de UBA, experto en temas de paternidad y asesor para la Unesco en temas de género. Y agrega: "Antes 'ser macho' estaba ligado con la potencia con el afuera, con las mujeres, los autos, con el hombre como sostén de la economía. Pero la modificación de los estereotipos de femeneidad implicó un replanteo de la masculinidad.

La paternidad aparece así como un nuevo capítulo de la masculinidad: querer ser padre o presenciar el parto ya no es visto como una mariconada. Al contrario, mariconada sería perdérselo".

Harry Campos Cervera, psiquiatra de UBA y psicoanalista de APA, sigue: "Venimos de una cultura machista en la que el hombre era proveedor exclusivo. Hoy, en cambio, relegó parte de esos atributos en la mujer porque los dos trabajan y ganan dinero. Es así que el hombre se siente más débil, por eso necesita algo que le sustente su hombría: el ser procreador".

Por qué ellas postergan, a estas alturas suena a obviedad, aunque, dice la psiquiatra Ana María Muchnik, además de priorizar la profesión, "muchas mujeres no tienen apuro en ser mamás porque están respaldadas por las técnicas de reproducción asistida que prolongaron los tiempos biológicos". El punto es por qué a muchos hombres, aun siendo tan jovencitos, los gobierna el deseo de ser papás.

Pedro Horvat, psicoanalista de pareja y familia, dice: "Un hombre puede querer tener hijos por muchos motivos conscientes e inconscientes: por necesidad de trascender (de continuar el apellido), para reparar su historia infantil ('darle a mi hijo lo que no tuve'), por la identificación con su propio padre ('ser jefe de familia') o por el mandato cultural de 'tener una familia".

El psicoanalista Sergio Rodríguez, suma: "Puede haber un deseo genuino de ser padre pero también pueden haber otras razones, por ejemplo, que la mujer esté por levantar vuelo en su trabajo o en su carrera y él crea que convirtiéndola en madre la va a anclar a su casa", explica. El deseo puede surgir, incluso, ante una muerte, "como una fantasía inconsciente de sustituir a quien murió por otro ser de la propia sangre".

Esta falta de sintonía en los tiempos puede generar cortocircuitos en la pareja. Y se entiende si se piensa en que el "todavía no" puede ser entendido por él como falta de amor.

"Supongamos que la mujer quiere terminar la carrera antes de tener un hijo pero termina cediendo al deseo urgente de él de ser padre. En ese caso, es probable que con el tiempo, se filtre un pase de factura, tanto con la pareja como con el hijo: un 'por vos no hice lo que quería", dice Inda.

"Mientras haya diálogo, habrá posibilidad de negociar. A lo mejor, en vez de esperar a que termine la carrera, pueden planificar para que el embarazo coincida con el final de los estudios. El punto es no abroquelarse en una decisión", dice Campos Cervera.

Y termina Muchnik: "Que puedan llegar a un acuerdo para pasar de pareja a familia, depende de la solidez del vínculo.

Si ella se siente realizada, seguro será mejor mamá que si se siente obligada. El debe pensar que ella no le está diciendo que no, le está diciendo 'dame tiempo para terminar mi proyecto".

Habrá que negociar, aunque la relación se ponga a prueba. Si él la quiere, su deseo o su instinto, aprenderán a esperar.